Vacunas para gatos

Para mantener a tu gato sano y para disfrutar de su compañía durante más años, es importante llevar a cabo una seria de vacunas para gatos. De lo contrario, es susceptible de contraer enfermedades graves que, en determinadas circunstancias, pueden dejarle secuelas permanentes o, en el peor de los casos, causarle la muerte.

Las vacunas solo deben ser administradas por veterinarios que, de hecho, son los únicos autorizados para registrar datos en la cartilla de vacunación de los animales de compañía. Con las vacunas se le inyectan al gato patógenos que no provocan enfermedad. En consecuencia, el cuerpo del felino desarrolla anticuerpos que impiden la infección por desencadenantes de la enfermedad.

¿Qué se debe tener en cuenta antes de vacunar?

Resulta igual de importante proteger a tu gato de las enfermedades mediante las vacunas como conocer los riesgos y los efectos secundarios de las mismas. Puesto que en España las leyes difieren de una comunidad autónoma a otra, es tu deber informarte acerca de qué vacunas para gatos son obligatorias y cuáles son opcionales.

Si decides vacunar a tu gato debes asegurarte de que tenga un buen estado de salud y de que esté desparasitado y bien alimentado. La desparasitación se realiza más o menos a las seis semanas de edad del gatito. La efectividad de la vacuna depende del cumplimiento de estos requisitos, puesto que de lo contrario podría debilitar aún más a tu minino. Si tu gato está enfermo o débil, la vacuna no tendrá efecto o el efecto inmunitario no será suficiente.

¿A partir de qué edad se puede vacunar a los gatitos?

La primera vacuna para gatos se puede poner después del destete, es decir, aproximadamente a las ocho semanas de vida. Esta será la vacuna trivalente, que ofrece protección contra la panleucopenia, el calicivirus y la rinotraqueítis. Es la más importante porque protege a tu gatito de enfermedades peligrosas en esta edad temprana. En las primeras semanas de vida, los mininos están protegidos por los anticuerpos obtenidos de la madre, que circulan en la sangre. Dado que en este periodo la capacidad de los gatitos de desarrollar una inmunidad propia frente a agentes patógenos es limitada, se requiere una revacunación pasadas unas semanas. En caso de que los gatos ya hayan cumplido los tres meses a la hora de vacunarlos, con una sola vacuna es suficiente para crear una buena inmunidad.

¿Es necesario vacunar a los gatos que no salen de casa?

Los gatos de interior no tienen contacto con otros mininos desconocidos, por lo que rara vez se infectan con patógenos. Sin embargo, también existen enfermedades típicas en los gatos que se pueden transmitir sin necesidad de contacto con otros felinos. Este es el caso, por ejemplo, del moquillo (panleucopenia) y de la gripe felina (rinotraqueítis). Por esta razón, los gatos de interior también han de vacunarse contra estas enfermedades.

¿Qué vacunas necesita un gato?

  • Moquillo (panleucopenia)
  • Gripe felina (rinotraqueítis: infección por calicivirus o herpesvirus)
  • Leucemia felina (leucosis)
  • Peritonitis infecciosa felina (PIF)
  • Rabia

Al igual que en las personas, cada vacuna consiste en una primovacunación y en una dosis de recuerdo. Para averiguar con qué frecuencia se deben administrar las vacunas de recuerdo, lo mejor es consultar a un veterinario.

Actualmente no existe vacuna contra el virus de la inmunodeficiencia felina (VIF), también conocido como el sida de los gatos.

Calendario de vacunas para gatos

Vacuna contra      
Aprox. a las 6-8 semanas Aprox. a las 2 meses Aprox. a los 3 meses Aprox. a los 4-6 meses Cada año
Leucemia
Rinotraqueitis
Panleucopenia
Calcivirosis
Rabia

 

Vacunas recomendadas para gatos: contra qué enfermedades protegen y cuándo ponerlas

 Vacuna trivalente

Esta vacuna inmuniza al gato frente a la panleucopenia, la rinotraqueítis y el calicivirus. Se suele administrar entre la octava y la novena semana de vida del gatito y precisa una revacunación tres o cuatro semanas después de la primera dosis. Además, se necesita una dosis de recuerdo cada año o cada tres años, según la composición de la vacuna y según el estilo de vida de tu gato (si no sale de casa o si tiene acceso al exterior). El veterinario te indicará con exactitud la frecuencia con la que se han de administrar las vacunas. Veamos en detalle cada una de las enfermedades contra las que protege la vacuna trivalente para gatos.

