British shorthair

Brittiläinen lyhytkarva

¿Buscas un gato que encaje bien en tu familia por su carácter tranquilo y equilibrado y que, en caso necesario, no tenga problemas para vivir únicamente dentro de casa? Si es así, tienes muchas posibilidades de que te recomienden la raza british shorthair. Es difícil que un amante de los gatos se resista al pelo de peluche y a los ojos grandes de esta raza. Además, los british shorthair, también conocidos como británicos de pelo corto, tienen un carácter adorable. ¿Pero qué más necesitas saber sobre ellos? En este artículo te detallamos las características de los british shorthair y te ofrecemos consejos para la adquisición, tenencia, alimentación y cuidado de la salud de estos gatos.

El british shorthair es una raza poco complicada en todos los sentidos: su personalidad amigable y tranquila se adapta prácticamente a cualquier hogar, incluso si en este hay niños o si la familia ya tiene otros animales.

Cría

Los british shorthair son la raza de gatos británica más antigua. Al parecer, fueron los romanos quienes los llevaron consigo a Gran Bretaña, donde permanecieron aislados durante un largo periodo de tiempo. Los orígenes de estos «ositos de peluche» seguramente se encuentren en las calles de Inglaterra, aunque a día de hoy ya solo cazan ratones en raras ocasiones. La cría selectiva de esta raza se lleva realizando desde hace más de 100 años. En 1871 se presentaron los primeros gatos british shorthair en el Crystal Palace de Londres.

Los cruces se han dado, sobre todo, después de las dos guerras mundiales. Para mejorar la disponibilidad de la raza y su tipo, se seleccionaron, sobre todo, gatos persas y chartreux o cartujos para la reserva genética. Esto ha conllevado que el tipo de los cartujos y de los británicos de pelo corto se siga amoldando. En 1970, la Federación Internacional Felina (FIFe) catalogó a ambas razas de la siguiente manera: todos los gatos azules pasaron a considerarse cartujos y los gatos de otros colores se consideraron británicos de pelo corto. Pero esta clasificación se volvió a anular en 1977. Aunque aún a día de hoy se siga confundiendo a menudo al british shorthair con el cartujo, la reproducción selectiva ha generado una apariencia diferente. Debido al cruce con los persas, la constitución física de los british shorthair se ha vuelto corta y rechoncha, mientras que la figura de los verdaderos cartujos es más bien delgada y se asemeja a la de un gato doméstico común.

El cruce con gatos persa también ha dado lugar a los british longhair, también conocidos como highlander o británicos de pelo largo, una variedad de pelo semilargo del british shorthair. Los británicos de pelo largo se crían bajo los mismos estándares de raza que los británicos de pelo corto y solo se diferencian en la longitud del pelo. Al igual que los british shorthair, los highlander son animales equilibrados que atraen por su carácter adaptable y amigable.

Desde que en 1980 se reconocieron como raza, los gatos británicos de pelo corto han sido con frecuencia las estrellas en las exposiciones internacionales.

Aspecto

La forma redonda de la cabeza, la constitución física compacta y el pelo afelpado brindan al british shorthair un aspecto de osito de peluche. Este aspecto concuerda perfectamente con su carácter.

El pelaje corto, denso y fácil de cuidar, así como la cabeza redonda con la nariz corta, las orejas redondas y los ojos grandes y amarillos también se asemejan a los de un oso de peluche. ¡Dan ganas de achucharlo nada más verlo! Por ello, no es de extrañar que el british shorthair sea una de las razas de gatos favoritas.

Los británicos de pelo corto tienen una figura robusta y, al igual que otros gatos de razas grandes, crecen más bien despacio. Generalmente, estos mininos no alcanzan la edad adulta hasta los 3 años. En este punto las hembras pueden pesar hasta 5 kg y los machos, 7 kg. Los british shorthair son muy longevos, suelen gozar de buena salud y, con un cuidado y una alimentación adecuados, pueden alcanzar los 15 años.

