Gato tailandés (tipo clásico)

Gato tailandés

Los ojos azules, la máscara del rostro y el color point son los rasgos típicos del precioso gato tailandés.

Cuando la cría del siamés evolucionó hacia un tipo más grácil, el arquetipo original más fuerte subsistió como raza independiente: el gato tailandés. En la actualidad, este gato fascina a mucha gente en todo el mundo con sus ojazos azules. Sigue leyendo para conocer a este gato tan exótico.

Aspecto: belleza clásica

Aunque el gato tailandés y el siamés tienen muchas cosas en común, a nivel visual se distinguen bien. A diferencia del tipo siamés más moderno, el tailandés es más fuerte, redondo y armonioso.

Esta raza de gato oriental es atlética, pero no tan exageradamente esbelta como el siamés. Las buenas proporciones y el cuello musculoso le confieren una estructura sólida.

Diferencia: forma de la cabeza y las orejas

La forma de la cabeza del gato tailandés es muy característica. La frente larga y plana desemboca en un cráneo redondo y un morro bien proporcionado. La barbilla y el rinario forman una línea recta.

Tiene las orejas de inserción alta y muy separadas. La forma de las orejas y la cabeza es diferente de la del siamés. En cambio, las dos razas tienen en común los ojos almendrados de un color azul intenso.

El pelaje de este gato de pelo corto refleja el clima tropical de su origen sudasiático. Tiene poco subpelo, es sedoso y presenta un brillo precioso.

Coloración point: gatos semialbinos

El color del pelaje ilustra particularmente el parentesco entre el gato tailandés y el siamés. Al igual que el sagrado de Brimania, el ragdoll y el neva masquerade, es una de las razas point.

Estos gatos tienen las extremidades frías del cuerpo, llamadas points, más oscuras que el resto del cuerpo. Esto se debe a que el gato thai es parcialmente albino. La enzima tirosinasa solo funciona de forma limitada, por lo que el pigmento melanina solo se produce en parte. Esto hace que el pelaje pierda el color.

Colores del gato tailandés

Como color del gato tailandés, el estándar de la raza prioriza el blanco intenso. Sin embargo, más importante que el color es la uniformidad del color del cuerpo y los points.

Existen numerosas combinaciones cromáticas. Además de los cuatro colores estándares (seal point, blue point, chocolate point y lilac point), hay variantes rojizas, como el crema, el canela o el tabby a rayas.

Simpatía del gato tailandés: carácter y naturaleza

El gato tailandés no es solo extraordinario por su aspecto. Al igual que sus parientes modernos, es muy simpático y abierto, y le encantan las personas. Su carácter sociable probablemente se deba a que las camadas son bastante numerosas, de entre cuatro y seis gatitos.

Además, el siamés tradicional es vivaracho, inteligente y extremadamente curioso. En lugar de hacer mimos, prefiere jugar, y también es muy suyo en otros aspectos. A pesar de ello, no le gusta estar solo y acompaña a su cuidador a cada paso.

Por otra parte, el gato thai es muy parlanchín. Está todo el día cotorreando y le gusta llamar la atención a voz en grito.

Tenencia y cuidados

Cuidados y tenencia: fácil de cuidar con exigencias sociales

Como el gato tailandés es muy sociable y vivaracho, necesita socialización y mucho entretenimiento. Por eso, otro gato es el mejor regalo que se le puede hacer.

Así, los momentos de acurrucarse, jugar y asearse son el doble de divertidos. Sin embargo, las razas orientales tienden a ser dominantes. Por eso, es mejor que su compañero sea un gato tranquilo o un hermano de la camada.

Consejos de tenencia

Aunque tengas a un segundo gato para hacerle compañía, tú también puedes contribuir a una vida activa y feliz:

Hablando de pelos, el pelaje de este gato es más fácil de cuidar que su vida interior. Basta con cepillarlo de vez en cuando para eliminar los pelos muertos.

Se acabó el aburrimiento: descubre cómo entretener a un gato de interior.

Gato tailandés © Pixel-Shot / stock.adobe.com
El gato tailandés es muy activo, vivaracho y juguetón.

Salud y esperanza de vida

Salud y esperanza de vida

El gato tailandés puede sufrir varias enfermedades hereditarias y malformaciones según su genética. En la atrofia progresiva de retina, que también padece el abisinio, la retina se destruye por trastornos metabólicos locales en el tejido.

Además, hay gatos tailandeses bizcos, lo que probablemente se deba al semialbinismo de la raza. No obstante, esto no limita al gato apenas.