Panleucopenia

En la mayoría de los casos, la panleucopenia o moquillo es causada por el virus de la panleucopenia felina. Guarda cierto parecido con el agente patógeno de parvovirus en el perro. El contagio se realiza de un animal a otro, pero también mediante los objetos en los que se encuentra el patógeno.

Este virus puede propagarse rápidamente y presenta una gran resistencia, por lo que puede convertirse en un peligro permanente para los gatos no vacunados. Se puede encontrar tanto en los excrementos de los gatos enfermos como en los de los gatos que ya se han curado. Es frecuente que esta enfermedad afecte a los gatos jóvenes, aunque también pueden padecerla los gatos mayores. Los primeros síntomas del moquillo suelen aparecer de tres a nueve días después del contagio. Algunos de estos son la debilidad, la falta de apetito, la fiebre, el rechazo a la comida y el vómito.

Rinotraqueítis y calicivirus

La rinotraqueítis o gripe felina se desencadena por el herpesvirus y el calicivirus. Aunque aparentemente parezca inofensiva, esta enfermedad es muy contagiosa y puede causar neumonía o ceguera en el gato. En caso de no tratarse, puede llegar a ser mortal.

Rabia

La rabia es una enfermedad mortal. La vacuna contra la rabia no solo protege a tu gato, sino también a ti como dueño porque se puede transmitir de animales a personas y ser mortal incluso para estas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren en el mundo cerca de cincuenta mil personas a causa de la rabia. El patógeno de esta enfermedad es el virus de la rabia (Lyssavirus o rhabdovirus).

Si quieres viajar con tu gato fuera del país, es obligatorio ponérsela. Los más afectados por esta enfermedad son los felinos que salen de casa. A partir del cuarto mes de vida ya puedes llevar a tu gato al veterinario para inmunizarlo. Según la composición de la vacuna, es necesario revacunar cada uno o tres años. Puedes consultar al veterinario para más información sobre la vacuna.

Vacunas opcionales para gatos: contra qué enfermedades protegen y cuándo ponerlas

Leucemia felina (leucosis)

La leucemia felina o leucosis es una enfermedad que aún no tiene cura. Causa tumores y trastornos en la formación de los glóbulos. Los principales afectados por la leucemia felina son los mininos que tienen acceso al exterior. Si este es el caso de tu gato, deberías vacunarlo a partir de la novena semana de vida. La revacunación es necesaria cada año o cada tres años, pero este dato se puede solicitar directamente al veterinario.

Peritonitis infecciosa felina (PIF)

El causante de esta enfermedad mortal es el coronavirus felino. Lo más común es que se manifieste a través de una inflamación del peritoneo (peritonitis). En algunos casos, solo afecta a la pleura. Es poco probable que un gato contagie a otro con este virus. En los gatos que tienen un buen estado de salud celular los coronavirus no suelen mutar a virus PIF. En España se comercializa una vacuna contra la PIF que se puede administrar a gatos mayores de dieciséis semanas. Consulta a tu veterinario para más detalles acerca de la vacuna contra la peritonitis infecciosa felina.

Clamidiosis felina o Chlamydophila felis

La vacuna contra esta enfermedad debe administrarse a partir de la octava semana de vida del gatito. La clamidiosis felina afecta, sobre todo, a los ojos y se manifiesta en forma de conjuntivitis unilateral o bilateral. Es un problema principalmente en los gatos jóvenes y en las casas en las que habitan varios gatos. Si alguno de estos es tu caso, es muy recomendable poner la vacuna contra la clamidiosis. También existe el peligro de que los patógenos de los animales infectados se transmitan a las personas.

Un sistema inmunitario fuerte respaldado por una comida de calidad, agua, una cama cómoda y acogedora y, por supuesto, muchos mimos, ofrece protección adicional.

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