Snowshoe

snowshoe

El gato snowshoe, originario de Estados Unidos, aún no tiene muchos representantes en España. No obstante, gracias a su interesante apariencia y su carácter único, pronto también encontrará muchos seguidores en este país. Una camada de gatitos snowshoe siempre está llena de sorpresas adorables. Cuando nacen, los mininos aún son completamente blancos y desarrollan las diferentes tonalidades a medida que van creciendo. Las primeras coloraciones empiezan a apreciarse a los diez días de nacer.

Origen

Esta belleza con manchas se creó por casualidad, su origen se debe a una mezcla de varias razas de gatos. A finales de los años 60, la criadora de gatos Dorothy Hinds-Daugherty, de Philadelphia, Estados Unidos, obtuvo una camada de gatitos de un gato siamés que tenían «botas de nieve» en las patitas. Los posteriores hechos que contribuyeron al desarrollo de esta raza varían según las fuentes.

Una raza nueva

Algunas dicen que este aspecto, aparentemente bonito, en un principio se consideraba negativo, como un fallo de la naturaleza. Al fin y al cabo, se deseaba que tuvieran las patas negras características del siamés en lugar de los calcetines blancos. Este supuesto problema se solucionó mediante el cruce de razas de pelo corto (american shorthair bicolores) con gatos siameses. Así se creó una raza nueva conocida y deseada, sobre todo en Estados Unidos, por sus patas blancas y una máscara en forma de V invertida en la cara.

Otras fuentes cuentan que a la criadora le gustó desde un principio este desvío de la naturaleza que suponían las patas blancas y se centró en conseguir este aspecto mediante una cría enfocada. Ya en los años 60 empezó a presentar al snowshoe en exposiciones de gatos. No obstante, este experimento de raza no fue reconocido hasta más tarde. En 1974, la CFF (Cat Fanciers Federation) y la ACFA (American Cat Fanciers Association), ambas asociaciones de cría de gatos americanas, reconocieron esta raza. A finales de los años 70, parecía que la raza recién creada se iba a extinguir de nuevo, ya que solo quedaban cuatro animales registrados.

Por suerte, varios criadores se entusiasmaron con este gato. Después de una revisión del estándar de la raza y de las reglas de registro, el snowshoe fue nuevamente reconocido por la CFF en 1982 y en 1989 por la TICA (The International Cat Association) y la ACFA. A través de numerosos informes en la prensa especializada, el gato snowshoe finalmente recibió atención a nivel internacional. En España aún no es muy común y solo es posible encontrar uno por recomendación especial.

Aspecto

El snowshoe debe su complexión a sus antepasados siameses. Es un gato de tamaño medio, macizo y con una constitución delgada pero fuerte. Su cuello es medianamente largo, sus músculos son fuertes y la espalda tiene una ligera curvatura. La cabeza de esta bonita raza es cuneiforme. Las orejas son grandes y puntiagudas, la forma de los ojos es de nuez a almendrada y el color es azul intenso. Su rostro característico está marcado por una «V» invertida de color blanco y tiene los pómulos pronunciados. La cola del gato snowshoe se afina hacia el final dándole un toque elegante, en la base es gruesa. La raza avanza a pasos agigantados por la vida sobre unas patas rectas de tamaño mediano.

Los zapatitos blancos que tiene en sus patas, y a los cuales debe su nombre, son más cortos en las patas delanteras que en las traseras. El color del pelaje es idéntico al de sus antepasados siameses. Las tonalidades más populares entre los amantes de esta raza son el seal y el azul. El snowshoe es un gato de pelo corto point con manchas blancas, con el pelaje pegado al cuerpo. Los gatos point se caracterizan porque su pelaje es claro, mientras que las partes más frías del cuerpo (los llamados puntos), como la cara, las orejas, las patas, la cola (y el escroto), son de color más oscuro. El snowshoe puede tener todos los colores del siamés: rojo, crema, seal, azul, chocolate, lila, pointed tabby, canelo y tortie pointed. Las hembras snowshoe pesan entre 2,5-5 kilos y los machos entre 4-6 kilos.

Carácter del gato snowshoe

El snowshoe es seguro de sí mismo, osado, curioso, inteligente y tozudo. Parece como si tuviera dos personalidades. Por un lado, tiene una necesidad de tranquilidad muy grande y, por otro, le encanta estar acompañado. De hecho, es un minino muy cercano a las personas. También le gusta estar con otros gatos. Por eso, lo mejor es adquirir a más de un snowshoe de una misma camada.

