Sagrado de Birmania

Gato sagrado de Birmania

El gato birmano, nombre bajo el que también se conoce al sagrado de Birmania, es un término que lleva a confusión. «Birmano» puede hacer referencia tanto al sagrado de Birmania como al gato burmés, por lo que es importante diferenciarlos bien. En realidad, el sagrado de Birmania procede de un programa de cría francés de los años 20. En este artículo podrás descubrir más acerca de esta raza, que es la combinación perfecta del persa y del siamés.

Aspecto

El sagrado de Birmania debe su aspecto al cruce entre gatos persas y siameses que se produjo en Francia en la década de 1920. Por lo tanto, no es de exrañar que estos gatos tengan un carácter y un físico sobresalientes.

Su pelaje semilargo es primordialmente blanco y solo presenta coloración en algunas extremidades como el morro, las patas, la cola y las orejas. Este color más oscuro se conoce bajo el término inglés point. Por motivos genéticos, el color base o el que define al gato solo es evidente en las partes más frías del cuerpo, es decir, en los points. El resto del cuerpo es predominantemente de alguna tonalidad del color blanco.

Esta coloración forma parte de los estándares más importantes de la raza. Sin embargo, ¡no todos los gatos point con las patitas blancas y el pelo semilargo son sagrados de Birmania! El cuerpo de estos gatos ha de ser alargado aunque musculoso y semipesado, y sus patas deben ser fornidas. Asimismo, la cola tiene que ser tupida, la cabeza fuerte y la barbilla pronunciada. Sus ojos redondos y de color azul intenso también son excepcionales. El pelo de los sagrados de Birmania es semilargo y sedoso y, al contrario que los persas, el manto inferior no es muy denso.

Al ser gatos point, están aceptados todos los colores point para los sagrados de Birmania. Por principios genéticos, cada color del pelaje también puede ser un color point. El negro y el rojo son bastante comunes, al igual que sus diluciones azul y crema, así como el chocolate y el cinnamon y sus diluciones lila y fawn.

Los colores de los sagrados de Birmania se describen de la siguiente manera, en función de su color base:

Seal-point: estos gatos tienen una base de color negro

Blue-point: base de color negro diluido hacia azul

Chocolate-point: se distinguen por tener el marrón como color base

Cinnamon-point: el rojo es el color base de estos gatos, y solo es visible en los points

Fawn-point: gatos de color base cinnamon diluido hacia fawn

Lilac-point: lila es la dilución del marrón y, por consiguiente, solo es visible en las extremidades

Red-point: son los sagrados de Birmania que tienen un color base rojo

Cream-point: el color crema solo es visible en los points, y es la dilución del rojo

Además, incluso pueden aparecer rayas en las extremidades coloridas. En términos de coloración, esto se conoce como tabby. Ejemplos de ello son los sagrados de Birmania seal-tortie-point, blue-tortie-point o chocolate-tortie-point. De acuerdo a los estándares de la raza, también está aceptada una coloración roja al estilo del caparazón de una tortuga, un efecto conocido como tortie. ¡Existen incluso sagrados de Birmania lila tortie-tabby-point!

Actualmente, ya se conoce la causa de la decoloración del pelaje de los gatos de esta raza: una mutación que altera el correcto funcionamiento de la enzima tirosinasa, lo que deteriora la producción del pigmento básico melanina. Esto causa lo que se conoce como albinismo parcial. Además, los sagrados de Birmania tienen las patitas completamente blancas, consideradas «guantes». La explicación genética de esta peculiaridad se dio a conocer en 2009: se debe a una mutación del gen KIT, homólogo del oncogén del sarcoma viral felino tipo 4 v-kit Hardy-Zuckerman.

Carácter

El carácter de los sagrados de Birmania confirma lo que los amantes de los gatos ya sospechan por su apariencia especial. Estos gatos, que son el resultado del cruce entre los siameses y los persas, son amigables, cariñosos y bondadosos, y les encanta pasar tiempo con «sus» conocidos. A los sagrados de Birmania les encanta la compañía de las personas y, frecuentemente, se ofertan como los animales perfectos para familias con hijos. Los gatos y los niños forman un buen equipo cuando ambos conocen las reglas del juego. Por ello, antes de llevar a un gato a casa, tienes que explicarle a tu hijo que los gatos no son peluches, pero que un gato que recibe un buen trato y que también puede disfrutar de su propio espacio estará más que contento de jugar con él, así como de dejarse abrazar y mimar. Aunque suene extraño, puedes hacer que tu hijo y tu gato se acostumbren más el uno al otro intentando que socialicen como si fuesen dos especies distintas de animales. ¡Con un poco de paciencia e intuición, se convertirán en mejores amigos!

Numerosos dueños de sagrados de Birmania afirman que estos gatos confían incluso en extraños y que se dejan coger y acariciar por estos, o que pueden llegar a subirse a coches ajenos… Por este motivo, es importante ponerle un microchip a tu gato e inscribirlo en un registro de animales domésticos para que podáis reuniros pronto, dado el caso. Tu veterinario de confianza puede ponerle el microchip en el hombro de forma rápida, indolora y sin riesgos para su salud.

