Bosque de Noruega

Bosque de Noruega

Los penachos de las orejas son un rasgo típico del bosque de Noruega.

El bosque de Noruega impresiona con su aspecto salvaje y un carácter auténtico. Y es que no solo su apariencia es original. En este artículo aprenderás todo lo que hay que saber sobre esta raza natural.

Aspecto: gato imponente de pelo semilargo

Al igual que el maine coon y el ragdoll, el bosque de Noruega es un gato de pelo semilargo. Su pelo de dos capas consta de una capa exterior oleosa e hidrófuga con largos pelos protectores y un subpelo tupido.

De forma similar al siberiano, el bosque de Noruega también muda el pelo en los cambios de estación. Su pelo invernal con denso subpelo es mullido y lo calienta en los fríos meses de invierno de su patria. Incluso entre los dedos se aprecian mechones de pelo gruesos que lo protegen de la nieve y la humedad. Además, tiene una gorguera densa y abundante.

En verano, el bosque de Noruega pierde gran parte del subpelo, manteniendo la tupida cola y las botas de nieve.

En cuanto al color, se permiten todos los conocidos de los gatos domésticos, que pueden combinarse con blanco. Un bosque de Noruega, ya sea rayado, atigrado, con manchas, tabby, negro, azul, ámbar, carey o una combinación de estos, es un verdadero espectáculo para la vista. El estándar solo excluye el color chocolate y sus diluciones lilac, cinnamon y fawn, así como el colorpoint.

Este noruego forma parte de las razas grandes, que no son adultas hasta los tres o cuatro años de vida. En ese momento, alcanzan una altura de cruz de entre 40 y 45 centímetros. Los machos pueden pesar ocho kilos y las hembras, unos cinco.

Según el estándar, la cara tiene forma triangular y las orejas son de inserción alta. Pueden tener pelo por dentro y en las puntas. El perfil del bosque de Noruega es recto y no presenta stop.

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Carácter: pacífico y dócil

No es casualidad que se conozca a los bosques de Noruega como gigantes mansos. A los amantes de la raza les cautiva su afabilidad. A pesar de su tamaño, son muy pacíficos y dóciles. Además, estos sociables animales establecen una relación incondicional con las personas y les gusta participar en todo.

Aparte darles arrumacos, no pueden faltar los juegos y la caza. De lo contrario, estos inteligentes mininos se aburren enseguida. Son muy curiosos y necesitan ejercicio tanto físico como mental.

Tenencia: ¿necesita hacer mucho ejercicio?

El bosque de Noruega es un gato robusto y primitivo sin grandes exigencias de tenencia acorde a la especie. Sin embargo, debido a su tamaño y su dinamismo, no es demasiado adecuado tenerlo en un piso pequeño.

El gato bosque de Noruega es increíblemente hábil a la hora de saltar y trepar. Le encanta jugar, cazar y que lo pongan a prueba. Para ello, lo mejor es tener un jardín seguro o un balcón con red con árboles o rascadores hasta el techo. También le gusta poder salir al exterior durante todo el año. Después de todo, su denso pelo lo protege del clima invernal frío y húmedo.

Un buen compañero

Sus ganas de jugar y su robustez lo convierten en un buen compañero de juegos para niños. Es un animal tolerante y cariñoso que casi nunca se asusta. Además, suele poderse tener con otros animales domésticos e incluso con perros.

No obstante, la socialización con otro gato tiene sus ventajas. Al fin y al cabo, el bosque de Noruega solo puede jugar, retozar y achucharse al estilo felino con otro gato.

Bosque de Noruega
El bosque de Noruega está perfectamente equipado para el clima invernal frío y húmedo.

Cuidados: ¿es muy difícil cuidar el pelo del bosque de Noruega?

El manto de pelo de este gato es robusto y, en general, se lo cuida él mismo. Sin embargo, para evitar los enredos, conviene que recurras al peine y al cepillo una vez por semana.

Acostúmbralo desde pequeño al cuidado del pelo regular y no tendrás ningún problema. Durante la época de muda, la malta y la hierba para gatos favorecen la expulsión natural de los pelos que se traga. Así, evitarás la formación de bolas de pelo.

También es importante llevarlo al veterinario una vez al año para poder detectar posibles enfermedades a tiempo. Además, el veterinario podrá aprovechar para examinarle los dientes.

Bosque de Noruega
El pelo tupido de la gorguera y los penachos perfilados confieren al bosque de Noruega una belleza muy especial.