Muchos amantes de los gatos conocen el británico de pelo corto del clásico color azul grisáceo. Si bien existen gatos de esta raza con ese color, no deben confundirse con los gatos cartujos, aunque este error esté fundamentado, tal y como hemos comentado con anterioridad. En la historia de la raza british shorthair, se ha producido varias veces el cruce con los gatos cartujos. La paleta de colores de los británicos de pelo corto satisface prácticamente todos los deseos porque abarca casi todos los matices conocidos.

Colores

Desde el unicolor hasta los de varios colores: todos los british shorthair son atractivos a la vista. Los unicolores se pueden encontrar en azul grisáceo y en negro, aunque los de color lila y fawn se encuentran entre los favoritos. También existen ejemplares rojos, crema, blancos y negros y tricolores. A los que les guste lo excepcional, les encantarán las variantes de color chocolate smoke o azul tortie tabby. ¿Y qué opinas de los silver shaded? Los gatos considerados shaded solo muestran el color determinado en la punta del pelo, por lo que únicamente se reconocen como sombreados.

Las variedades clásicas del tabby están, sin duda, entre las preferidas. Al fin y al cabo, ¡todo el mundo conoce al famoso gato de Whiskas, un ejemplar tabby de color plata. Sin embargo, las demás variantes de los british shorthair tabby también despiertan un gran interés. Indistintamente de si son atigrados, con manchas o moteados, de color canela, arlequín o colorpoint, ¡las más de 300 variedades de color reconocidas cubren todos los gustos!

A continuación, te presentamos los colores más importantes del british shorthair:

Colorpoint: el color específico solo se refleja en las puntas de ciertas extremidades del cuerpo, como la cara, las orejas, las patas, la cola y la zona genital en caso de los machos.

Chinchilla: este tipo de british shorthair tiene unos colores muy interesantes: la octava parte del pelo es de alguno de los colores básicos del negro, y el resto es blanco plata desde la raíz.

Tabby: tabby no solo significa «atigrado». Según el aspecto de la coloración, pueden ser mackerel, classic, blotched, spotted o ticked.

Tortie: describe a los british shorthair tricolores, también denominados «tortugas». Por razones genéticas, estos gatos suelen ser siempre hembras.

Torbie: se caracterizan por una combinación de colores entre el tortie y el tabby.

Arlequín: solo la sexta parte de su pelaje es de color.

Van: estos gatos son unicolores y tienen un porcentaje elevado de blanco.

 

En el lenguaje especializado, a menudo la denominación se acompaña del color predominante. Por ejemplo, el british shorthair tabby plateado designa a los ejemplares que tienen una base de color blanco plateado con un patrón tabby.

Carácter

Los british shorthair son animales equilibrados que adoran la compañía de las personas. Por lo general, no son unos acróbatas, sino que su carácter es más bien tranquilo. Por ello, a menudo se les considera como los gatos perfectos para vivir dentro de casa. Aunque lo que determina si la vida dentro de casa es adecuada para cada gato en particular es la personalidad del animal, así como los estímulos que recibe dentro de casa. Si tu gato va a vivir únicamente en el interior, va a necesitar un entorno entretenido, con abundantes espacios para afilarse las uñas, jugar y esconderse. Los juegos con los humanos también son esenciales. Los gatos son depredadores por naturaleza. En el fondo, los gatos de raza serenos también son unos verdaderos cazadores y, como tales, se aburren pronto si no se les desafía correspondientemente.

Una posibilidad que no requiere mucho espacio para expandir el universo de tu gato es la llamada «tercera dimensión». El mejor ejemplo es el rascador, ya que no solo se extiende en las 4 direcciones, sino también en altura. En su vida diaria, a los gatos les encanta trepar y observar su entorno desde la altura. Si los rascadores para fijar al techo no son de tu agrado, también puedes convertir alguna estantería en un verdadero paraíso para trepar.