La sociabilidad de los sagrados de Birmania también se puede encontrar en otros animales y, ante todo, en otros gatos. Al igual que ocurre con todos los gatos, lo ideal sería tener a los sagrados de Birmania de dos en dos, especialmente si no tienes mucho tiempo libre para el miembro felino de tu familia.

Estos gatos apacibles son moderadamente activos, por lo que son ideales para tener en casa, siempre y cuando dispongan allí de los estímulos suficientes. Es un requisito indispensable contar con un rascador, al igual que con varios escondites y espacios elevados para observar el entorno. Asimismo, necesitan jugar con regularidad con los humanos.

Cría

Existen numerosas versiones sobre los orígenes de los sagrados de Birmania. Una es indudablemente cierta: sus ascendientes son los siameses y los persas. Sin embargo, se desconoce cómo se llevó a cabo este cruce.

Algunas fuentes describen a un industrial que en 1919 trajo a una pareja de siameses de oriente. El macho no sobrevivió a la travesía, por lo que los descendientes de la hembra tuvieron que cruzarse con persas. Otras historias cuentan que los ascendientes de los sagrados de Birmania fueron los gatos de los templos de Birmania.

Por el contrario, el reconocimiento de la raza se puede rastrear fácilmente: ocurrió en Francia en 1925. Desde 1964, la raza también fue reconocida por la Federación Internacional Felina (FIFe).

Finalmente, los sagrados de Birmania también llegaron a Alemania. El primer gato oficial de esta raza en Alemania fue el macho Timour de Madalapour, del cual existe una foto de 1933. No obstante, la Segunda Guerra Mundial paralizó la cría. Después de la guerra, se retomaron los programas de reproducción selectiva, lo que permitió recuperar la disponibilidad de la raza en 1955. Por aquel entonces, en Europa y en EE. UU. se criaba, sobre todo, con los colores clásicos seal-point y blue-point, mientras que los criadores de Inglaterra tomaron otra dirección e introdujeron el chocolate-point y el lilac-point en la reserva genética de los sagrados de Birmania.

Entretanto, aparecieron nuevas variedades de color, tales como el red-point y su dilución, el cream-point. Los gatos de Birmania también se encuentran en las formas tabby y tortie. Al igual que ocurre con todos los gatos de esta raza, estas marcas solo son visibles en las extremidades o points.

Salud y cuidados

Los sagrados de Birmania son robustos y sanos. Su pelaje semilargo tiene poco subpelo, por lo que no suele enredarse. Generalmente, es suficiente con cepillar a fondo al gato una o dos veces por semana. Acostumbra a tu gato a los cepillos y peines desde pequeño para que el cuidado de su pelaje sea mucho más sencillo en el futuro.

Una alimentación saludable es la mejor forma de prevenir enfermedades y la mejor garantía para que el gato disfrute de una vida larga y sana. La nutrición felina debería basarse en comida húmeda de alta calidad, con un contenido elevado de carne y abundantes proteínas animales. Diversos estudios científicos han demostrado que los gatos prefieren la comida cuya composición se asemeja a la de los ratones. La presa media de un gato está compuesta normalmente por un 50 a 60 % de proteína, un 20 a 30 % de grasa y un 3 a 8 % de carbohidratos, procedentes del tracto digestivo del animal.

Según las regulaciones legales, la lista de ingredientes ha de ordenarse de manera cuantitativa, de modo que la carne debería aparecer en primera posición.

La comida para gatos adaptada a la raza ayuda a mantenerlos sanos aunque, lamentablemente, no los protege de las enfermedades hereditarias. Un gran número de criadores y dueños de sagrados de Birmania hacen referencia a inflamaciones oculares frecuentes y a una tendencia al estrabismo. También pueden sufrir quistes dermoides, particularmente en los ovarios y en los testículos, aunque también en el área craneal.

La hipomielinización es una enfermedad que solo se puede combatir mediante la exclusión de los animales afectados de la cría. Este defecto genético afecta con frecuencia también a los sagrados de Birmania, en cuyo caso los afectados tienen predisposición a sufrir temblores fuertes y ataques espásticos debido a un trastorno de la comunicación celular. A menudo, esta enfermedad se puede identificar ya desde la tercera semana de vida. Estos gatitos sufren espasmos o tienen problemas de coordinación, padecen temblores anormales y desarrollan un tremor. Los síntomas están acompañados, frecuentemente, de pérdida de audición y una baja esperanza de vida. No obstante, en algunos casos concretos, estos problemas se pueden estabilizar durante la fase de crecimiento, por lo que a menudo no se toman en serio, ¡un error muy grave! La hipomielinización es heredable incluso si los animales empleados para la cría ya no muestran síntomas de la enfermedad.

