Mudanza con gatos

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Tanto si son gatos de exterior como de interior, a los felinos les encanta su territorio. Aquí hacen sus rondas diarias, si es necesario lo defienden de los intrusos y se acomodan en sus lugares favoritos. Pero, cuando tienes un gato y estás a punto de mudarte surge la pregunta: ¿cómo es posible realizar una mudanza con gatos sin que suponga un drama?

El nuevo hogar: en busca de una casa o piso

Con un buen plan ya tienes el camino medio hecho: cuando sabes que vas a mudarte, planéalo desde un principio con tu gato. Si vas a comprarte o a construir una casa propia esto es un problema menor. Sin embargo, si se trata de una vivienda de alquiler, necesitas la aprobación del arrendador. La oferta de pisos de alquiler donde aceptan animales domésticos es reducida. En cualquier caso, debes prestar atención a que en el contrato conste que está permitido tener gatos. Si tienes un gato de exterior, lo mejor es que busques una vivienda en la planta baja y en una zona con poco tráfico. Este tipo de requisitos desaparecen cuando, por ejemplo, te vas a vivir al piso o a la casa de tu pareja. Eso sí, siempre que se trate de viviendas de alquiler es imprescindible preguntarle al arrendatario si puedes tener un felino.

Los preparativos para una mudanza con gatos

Si la vivienda está muy lejos es muy probable que estés planeando un gran fin de semana de mudanza con gato. Sin embargo, si el nuevo hogar está a la vuelta de la esquina, lo común es mudarse poco a poco. Los gatos no tienen ningún problema cuando estás metiendo tus cosas en cajas. Al contrario, muchos se divierten jugando dentro de estas. Ten cuidado de no dejar nada tirado con lo que el felino pueda hacerse daño. Esto incluye los espejos apoyados contra la pared o los utensilios de costura, que normalmente están en el armario. Lo mejor es que dejes para el último día los muebles y objetos del gato y sigas con la rutina como de costumbre. Esto le proporciona seguridad a tu bigotudo durante este periodo de cambios.

Amuebla el nuevo apartamento de una manera que sea agradable para los gatos: si tuviera un balcón, asegúralo con una red para gatos (para esto también necesitas el consentimiento del propietario). Presta atención a todos los posibles peligros y, si es necesario, consigue una protección para las ventanas. Si te mudas con alguien que ya tiene un gato, podéis hacer que se vayan acostumbrando al olor del otro con antelación mediante el intercambio de una manta usada.

Ayuda para una mudanza con gatos sin estrés

Sin duda alguna, una mudanza conlleva bastante ajetreo. Hazte a la idea de que tu minino estará nervioso, algunos andan inquietos de un lado al otros y maúllan, otros arañan las puertas. Intenta reflejar calma. Si estás tenso, tu bigotudo lo siente. Una ayuda antiestrés para gatos puede facilitar la mudanza. Esta puede ser, por ejemplo, un difusor de feromonas para el enchufe, un aerosol o zylkene. También el pienso para gatos especial o pastas antiestrés pueden facilitar bastante tanto la mudanza como los primeros días en el nuevo hogar. Hazte con estos productos unas semanas antes de la mudanza, pues algunos necesitan algo de tiempo para ejercer el efecto tranquilizante.

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El día de la mudanza

Es posible que el día de la mudanza sea bastante estresante: muchas personas entrando y saliendo y la casa se va quedando vacía. Es probable que haya que taladrar y atornillar, lo que significa que habrá mucho ruido. Si sueles dejar a tu gato con alguien durante tus vacaciones puede que sea una buena idea que lo dejes ahí durante la mudanza. De lo contrario, puedes dejarlo en una habitación vacía en la cual le puedes poner su cama y, si es posible, el rascador, el arenero, el comedero y el bebedero. Intenta que esta habitación no sea frecuentada. Si la mudanza requiere dos días puedes dejar que el bigotudo cambie de habitación y, si es posible, duerme también aquí. Solo cuando tu vivienda anterior esté totalmente vacía puedes meter los objetos del gato y al propio gato en el coche. Para ello utiliza un transportín seguro y no lo metas en el camión de la mudanza. Tu presencia tiene un efecto tranquilizante para tu bigotudo.