Alimentación

El mejor alimento para los british shorthair es aquel de alta calidad, elaborado con abundante carne fresca, proteínas saludables y escasos subproductos vegetales. La comida para gatos de raza está aún mejor adaptada a las necesidades individuales de cada gato. El alimento especialmente elaborado para los británicos de pelo corto destaca por unas croquetas de tamaño particular que facilitan la ingesta a los gatos con una mandíbula corta y que estimulan la masticación. No obstante, esto no sustituye los controles veterinarios habituales.

Para prevenir las enfermedades articulares y la miocardiopatía hipertrófica, los alimentos especialmente concebidos para esta raza pueden contener una dosis adicional de taurina o complementos alimenticios como la glucosamina para los cartílagos. Por otro lado, la vitamina B y otros ingredientes como el aceite de salmón pueden contribuir a un pelaje brillante.

También puedes completar la alimentación de tu gato de forma específica. La taurina es la responsable de las conexiones neuronales y regula el ritmo cardiaco. Es imposible que se produzca una sobredosis de esta sustancia porque el exceso se elimina de manera inmediata. Sin embargo, una carencia de taurina puede provocar ceguera, un sistema inmunitario alterado y rigidez del músculo cardiaco. La cantidad de taurina recomendada para gatos es de 100 a 200 mg al día. Muchos dueños de gatos están acostumbrados a complementar con taurina la comida ya preparada. Los aceites de alta calidad pueden favorecer un pelaje brillante (podrás encontrar cápsulas de aceite de salmón en las tiendas especializadas). Lo mismo aplicaría para los complementos alimenticios que apoyan la función articular. La glucosamina se puede mezclar en forma de polvo o líquido con la comida del gato.

Aparte de una alimentación adecuada, los british shorthair no requieren cuidados ni atención sanitaria especiales. La mejor forma de mantener a tu minino sano y feliz es mediante un control regular en el veterinario, un cuidado semanal del pelaje con un peine o cepillo y un alimento adecuado, así como a través del control del peso y de mucha atención, amor y momentos de juego juntos.

Salud

La gran corpulencia de los british shorthair ejerce una carga importante sobre sus huesos y articulaciones. Generalmente, ningún gato está libre de sufrir enfermedades, pero en el caso de los animales de raza estas aparecen con frecuencia debido a la reserva genética reducida de forma artificial.

Aparte de la predisposición de los british shorthair a desarrollar enfermedades articulares, también son habituales las enfermedades cardiacas como la miocardiopatía hipertrófica, así como la hemofilia B, una enfermedad sanguínea. Asimismo, la enfermedad renal poliquística también es bien conocida en los círculos de criadores. Los quistes renales son hereditarios y afectan con frecuencia a los británicos de pelo corto, a los persas y a los exóticos de pelo corto. Los síntomas solo se mainifiestan a una edad avanzada, por lo que muchos gatos de criaderos ya han transmitido el gen a sus crías antes de detectarlo. La enfermedad renal poliquística se hereda de forma dominante, esto quiere decir que un gato con quistes siempre se los va a transmitir a sus crías. Un examen por ultrasonido a partir de la décima semana de vida puede detectar la predisposición a esta enfermedad. Por ello, los gatos de criaderos deben examinarse con regularidad por un veterinario para excluir las enfermedades hereditarias y prevenir su transmisión a las crías. En caso de adquirir a tu gato en un criadero, deberías poder consultar los informes veterinarios de sus progenitores.

Cómo encontrar al criador adecuado

Los gatos de criaderos deben pasar controles veterinarios con frecuencia para detectar posibles enfermedades hereditarias y prevenir su transmisión a las crías. Por este motivo, si vas a adquirir un british shorthair, es muy importante confiar solo en criadores profesionales y realizarle al gatito de antemano pruebas del corazón y de los riñones, en el sentido literal de la palabra. Dependiendo de los ascendientes y de los posibles títulos de exposiciones, un gato doméstico puede llegar a costar varios cientos o, incluso, miles de euros. ¡Un precio muy elevado por un gato! Pero si es de un criador profesional, el dinero está bien invertido porque este controla el estado de salud de los progenitores con regularidad, invierte en comida de calidad, realiza los cruces de forma inteligente y no permite que las gatas tengan periodos gestacionales sin el debido descanso. El criador brinda a los gatitos el tiempo que necesitan para estar preparados para un nuevo hogar. Normalmente, los gatitos deben permanecer con su madre y hermanos hasta las doce o, incluso, hasta las dieciséis semanas de vida. En este periodo de tiempo aprenden todo lo importante para llevar una vida equilibrada y sana, y también se encuentran preparados para entregarse al 100 % a su nueva familia. Por supuesto, todo ello cuesta dinero…

