Maine coon

Gato de la raza maine coon

El maine coon se ha convertido en una de las razas de gatos favoritas del mundo. Esto no es de extrañar, ya que estos felinos destacan por su naturalidad, robustez y su fantástico carácter.

Historia

El maine coon guarda gran parecido físico con el bosque de Noruega pero, a diferencia de este, procede de Estados Unidos, concretamente, del estado de Maine. Existen muchas leyendas sobre su origen, una de las cuales afirma que es una mezcla entre un gato y un mapache, lo que es biológicamente imposible.

¿Sabías que el maine coon fue el primer gato procedente de EE. UU. aceptado por las exposiciones felinas? Los habitantes de Maine estaban muy orgullosos de sus extraordinarios gatos y estaban convencidos de que eran más inteligentes, rápidos, fuertes y, en definitiva, mejores en todo que otros de su especie. Ya desde el siglo VXIII comenzaron a comparar a sus maine coons con los de sus vecinos en las fiestas rurales.

Carácter

Los maine coon son muy amigables y sociables. En caso de ser el único gato de la casa, este requiere mucha atención humana. Además, es una raza muy charlatana, es decir, sus arrullos y maullidos te acompañarán durante todo el día. Son muy afables y tolerantes con otros animales y con los niños. Al adaptarse perfectamente a la vida de interior, estos gatos son ideales también para aquellos que cada día pasan varias horas fuera de casa.

Aspecto

El peso medio de los maine coon está entre los 6 y los 8 kg. Las hembras no deberían superar los 5 kg. Su cuerpo es musculoso y su pecho, ancho. Además, el cuerpo debe ser alargado y con forma rectangular. Las patas de los maine coon son fuertes, musculosas, bien separadas, de longitud media y bien proporcionadas. Las patitas son grandes, redondas y llenas de mechones de pelo. En algunos ejemplares, estos mechones son tan largos que sobresalen más de 2 cm entre los dedos. La cola debería ser aproximadamente tan larga como el cuerpo.

Tener un maine coon

Dado que en su día fueron gatos de trabajo, es decir, que realizaban diversas tareas a cambio de su manutención, los maine coon son muy buenos cazadores. A estos gatos inteligentes les suele gustar traer objetos y les encanta el agua. Por ello, no has de extrañarte si tu maine coon se acerca a cualquier fuente de agua o si juega con su bebedero. Ten en cuenta que el tamaño de los rascadores y de las camas o cuevas deben ser acordes al de esta gran raza de gatos.

Cuidados

Cabría esperar que el pelaje de esta raza de pelo semilargo requiriese un cuidado intensivo, pero esto no es así. Esto se debe a que la raza apenas tiene manto inferior y la capa superior está únicamente compuesta por pelo semilargo. Gracias a ello, es más difícil que se formen nudos. Por lo tanto, es suficiente con cepillar con cuidado el pelaje del maine coon una vez a la semana.

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Gato siamés

El gato siamés es, junto al persa, una de las razas de gatos más antiguas y conocidas. Su origen se encuentra en el sudeste asiático, concretamente en Siam, que hoy en día pertenece a Tailandia. Allí, el siamés era venerado como gato de templo. Hacia finales del siglo XIX, los primeros ejemplares llegaron a Inglaterra, donde se comenzó la cría de esta raza. En 1892 ya se estableció el primer estándar para los gatos siameses, pero la raza solo fue reconocida en 1949 por la Federación Internacional Felina (FIFe).

Azul ruso

A primera vista el azul ruso, un gato de color azul grisáceo se puede confundir con un cartujo o un británico de pelo corto. Pero si te fijas más detenidamente, te darás cuenta de que estas razas son muy distintas entre sí.

Gato esfinge

El origen de los gatos esfinge o sphynx no está muy claro. Su existencia se remonta al periodo de los aztecas, quienes habrían tenido gatos sin pelo hace muchos siglos. Los primeros registros de esta raza se encontraron a principios del siglo XX en Nuevo México. Allí nacieron dos gatitos sin pelo que no se emparejaron porque eran hermanos. Estos mininos recibieron el nombre de «nuevos gatos mexicanos sin pelo». Sin embargo, estos pequeños felinos no están relacionados con los esfinges actuales. El sphynx es de origen canadiense. En 1966 una gata doméstica parió un gatito negro sin pelo y, con él, comenzó la cría de una nueva raza. Una señora adquirió ese peculiar gatito, llamado Prune, y a su madre, Elisabeth, a los que cruzó pasado un año para obtener más descendientes. De esa camada nacieron 7 gatitos, incluidos 2 machos y 2 hembras sin pelo. Estos mininos tuvieron graves problemas de salud: su sistema inmunitario no era capaz de desarrollarse adecuadamente. Por esta razón, la cría de esta raza llegó casi a su fin. No obstante, a mediados de los años 70 se encontraron otros ejemplares de estos «gatos desnudos» y la cría siguió adelante. Tan pronto como en 1971, el esfinge ya fue reconocido como raza.