Mudanza con gatos

Mudanza con gatos

Para que un cambio de casa con gatos sea lo menos estresante posible, debes planificarla con tiempo.

En una mudanza hay muchas cosas que pueden salir mal, como que se rompa un objeto de valor sentimental. Sin embargo, si te mudas con tu gato, a él también pueden pasarle cosas. En este artículo te damos los trucos y consejos más importantes sobre la mudanza con gatos.

Preparativos: ¿por qué hay que planificar una mudanza con gatos?

Los gatos son muy sensibles y, por eso, hay que planificar bien la mudanza. Si no lo haces, podría pasar una serie de cosas que no deseáis ni tú ni el gato:

Por ejemplo, el gato podría desorientarse y perderse. Esto puede acabar muy mal fácilmente, especialmente para los gatos de interior. Estos no perciben los peligros, como los coches o los trenes, tan rápido como los de exterior.

Si no preparas a tu gato para la mudanza lo suficiente, esta puede influir negativamente en su mente. Como el cuerpo y la mente están íntimamente relacionados, esto puede desembocar en enfermedades.

Embalaje y decoración sin peligro

Cuando guardamos nuestros objetos personales en cajas, la mayoría de gatos se lo pasan en grande con las cajas tiradas por ahí. Asegúrate de no dejar objetos afilados ni peligrosos por en medio con los que tu gato pueda hacerse daño. Estos pueden ser, por ejemplo, espejos apoyados en la pared o utensilios de costura, normalmente guardados en un armario.

Amuebla el piso nuevo desde el principio de forma adecuada y segura para gatos. Si tienes balcón, protégelo con una red. Seguramente deberás pedir permiso al arrendador, en caso de que el piso sea de alquiler.

Además, presta atención a otras fuentes de peligro y, si es necesario, coloca protectores para las ventanas. Si te vas a vivir con alguien que también tiene gato, ahora es el momento de intercambiar olores. Puedes usar las mantas de los gatos para ello, dándole a cada gato la del otro para que la huela.

Consejos: mudanza con gatos

Si ya te has mudado alguna vez, sabrás lo estresante que puede ser. A las semanas de preparativos se suma el día en que hay que subir las pesadas cajas al piso nuevo. Pero ¿qué pasa ese día en una mudanza con gatos? Al fin y al cabo, en medio de la vorágine de transportistas y cajas, los mininos están fuera de lugar. Sin embargo, al final de la mudanza no deben faltar, lógicamente.

Para no estresarte aún más y no tener que prestarle una atención más bien deficitaria a tu minino, es mejor que lo dejes con alguien de confianza. Esta persona ya debe conocer al gato y estar al tanto de sus hábitos alimentarios.

Al final del día o una noche después, ya puedes ir a recogerlo. Con esto no solo te harás un favor a ti mismo/a, sino que le ahorrarás un enorme estrés al gato.

Mudanza con gatos © FurryFritz / stock.adobe.com
Acostumbra a tu gato al transportín con tiempo para que lo acepte al ir al veterinario o durante una mudanza.

El día de la mudanza con gatos

Si no encuentras a nadie que cuide a tu gato el día de la mudanza, deberás mudarte con él. Para ello, prepara un transportín que ya conozca colocando mantas y su juguete preferido dentro. Además, pon un letrero con tu número de teléfono y tu nueva dirección en el transportín.

Si el gato ya está acostumbrado al transportín, la mudanza será menos estresante para él. Para acostumbrarlo, semanas antes de la mudanza puedes dejarlo abierto en casa y hacer que le resulte cómodo. Con chucherías, la adaptación será mucho más fácil.

Lo ideal sería planificarlo de manera que el gato tenga que pasar el menor tiempo posible en el transportín. Hasta el momento de transportarlo, puedes dejar una habitación libre para él con una camita, un bebedero y un comedero. Tampoco debes olvidar dejarle un arenero. Cuando hayas empaquetado los últimos muebles y cajas, tu gato es lo último que debes llevarte.

Consejo: si tu gato tiene chip, regístralo en una plataforma oficial para encontrarlo más fácilmente si se pierde.

Después de la mudanza: aclimatación al nuevo hogar

En un cambio de casa con gatos, la mayoría de mininos se acostumbran enseguida al nuevo hogar. Para que el tuyo también lo haga, toma nota de lo siguiente:

  1. Coloca muebles y objetos que el gato conozca y le den una sensación de hogar.
  2. Prepárale un refugio acogedor desde el primer día con sus mantas y peluches de siempre.
  3. Ponle un colgante en forma de cápsula en el collar que contenga una nota con tu teléfono y dirección. Otra opción es grabar esta información en una chapa. El gato deberá llevar estos elementos siempre hasta que haya aceptado la nueva casa.
  4. Espera unos días o semanas a que el gato se aclimate del todo. No dejes que investigue las nuevas habitaciones y el jardín, si lo tienes, hasta que lo hayas guardado todo.
  5. Ten paciencia y ocúpate de las necesidades de tu gato. Puede pasar un tiempo hasta que se sienta a gusto en el nuevo entorno.
  6. Si tu gato muestra fuertes cambios de comportamiento después de la mudanza, como agresividad o miedo, habla con el veterinario. Esto es importante porque una mudanza con gatos puede ser el detonante de depresiones en los mininos.

Gatos de exterior: la primera salida

Si tu gato es de exterior, primero debe acostumbrarse a la nueva casa antes de explorar el nuevo territorio. El peligro de que se escape es altísimo los primeros días, especialmente si te has mudado cerca del piso antiguo. El gato podría intentar volver a su antiguo territorio.

Cuando tu gato haya aceptado el nuevo hogar, puedes sacarlo a dar los primeros paseos juntos en el exterior. Acompáñalo al principio y llámalo al poco tiempo para darle de comer.

Al cabo de un mes, aproximadamente, la mayoría de gatos de exterior ya están preparados para las primeras excursiones. No obstante, recuerda que este momento varía de un gato a otro y hay que adaptarlo a cada uno. Un localizador por GPS puede ofrecerte más seguridad por si el gato se pierde.

Maneras de relajarse

Una mudanza con gatos supone estrés para los mininos y los hay que son muy propensos. Si este es tu caso o la mudanza va a durar mucho tiempo debido a la distancia, habla con el veterinario sobre la posibilidad de darle calmantes. También deberíais hablar de esto si a tu gato le cuesta acostumbrarse al nuevo entorno.

Los calmantes típicos para gatos son los remedios homeopáticos (flores de Bach) y las feromonas.

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