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Después de la mudanza

Si te mudas con todo tu hogar de A a B, lo normal es que el gato se acostumbre con bastante rapidez a su nuevo domicilio. Procura colocar los muebles del gato, como el rascador, de forma similar a la casa anterior. Si estaba en el salón, en la casa nueva también debería estarlo. La mayoría de los gatos adoran tener una buena vista, por ejemplo, cerca de una ventana. El arenero debe estar en una zona tranquila, es decir, no al lado de los altavoces. El comedero y los bebederos deben estar a una distancia considerada del arenero, por lo que es mejor colocar al menos dos cuencos de agua en lugares diferentes.

Si te mudas a casa de tu pareja o incluso de tu pareja y su familia, el desafío es mayor para tu minino. Lo mismo ocurre cuando ya hay otros animales domésticos en el nuevo hogar. En este caso, y también cuando hay niños pequeños en el domicilio nuevo, deja que tu bigotudo explore primero una habitación y descanse aquí. Esta es también la mejor solución para gatos tímidos. Tu pequeño felino se alegra teniendo muebles o alfombras del antiguo hogar, pues desprenden un olor familiar. Por eso, equipa la habitación para el primer contacto con la mayor cantidad de objetos conocidos posible.

Durante los próximos días tu minino puede descubrir el nuevo domicilio paso a paso. Algunos gatos se esconden durante unos cuantos días, por ejemplo, en un estante o debajo de la cama. No los saques de ahí, deja que decidan por sí mismos cuándo quieren comenzar a descubrir su nuevo entorno. Sobre todo, los gatos mayores necesitan más tiempo para adaptarse. Esto sucede, en especial, cuando empiezan a fallar los sentidos y el gato tiene dificultades para oír o ver bien. Dale tiempo a tu bigotudo, seguro que pronto coge confianza. Los gatos jóvenes y seguros de sí mismos pueden irse de excursión por la casa nueva directamente. Pero no te sorprendas si estos también prefieren ir por seguro y se retiran al principio.

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Cuándo dejar salir a un gato de exterior

Los gatos de exterior deben acostumbrarse primero a sus cuatro paredes nuevas antes de aventurarse a su nuevo territorio fuera. El riesgo de que tu minino se escape durante los primeros días después de la mudanza es elevado. Sobre todo, si te has mudado a pocas cuadras de tu anterior casa. Tu felino podría intentar volver a su anterior territorio. Cuando tu gato haya aceptado bien su nuevo hogar y se sienta cómodo, puedes aventurarte a un paseo con él. Al principio sal con tu bigotudo y llámalo para comer al poco tiempo. Saber cuándo el gato está listo para salir solo al exterior después de la mudanza depende de cada uno. No todos los gatos están vinculados de la misma forma a su antiguo territorio. Después de un mes la mayoría de los felinos deberían estar listos para las primeras excursiones.

El hecho de que en la nueva casa no haya posibilidades para que el gato salga, podría causar problemas de comportamiento en tu minino. Tu gato debería tener al menos un balcón seguro. Equipa la vivienda de manera entretenida para tu minino y tómate tiempo a diario para jugar con él. El entrenamiento con clicker también puede aportar un equilibrio para el nuevo comienzo.

Consejos para una mudanza con gatos

  • Una habitación para retirarse durante la mudanza
  • Meter al gato por último en el coche para ir al nuevo hogar
  • Mucho tiempo para acostumbrarse
  • Ayuda como el zylkene o aerosoles de feromonas, que pueden tener un efecto tranquilizante
  • Los gatos de exterior pueden empezar a salir después de unas semanas en la nueva casa
  • Adaptación lenta con sus nuevos compañeros de hogar
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