Bosque de Noruega

Gato de raza bosque de Noruega

El bosque de Noruega es una raza de gato, libre de influencia humana, que tiene sus orígenes en Noruega. Este gato se gana el corazón de la gente gracias a su aspecto salvaje y carácter genuino. No obstante, ¡el bosque de noruega tiene muchas otras cualidades aparte de su imagen!

Aspecto

Como también sucede con los maine coon o el ragdoll, los bosques de Noruega también poseen un pelaje semilargo. Estos cuentan con dos capas de pelo, una superior con pelos más largos que actúa como impermeable, y otra inferior mucho más espesa. Tal y como ocurre con el gato siberiano, los bosques de Noruega mudan su pelo con el cambio estacional: su pelaje durante el invierno es muy denso, indispensable para poder aguantar las frías temperaturas invernales de su país de origen. Como ocurre con otras razas de gatos de pelo largo, estos poseen hasta mechones de pelo entre sus dedos. También destaca su collar de pelaje muy voluminoso. Durante el verano, el bosque de Noruega pierde gran parte de su manto inferior, pero mantiene su cola espesa y mechones entre los dedos.

Un dato curioso es que la textura del pelaje de los bosques de Noruega presenta enormes diferencias en comparación con el del maine coon, aunque a primera vista estas dos razas parezcan similares. La capa de pelaje impermeable del bosque de Noruega suele tener a veces una textura grasa y pesada, lo que hace que se vea un poco irregular y no tan sedoso como el del maine coon.

Los bosques de Noruega se encuentran perfectamente adaptados a las temperaturas extremas por debajo de los 30 grados centígrados con fuertes lluvias. Estos mininos pertenecen a las razas de gatos grandes, por esta razón estos no crecen por completo hasta alcanzar los tres o cuatro años de edad. Una vez superado el periodo de crecimiento, llegan a pesar hasta 8 kg. Sin embargo, los bosques de Noruega tienen un cuerpo y unas patas más alargadas que otros gatos que también tienen el pelaje semilargo. Esta es la razón que explica por qué estos felinos parecen mucho más delgados que, por ejemplo, los maine coon. Según los estándares de los bosques de Noruega, su cara tiene forma triangular y sus orejas se encuentran bien erguidas en lo alto de la cabeza con pelo por dentro y a su alrededor.

El pelaje de los bosques de Noruega puede presentar cualquier color característico de los gatos domésticos, incluso estar combinado con el blanco. Pueden tener los colores a rayas, a manchas, más o menos intensos, con tonalidades en negro, azul, rojo, ámbar, en diferentes combinaciones de todas estas variedades o en blanco. Da igual como sea, ¡un bosque de Noruega siempre llamará la atención! Sin embargo, no se encuentran entre su estándar los colores canela, chocolate, beige ni sus variantes.

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Carácter

A los bosques de Noruega se les conoce como «dulces gigantes» por una buena razón: a los amantes de esta raza les cautiva su encanto natural. A pesar de su tamaño, estos felinos son extremadamente dóciles y tranquilos. Puede que, por su apariencia, den una imagen de gatos salvajes, pero se entregan totalmente a sus dueños. Estos mininos tan sociales aman compartir su espacio con otros gatos, animales más pequeños o incluso con perros.

Debido a su tamaño y fuerza muscular, los bosques de Noruega son lo suficientemente hábiles para trepar o saltar. Disfrutan jugando y cazando y les encanta que se les rete con juegos de este tipo. Un jardín o un balcón seguros con árboles o rascador para gatos son ideales para que puedan juguetear, escalar y saltar. Los bosques de Noruega son extremadamente curiosos y les gusta que se les estimule también mentalmente.

El instinto de juego de este gato y su gran energía les convierten en los mejores compañeros de juego para los niños. Son muy tolerantes, amigables y rara vez se ponen nerviosos, siempre y cuando se socialicen adecuadamente durante el periodo de cría.

No importa lo unido que se encuentre el bosque de Noruega a su familia, ya que esta raza es muy sociable. Por otra parte, se recomienda que no sea el único gato doméstico en la casa.  De manera que, si has encontrado un buen criador responsable, lo perfecto sería ofrecer un nuevo hogar a dos bosques de Noruega a la vez. Si adoptas a tu gato de una protectora de animales también puedes preguntar acerca de su carácter y que te recomienden los gatos más adecuados para encontrarle el compañero ideal.

