British longhair

Gato de la raza british longhair

¿Buscas un gato de pelo largo que se adapte bien a la vida dentro de casa? El british longhair, también conocido como highlander o británico de pelo largo en español, es la variedad de pelo largo del british shorthair, con el que comparte el carácter amigable y equilibrado, así como el estilo de vida poco activo.

La historia del british longhair está estrechamente relacionada con la del british shorthair. Al fin y al cabo, ambas razas corresponden al mismo estándar y solo se diferencian por que el british longhair tiene el pelaje largo y suave, como resultado del cruce con gatos persas.

Carácter

Los gatos british longhair reúnen las características de los british shorthair y de los persas. Ambos son animales tranquilos y equilibrados que, en la mayoría de los casos, son ideales para la tenencia en el hogar. A semejanza de la mayoría de los gatos, les gusta recibir atención, así como el contacto con «sus» conocidos, las caricias y los juegos.

El juego conjunto es especialmente importante para los animales que viven dentro de casa, aunque los gatos que salen al exterior también disfrutan jugando con los humanos. El británico de pelo largo es un gato dócil al que también le gusta ser estimulado mentalmente. Pon a disposición de tu gato diversos juguetes y opciones a la hora de jugar, desde el clásico ratón hasta las pelotas y los juegos de inteligencia, puesto que cada vez es mayor la oferta de estos últimos también para los gatos, no solo para los perros. ¡A tu gato le encantará cazar su comida!

El mito de que los gatos no pueden ser adiestrados solo es cierto en parte. Aunque los gatos no se dejan adiestrar como los perros, aprenden muy rápido. Por ello, para los mininos también es importante la coherencia. Por ejemplo, no permitas que tu gato pida comida cuando estés en la mesa. Esto es especialmente importante para las razas de gatos que pasan gran parte del tiempo en casa y que, por ello, se mueven poco y tienen mayor tendencia al sobrepeso.

Aspecto del british longhair

Al igual que sus semejantes de pelo corto, los highlander tienen un cuerpo robusto e, idealmente, musculoso pero no gordo. Las patas son más bien cortas y el pecho ancho y fuerte. Su cabeza es redonda y la nariz corta y, al contrario que numerosos gatos de pelo largo, amplia y con una ligera hendidura. Las orejas del british longhair son iguales que las de los british shorthair: pequeñas y redondeadas. Esto, junto a los ojos grandes, redondos y oscuros y al pelaje tupido le brindan un aspecto de oso de peluche. Las hembras pesan entre 4 y 6 kg y los machos hasta 8 kg. En comparación con otros gatos grandes como el maine coon, el british shorthair es compacto pero aparenta ser más grande debido a la densidad de su pelaje.

Uno de los rasgos más característicos de los british longhair es su pelaje semilargo y denso. Los highlander han heredado las propiedades del pelo de sus ascendientes, los persas, que se cruzaron con los british shorthair. Al principio, el pelaje largo apareció por casualidad, y los british shorthair de pelo largo eran considerados «indeseables» por los criadores y no se utilizaban en los programas de cría. De hecho, a día de hoy todavía existen muchas organizaciones paraguas que no reconocen el british longhair como una raza independiente. Muchos british shorthair llevan el gen recesivo del pelo largo, por lo que actualmente en la cría de esta raza aún se pueden encontrar ejemplares de pelo largo aunque ambos padres tengan el pelo corto.

El pelaje de los british longhair no es tan largo como el de los gatos persas, por lo que se describe como «semilargo». El denso subpelaje es el responsable de que el pelo de los highlander quede alejado del cuerpo y, por ello, tenga aspecto de peluche.

Dado que los británicos de pelo largo están estrechamente relacionados con los british shorthair, la variedad de colores y patrones se asemeja mucho. Entre las más de 300 variedades de colores, todos los gustos se verán satisfechos. Los ejemplares plata o silver se encuentran entre los favoritos.

Origen

Los british de pelo largo nacieron como resultado del cruce entre los british shorthair y los persas. En un principio, este cruzamiento de razas se realizó para aumentar la reserva genética de los british de pelo corto, que se había visto reducida a causa de las guerras mundiales. El gen de pelo largo se transmite de forma recesiva, por lo que se oculta en el fondo genético de la raza. A veces, los gatos de pelo largo solo aparecen después de varias generaciones, y lo mismo ocurre con el british shorthair. Sin embargo, el estándar de esta raza requiere un pelaje corto, de modo que inicialmente los ejemplares de pelo largo se excluían de la cría y se entregaban castrados como animales de compañía. Numerosos gatos de pelo corto son portadores del gen de pelo largo, motivo por el cual aún a día de hoy pueden aparecer gatos de pelo largo en la cría de los british shorthair, aunque ambos padres tengan el pelo corto.

Con el tiempo, algunas asociaciones de criadores han reconocido los british longhair como raza independiente. El estándar de cría corresponde al de sus semejantes de pelo corto y solo se diferencian en la longitud de su pelaje. Dependiendo de la cría, los british de pelo largo pueden ser más grandes o pequeños y la longitud del pelo también puede variar. Algunos criadores favorecen los ejemplares grandes, mientras que otros prefieren criar animales más compactos.

