Displasia de cadera en perros This article is verified by a vet

Escrito por Amelie Krause, Veterinaria
Displasia de cadera en perros

Displasia de cadera en perros

La displasia de cadera en perros es una afección genética del desarrollo articular. Existen también condicionantes externos, como los factores ambientales, el estilo de vida o la alimentación, que pueden influir negativamente en la formación de las articulaciones. En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre la displasia

Esta afección  (DC) afecta, sobre todo, a las razas medianas y grandes; son pocas las veces que los animales pequeños la sufren. Es una enfermedad relativamente frecuente la displasia en pastor aleman, golden retriever, labrador, bóxer, boyero de Berna, rottweiler o san bernardo, pero no suele afectar al galgo inglés ni al borzoi. Esto no significa que estos canes nazcan con la patología, sino que son más propensos a padecerla.

En los cachorros con displasia puede observarse, en torno a los dos meses de edad, una cadera «floja», que responde, en realidad, a una subluxación. La cabeza femoral no encaja correctamente en el acetábulo —la cavidad de la cadera—, sino que se mueve. Las consecuencias de esta falta de fijación, como la artrosis, aparecen a partir de los cuatro meses. En los perros con displasia más leve, los síntomas como la cojera no se suelen presentar hasta una edad más avanzada. Algunos factores como el sobrepeso o un crecimiento excesivamente rápido pueden agravar el problema, por eso, es esencial que durante la etapa de cachorros se les proporcione una alimentación saludable, con un contenido energético moderado y una cantidad adaptada de minerales. Un aporte muy elevado de energía o de minerales como el calcio puede resultar contraproducente para la  displasia de cadera en perros

Síntomas de la displasia de cadera en perros

Los síntomas de la displasia de cadera son: Caminar tambaleante con ligera apertura de las patas y movilidad reducida. Más adelante, puede producirse cojera, dificultad para ponerse en pie y anquilosamiento de las patas traseras. La musculatura posterior puede deteriorarse, puesto que muchos evitan el movimiento debido al dolor. Igualmente, la masa muscular que recubre la articulación coxofemoral puede experimentar dolorosas contracturas.

Diagnóstico de displasia de cadera en perros

Con una radiografía puede emitirse el diagnóstico, pero para poder realizarla adecuadamente, es necesario que el animal se encuentre sedado, de este modo, la musculatura está relajada y no siente ningún dolor. La radiografía permite al veterinario valorar el grado de displasia y las alteraciones producidas en la articulación.

Uno de los principales criterios de evaluación es el ángulo de Norberg, es decir, el que se forma entre la línea que une el centro de las dos cabezas femorales y la línea que atraviesa el borde acetabular anterior. En una cadera sana, el ángulo de Norberg está por encima de los 105º.

Las siguientes alteraciones pueden indicar displasia de cadera en perros: el acetábulo, la cabeza femoral o ambos están achatados, de manera que no se puede garantizar la correcta colocación de la cabeza ósea en la cavidad. Asimismo, con frecuencia se observa una desalineación del cuello y de la cabeza del fémur. Es probable que se reconozcan signos de artrosis como osteofitos en los bordes acetabulares anterior y posterior y en la unión entre el cuello y la cabeza del fémur.

La Federación Cinológica Internacional (FCI) estipula unos criterios para la detección de la displasia de cadera, así como unas indicaciones posturales para el procedimiento radiográfico. En el caso de ciertas razas y de algunos países se requiere una segunda radiografía en la que los miembros posteriores se coloquen con las rodillas separadas —la llamada posición de la rana— porque de este modo pueden identificarse mejor las alteraciones en los bordes acetabulares y en los fémures.

 

Grados de displasia de cadera en perros:

  • A = Normal (sin indicios de displasia)
  • B = Casi normal
  • C = Leve
  • D = Media
  • E = Grave

Tratamiento de la displasia de cadera en perros

Aunque no tenga cura, la displasia puede tratarse de diferentes formas con el fin de calmar el dolor y la inflamación, de retrasar el avance de la patología y de mejorar la movilidad y la mecánica articular. El tratamiento que se escoja dependerá de múltiples factores como la gravedad de los síntomas, el diagnóstico radiográfico, la raza, la edad y el peso del perro; también el dueño influirá en la decisión.

Se diferencian dos tipos de tratamientos: el conservador y el quirúrgico. El tratamiento conservador consiste principalmente en proteger las articulaciones y en disminuir la carga que soportan. Si tu peludo tiene sobrepeso, es preciso que adelgace para que sus articulaciones no sufran como consecuencia de los kilos de más. Algunos complementos alimenticios contienen ácidos grasos omega-3, mejillón de labio verde, condroitina y glucosamina y pueden favorecer la salud articular y mitigar los síntomas.

También, es recomendário ofrecerle a tu can una cama ortopédica para perros, las cuales se caracterizan por incluir espuma viscolástica, que cuida las articulaciones.

Las actividades que exijan un esfuerzo excesivo deben dejarse a un lado; sin embargo, los movimientos controlados sobre superficies blandas ayudan a proteger las articulaciones y a fortalecer la musculatura. Nadar es un buen ejercicio para la displasia de cadera en perros. Por el contrario, los movimientos bruscos que se efectúan al jugar, saltar o dar vueltas suponen una carga para la superficie de la articulación, la cápsula y el tejido que la recubre, por lo que es preferible evitarlos. Además de estas medidas, pueden realizarse sesiones de fisioterapia para reducir el dolor y la inflamación, así como para aliviar las contracturas musculares. El tratamiento suele compaginarse con medicamentos, los más empleados son los antiinflamatorios y los analgésicos y, en ocasiones, una combinación de ambos.

Son varias las metodologías que existen para el tratamiento quirúrgico; estas dependerán del tipo de paciente: perros jóvenes sin alteraciones articulares o adultos en los que ya se aprecian cambios en la articulación.

Pronóstico

La evolución de la enfermedad depende del grado y de los síntomas. La combinación de distintos tratamientos puede mejorar la sintomatología de muchos perros y conseguir que disfruten de periodos con escasas molestias o, incluso, sin ellas. No es posible curarla, lo que se busca es mitigar los síntomas y retrasar la aparición de incongruencias articulares.

Cómo prevenir la displasia

Dado que se trata de una patología congénita, solo puede evitarse en un cachorro si sus progenitores no la padecen. El dueño también puede, hasta cierto punto, ayudar a prevenir una severa displasia de cadera en perros. En el caso de los cachorros de razas grandes y muy grandes, se desaconsejan las actividades que sobrecarguen al animal. También, se debe prescindir de los alimentos ricos en energía y ha de prestarse especial atención a que estos contengan una cantidad de minerales y de vitaminas adaptada a las necesidades del cachorro.

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