Gato van turco (turkish van)

Gato van turco

¿Gatos que saben nadar? ¡Existen! A diferencia de sus semejantes, al gato van turco le gusta el agua y de vez en cuando se atreve a meterse para jugar dentro. Esta raza a veces se confunde con el angora turco. Si te fijas bien verás que hay muchas diferencias entre ambas razas. El turkish van proviene, como su nombre indica, del oeste de Turquía. La denominación «van» se refiere al Lago de Van, una región áspera y aislada de la que se dice que proviene esta raza. Descubre más sobre estos gatos extraordinarios de Turquía aquí.

Origen

Aunque el origen del gato van turco está en Turquía, la historia de la cría moderna comienza en Gran Bretaña. En 1955, dos amantes de los gatos británicas, Laura Lushington y Sonia Halliday, se sorprendieron al descubrir los gatos con el color típico de esta raza. La cría seria de esta raza conocida en la actualidad comenzó después de la introducción de los felinos en Inglaterra. En la cría de gatos van turcos no está permitido el cruce con otras razas. Esta cría pura asegura que todos los gatos se derivan de animales importados de Turquía.

En Gran Bretaña, en un principio estos animales se denominaron gatos turcos. Para diferenciarlos de los angora turcos, el nombre se cambió a van turco. No está claro de dónde provienen los gatos que trajeron Lushington y Halliday a Inglaterra. Lo mismo sucede con la denominación van. Esto podría referirse al Lago de Van en Turquía o hacer referencia a que ambas amantes de los gatos hicieron un viaje por este país acampando en un coche (van significa furgoneta en inglés). A pesar de su nombre, el gato van turco casi no tiene representantes en Turquía.

A comienzos de los 90 había solo 92 van turcos registrados en su país de origen y en 2006 eran unos 100. Con el fin de incrementar la cría de la raza, esta se estimuló con gratificaciones de varios miles de euros y la exportación de los gatos van turcos se multaba con altas sumas de dinero.

Desde los años 80, estos gatos también son conocidos en Estados Unidos. En 1994 fueron reconocidos por The Cat Fancier´s Assotiation. Desde entonces solo se registran unos 100 gatos van turcos al año, lo que hace que esta raza sea la más inusual en Estados Unidos.

Aspecto del gato van turco

A simple vista, el turkish van se suele confundir con el angora turco. A pesar de que ambas razas de gato provienen de Turquía son bastante diferentes.

El van turco es un gato de tamaño mediano, fuerte, con un pecho ancho, una cabeza cuneiforme y un pelaje semilargo. En verano, su manto es sedoso y sin subpelo. En invierno el pelo se vuelve denso y el tacto recuerda al de un osito de peluche. La cola frondosa, los «pantalones» en las patas traseras y el cuello con gorguera son típicos de esta raza. Resulta curioso que el pelaje de la barriga sea más largo que el de la espalda. Mientras muchas otras razas de gato tienen hasta tres tipos de pelo al mismo tiempo, el pelaje de los gatos van turcos está adaptado completamente a las temperaturas de su país de origen. A diferencia de la mayoría de razas, el van turco solo tiene un tipo de pelaje por temporada.

Debido al clima extremo en su hábitat, en invierno tiene un manto denso, que le proporciona calor, y en verano un pelaje fino y plumoso, con un tacto similar a la cachemira o al pelo de un conejo. Lo que destaca es que es un pelaje impermeable y le permite aventurarse en el agua fría. Por eso, al gato turkish van se le conoce como el gato nadador. Como sucede con muchos gatos grandes y fuertes, el van turco se desarrolla tarde. A menudo necesita cuatro años hasta alcanzar su tamaño final. Con frecuencia, la típica gorguera no aparece hasta los seis años.

Colores

La mayor parte del manto del van turco es blanca. Solo tiene color en la zona de la cabeza y en la cola. La proporción de color no puede superar el 20 %. El extraordinario patrón con dos zonas coloreadas separadas en la zona de las orejas y la cola coloreada caracterizan este patrón del pelaje del van turco.

Muchas asociaciones de cría tradicionales, además del color blanco de base, solo permiten patrones de color rojo o crema. Algunas también aceptan el negro y el azul, con frecuencia también con o sin el patrón tabby. No se admite el color chocolate ni los points. A menudo se pasan por alto algunos puntos pequeños en el pelaje de forma bondadosa. No obstante, según el estándar de la raza, el aspecto del animal no debe asemejarse al de un gato bicolor. No obstante, también hay gatos van turcos completamente blancos o cremas sin patrón. En Turquía, a estos gatos, se les reconoce como una raza independiente. Las asociaciones de la raza en Europa le asignan el color crema. Una de las organizaciones paraguas de gatos europeas más antiguas, el Governing Council of the Cat Fancy, denomina desde el 2005 a los gatos van turcos sin patrón como van kedisi.