Colores del gato british longhair

Al igual que los british shorthair, los highlander pueden ser de un solo color o de varios colores. El abanico de colores abarca desde el negro clásico, el marrón (chocolate), el cinnamon y el rojo hasta las llamadas «diluciones»: azul, lila, fawn y crema. Los gatos negro con blanco y los tricolores a menudo se parecen a los gatos domésticos de pelo largo. Los gatos considerados shaded solo muestran el color determinado en la punta del pelo, por lo que únicamente se reconocen como sombreados. ¡Esto produce un efecto espectacular en el pelaje largo de los highlander!

A continuación, te presentamos los colores más importantes entre las más de 300 variedades existentes:

Colorpoint: el color específico solo se refleja en las puntas de ciertas extremidades del cuerpo, como la cara, las orejas, las patas, la cola y la zona genital en caso de los machos.

Chinchilla: este tipo de british shorthair tiene unos colores muy interesantes: la octava parte del pelo es de alguno de los colores básicos del negro, y el resto es blanco plata desde la raíz.

Tabby: tabby no solo significa «atigrado». Según el aspecto de la coloración, pueden ser mackerel, classic, blotched, spotted o ticked.

Tortie: describe a los british longhair tricolores, también denominados «tortugas». Por razones genéticas, estos gatos suelen ser siempre hembras.

Torbie: se caracterizan por una combinación de colores entre el Tortie y el Tabby.

Bicolor: cualquier color con blanco. Se distinguen el arlequín, con tan solo 1/6 de pelaje de color; el van, con un porcentaje elevado de blanco; y el bicolor, con la misma cantidad de blanco que de otro color.

Cuidados

El pelo largo requiere más cuidados que el pelo corto. Sin embargo, los british longhair no necesitan un cuidado excesivo de su pelaje: normalmente es suficiente con cepillarlos a fondo una vez por semana para evitar enredos y nudos en el subpelaje. Quizá sea necesario aumentar la frecuencia durante la muda de pelo y en los gatos con el pelo más largo.

Para prevenir los nudos, hay que acostumbrarlos a los peines y cepillos desde que son pequeños. En el mercado se pueden encontrar peines y cepillos para gatos de todos los tipos, aunque el producto ideal para tu gato y para ti depende frecuentemente de las preferencias individuales. Puedes empezar con un cepillo muy suave que no tire del delicado pelaje de tu gatito y no le dañe la piel. Después de cada cepillado, premia a tu gato con una pequeña golosina. Una vez que el cuidado regular del pelaje ya no sea un problema para tu gato adulto y para ti, puedes cambiar, si fuese necesario, a un cepillo o peine más eficaz.

Los gatos son unos animales que cuidan mucho su higiene y, principalmente, limpiarán ellos mismos su pelaje. ¡La lengua áspera de los gatos es el instrumento de limpieza más eficaz que existe! Esta es también la responsable de que los gatos ingieran una cantidad considerable de pelo durante el cuidado del pelaje. La cantidad de pelo de los gatos de pelo largo coincide con la de los gatos de pelo corto comunes, pero es bastante más largo. Para ayudar a tu gato a eliminar estos pelos de forma natural, puedes ofrecerle hierba para gatos o snacks especiales para complementar su alimentación. No obstante, presta atención a la hora de comprar los snacks para gatos que tengan beneficios adicionales y asegúrate de que la composición sea de alta calidad y de que no contenga azúcar ni otros subproductos vegetales innecesarios.

Salud

Partiendo de la base de que los highlander no son unos gatos complicados, estos tienden a sufrir las enfermedades típicas de sus semejantes de pelo corto. Por ejemplo, el sobrepeso es un problema muy frecuente en los gatos que viven sobre todo dentro de casa. La mejor forma de combatir este problema es el ejercicio físico regular. Por eso, no dudes en coger la caña de juguete y agitarla en el aire para jugar con tu gato.

Los gatos british longhair padecen cada vez con más frecuencia la enfermedad renal poliquística. Esta enfermedad hereditaria se da exponencialmente en los british shorthair y en los persas, y como el british longhair es el resultado del cruce entre estas dos razas, también se ve afectado por ella. Los quistes renales se desarrollan muy temprano durante los primeros años de vida y se pueden detectar fácilmente mediante ultrasonido.

Además, una enfermedad cardiaca denominada «miocardiopatía hipertrófica» (CMH) también se da con frecuencia en los british de pelo largo. La mejor forma de detectar temprano la enfermedad y excluir a los animales afectados de la cría es realizar ultrasonidos cardiacos con regularidad. La miocardiopatía hipertrófica no tiene cura, pero un diagnóstico temprano brinda la oportunidad de realizar un tratamiento para que los gatos afectados puedan vivir una vida más larga.

Alimentación para el british longhair

El british longhair no tiene preferencias alimentarias distintas a los demás gatos de raza. La mejor alimentación es la basada en comida húmeda y pienso de alta calidad, que contenga un porcentaje elevado de carne y muchas proteínas. También es importante tener siempre agua fresca y limpia a disposición. Las sustancias vegetales o los subproductos deberían estar al final de la lista de ingredientes.

