Primeros auxilios para perros

primeros auxilios para perros

Suele ocurrir de repente: un corte con un cristal en la pata, una picadura de avispa o un accidente con un coche. El perro aúlla y sangra, y el asustado cuidador se pregunta cómo puede ayudar a su peludo. Aquí descubrirás cómo prepararte para estas emergencias, cuáles son las medidas de primeros auxilios para perros que debes saber y qué debe contener el botiquín de emergencia.

Hasta que llegue un médico pueden pasar unos minutos eternos. Pero, sobre todo en accidentes, se necesita ayuda rápida, por lo que los primeros auxilios del paciente influyen de forma decisiva en que las emergencias como cortes, huesos rotos, envenenamiento o golpe de calor se realicen sin problemas. Esto es así tanto para los humanos como para los animales. Pero ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de tratar a un animal herido? ¿Cuáles son los primeros auxilios para perros y qué equipamiento debes tener a mano? Para que estés bien preparado en casos de emergencia, te presentamos las diez lesiones más frecuentes en perros y te damos consejos sobre cómo asistir a tu peludo de forma adecuada.

Tres reglas principales

Cuando tienes un perro, la responsabilidad de su bienestar está en tus manos. Esto no suele suponer un gran problema, al fin y al cabo, has leído manuales prácticos, le compras la mejor comida para perros y cumples con todas las revisiones veterinarias. Pero incluso a las personas más experimentadas con perros les coge por sorpresa un accidente repentino. ¿Dónde rayos está el teléfono del veterinario? ¿Y cómo se pone una venda? Con el susto, a menudo no sabemos qué hacer primero.

  1. Mantener la calma

La primera regla de comportamiento en caso de emergencia es mantener la calma. Esto puede sonar banal, pero solo de esta manera serás capaz de tomar decisiones correctas. Además, cuando entras en pánico se lo transmites a tu perro y eso es lo último que este necesita en una situación así.

  1. Tener a mano el teléfono del veterinario

Para poder solicitar ayuda con rapidez debes tener siempre a mano el teléfono de tu veterinario. Guarda el número en tu móvil, deja una tarjeta de visita en el botiquín de primeros auxilios para perros o cuelga una nota en la nevera. Lo importante es que, en caso de emergencia, tengas el contacto a tu disposición. Al comunicarte con el veterinario explica con exactitud lo que ha sucedido para que este pueda realizar todos los preparativos necesarios y darte consejos prácticos para el traslado.

  1. Bozal y correa

A pesar de que cada minuto cuente, ¡nunca te acerques de forma imprudente a un perro herido! Un animal lastimado o en estado de shock está en una situación excepcional y puede reaccionar de manera inesperada. Muchos perros no quieren dejarse ayudar al principio y se defienden o muerden de forma incontrolada por culpa del dolor. Por muy bien que conozcas a tu can, debes tener cuidado. Acércate despacio y con cautela, si es posible amárralo a algún lado y cierra el hocico del perro con un bozal o con una venda. De esta manera evitas que tu perro se escape o de que te haga daño al examinarlo.

Preparación para emergencias

Cuanto mejor informado estés, más rápido y efectivo serás a la hora de ayudar a tu peludo. Leer sobre los posibles accidentes y las medidas a realizar son el primer paso, pero no son suficientes a la hora de una emergencia. Para una preparación óptima se recomiendan las siguientes medidas adicionales:

  • Disponibilidad del veterinario

Los accidentes imprevisibles no se rigen por los horarios de apertura de las clínicas veterinarias. Por eso es importante aclarar por adelantado a quién puedes acudir los fines de semana o por las noches y a qué número debes llamar para recibir primeros auxilios veterinarios. Muchos profesionales tienen un servicio de urgencias o te dan un teléfono móvil en el cual poder contactarlos. En las grandes ciudades también existe la posibilidad de contactar una ambulancia para animales.

  • Practicar con el perro sano

Para quienes nunca hayan utilizado una venda, es muy posible que tengan problemas con ello en caso de una emergencia. Ten en cuenta que lo más probable es que estés estresado cuando veas a tu perro herido y te va a costar mantener la cabeza fría para poder leer con calma cómo se debe aplicar una venda. Por lo tanto, es aconsejable practicar todos los cuidados básicos con el perro sano en un ambiente libre de estrés. Estos incluyen medir la fiebre y el pulso, aplicar vendajes y evaluar el color de las membranas mucosas.