Alimentación

Una alimentación saludable es la mejor forma de prevenir enfermedades y la mejor garantía para que el gato disfrute de una vida larga y sana. La nutrición felina debería basarse en comida húmeda de alta calidad, con un contenido elevado de carne y abundantes proteínas animales. Diversos estudios científicos han demostrado que los gatos prefieren la comida cuya composición se asemeja a la de los ratones. La presa media de un gato está compuesta normalmente por un 50 a 60 % de proteína, un 20 a 30 % de grasa y un 3 a 8 % de carbohidratos, procedentes del tracto digestivo del animal.

Según las regulaciones legales, la lista de ingredientes ha de ordenarse de manera cuantitativa, de modo que la carne debería aparecer en primera posición.

La comida para gatos adaptada a la raza ayuda a mantenerlos sanos aunque, lamentablemente, no los protege de las enfermedades hereditarias. Un gran número de criadores y dueños de sagrados de Birmania hacen referencia a inflamaciones oculares frecuentes y a una tendencia al estrabismo. También pueden sufrir quistes dermoides, particularmente en los ovarios y en los testículos, aunque también en el área craneal.

Cómo encontrar al criador adecuado

La presencia de enfermedades hereditarias denota, de nuevo, la importancia de la elección de las crías y el apareamiento sensato. Los criadores que se preocupan por el bienestar de sus animales invierten en tests genéticos, en caso necesario, y no dudan en excluir a los animales enfermos de la cría. Esto quiere decir que solo deberías confiar en criadores profesionales que puedan mostrarte historiales médicos o resultados de posibles tests genéticos. Estos criadores no solo se preocupan de «multiplicar» a sus animales, sino también de invertir en su salud, en una alimentación de alta calidad y en una buena socialización. Además, también se aseguran de no entregar a los gatitos antes de haber cumplido las doce semanas de vida. La fase de impregnación es esencial para la salud corporal y mental del gato porque en estas primeras semanas de vida aprenden lo esencial para tener una vida larga y equilibrada. Un buen criador también brinda a las madres el tiempo necesario para recuperarse después del agotador embarazo y parto y, normalmente, solo permiten una camada por año. Los criadores profesionales también son miembros de alguna asociación de criadores y actúan acorde a las leyes de protección animal.

Evidentemente, todo ello repercute en el precio del gato. El árbol genealógico por sí mismo no influye en el precio que pagas por un gato de raza. De hecho, tiene más valor la experiencia del criador y el cuidado que les brinda a sus animales.

No confíes en anuncios que ofertan gatos sagrados de Birmania baratos y sin documentación. En la mayoría de estos casos, se trata de «multiplicadores» que no se preocupan tanto por la salud de sus animales como por sacar un beneficio.

Es comprensible que quizá no te quieras gastar entre 500 y 1000 euros en un gato, por lo que siempre tienes la alternativa de las protectoras. Allí encontrarás muchos animales de todas las edades y razas que están buscando un buen hogar. ¡Quizás tengas suerte y encuentres allí al gato de tus sueños!

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Gato siamés

El gato siamés es, junto al persa, una de las razas de gatos más antiguas y conocidas. Su origen se encuentra en el sudeste asiático, concretamente en Siam, que hoy en día pertenece a Tailandia. Allí, el siamés era venerado como gato de templo. Hacia finales del siglo XIX, los primeros ejemplares llegaron a Inglaterra, donde se comenzó la cría de esta raza. En 1892 ya se estableció el primer estándar para los gatos siameses, pero la raza solo fue reconocida en 1949 por la Federación Internacional Felina (FIFe).

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A primera vista este gato de color azul grisáceo se puede confundir con un cartujo o un británico de pelo corto. Pero si te fijas más detenidamente, te darás cuenta de que estas razas son muy distintas entre sí.

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El origen de los gatos esfinge o sphynx no está muy claro. Su existencia se remonta al periodo de los aztecas, quienes habrían tenido gatos sin pelo hace muchos siglos. Los primeros registros de esta raza se encontraron a principios del siglo XX en Nuevo México. Allí nacieron dos gatitos sin pelo que no se emparejaron porque eran hermanos. Estos mininos recibieron el nombre de «nuevos gatos mexicanos sin pelo». Sin embargo, estos pequeños felinos no están relacionados con los esfinges actuales. El sphynx es de origen canadiense. En 1966 una gata doméstica parió un gatito negro sin pelo y, con él, comenzó la cría de una nueva raza. Una señora adquirió ese peculiar gatito, llamado Prune, y a su madre, Elisabeth, a los que cruzó pasado un año para obtener más descendientes. De esa camada nacieron 7 gatitos, incluidos 2 machos y 2 hembras sin pelo. Estos mininos tuvieron graves problemas de salud: su sistema inmunitario no era capaz de desarrollarse adecuadamente. Por esta razón, la cría de esta raza llegó casi a su fin. No obstante, a mediados de los años 70 se encontraron otros ejemplares de estos «gatos desnudos» y la cría siguió adelante. Tan pronto como en 1971, el esfinge ya fue reconocido como raza.