Para ayudar a tu highlander a expulsar los pelos ingeridos, puedes mimarlo con comida funcional. El pienso para gatos de pelo largo y los snacks que fomentan la muda de pelo facilitan la expulsión natural de las bolas de pelo. La hierba para gatos es otra opción para los animales que detestan las bolas de pelo.

Si tu veterinario ha detectado CMH o quistes renales en tu gato, puedes ofrecerle un alimento adaptado a estas necesidades. En este caso, el veterinario te puede recomendar productos concretos.

¡Os deseamos a tu amigable gato british longhair y a ti una fantástica vida juntos!

Cría

Los british longhair son una cría relativamente joven que aún no es reconocida por todas las asociaciones de criadores. Aquellos que sí reconocen los british longhair permiten que estos se crucen con los british shorthair. De hecho, numerosos gatos de pelo corto son portadores del gen de pelo largo, e incluso existen pruebas genéticas para identificar a estos gatos para la cría.

Al ser una raza joven, se suele encontrar una gran variedad de tamaños, pesos y longitudes de pelo en los highlander. Cada criador tiene prioridades diferentes y favorece distintos tipos de gato para la cría. Como resultado, solo se obtiene un estándar de raza más homogéneo después de varios años de reproducción selectiva.

Cómo encontrar al criador adecuado

Las enfermedades hereditarias comunes en los british longhair denotan la importancia de elegir a los animales aptos para la cría. Tanto la CMH como los quistes renales son hereditarios. La enfermedad renal poliquística se hereda de forma dominante, esto quiere decir que un gato con quistes siempre se los va a transmitir a sus crías.

Un criador serio siempre piensa en la salud de sus animales y de sus crías, por lo que la cuida mucho y realiza con regularidad pruebas para las enfermedades hereditarias más frecuentes. Por ello, el criador debería poder mostrarte los informes veterinarios de los padres del gato.

Nunca confíes en los criadores no profesionales que ofrecen gatos de raza baratos y sin documentación. La falta de supervisión de las asociaciones de criadores puede desembocar a menudo en cruces inadecuados que aumentan desproporcionadamente el riesgo de las enfermedades hereditarias. La cría de gatos es un pasatiempo caro que requiere de mucho tiempo. Los criadores que quieren vender sus gatos tan baratos como puedan no solo suelen prescindir de la comida de alta calidad y de las vacunas, sino también de las pruebas previas y de los tiempos de recuperación necesarios entre las crías.

Los animales de raza son caros, pero el precio vale la pena si deseas tener un gato que no solo sea atractivo a la vista, sino que también esté sano y suficientemente socializado.

Como alternativa, siempre puedes recurrir a las protectoras de animales, donde encontrarás muchos gatos de pelo corto y largo que están deseando encontrar un buen hogar.

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Gato siamés

El gato siamés es, junto al persa, una de las razas de gatos más antiguas y conocidas. Su origen se encuentra en el sudeste asiático, concretamente en Siam, que hoy en día pertenece a Tailandia. Allí, el siamés era venerado como gato de templo. Hacia finales del siglo XIX, los primeros ejemplares llegaron a Inglaterra, donde se comenzó la cría de esta raza. En 1892 ya se estableció el primer estándar para los gatos siameses, pero la raza solo fue reconocida en 1949 por la Federación Internacional Felina (FIFe).

Azul ruso

A primera vista el azul ruso, un gato de color azul grisáceo se puede confundir con un cartujo o un británico de pelo corto. Pero si te fijas más detenidamente, te darás cuenta de que estas razas son muy distintas entre sí.

Gato esfinge

El origen de los gatos esfinge o sphynx no está muy claro. Su existencia se remonta al periodo de los aztecas, quienes habrían tenido gatos sin pelo hace muchos siglos. Los primeros registros de esta raza se encontraron a principios del siglo XX en Nuevo México. Allí nacieron dos gatitos sin pelo que no se emparejaron porque eran hermanos. Estos mininos recibieron el nombre de «nuevos gatos mexicanos sin pelo». Sin embargo, estos pequeños felinos no están relacionados con los esfinges actuales. El sphynx es de origen canadiense. En 1966 una gata doméstica parió un gatito negro sin pelo y, con él, comenzó la cría de una nueva raza. Una señora adquirió ese peculiar gatito, llamado Prune, y a su madre, Elisabeth, a los que cruzó pasado un año para obtener más descendientes. De esa camada nacieron 7 gatitos, incluidos 2 machos y 2 hembras sin pelo. Estos mininos tuvieron graves problemas de salud: su sistema inmunitario no era capaz de desarrollarse adecuadamente. Por esta razón, la cría de esta raza llegó casi a su fin. No obstante, a mediados de los años 70 se encontraron otros ejemplares de estos «gatos desnudos» y la cría siguió adelante. Tan pronto como en 1971, el esfinge ya fue reconocido como raza.