Origen

Los bosques de Noruega se clasifican como una de las pocas razas de gatos «naturales». Estos evolucionaron a partir de la selección natural basada en su entorno, sin ningún tipo de asistencia o selección selectiva por parte de los humanos. Además, los bosques de Noruega se encuentran perfectamente adaptados a las duras condiciones climáticas de su país de origen. Su pelaje grueso e impermeable es ideal para poder soportar los inviernos escandinavos tan extremos y nevados. Una vez han perdido este pelo espeso y acolchado, ya están preparados para disfrutar del clima seco y caluroso del norte de Europa en verano.

La razón por la que empezó la cría de esta raza de gatos, la cual recibe el nombre de Norsk Skogatt en su tierra natal, fue similar a la del gato común europeo: era eficaz para la caza de ratones en las granjas Noruegas. Estos gatos de pelo largo resultaron útiles en las fincas y establos. La aparición de estos gatos domésticos con rasgos salvajes es desconocida. Se cree que los marineros traían felinos persas en los barcos para que viajasen con ellos y los cruzaron con otros gatos locales sin decirlo a nadie. No obstante, otra razón posible sería una mutación independiente en el acervo genético de los gatos escandinavos.

A pesar de su apareamiento con gatos de pelo corto, el gen causante del pelo largo se transmitió de forma recesiva, lo cual aseguró que los gatos de pelo largo estarían presentes en las camadas cuyos progenitores tuviesen el pelo corto. Estos gatos constituirían la base a partir de la que se desarrollaría la última raza de gatos noruegos, la cual empezó en 1930. En 1938 se presentó el primer bosque de Noruega en Oslo. Sin embargo, el inicio de la Segunda Guerra Mundial ocasionó que la cría sistemática de esta raza se parase y no se reanudara hasta pasados 70 años. A partir de 1972 el bosque de Noruega fue reconocido por las asociaciones de cría de gato noruegas y se le designaron sus propios estándares. En 1975, se registraron los primeros felinos en la FIFe (Federación Internacional Felina). Solo se permitió exportar aquellos gatos a partir de la cuarta generación o más, ¡pero esto no impidió que el bosque de Noruega ganase seguidores en toda Europa!

Cuidados

Como gatos prístinos y robustos, los bosques de Noruega no requieren de ningún tipo de cuidado fuera de lo común para una buena convivencia doméstica. Tal y como sucede con todos los gatos activos, a este tipo de felinos les conviene tener acceso a un jardín o balcón seguros. Un rascador dentro de casa garantizará que estos expertos escaladores puedan desesterarse sin dañar los muebles o las cortinas.

Los bosques de Noruega son muy sociables, ¡por lo que deberían tener un compañero! También se relacionan con facilidad con los más pequeños o incluso con otros animales, como los perros. Sin embargo, tener otro gato ofrecería muchas ventajas. Ya que, al fin y al cabo, tu bosque de Noruega necesita a un compañero felino para jugar, corretear, acurrucarse…

El pelo de esta raza de gatos es muy resistente y ellos pueden ocuparse de sus cuidados mayoritariamente solos. Aunque, si deseas ser precavido para evitar que se le formen enredos, se recomienda que cepilles a tu gato al menos una vez a la semana. Por lo general, no existe ningún problema en cepillarle desde una edad temprana. Durante el período de muda, la pasta de malta y la hierba gatera pueden favorecer la expulsión de las bolas de pelo.

Realizar un chequeo veterinario anual es esencial para identificar enfermedades en una etapa temprana y aprovechar al mismo tiempo para controlar la salud de la boca de tu minino.

Salud

El bosque de Noruega evolucionó a partir de la selección natural, lo que explica que rara vez tenga problemas reproductivos. Por ejemplo, no suelen darse casos de gatos prematuros o mortinatos.

En cambio, los bosques de Noruega tienen una predisposición a la miocardiopatía hipertrófica. Esta enfermedad cardiaca es resultado de un engrosamiento asimétrico en el ventrículo izquierdo. Realizar una ecografía cardiaca a los gatos con los que se vaya a tener las crías es el mejor método para detectar las enfermedades del corazón hereditarias en una etapa temprana y prevenir que los gatitos que nazcan las sufran. Asimismo, los criadores responsables llevan a sus gatos asiduamente al veterinario y no dudan en presentar los documentos médicos correspondientes. Aunque no existe cura para la miocardiopatía hipertrófica, su diagnóstico ofrece diversas posibilidades de tratamiento que ayudan a estos gatos a vivir una larga vida.

