17 Enero 2018 - Actualizado 18 Abril 2019

Viajar con gatos en coche

Viajar con gatos en coche

A los gatos no les hace mucha gracia viajar. Cualquier cambio de sitio causa estrés a estos animales tan sensibles, ya que, por naturaleza, los olores y ruidos desconocidos les ponen muy nerviosos. Sin embargo, a veces sus dueños se ven obligados a cambiarles de ubicación, ya sea para hacer la visita anual al veterinario, una mudanza o una estancia fuera de casa. El coche no es la forma de desplazarse preferida de los felinos, no obstante, con un poco de preparación podrás quitarles el miedo al viaje.

La seguridad es lo primero

Casi ningún gato entra de manera voluntaria en el transportín, ya que su aspecto y olor les recuerda a la desagradable visita al veterinario o a un recorrido largo en coche. Sin embargo, los mininos deben ir seguros al viajar, y esto solo es posible con un transportín de plástico rígido, una cueva-transportín de mimbre o un bolso de transporte homologados. Por muy tentador que resulte llevar a tu gato con el collar o el arnés atados a la correa, estos no protegen lo suficiente a tu minino de las lesiones que puede provocar un accidente. Un gato que se mueve libremente dentro de un vehículo también puede ser causa de un grave accidente, ya que puede saltar de repente sobre el reposacabezas, el regazo de su dueño o esconderse bajo los pedales. Para el transporte de los gatos solo son apropiados los transportines u otros sistemas de transporte homologados.

Antes de emprender la marcha

Mantener al gato protegido en un transportín es el primer paso para tener un viaje seguro en coche. Para que le sea más fácil entrar en él, haz que le resulte atractivo. En lugar de sacar este accesorio solo cuando se tenga que acudir al temido veterinario, puedes dejarlo en el salón unos días o semanas antes. La valeriana y la menta para gatos proporcionan un aroma atrayente en el interior del transportín y relajan a los felinos. Los sprays de feromonas como los de Feliway y Felisept tienen un efecto similar. También son muy útiles otros productos antiestrés como los comprimidos tipo Zylkene.  Utiliza golosinas e integra el transportín en sus actividades de juego diarias, de esta manera el gato lo relacionará con algo positivo. Una vez haya desaparecido el miedo a la gran caja de olor extraño, se podrá intentar convencer al gato de que entre en ella atrayéndole con un juguete, una caña para gatos o un snack. Es esencial que no cierres la puerta y te asegures de que el gato no se sienta agobiado en ningún momento por falta de espacio. Tu minino debe poder abandonar el transportín cuando lo desee.

Durante el viaje

Lógicamente esto no se aplica en el día del viaje en cuestión. Antes de iniciar la marcha, asegúrate de colocar a tu felino en su transportín y cerrar la puerta para que no pueda salir. Colocar una toalla vieja en su interior puede hacer la estancia mucho más cómoda para el minino y absorber los posibles percances, ya que no solo los gatos nerviosos vacían de forma involuntaria su vejiga... Además, los viajes en coche pueden provocar mareos y vómitos. En el vehículo, el transportín irá fijado con el cinturón en el propio asiento. Esta es la única forma de asegurarte de que no caiga por los frenazos o acelerones y se haga daño el gato. Por supuesto, también quieres evitar tener que quitar las manos del volante para sujetar el transportín.

 

Con el fin de proporcionar a tu gato un viaje en coche agradable, podrías ventilar el vehículo antes de iniciar la marcha. Una vez que haya arrancado el coche, las ventanillas tienen que permanecer cerradas, siempre que la temperatura del interior del vehículo lo permita. La mayoría de los gatos son susceptibles a las corrientes de aire. Asimismo, el oído de nuestros felinos también es muy sensible, de manera que lo ideal sería apagar la radio y el equipo de música estéreo. En situaciones desconocidas te conviertes en la persona de referencia para el minino. Háblale de manera calmada, de este modo no solo relajarás a tu gato, sino también a ti mismo como dueño.

 

Dependiendo de la duración del trayecto, debes proporcionar alimento y agua a tu minino. Puede que también necesites cambiar en alguna ocasión su superficie de descanso. Para que tu gato no pueda escaparse, no se deben abrir las puertas del vehículo y las del transportín al mismo tiempo. Trata de llevar a tu gato dentro del transportín ya sea durante un viaje de pocos minutos o de horas, de esta manera garantizarás que se sienta más seguro que en el interior desconocido del coche.

¡Ya hemos llegado!

Por fin ha terminado. Después de finalizar el trayecto, puede que el gato se sienta un poco mareado. Tal vez incluso haya vomitado y, aunque este no sea el caso, es probable que lo primero que quiera sea asearse con tranquilidad. Dale el tiempo que necesite para volver a recuperar por completo la seguridad. Lo ideal sería que dejases el transportín algunos días a su alcance y repetir los ejercicios realizados antes de emprender el viaje.  

 

¡Os deseamos buen viaje!

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