No deberías confiar en los criadores no profesionales, también llamados «multiplicadores», que ofertan gatos de raza baratos y sin documentación. En cambio, los criadores que pertenecen a asociaciones de criadores se aseguran de que sus animales son sanos y controlan su salud con regularidad para detectar posibles enfermedades hereditarias. Los vendedores que, ante todo, quieren sacar provecho de sus animales suelen ahorrar en cuidados sanitarios o emparejan animales estrechamente relacionados. El resultado de ello son los gatos con enfermedades hereditarias o gatitos que se han separado demasiado temprano de sus madres y se trasladan a su nuevo hogar sin ser vacunados.

Puedes encontrar a los criadores profesionales, por ejemplo, a través de las asociaciones de criadores. Nunca está de más estudiar detenidamente la cría. Intenta también evitar comprar por lástima. Si adquieres un gato sin documentación del hogar sobresaturado de un criador no profesional solo generas nuevo sufrimiento… Pero, por desgracia, en la cría de gatos también se da el principio de la oferta y la demanda.

Gatos de raza de protectoras

Desafortunadamente, los british shorthair tampoco se salvan de las protectoras. Si estás interesado en darle un hogar a un gato de esta raza y estás preparado para la tenencia de un animal adulto, es probable que en alguna protectora de tu zona encuentres gatos con un carácter ya consolidado y que están deseando encontrar un buen hogar.

¡Te deseamos que te lo pases muy bien en compañía de tu british shorthair!

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Gato siamés

El gato siamés es, junto al persa, una de las razas de gatos más antiguas y conocidas. Su origen se encuentra en el sudeste asiático, concretamente en Siam, que hoy en día pertenece a Tailandia. Allí, el siamés era venerado como gato de templo. Hacia finales del siglo XIX, los primeros ejemplares llegaron a Inglaterra, donde se comenzó la cría de esta raza. En 1892 ya se estableció el primer estándar para los gatos siameses, pero la raza solo fue reconocida en 1949 por la Federación Internacional Felina (FIFe).

Azul ruso

A primera vista el azul ruso, un gato de color azul grisáceo se puede confundir con un cartujo o un británico de pelo corto. Pero si te fijas más detenidamente, te darás cuenta de que estas razas son muy distintas entre sí.

Gato esfinge

El origen de los gatos esfinge o sphynx no está muy claro. Su existencia se remonta al periodo de los aztecas, quienes habrían tenido gatos sin pelo hace muchos siglos. Los primeros registros de esta raza se encontraron a principios del siglo XX en Nuevo México. Allí nacieron dos gatitos sin pelo que no se emparejaron porque eran hermanos. Estos mininos recibieron el nombre de «nuevos gatos mexicanos sin pelo». Sin embargo, estos pequeños felinos no están relacionados con los esfinges actuales. El sphynx es de origen canadiense. En 1966 una gata doméstica parió un gatito negro sin pelo y, con él, comenzó la cría de una nueva raza. Una señora adquirió ese peculiar gatito, llamado Prune, y a su madre, Elisabeth, a los que cruzó pasado un año para obtener más descendientes. De esa camada nacieron 7 gatitos, incluidos 2 machos y 2 hembras sin pelo. Estos mininos tuvieron graves problemas de salud: su sistema inmunitario no era capaz de desarrollarse adecuadamente. Por esta razón, la cría de esta raza llegó casi a su fin. No obstante, a mediados de los años 70 se encontraron otros ejemplares de estos «gatos desnudos» y la cría siguió adelante. Tan pronto como en 1971, el esfinge ya fue reconocido como raza.