Enfermedades hereditarias más peligrosas

La enfermedad renal poliquística, que es hereditaria, y las patologías cardíacas, como el engrosamiento de la pared cardíaca interna o el ductus arterioso persistente, son más peligrosas. Esta última previene que la conexión entre la aorta y el sistema arterial pulmonar se cierre tras el nacimiento. Esto puede provocar debilidad o una insuficiencia cardíaca.

El gato tailandés también puede tener tumores mamarios, aunque no es muy habitual.

Sin embargo, no te desanimes por estas enfermedades. Hoy en día, muchas enfermedades se pueden detectar o descartar con test genéticos. Los chequeos regulares en el veterinario ayudan a diagnosticar enfermedades precozmente. Además, la cría responsable contribuye a prevenir que estas se sigan transmitiendo.

¿Cuántos años vive?

Básicamente, el gato tailandés goza de una salud de hierro y no es más propenso a enfermedades que otras razas. Con un cuidado acorde a la especie, estos gatos suelen vivir entre quince y diecisiete años.

No olvides que una alimentación equilibrada es muy importante para que los gatos vivan muchos años. En la tienda online de zooplus encontrarás una gran variedad de comida.

Historia

Historia de la raza: de vuelta a los orígenes

El gato tailandés proviene de Tailandia, la antigua Siam, donde lo llamaban cariñosamente wichianmat. Esta palabra significa diamante de luna.

Los tailandeses llevan más de 700 años apreciando su preciosa joya felina, con su llamativa coloración point y sus ojos azules, como animal de compañía. A finales del siglo XVIII, los primeros gatos siameses clásicos llegaron con los navegantes a Inglaterra. Desde ahí, los llevaron a EE. UU.

Un regalo del rey

En 1884, el rey Chulalongkorn regaló al cónsul general británico una pareja de siameses. Con esto dio comienzo la cría moderna de gatos siameses en Europa. En 1892 se redactó el primer estándar de cría del royal cat of siam. En 1901 se fundó el Siamese Cat Club en Inglaterra.

Dada la baja población de siameses y la cría con pocos animales, el factor de endogamia era alto. Esto favoreció la aparición de los defectos genéticos que prevalecen hoy en día.

Tipo clásico y moderno

El gato tailandés tiene una historia de cría extraordinaria. A raíz de su éxito mundial, el estándar evolucionó a un tipo cada vez más esbelto y patilargo. Sin embargo, muchos criadores y amantes de los gatos seguían prefiriendo el arquetipo más redondeado.

En la década de 1980 surgieron las primeras asociaciones que se dedicaban específicamente al tipo tradicional del gato enmascarado. Estos siameses old style se reconocieron en 1990 como raza independiente con el nombre thai. Hoy día, el gato tailandés se puede criar solo o cruzar con gatos siameses.

Compra: apoyo a la cría responsable

Para que tu gato tailandés viva feliz muchos años, solo debes comprarlo a un criador responsable. Para estos criadores, la salud del gato reviste la máxima prioridad. Someten a los animales precozmente a pruebas de enfermedades hereditarias y eligen muy bien a los animales de cría. Además, acompañan a las madres durante todo el embarazo.

Tómate tu tiempo para conocer a los posibles criadores. Con nuestras diez preguntas descubrirás cómo detectar a los realmente buenos.

¿Cuánto cuesta?

¿Cuánto puede costar un gato tailandés de manos profesionales? En general, el precio ronda los 500 euros.

Aléjate de los anuncios de tipo Gatos de raza baratos. Estos gatos suelen proceder de personas que los reproducen sin escrúpulos y que no se preocupan por su salud, sino por el dinero rápido.

Consejo: si quieres un gato tailandés, hacer algo bueno y ahorrarte dinero a la vez, las protectoras son una buena alternativa. Aquí hay muchos gatos de raza que buscan familia. Además, la tasa que cobran suele ser más baja que el precio de compra de un gato con documentación.

Conclusión: un gato extraordinario

La historia del gato tailandés es larga y movidita. Faltó poco para que no hubiera más gatos tailandeses como los conocemos en la actualidad. Hay que darles las gracias a los criadores ambiciosos, cuyos esfuerzos hicieron que estos tailandeses de ojos azules sigan fascinando al mundo entero.

Si le das las atenciones que merece, no dejas que se aburra y lo llevas periódicamente al veterinario, tu gato disfrutará de una vida larga y sana.

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