Cardiomiopatía hipertrófica felina (CMHF) This article is verified by a vet

Cardiomiopatía hipertrófica felina

Una de las enfermedades cardíacas más frecuentes en gatos es la cardiomiopatía hipertrófica felina.

La cardiomiopatía hipertrófica felina (abreviada CMHF) es una patología del corazón por la que se engrosa el músculo cardíaco. Es la enfermedad cardíaca más frecuente en gatos. Principalmente afecta a gatos en edad avanzada, pero también pueden padecerla animales muy jóvenes.

¿Hasta qué punto es peligrosa?

La cardiomiopatía hipertrófica felina es un proceso progresivo contante. Si se detecta a tiempo, el veterinario puede frenar su curso con medicamentos.

Es particularmente peligrosa en gatos en los que no está detectada, ya que los síntomas son muy escasos. Las consecuencias son cursos graves de la cardiomiopatía con tromboembolismo y muerte cardíaca súbita.

Por desgracia, cada gato reacciona de manera diferente a los medicamentos. Incluso con una medicación óptima se pueden producir cursos agudos graves.

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Síntomas: ¿cómo se detecta la enfermedad?

En la fase inicial, los gatos no suelen presentar ningún síntoma. Sin una ecografía cardíaca, es imposible detectar la enfermedad. Incluso en una fase avanzada, los síntomas suelen ser poco específicos y la patología, difícil de identificar.

Además, el nivel de gravedad de los síntomas depende de la magnitud de las alteraciones del músculo cardíaco. Los signos más comunes de la cardiomiopatía hipertrófica felina son:

  • Jadeos o respiración por la boca (respiración con la boca abierta, sobre todo tras un esfuerzo)
  • Respiración acelerada con presión abdominal (más de 40 respiraciones por minuto)
  • Reducción de las ganas de jugar y de la resistencia
  • Falta de apetito
  • Frecuencia cardíaca palpable o visiblemente acelerada
  • Cansancio
  • Mucosas de la boca azuladas
  • Tos(síntoma muy poco frecuente en gatos)

Las parálisis en uno o varios miembros (especialmente los traseros) con síntomas claros de dolor pueden ser signo de tromboembolismo. Esto significa que se forma un coágulo de sangre en la aurícula del corazón. Al arrastrarse, obstruye las arterias del cuerpo, particularmente las grandes arterias de las patas.

Una trombosis es una urgencia, por lo que deberás llevar al gato inmediatamente al veterinario si detectas estos síntomas.

Cardiomiopatía hipertrófica felina (CMHF)
El jadeo en los gatos nunca es normal.

¿Cómo detecto una urgencia? ¿Qué hago en caso de emergencia?

La mayoría de gatos pasan mucho tiempo sin manifestar síntomas de insuficiencia cardíaca. Cuando aparecen los síntomas, la enfermedad suele estar ya muy avanzada. Debes acudir al veterinario de inmediato en los casos siguientes:

¿Qué hago si mi gato no puede respirar?

Cualquier situación de disnea aguda es una urgencia. Los gatos no jadean como los perros, por lo que la respiración por la boca (jadeo) apunta a disnea aguda. En los gatos con una cardiomiopatía hipertrófica diagnosticada, la disnea puede indicar un edema pulmonar o un derrame pleural.

Con una radiografía del tórax, el veterinario puede determinar si se ha producido un edema. A continuación, seleccionará el tratamiento en función de la magnitud del edema o del derrame pleural.

¿Por qué se cae mi gato?

Los desmayos suelen ser consecuencia de trastornos del ritmo cardíaco. Las arritmias graves pueden provocar una muerte cardíaca súbita.

¿Por qué mi gato no puede mover las patas?

Además de un traumatismo o accidente, las parálisis también pueden tener su origen en el corazón. Las parálisis agudas de uno o varios miembros y el dolor intenso son indicios de una trombosis aórtica (coágulos arteriales).

Sin embargo, estos coágulos solo se pueden deshacer en las primeras horas. Por eso, el tratamiento se debe iniciar lo antes posible.

Diagnóstico: ¿cómo se detecta?

Al inicio de cualquier método de examen, el veterinario realiza una exploración general exhaustiva del gato. Esta incluye la auscultación del corazón y los pulmones.

Los ruidos del corazón y las arritmias son indicios de una enfermedad cardíaca. Los ruidos inofensivos solo se pueden distinguir de los patológicos con una ecografía cardíaca. Muchos gatos con cardiomiopatía hipertrófica ni siquiera presentan estos ruidos.

Exploración radiológica del gato con una cardiopatía

Todas las exploraciones cardíacas requieren radiografías. En las fases avanzadas de una enfermedad cardíaca, particularmente, las radiografías permiten determinar si ya existe retención de líquidos en los pulmones (edema pulmonar) o en el tórax (derrame pleural). Además, se puede averiguar si hay un engrosamiento del corazón.

