Adiestramiento para controlar el instinto de caza en perros en 5 pasos

instinto de caza en perros

Muchas razas de perro se criaron inicialmente para la caza. Sin embargo, en nuestra vida cotidiana actual, el instinto cazador innato puede convertirse rápidamente en un problema. Si tu perro persigue una liebre o un pájaro, olvidándose de todas las órdenes, puede haber consecuencias peligrosas. Pero ¿se puede parar el instinto de caza de un perro? ¿Cuándo hay que intervenir y cómo funciona el adiestramiento para controlar el instinto de caza en perros?

Si el perro se vuelve incontrolable de repente

No importa si es corzo, liebre, pájaro o el gato del vecino: algunos perros persiguen todo lo que se mueve. Cuando les da la fiebre de la caza, es inútil hacerles señas exageradas, llamarlos a toda voz, gritar o silbar. Cuando el instinto de caza del perro no se puede controlar, el paseo diario se convierte en un verdadero martirio. Al fin y al cabo, no solo pone en peligro a la presa, sino también a sí mismo y a otros transeúntes. Puede que el perro, en un arranque de éxtasis cazador, se lance a correr por una calle transitada. Incluso aunque no llegue a apresar al animal, muchos animales salvajes sufren las consecuencias de la persecución durante mucho tiempo. P. ej., si los han perseguido hasta su límite de agotamiento o una madre ya no ha podido alimentar a sus crías.

¿Todos los perros tienen instinto de caza?

Con solo oler un animal salvaje, algunos perros echan a correr como si les hubiera picado un bicho. En cambio, otros necesitan contacto visual antes de emprender la caza. Los hay que incluso pasan olímpicamente de una liebre que corretea delante de sus narices. Da igual a qué categoría pertenezca tu peludo: el hecho es que la predisposición a la caza es genética. El instinto de caza de los perros viene de sus antepasados, los lobos. Aunque nuestros perros domesticados actuales ya no necesitan cazar para comer, el impulso de caza sigue estando muy arraigado.

Depende de la raza

La intensidad del instinto depende en primera instancia de la raza del perro. Había razas, como el beagle, el braco alemán de pelo corto, el teckel, el braco de Weimar, el terrier, el basset y muchas más, que se criaban específicamente para la caza. Los perros de caza especialistas, aptos para perseguir, acercarse sigilosamente y acechar la presa o apresarla, se crearon mediante una cría específica. En otras razas de perro, en cambio, el instinto de caza se fue abandonando paulatinamente. El golden retriever, el bóxer, el maltés y el carlino son hoy en día perros familiares que muestran un buen comportamiento social.

Otros disparadores del instinto de caza

Si se dispara o no el instinto de caza del perro y con cuánta rapidez depende del genotipo. Pero hay otros factores que pueden intensificar el estímulo de caza. De hecho, hay perros que nunca han cazado y que, de repente, se lanzan a correr tras un animal salvaje. Es como si hubieran olvidado su buen adiestramiento de un segundo a otro. Lo peor es que, si ya han cazado una vez, mostrarán este instinto una y otra vez. Durante el paseo con varios perros, basta con que a uno solo le invada la fiebre cazadora para incitar a los demás. En este contexto, se dice que se contagian el estado de ánimo. Las fluctuaciones hormonales y los cambios en el comportamiento sexual también pueden influir en el instinto de caza del perro.

¿Por qué es tan difícil de controlar el instinto de caza?

Sea cual sea la raza de tu perro, el instinto de caza se puede manifestar en cualquier peludo. Aquellos con perros jóvenes que no son de raza cazadora se quedan boquiabiertos cuando su peludo, de repente, sale disparado. ¡Si hasta ahora trotaba obedientemente a su lado! Una vez que el perro ha iniciado la persecución, es casi imposible frenarlo. Pero ¿por qué es tan intenso el instinto de caza como para que no nos escuche? El motivo son las hormonas de la felicidad. Durante la caza, en su cuerpo se liberan endorfinas, que lo trasladan a una especie de estado de felicidad. Para tener esta sensación, suele bastar con correr detrás del animal. Los perros no siempre necesitan la caza en sí para sentir este subidón. Si bien la recompensa es doble, solo la persecución de la presa ya es para muchos suficientemente satisfactoria debido a la liberación de hormonas.

