Gato común europeo

Gato común europeo

Increíble pero cierto: el gato común europeo también es una raza. Pero, no cualquier gato de granja de origen desconocido pertenece a esta raza, pues también tiene un estándar que los animales deben cumplir para la cría.

Origen

Se supone que el gato común europeo proviene del gato salvaje africano, originario del norte de África. Esto se basa en las similitudes anatómicas de ambas razas. Los bigotudos llegaron a Europa en barco y pronto se hicieron muy comunes. Se emplearon para cazar ratones y ratas en las granjas. Se hicieron muy populares, sobre todo en Escandinavia, que en la actualidad es donde están la mayoría de los criadores.

En 1926 ya se hablaba de esta raza en Finlandia y en 1947 en Suecia. La primera hembra europea registrada se llamaba Ujan y fue inscrita en la asociación de cría sueca SVERAK. Hasta poco antes de la introducción del estándar de la raza en 1982, el gato común europeo se asociaba con el british shorthair. Finalmente, en 1982 fue reconocido como raza independiente por la Fédération Internationale Féline (FIFe). Además, el gato común europeo está registrado en la World Cat Federation (WCF) bajo el nombre de celtic shorthair.

Aún hoy en día, el gato común europeo se iguala al gato doméstico común. Pero, esto no es correcto. El gato común europeo es una raza independiente: tiene su propio estándar y pedigrí. Sin embargo, la clasificación de gato doméstico es sistemática: este término engloba multitud de razas.

Aspecto

El cuerpo de esta raza es musculoso, de pecho ancho y fuerte, piernas mediolargas y patas redondas. Desde un punto de vista anatómica, no difiere de un gato doméstico europeo. Su tamaño es de mediano a grande. Tiene una cabeza bastante grande en relación con el cuerpo, mientras que la cara tiene un aspecto redondo. La frente y el cráneo están ligeramente redondeados y los pómulos están bien desarrollados. Una de las pocas diferencias entre un gato doméstico y el gato europeo común es su respectivo pedigrí.

Colores del gato europeo común

En general no se permiten colores que se hayan obtenido mediante cruces (por ejemplo, el colourpoint o el chocolate). Todos los colores naturales están permitidos. Los mininos monocromáticos son negros, blancos, rojos o color crema. Los ojos de un gato común europeo blanco son azules, ámbar o verdes. Las almohadillas y el rinario son rosados. En aquellos que tienen el pelaje de otros colores, el rinario, las almohadillas y los ojos suelen estar adaptados a la tonalidad del pelo. Cuando son de dos colores, estos están separados por manchas, y solo la mitad del pelaje puede ser blanco. Los gatos tortie tienen una mezcla de negro con diferentes tonalidades de rojo. También es posible encontrarlos con patrones tabby o smoke.

Gato común europeo

Carácter

Los europeos comunes son inteligentes, juguetones y muy cariñosos. En general son muy cercanos a las personas y pacientes con los niños. Sin embargo, son de todo menos tranquilos: debido a su pasado, el gato común europeo tiene un instinto cazador muy desarrollado y siempre está en busca de aventuras, pero aun así es apegado a los humanos. Por un lado, aprecia los ratitos de mimos con su persona vinculante, y por otro, siempre está listo para juegos extensos y corretear. Como gato doméstico, debido a la gran necesidad de ejercicio, requiere de mucho entretenimiento y variedad. Se siente muy a gusto como gato de exterior. Gracias a su equilibrada, independiente y cariñosa naturaleza es ideal como gato de familia.

Alimentación para el gato europeo común

Los gatos europeos comunes no son muy exigentes en cuanto a su alimentación, pero sí hay ciertos factores que la influencian. Entre ellos se encuentran el estado de salud, la edad, el grado de actividad física y las condiciones de vida. En la tenencia en el hogar, por ejemplo, se debe prestar atención a que el gato no suba mucho de peso. Los snacks para gatos están permitidos, pero de manera controlada. En conclusión, la dieta debe adaptarse a las necesidades individuales del minino.

Los gatos son carnívoros, en la naturaleza se alimentan de ratones, pequeños roedores y pájaros. Necesitan una dieta rica en carne, que sea alta en proteínas, baja en hidratos de carbono y moderada en grasas. Al alimentar con pienso o comida húmeda, siempre procura que sea de alta calidad. 