Los ojos del turkish van son de color ámbar brillante. Pero también se permiten ojos desiguales, por lo que algunos gatos van turcos tienen un ojo azul y otro ámbar.

Carácter del gato van turco

Los amables gatos de Turquía son inteligentes y ávidos de aprender. Esta raza se mantiene juguetona, incluso cuando es mayor, esto se nota sobre todo cuando tiene acceso al agua. Como gatos de exterior tienden a jugar en regaderas o charcos. También les gusta jugar con el agua dentro de casa. El van turco se atreve tanto con las macetas como con el váter. Por eso, si tienes un gato de esta raza en casa, los acuarios y los baños deben estar siempre cerrados.

Asimismo, el van turco es un buen cazador. Estos animados mininos adoran juguetear y alborotarse, sobre todo cuando pueden hacerlo con su humano. Los gatos van turcos son muy cercanos a las personas y sociables y forman un vínculo estrecho con su familia humana. ¡Son muy afectuosos y les gusta comunicarse!

Gato van turco

Salud

A pesar de la reducida dotación genética, el van turco se considera un gato sano y robusto. Al igual que el angora turco, los turkish van tienden a padecer ataxia felina, un trastorno hereditario autosómico de la capacidad de coordinación. En la mayoría de los casos la ataxia es neurológica. Aún no se conoce la razón del desarrollo de la enfermedad.

Los gatos van turcos completamente blancos tienden hacia la sordera. Sin embargo, estas anomalías no se deben a la raza en sí, sino a las condiciones genéticas de los animales blancos: una investigación de los años 70 demostró que los gatos blancos con uno o dos ojos azules se ven afectados de forma desproporcionada por la degeneración del oído interno con la consiguiente sordera.

Aparte de eso, los gatos van turcos necesitan los mismos cuidados que otros bigotudos. Una alimentación adecuada a la especie con mucha proteína de buena calidad, contacto con su familia humana, los cuidados regulares de salud y, si es posible, otro gato son necesarios y la mejor manera de prevenir enfermedades. Sobre todo, los gatos van turcos de exterior necesitan ser vacunados con regularidad. No obstante, las inmunizaciones contra el distemper felino y la rinotraqueítis también son esenciales para los gatos de interior. Tu veterinario puede aconsejarte y sugerir un plan de vacunación apropiado.

Cuidados

En verano el fino pelaje semilargo del van turco casi no tiene subpelo y apenas necesita adicionales. En cambio, el denso pelaje invernal se adapta a los fríos meses de invierno del país de origen del turkish van. Aquí los bigotudos necesitan un poco de ayuda con los cuidados del pelaje. Uno o varios cepillados semanales evitan que los mininos ingieran el exceso de pelo y también protegen tu ropa y tus muebles. Al mismo tiempo puedes ofrecerle hierba para gatos o malta, pues ambos productos apoyan la eliminación natural de pelos ingeridos.

Al ser un felino activo y con un desarrollado instinto de caza, el van turco disfruta de la naturaleza. Si vives cerca de una calle concurrida o no tienes jardín, entonces un balcón asegurado con una red para gatos puede ser una buena alternativa. Pero los van turcos también pueden ser felices en un piso en la ciudad, siempre y cuando su humano le ofrezca suficiente entretenimiento. Un rascador grande sirve para escalar y rascar. Los juguetes interactivos invitan a investigar y las cañas sirven para quemar energías.

Como ya hemos mencionado antes, a los turkish van les encanta el agua. Procura que tu bigotudo pueda salir del agua en cualquier momento. Los casos de gatos que se ahogan en los estanques del jardín o en los barriles de lluvia son más frecuentes de lo que te imaginas. Una tabla inclinada sirve para facilitar la salida del gato.

Alimentación para gatos van turcos

¿Qué forma parte de una alimentación apropiada para gatos? ¿De qué debe estar compuesto el pienso de tu turkish van para que el bigotudo se mantenga sano y alegre incluso cuando se vaya haciendo mayor? El mercado tiene muchos productos alimentarios para gatos, entre ellos también selección de comida para gatos de raza. Esto es confuso y no solo para aquellos que tienen gatos por primera vez. Entonces ¿cuál es la comida adecuada?

No importa si eliges pienso o comida húmeda, tampoco importa la marca por la cual te decidas. La comida para gatos, sobre todo, debe contener mucha proteína saludable. Como animales carnívoros, los gatos en libertad se alimentan de ratones, otros roedores y pájaros. Esta alimentación natural para los felinos se compone de un 85 % de carne y tan solo de un 5 % de componentes vegetales que se encuentran en los intestinos de la presa. Esto se puede resumir en un 50-60 % de proteínas, 20-30 % de grasas y un 3-8 % de carbohidratos.