Esa sensación de felicidad es tan fuerte que el perro ya no se interesa por nada más. Ya puede despotricar su humano tanto como quiera: correrá detrás de otra liebre con tal de volver a experimentar esa sensación. Lo mejor sería que el perro nunca se viera en la situación de cazar para que no conozca este sentimiento de felicidad. Por desgracia, esto es más fácil de decir que de hacer. Por lo tanto, debemos estar preparados para estas situaciones.

¿Cuándo es necesario el adiestramiento para controlar el instinto de caza en perros?

Es muy difícil quitarle al perro la costumbre de la caza, que le proporciona tanta felicidad. Confusos y hasta resignados, muchos ven cómo su peludo, preso de su instinto cazador, se suelta y echa a correr. Luego viene el alivio cuando ven que el perro vuelve sano y salvo después de una caza prohibida. Pero el miedo al próximo paseo crece con cada fuga. Al fin y al cabo, como cuidador de un perro, no solo eres responsable de él. También lo eres de tu entorno y de la fauna en la que te mueves con tu perro.

Para evitar que el perro se convierta en un peligro, la mayoría de gente recurre a la correa. Pero ni siquiera una correa de rastreo, que ofrece al perro una amplia libertad de movimiento, es satisfactoria a la larga ni para él ni para ti. Hace falta mucha firmeza, sobre todo cuando un sabueso adulto se echa a cazar de repente. Hay perros de caza extremos que ni siquiera después del adiestramiento para controlar el instinto de caza en perros pueden reprimir el impulso. Así pues, se pasan toda la vida atados a la correa de rastreo. Sin embargo, la mayoría de perros pueden aprender a resistirse al deseo de cazar.

5 unidades de adiestramiento para controlar el instinto de caza en perros

Hay que conseguir que el perro abandone su hobby. Para ello, hay que convencerlo de que controlar el impulso de caza tiene consecuencias más positivas para él que la caza. Debe entender que vale la pena quedarse con su humano. No solo porque lleva chucherías, sino porque con él puede vivir más emociones que corriendo solo detrás de una liebre. El instinto de caza del perro no se puede apagar del todo, pero se puede redirigir hacia un comportamiento aceptable para nosotros. En rigor, un adiestramiento para controlar el instinto cazador en perros no pretende que el perro desaprenda la caza. Más bien, su objetivo es poder controlar al perro. Para conseguir controlar al perro y su comportamiento, el adiestramiento se compone de varios ejercicios. Estos, al final, garantizan un éxito global gracias a sus diferentes enfoques. El adiestramiento se compone de las cinco unidades siguientes:

  • Practicar obediencia básica

Un perro que no responde cuando lo llamas ni siquiera en condiciones normales te hará menos caso aún en situaciones de caza. Mediante la obediencia básica, el perro domina perfectamente las órdenes más importantes, como «siéntate», «túmbate», «aquí» o «espera». Esto es indispensable para que el adiestramiento para controlar el instinto de caza en perros funcione. En el mejor de los casos, el perro aprende este adiestramiento básico ya de cachorro. Pero no te preocupes: los perros adultos que ya han desarrollado malas costumbres, como la caza, también pueden aprender estas órdenes básicas. Como es lógico, también hay razas más cooperativas que otras. Incluso los perros obstinados, como el lebrel afgano, el sabueso o el perro lobo checoslovaco, pueden aprender a obedecer.

Enseña a tu perro que la obediencia vale la pena. Elógialo cuando muestre el comportamiento deseado, como venir cuando le dices «aquí», tumbarse cuando le dices «túmbate» o esperarte pacientemente cuando le dices «espera». Acarícialo, dile cosas bonitas, dale una chuchería o su juguete preferido o bien haz alguna otra cosa con él. Practica las órdenes allá donde estéis: primero en casa, luego en un jardín y después en los paseos que dais juntos. Es importante que el perro domine las órdenes básicas en cualquier situación, incluso cuando haya distracciones. Con paciencia, perseverancia y refuerzo positivo lo conseguirás.