Échale un vistazo a la etiqueta del producto, pues te da mucha información: el primer ingrediente en la lista es el principal de la comida. Por eso la carne debería estar siempre en primer lugar. Con frecuencia puedes encontrar el término «subproductos animales», entre estos puede haber órganos, que son de difícil digestión para los mininos. Lo mejor es que elijas un fabricante que especifique con claridad qué componentes se esconden detrás del término «subproductos animales» y cuál es el porcentaje del alimento total. Los cereales solo deben estar presentes en pequeñas cantidades y, por lo tanto, aparecer en la parte inferior de la lista de ingredientes.

La dieta BARF

Otro método de alimentación es la dieta BARF (biológicamente apropiada). Aquí se les alimenta a los bigotudos con mucha carne cruda. Además de carne, los gatos necesitan vísceras y otros aditivos para una alimentación adecuada a la especie. Estos deben adaptarse a las necesidades del gato, de lo contrario pueden producirse peligrosos síntomas de deficiencia. Si tienes dudas lo mejor es que te dejes aconsejar por tu veterinario.

Tenencia y cuidados

La raza gato europeo común es robusta y no suele enfermarse. Por lo tanto, no se conocen enfermedades típicas de la raza. Lo importante es realizar visitas regulares al veterinario para que haga las revisiones pertinentes y te aconseje sobre la vacunación. Sobre todo a los gatos de exterior es necesario examinarlos contra parásitos.

Los cuidados de esta raza tampoco son muy demandantes. De vez en cuando debes cepillar el pelaje con un peine o un cepillo para eliminar los pelos muertos. Cuando es época de muda es importante peinar el pelaje con más frecuencia. Con una alimentación sana y una tenencia adecuada, estos bigotudos pueden llegar a cumplir entre 15 y 20 años.

Es posible tener uno de estos activos felinos como gato de interior, pero están más a gusto en la naturaleza. En el exterior, estos aventureros mininos pueden dar rienda suelta a su instinto cazador y con frecuencia te traen regalos en forma de ratones. Una solución sería hacerle un jardín o balcón a prueba de gatos para que pueda disfrutar de un poco de libertad. En cualquier caso, necesitan suficiente entretenimiento. Para estos perspicaces animales, aparte de los juguetes para gatos normales, son ideales los juguetes de inteligencia. También debe tener opciones para escalar, como los rascadores grandes. Además, necesita tener opciones para retirarse, como una casita o túneles. Los gatos europeos comunes se llevan bastante bien con otros animales domésticos. Si trabajas mucho fuera de casa, deberías considerar tener un segundo gato para que no se aburra solo.

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El gato siamés es, junto al persa, una de las razas de gatos más antiguas y conocidas. Su origen se encuentra en el sudeste asiático, concretamente en Siam, que hoy en día pertenece a Tailandia. Allí, el siamés era venerado como gato de templo. Hacia finales del siglo XIX, los primeros ejemplares llegaron a Inglaterra, donde se comenzó la cría de esta raza. En 1892 ya se estableció el primer estándar para los gatos siameses, pero la raza solo fue reconocida en 1949 por la Federación Internacional Felina (FIFe).

Azul ruso

A primera vista este gato de color azul grisáceo se puede confundir con un cartujo o un británico de pelo corto. Pero si te fijas más detenidamente, te darás cuenta de que estas razas son muy distintas entre sí.

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El origen de los gatos esfinge o sphynx no está muy claro. Su existencia se remonta al periodo de los aztecas, quienes habrían tenido gatos sin pelo hace muchos siglos. Los primeros registros de esta raza se encontraron a principios del siglo XX en Nuevo México. Allí nacieron dos gatitos sin pelo que no se emparejaron porque eran hermanos. Estos mininos recibieron el nombre de «nuevos gatos mexicanos sin pelo». Sin embargo, estos pequeños felinos no están relacionados con los esfinges actuales. El sphynx es de origen canadiense. En 1966 una gata doméstica parió un gatito negro sin pelo y, con él, comenzó la cría de una nueva raza. Una señora adquirió ese peculiar gatito, llamado Prune, y a su madre, Elisabeth, a los que cruzó pasado un año para obtener más descendientes. De esa camada nacieron 7 gatitos, incluidos 2 machos y 2 hembras sin pelo. Estos mininos tuvieron graves problemas de salud: su sistema inmunitario no era capaz de desarrollarse adecuadamente. Por esta razón, la cría de esta raza llegó casi a su fin. No obstante, a mediados de los años 70 se encontraron otros ejemplares de estos «gatos desnudos» y la cría siguió adelante. Tan pronto como en 1971, el esfinge ya fue reconocido como raza.