¿Es necesario hacerle una ecografía a mi gato?

El método más revelador para diagnosticar la cardiomiopatía hipertrófica felina es la ecocardiografía, realizada por cardiólogos profesionales. Con esta exploración se puede medir el grosor del músculo cardíaco en distintos puntos.

Además, el cardiólogo examina la contractilidad (capacidad de contraerse) del corazón y posibles alteraciones de las válvulas. Con esto, se puede clasificar la gravedad de la insuficiencia cardíaca para luego decidir el tratamiento y el pronóstico.

Para esto último, también es importante buscar posibles coágulos de sangre ya presentes en el corazón. Estos se producen por torbellinos de la sangre que fluye de nuevo a las aurículas.

¿Qué indica la medición de la presión arterial sobre la enfermedad cardíaca?

Cualquier exploración exhaustiva del corazón incluye una medición de la presión arterial. Esta permite diferenciar entre cardiomiopatía hipertrófica en gatos primaria y secundaria. Además, ayuda a elegir los medicamentos que se van a administrar. Una presión arterial alta provoca, a su vez, el empeoramiento y avance de la cardiomiopatía hipertrófica.

¿El análisis de sangre es obligatorio?

Para descartar enfermedades subyacentes, como hipertiroidismo o insuficiencia renal, es necesario hacer análisis de sangre y exploraciones hormonales.

Otro análisis de sangre útil es la prueba de NT-proBNP en sangre. Esta hormona aumenta cuando se dilata el músculo cardíaco en una enfermedad del corazón. La prueba sirve de exploración para la detección precoz de enfermedades cardíacas en gatos asintomáticos. Si la concentración de NT-proBNP es elevada, es necesario someter al gato a más exámenes con ecografías.

Electrocardiograma: ¿cuándo se necesita este examen?

Si se detectan arritmias durante la auscultación, siempre se debe realizar un electrocardiograma (ECG). Las arritmias pueden ser latidos adicionales, pausas o ritmos de galope. El electrocardiograma no solo registra la frecuencia de los latidos, sino también el tipo y la frecuencia de las arritmias.

Tratamiento: ¿cómo se trata una cardiomiopatía hipertrófica felina?

Por medio de los hallazgos, el veterinario o el cardiólogo deciden si es necesario administrar medicamentos en la fase actual. Los gatos no son buenos pacientes cardíacos. Por eso, la terapia siempre debe adaptarse a cada animal y a la fase de su enfermedad. Otros factores que influyen en la elección del tratamiento son la aceptación de medicamentos por parte del gato y la tenencia (exterior o interior).

En una fase temprana, es frecuente que no haga falta ninguna terapia. Con un aumento considerable de la frecuencia cardíaca y las posibles alteraciones de las válvulas asociadas, los betabloqueadores o los bloqueadores de los canales de calcio pueden ayudar a reducirla. En casos de trastornos del ritmo cardíaco se pueden administrar antiarrítmicos.

¿Qué medicamentos pueden ser de ayuda?

En fases avanzadas, si ya ha aparecido un edema pulmonar o un derrame pleural, el tratamiento es obligatorio. Los diuréticos combaten el edema pulmonar. Además, los veterinarios administran medicamentos que favorecen la circulación (en general, inhibidores de la ACE).

En función del resultado de la ecografía, también se pueden emplear fármacos para aumentar la fuerza de bombeo (p. ej., pimobendán).

Si el veterinario detecta un engrosamiento de la aurícula o un coágulo, también administrará anticoagulantes (por ejemplo, clopidogrel). De este modo, se pretende prevenir la formación de tromboembolismos.

En algunos casos graves, también puede ser necesario puncionar las acumulaciones de líquido en el pecho o la cavidad abdominal.

¿Qué pasa si se produce una trombosis aórtica?

El tratamiento de la cardiomiopatía hipertrófica felina es complicado cuando se produce una trombosis aórtica. El método se decide en función de cuánto duren los síntomas, las dimensiones de las regiones afectadas y la localización. Lo más favorable para el pronóstico es iniciar la terapia lo antes posible.

Se administrarán analgésicos, anticoagulantes y medicamentos para ayudar al corazón. Con un poco de suerte, se conseguirá disolver el coágulo y devolver el riego sanguíneo a las extremidades. Sin embargo, pueden presentarse complicaciones importantes por la dispersión de toxinas desde las partes del cuerpo con menor riego sanguíneo. Por eso, el tratamiento debe tener lugar bajo la supervisión estricta del veterinario.

Además del tratamiento con medicamentos, es conveniente hacer controles anuales para ajustar la terapia en curso si es necesario.

Sin embargo, en casos avanzados conviene prescindir del tratamiento, por el bienestar del gato y por motivos de protección animal.