Salud: una salud de hierro

El bosque de Noruega evolucionó a partir de la selección natural, lo que hace que tenga una salud de hierro. Por desgracia, hay enfermedades hereditarias de las que ni siquiera él se libra:

·         Cardiomiopatía hipertrófica (CMHF)

Esta enfermedad cardíaca se manifiesta con un engrosamiento del músculo cardíaco. Una ecografía del corazón de posibles animales de cría es la mejor manera de detectar esta enfermedad hereditaria a tiempo. En caso positivo, los ejemplares afectados se excluyen de la cría. Por desgracia, la cardiomiopatía hipertrófica no tiene cura. Sin embargo, un diagnóstico ofrece opciones terapéuticas para que los gatos afectados disfruten de una vida larga.

·         Enfermedad de almacenamiento de glucógeno tipo IV (GSD4)

La GSD4 se hereda recesivamente y suele detectarse tarde. Si un gatito hereda el gen de la enfermedad de uno de los progenitores, se convierte en portador y puede transmitirla a sus descendientes. Por eso, no se debe usar a estos gatos en la cría.

Si el gato hereda el gen de los dos progenitores, enferma gravemente. Una disfunción del metabolismo de la glucosa provoca un almacenamiento excesivo de glucógeno (la forma de reserva de la glucosa) en el hígado, los músculos y las neuronas. Los gatos afectados presentan alteraciones neuromusculares a partir del quinto mes de vida. Además, no suelen vivir más de entre diez y catorce meses.

·         Deficiencia de piruvato quinasa (PQ)

La piruvato quinasa es una enzima esencial para el metabolismo de los glóbulos rojos (eritrocitos). Los animales afectados carecen de esta enzima, por lo que la vida de los eritrocitos se acorta, provocando anemia. Esta enfermedad tampoco tiene cura y se debe descartar a los animales afectados de la cría.

Aparte de estas enfermedades hereditarias, el bosque de Noruega es un animal muy sano. Su esperanza de vida media es de entre 15 y 18 años.

Compra: ¿dónde encuentro un bosque de Noruega?

Las enfermedades hereditarias, como la CMHF y la GSD4, demuestran lo importantes que son los exámenes regulares, los apareamientos bien meditados y la exclusión de portadores de los genes en cuestión. Por lo tanto, una cría profesional y responsable es una afición cara.

Los gastos de un criador no solo son los de apareamiento y cría de los bebés. También debe alimentar a los padres y las crías con comida saludable, llevarlos regularmente al veterinario, vacunarlos y desparasitarlos. A eso se añaden los costes de los exámenes de enfermedades hereditarias.

Un criador serio cuida a sus gatitos con cariño durante al menos doce semanas. Además, se encarga de la socialización y deja que la madre y los hermanos enseñen a los gatitos lo necesario para vivir. Por otra parte, la afiliación a una asociación de cría y la emisión de la documentación generan más gastos.

Esto explica que el precio de un gato bosque de Noruega no sea precisamente barato. Este oscila entre 700 y 1000 euros. Con este dinero, el criador cubre sus gastos y no se hace de oro en absoluto.

Obviamente, no todos los amantes de los gatos se pueden permitir este desembolso. Una alternativa sería visitar una protectora de animales de tu zona. Es frecuente que aquí lleguen gatos de raza. Quién sabe, ¿y si encuentras al bosque de Noruega de tus sueños?

No olvides que este gato es muy sociable y nunca se debe tener solo.

Origen: una raza natural

El gato bosque de Noruega es una de las pocas razas primigenias. Evolucionó a partir de la selección natural de su entorno y vivió mucho tiempo sin la intervención ni la selección específica del hombre. Por eso, este gato está perfectamente adaptado a las duras condiciones de vida de su patria.

La historia del bosque de Noruega, que se llama norsk skogkatt en su patria, empezó como la del europeo: cazaba ratones en las granjas de Noruega.

Se desconoce cómo surgió la aparición de gatos domésticos asilvestrados de pelo largo. Hay una hipótesis según la cual los navegantes llevaron persas en sus barcos y estos se aparearon con los gatos de allí.

Otra posible explicación serían mutaciones independientes en el patrimonio genético de los gatos escandinavos. El gen de pelo largo estaba escondido, por lo que no dejaban de aparecer animales pelilargos en camadas de padres pelicortos. Estos gatos constituyeron la base de la cría noruega ulterior, que empezó en la década de 1930. En 1938 se presentó al bosque de Noruega por primera vez en Oslo.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial paralizó la cría sistemática de estos gatos durante un tiempo. No se retomaría hasta la década de 1970.

El bosque de Noruega está reconocido por las asociaciones de cría noruegas desde 1972. Como consecuencia, obtuvo su propio estándar de raza. En 1975 se registraron los primeros ejemplares en la Federación Internacional Felina (abreviada FIFé, del francés).

Bosque de Noruega
© Astrid Gast / stock.adobe.com
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