  • Ejercicios de atención y refuerzo del vínculo

Cuando les da la fiebre cazadora, muchos perros parecen olvidar de golpe su buen adiestramiento. Se sueltan de su cuidador, echan a correr y ya no oyen ni las llamadas, por muy fuertes que sean. Para que esto no pase, el perro tiene que aprender a escuchar tus órdenes incluso en situaciones excepcionales. Esto no es fácil, ya que no hay que subestimar las tentaciones a las que se expone el peludo en el bosque. Los olores, un rastro interesante o incluso el contacto visual con un animal salvaje siempre lo distraen. Es importante que no olvide que tú eres quien da las instrucciones, a pesar de las distracciones y sensaciones. Tú tienes que ser siempre el centro de su atención. Si el perro siempre se deja guiar por ti, este vínculo estrecho funciona como una correa invisible.

Un método eficaz para reforzar el vínculo perro-humano es recompensarlo por su atención. ¿Busca el contacto visual contigo durante el paseo, te sigue cuando cambias de dirección o te da vueltas cuando vas más lento? Elógialo siempre que te regale su atención. Si notas que tu perro se ha sumido en sus pensamientos, ya no está atento a ti y no reacciona cuando te paras de repente, escóndete detrás de un árbol. Al principio, el perro estará confuso y luego empezará a buscarte. Elógialo generosamente cuando te encuentre. Esto también reforzará el vínculo entre los dos.

  • Desviar el instinto de caza hacia actividades en común

Un perro con un marcado instinto de caza no se dejará convencer de que es más sensato quedarse con su humano que perseguir una presa solo con chucherías. Y es que la satisfacción de la caza, con la que se liberan muchas hormonas de la felicidad, es grandiosa. Es crucial que el perro entienda que la interacción contigo es más emocionante que cualquier persecución. Tómate en serio las necesidades de tu perro e intenta satisfacer de otra manera sus impulsos de hurgar, cavar o correr. Hay juegos que encantan a casi cualquier perro y le proporcionan el ejercicio físico y mental que necesita. Por ejemplo, los juegos de lanzar y traer, las actividades con señuelos y los deportes caninos, como agility, canicross o mantrailing.

Los (muchos) perros que cazan por aburrimiento dejan de hacerlo cuando se dan cuenta de que se les ofrece un sustituto satisfactorio. Evita los paseos apáticos por las mismas rutas y da rienda suelta a tu creatividad. Entierra una chuchería o un juguete para que el perro los desentierre, juega con él al escondite, lánzale palos, pídele que te traiga un señuelo o haz que haga equilibrios en un tronco de árbol. Forma equipo con él y demuéstrale que entiendes lo que quiere y que le concedes estas necesidades. Para ello, obviamente, aplica las normas que habéis practicado antes. Sobre todo los perros de razas cazadoras deben poder disfrutar de su pasión. Muchas escuelas para perros ofrecen un adiestramiento sustitutivo de la caza adecuado con juegos de mantrailing o con señuelos. Aquí, el perro puede desplegar su instinto de caza en pistas artificiales y un entorno seguro.

instinto de caza en perros
  • Control de los impulsos

El adiestramiento para controlar el instinto de caza en perros siempre trabaja el control de los impulsos. Al fin y al cabo, el perro tiene que aprender a entender su impulso cazador. Pero esta conducta controlada contradice su naturaleza animal y, al principio, puede resultar frustrante. El control de los impulsos también implica que el perro sea capaz de soportar la frustración. Y, como con todo lo demás, solo aprenderá la habilidad de autocontrolarse si esta vía le parece provechosa. Por ejemplo, un perro que salta impulsivamente con cada visitante debe aprender que así no se consigue atención. Solo si se sienta como un buen nene, las personas le prestarán atención y lo elogiarán.