Esta raza también suele llevarse bien con los perros. Y, dado que le gusta mucho jugar, es ideal para las familias con niños. No obstante, es posible que los niños pequeños no sepan respetar la necesidad de calma de los snowshoe. Por eso es mejor evitar tener un gato de esta raza en familias con niños muy pequeños. Al sensible gato no le gusta el ajetreo y, aún menos, los ruidos. Este felino tiene muchas facetas que hacen que la vida a su lado sea emocionante y sobre todo muy agradable.

Los rasgos de sus antepasados crean una mezcla única combinando la curiosidad y el temperamento de los siameses con la calma y la compostura de los american shorthair. Es importante que para una convivencia feliz y alegre tengas en cuenta todos los requisitos de este minino para que pueda tener una vida adecuada a su naturaleza. Parece que el gato snowshoe se asemeja a una persona muy sensible.

Un felino tranquilo y comunicativo

Es posible que este minino se sienta más cómodo con una persona que tenga una necesidad de descanso similar a la suya. A pesar de su tranquilidad, también es muy comunicativo. Esto suele considerarse positivo, pues tiene una voz muy agradable. Quien viva con un gato snowshoe debe ser muy sensible y poder darse cuenta cuándo los estímulos del entorno son demasiado para su minino. Además, debe ajustarse a su naturaleza delicada y sensible y a sus necesidades. Dale a tu bigotudo la oportunidad de retirarse en un túnel para gatos u otro lugar tranquilo cuando reciba demasiados estímulos externos.

Al mismo tiempo, deberías ofrecerle muchas opciones para jugar juntos y para hacerse compañía. Los juguetes de inteligencia son idóneos para estimular su curiosidad e inteligencia. Además, el snowshoe es un buen cazador, por lo que necesita poder cazar. También le gusta mucho escalar: un rascador de varios pisos es esencial. Cuando no está cazando, jugando o escalando, o incluso entonces, el snowshoe irradia una calma que transmite a su humano.

Alimentación para el snowshoe

Como todos los felinos, la alimentación del snowshoe se basa, sobre todo, en carne. De esta necesita mucha, para poder tener suficiente grasa y proteína. Los gatos solo pueden digerir una cantidad de hidratos de carbono reducida, por lo que un exceso podría causar sobrepeso. Este, a su vez, podría provocar diabetes. En caso de duda lo mejor es que le preguntes a tu veterinario. Seguro que él puede aconsejarte sobre las necesidades nutricionales del snowshoe. El resto lo decide tu gato.

Tu minino te demuestra lo que le gusta cuando ingiere su comida con mucho apetito. El tamaño de las raciones depende de si tu gato es de interior o de exterior y de si está castrado o esterilizado. Al snowshoe le gusta comer a lo largo de todo el día. Por eso, su comida debe estar siempre accesible y fresca. No exageres con los snacks. Además, es muy importante que todos los requisitos nutricionales y fisiológicos del bigotudo estén cubiertos.

Hasta ahora el snowshoe no presenta ninguna enfermedad típica de la raza, solo las enfermedades generales de los gatos. Lo más probable es que debido al hecho de que esta raza sea muy reciente y aún hay relativamente pocos ejemplares. Sin embargo, es probable que, debido a su origen siamés, pueda tener una predisposición a enfermedades similares típicas de los gatos siameses.

Los mininos deben ser vacunados desde gatitos contra la panleucopenia y la gripe felina. Los gatos de exterior también deben ser inmunizados contra la rabia y la leucemia felina. Encárgate también de que reciban las dosis de recuerdo.

Encontrar un criador de gatos snowshoe

No compres nunca un gatito a un criador aficionado que no esté afiliado a una asociación. En los clasificados del periódico se encuentran ofertas poco serias. Se suelen distinguir por tener un precio bastante bajo y provienen de personas que reproducen gatos sin un conocimiento preciso de genética. Evita estas ofertas. Si quieres tener un gato snowshoe es importante que te dirijas a un criador serio. Este puede mostrarte el pedigrí. Esta es la única manera de asegurarte de tener un gato sin una predisposición genética y con una muy buena posibilidad de tener una vida saludable y larga a tu lado.

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