Cardiomiopatía hipertrófica en gatos: ¿cuál es el pronóstico?

Una cardiomiopatía hipertrófica felina no siempre presenta síntomas clínicos ni perjudica la salud del gato. Por eso, es necesario repetir las exploraciones para determinar la gravedad. Los gatos con una cardiomiopatía hipertrófica detectada a tiempo y controlada regularmente pueden vivir muchos años con la enfermedad.

Además, el pronóstico mejora si se trata de un engrosamiento leve. Lamentablemente, las acumulaciones de agua ya presentes en los pulmones empeoran mucho las perspectivas del gato. Por otra parte, los tromboembolismos son muy desfavorables para el pronóstico.

Por tanto, la reacción a los medicamentos, la colaboración con el veterinario y la aparición de complicaciones son factores decisivos para el curso de una cardiomiopatía hipertrófica felina.

Causa: ¿cómo se produce?

No existe una sola causa de una cardiomiopatía hipertrófica en gatos. De hecho, hay varias enfermedades subyacentes que pueden provocarla o favorecerla.

En el caso de la forma primaria, la predisposición genética es la causa principal. Los animales afectados suelen ser machos y tener entre nueve meses y cinco años cuando aparece por primera vez. Algunas de las razas más propensas son el maine coon, el ragdoll, el british shorthair y el persa. Esto no significa que muchos otros gatos de raza y mestizos no puedan contraer la forma primaria de la enfermedad.

En cambio, la forma secundaria viene causada por otras enfermedades subyacentes y afecta más a gatos mayores. El hipertiroidismo puede provocar una cardiomiopatía hipertrófica felina de diferentes maneras. Las enfermedades que ocasionan presión arterial alta o que van acompañadas de ella (p. ej., insuficiencia renal crónica) también pueden causarla.

Cardiomiopatía hipertrófica felina (CMHF)
En la cardiomiopatía hipertrófica felina, el músculo cardíaco está engrosado (figura derecha).

¿Qué alteraciones provoca en el corazón?

Independientemente de la causa, la cardiomiopatía hipertrófica felina provoca un engrosamiento del músculo cardíaco de magnitud variable. El crecimiento de la musculatura hace que se reduzca el espacio interior de los ventrículos. Esto disminuye la cantidad de sangre que se puede bombear a los pulmones y, después, a la circulación.

La consecuencia es una caída de la presión arterial. El cuerpo del gato intenta reducirla con mecanismos de compensación, concretamente aumentando la frecuencia cardíaca. Sin embargo, esto ocasiona alteraciones en el músculo cardíaco, lo que disminuye aún más el volumen del corazón. A continuación, tiene lugar una obstrucción de sangre en la aurícula y, a la larga, una dilatación de la misma. Los torbellinos generados favorecen la aparición de coágulos (trombos).

En el lado izquierdo del corazón, más frecuentemente afectado, la obstrucción tiene como consecuencia la acumulación de líquido en el pulmón (edema pulmonar) o el tórax (derrame pleural). Si enferma el lado derecho del corazón, se producen acumulaciones de líquido en la cavidad abdominal.

Prevención: ¿puedo evitar que mi gato padezca una CMHF?

En las razas propensas a la enfermedad, como el maine coon, se recomienda explorar el corazón con una ecografía regularmente. Además, hay pruebas genéticas especiales que pueden detectar una predisposición hereditaria a la cardiomiopatía hipertrófica felina.

Por otra parte, los criadores de razas afectadas deben someter a sus animales a ecografías cardíacas antes de la cría. En el caso de los machos, se recomienda hacerlo a partir de los dos años. En las hembras, es aconsejable entre los tres y los cuatro años.

Ni todas las medidas preventivas pueden evitar una cardiomiopatía hipertrófica felina. No obstante, con una detección precoz y chequeos regulares, se suele poder ralentizar su curso y reducir las consecuencias graves.

Control regular de la frecuencia cardíaca

Para vigilar el estado de salud de un gato enfermo personalmente, se puede contar la frecuencia respiratoria en casa. Si le cuesta respirar y la frecuencia aumenta, esto puede deberse a una acumulación de líquido en los pulmones.

La frecuencia respiratoria normal en reposo del gato es de unas 40 respiraciones por minuto. Para contarlas, observa la elevación del tórax y documenta los resultados regularmente. Si detectas irregularidades, acude al veterinario y pide que le hagan una ecografía al gato.


Cornelia Kolo, Veterinarian
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During my studies of veterinary medicine and my doctorate at the Ludwigs-Maximilians-University in Munich, I was able to gain numerous insights into the diverse fields of veterinary medicine. Since 2011, I have been in practice as a veterinarian with a wide variety of animals and their diseases. My passion belongs to the task of helping my patients in the best possible way and ensuring their well-being. I also like to share my knowledge as a veterinarian and as a long-time dog owner and dog athlete as an author.


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