Con el entrenamiento para controlar el instinto cazador en perros pasa algo parecido. Hasta que el perro no muestre que puede controlar sus impulsos, no podrá esperar una recompensa. Si no se lanza a perseguir la presa directamente, sino que la señala y espera pacientemente la orden de su cuidador, la persona lo elogiará y recompensará en función de su disposición.

Ejercicio para controlar impulsos:

Un buen ejercicio para controlar sus impulsos es hacer que se tumbe primero con la orden «túmbate» y, entonces, lanzarle un señuelo. Si se levanta sin esperar a la siguiente orden, ignóralo. Si, por el contrario, consigue esperar pacientemente y solo se levanta y busca el señuelo tras la orden «busca», elógialo generosamente. Lógicamente, este ejercicio solo funcionará si el perro está relajado y tranquilo. Un perro que corre descontroladamente y cuyo nivel de estrés está por las nubes no se prestará a este adiestramiento. En este caso, hay que dejar que se desfogue. Sal a correr con él, juega con él en el jardín o deja que te acompañe a montar en bicicleta. Cuando esté físicamente agotado y su necesidad de ejercicio vuelva a un nivel normal querrá practicar el control de los impulsos.

  • Practicar la señal de emergencia o superllamada

Para soltar al perro de la correa en el bosque, debes estar 100 % seguro de que responderá a tu llamada. Puede que tu perro venga hacia ti obedientemente cuando lo llamas en el parque y durante encuentros con otros perros o personas. Sin embargo, esto no significa que también lo haga al ver a un animal salvaje. Si el perro reflexiona sobre si vale más la pena escucharte a ti o seguir su impulso cazador, saldrás perdiendo. En esta situación necesitas algo más fuerte que el viejo conocido y ya gastado «aquí». Acuerda con él una superllamada que solo utilices para emergencias y que le prometa algo especialmente tentador que casi nunca reciba.

Para practicar esta señal de emergencia son muy útiles los silbatos para perros. También puedes recurrir a una chuchería especial, como una salchicha de carne, por la que el perro haría lo que fuera. Practica que venga con el silbato primero en casa e intensifica la distracción externa paulatinamente. Por ejemplo, haz el ejercicio en el jardín, en un parque apartado y, más tarde, en el campo o el bosque. En cuanto el perro venga al oír el silbato, elógialo con la superchuchería. Lógicamente, no debes repetir el ejercicio muy a menudo. De lo contrario, pensará que la recompensa especial no es tan especial y perderá el estímulo. Si la práctica de la superllamada ha tenido éxito, utilízala solo para emergencias y no en cualquier paseo convencional. Si la llamada de emergencia conserva su efecto, podrás llamar al perro cuando perciba una presa o incluso durante una persecución.

¿Hasta qué punto funciona el adiestramiento para controlar el instinto de caza en perros?

El adiestramiento para controlar el instinto cazador en perros requiere mucho trabajo. Ningún adiestrador del mundo puede suprimir el instinto de caza de un perro de la noche a la mañana. Se requiere paciencia, perseverancia y empatía para convencer al perro de que es mejor para él prescindir de su amada caza. Siempre habrá recaídas. Aunque hay perros que aprenden a las pocas semanas a resistirse a su impulso de caza, otros necesitan casi toda una vida. La rapidez con la que el adiestramiento surte éxito no solo depende de ti como adiestrador. También depende del perro, de sus experiencias y sus necesidades, así como del entorno. Especialmente para las personas sin experiencia que tienen una raza cazadora por primera vez puede ser conveniente asistir a un adiestramiento para controlar el instinto de caza en perros con profesionales, p. ej., en escuelas caninas o asociaciones deportivas o de razas.

Decidas lo que decidas, ¡no te rindas! Ten siempre en mente para qué estás adiestrando a tu perro. Se trata de disfrutar de paseos relajados sin correa y un vínculo de por vida entre tu perro y tú. Y no olvides que incluso los perros cazadores apasionados pueden aprender que la vida es mucho más que la caza.

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