Por otra parte, la enfermedad de almacenamiento de glucógeno (glucogénesis de tipo 4) también es frecuente. Su causa se debe a un gen recesivo y normalmente se detecta en una etapa tardía. Un gatito hereda el gen de uno de sus progenitores, por lo que se convierte en portador y lo puede transmitir a sus descendientes. Por esta razón, los portadores no deben participar en la cría. Si el gato hereda el gen por parte de ambos padres, la enfermedad se agrava: la falta de uso y el excesivo almacenamiento de glucógeno en el hígado, los músculos y las células nerviosas podrían desencadenar un fallo orgánico múltiple. Los gatos afectados muestran trastornos neuromusculares desde los 5 meses de edad y presentan una esperanza de vida de entre los 10 y 14 meses de edad.

Alimentación

Como todos los felinos, los bosques de Noruega deben recibir una nutrición adecuada. Una dieta que contenga una elevada cantidad de carne fresca con proteínas saludables es ideal para estos animales carnívoros. Aquellos alimentos preparados de gran calidad cumplen estos requisitos con creces, pero siempre debes echar un vistazo a la etiqueta del envase: la carne debe encontrase en el primer lugar de la lista de ingredientes.  Además, los gatos no deben consumir solo carne procedente de los músculos, sino también de las vísceras, por ejemplo, el corazón o el hígado, los cuales contienen importantes nutrientes esenciales. No hay que confundirlos, sin embargo, con los subproductos animales. Este término hace referencia en la mayoría de las ocasiones a las garras, cartílagos y otros componentes de desecho. Tampoco son deseables en la lista de ingredientes los subproductos vegetales, el azúcar y otros componentes de relleno.

Cría

Las enfermedades hereditarias, como la miocardiopatía hipertrófica o la glucogénesis tipo 4, son algunas de las razones por las que se recomiendan las revisiones periódicas del veterinario, una buena elección de los gatos para el apareamiento y evitar aquellos portadores de los genes nombrados anteriormente. Los criadores responsables desean el completo bienestar de sus gatitos y sus progenitores, por lo que no escatiman en los gastos o el esfuerzo que requiere llevarles al veterinario para determinar quiénes son portadores de los genes problemáticos para la cría.

A la hora de buscar a tu nuevo amigo debes confiar solo en aquellos criadores sensatos y no dejarte llevar por los aquellos anuncios en los que se ofertan gatitos con pedigree a precios bajos. Para que los mininos con pedigree se vendan tan baratos, son los mismos gatitos los que ya han pagado las consecuencias, puesto que dedicarse a criar de manera responsable es un hobby muy caro. Además de cubrir los costes, el criador también tiene que dedicar tiempo al bienestar de sus gatos, por ejemplo, ofrecerles una dieta equilibrada tanto a las crías como a los progenitores y llevarles regularmente al veterinario para que reciban las vacunas correspondientes. Estos criadores invierten lo que se necesite en las primeras revisiones veterinarias en las que se requiere, por ejemplo, una ecografía cardiaca para diagnosticar la miocardiopatía hipertrófica. Los gatitos vivirán las primeras doce semanas junto a la madre y sus hermanos, con los que se socializarán y aprenderán lo mínimo antes de mudarse con su nueva familia. A todos estos gastos hay que añadir las cuotas de las asociaciones de criadores, además de lo que vale la castración y otros gastos adicionales.

De manera que todo esto tiene un precio. Un ejemplar de gato que no va a emplearse para la cría puede costar entre 700 y 1000 euros. Con lo que el criador gana, este cubre los gastos sin obtener un beneficio grande.

Puesto que no todos los amantes de los mininos disponen del dinero necesario para pagar estas elevadas cantidades, las protectoras de animales son una alternativa y puede que encuentres allí al bosque de Noruega de tus sueños. Pero recuerda una cosa: ¡los bosques de Noruega son gatos muy sociables y no deberían vivir sin un acompañante!

¡Te deseamos una vida maravillosa junto a tu bosque de Noruega!

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