Alto contenido de proteína y mucha energía

El van turco también necesita una alimentación rica en proteína, con un contenido de grasas moderado y pocos carbohidratos. Échale un vistazo a la etiqueta de la comida antes de ofrecerle una nueva variedad a tu bigotudo. La carne siempre debe ser el primer ingrediente de la lista. Por suerte hay muchos tipos de comida que se asemejan al tipo de alimentación natural de los felinos y que también son ideales para los turkish van.

Muchos alimentos especiales para gatos de raza contienen ingredientes funcionales. Por ejemplo, para los gatos de pelo largo, hay productos que promueven la eliminación natural de los pelos ingeridos. Al ser un felino tan activo el van turco necesita una comida con un alto contenido energético. Sin embargo, la castración o el proceso de envejecimiento también pueden provocar un aumento de peso y un posible sobrepeso en el turkish van. Por lo tanto, pon atención a la ración diaria y, si es necesario, consulta a tu veterinario sobre el tema de la pérdida de peso.

Cría

La cría de gatos van turcos está limitada a los descendientes de animales importados de Turquía. No está permitido cruzarlos con otros gatos. La cría profesional es esencial para mantener un desarrollo robusto y saludable de una raza con una dotación genética tan reducida.

Si te has enamorado del carácter animado y del pelaje sedoso del gato van turco, lo primero que debes hacer es encontrar un criador profesional. El turkish van es un gato poco común y los criadores de esta raza son mucho más difíciles de encontrar que los de un maine coon o un persa. A menudo vale la pena dirigirse a las asociaciones de la raza. Al fin y al cabo, los criadores profesionales y responsables son miembros de un club de cría. Estos suelen servir como control de calidad. Además, la pertenencia a una asociación es a menudo una de las características más evidentes que distingue a un criador serio de un multiplicador de animales.

La importancia de un criador profesional

Un criador profesional asume la responsabilidad de sus animales y sus crías. No solo le importa el beneficio económico. Quien se ocupa de una buena prevención de la salud, comida sana, condiciones de cría adecuadas y un emparejamiento calculado se da cuenta de que criar es una afición cara. En cambio, los multiplicadores de animales suelen ofrecer gatos de raza sin papeles a bajo precio. No pertenecen a ninguna asociación, cruzan a los felinos sin pensarlo bien y no suelen dejar que los gatitos se queden con su madre y hermanos durante los primeros tres a cuatro meses antes de irse a su nuevo hogar. Tampoco suelen dejar que la gata madre se recupere bien entre los partos. La endogamia se produce a menudo en estos criaderos irresponsables y, a largo plazo, la supuesta ganga suele suponer un alto precio para los amantes de los gatos.

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Gato siamés

El gato siamés es, junto al persa, una de las razas de gatos más antiguas y conocidas. Su origen se encuentra en el sudeste asiático, concretamente en Siam, que hoy en día pertenece a Tailandia. Allí, el siamés era venerado como gato de templo. Hacia finales del siglo XIX, los primeros ejemplares llegaron a Inglaterra, donde se comenzó la cría de esta raza. En 1892 ya se estableció el primer estándar para los gatos siameses, pero la raza solo fue reconocida en 1949 por la Federación Internacional Felina (FIFe).

Azul ruso

A primera vista el azul ruso, un gato de color azul grisáceo se puede confundir con un cartujo o un británico de pelo corto. Pero si te fijas más detenidamente, te darás cuenta de que estas razas son muy distintas entre sí.

Gato esfinge

El origen de los gatos esfinge o sphynx no está muy claro. Su existencia se remonta al periodo de los aztecas, quienes habrían tenido gatos sin pelo hace muchos siglos. Los primeros registros de esta raza se encontraron a principios del siglo XX en Nuevo México. Allí nacieron dos gatitos sin pelo que no se emparejaron porque eran hermanos. Estos mininos recibieron el nombre de «nuevos gatos mexicanos sin pelo». Sin embargo, estos pequeños felinos no están relacionados con los esfinges actuales. El sphynx es de origen canadiense. En 1966 una gata doméstica parió un gatito negro sin pelo y, con él, comenzó la cría de una nueva raza. Una señora adquirió ese peculiar gatito, llamado Prune, y a su madre, Elisabeth, a los que cruzó pasado un año para obtener más descendientes. De esa camada nacieron 7 gatitos, incluidos 2 machos y 2 hembras sin pelo. Estos mininos tuvieron graves problemas de salud: su sistema inmunitario no era capaz de desarrollarse adecuadamente. Por esta razón, la cría de esta raza llegó casi a su fin. No obstante, a mediados de los años 70 se encontraron otros ejemplares de estos «gatos desnudos» y la cría siguió adelante. Tan pronto como en 1971, el esfinge ya fue reconocido como raza.