  • Asistir a un curso de primeros auxilios

Muchos veterinarios, organizaciones de rescate o protectoras de animales ofrecen cursos de primeros auxilios para perros. Aquí enseñan qué peligros acechan en la vida diaria y se practica con instrucciones profesionales los pasos más importantes de la primera atención. El precio de unas cuatro horas está entre los 30 y 50 euros por persona.

¿Qué debe contener el botiquín de primeros auxilios para perros?

Tener todos los conocimientos no sirve para nada si no tienes el equipamiento necesario. Es importante tener un botiquín de emergencia para perros bien surtido en casa y otro con la básico para cuando salgáis. Los siguientes materiales son los que siempre debes tener a mano:

Botiquín de primeros auxilios para el hogar

Vendas:

  • de gasa (de 6 y de 10 cm)
  • elásticas (de 6 y de 10 cm)
  • adhesivas
  • gasas de algodón
  • compresas esterilizadas

Tijeras:

Medicamentos:

  • desinfectante en aerosol o crema
  • pomada contra las picaduras de insectos
  • suero fisiológico (en ampollas individuales)
  • pastillas de carbón vegetal
  • vaselina (por ejemplo, para engrasar el termómetro o para aplicar en las almohadillas)

Vendas elásticas adhesivas

Pinzas

Pinzas quitagarrapatas

Bolsas de gel caliente o frío

Termómetro para la fiebre

Linterna (que no alumbre demasiado)

Manta isotérmica

Guantes desechables

Jeringuillas desechables

Cuchillas de afeitar desechables

Depresor lingual

primeros auxilios para perros

Botiquín de emergencia para las salidas

  • vendas (vendas de gasa, vendas elásticas, algodón y compresas esterilizadas)
  • tijeras
  • spray desinfectante
  • pinzas

Por supuesto que puede pasar que no lleves contigo el botiquín de primeros auxilios, por ejemplo, cuando sales a dar una vuelta con tu perro. En estos casos, los objetos cotidianos también son adecuados para los cuidados iniciales. Por ejemplo, una camiseta sirve para secar o atar, el agua del grifo para enjuagar la herida (del vecino más cercano) o una revista puede hacer la función de férula para la pierna. Cuanto mejor sepas qué hacer, más creativas serán tus ideas sobre cómo emplear estos objetos.

Las 10 emergencias más comunes en perros y sus primeros auxilios

  1. Heridas de todo tipo (como en las almohadillas, las patas o mordeduras)

Las lesiones leves en la piel, que la mayoría de las personas que tienen perros han experimentado alguna vez, suelen sanar por sí mismas. Pero si la herida está muy sucia, muy profunda o sangra mucho, es necesario reaccionar con rapidez. El sangrado debe detenerse y la herida ha de protegerse contra las infecciones.

  • Parar el sangrado: en heridas que sangran mucho lo primero es evitar que salga más sangre por ella. En casos graves puedes intentar parar el sangrado presionando sobre la arteria con un dedo. Aprieta un paño limpio (en caso de emergencia también puedes usar una camiseta) sobre la herida y si es posible mantén las extremidades lesionadas en alto. Un vendaje de compresión con compresas que no sean absorbente ayuda a controlar el sangrado hasta que el veterinario pueda ocuparse del can.
  • Limpiar la herida: cuando la herida está muy sucia debes retirar la suciedad y los cuerpos extraños con cuidado. Para ello puedes lavar la herida con agua del grifo (tibia) y secarla con un paño (o una camiseta). Si tienes un desinfectante a mano utilízalo para tratar el corte y a continuación sécalo con delicadeza.
  • Poner una venda: la administración de un vendaje frena la hemorragia, protege la herida e inmoviliza la extremidad lesionada. Para ello aplica una compresa esterilizada sobre la herida. En daños en las almohadillas o las patas, por ejemplo, por un cristal, es necesario acolchar con algodón los espacios entre los dedos. Dependiendo del tamaño del miembro, envuelve una venda adecuada alrededor de la herida y fíjala con una venda elástica adhesiva o con una tirita. En caso de tener un vendaje de fijación autoadhesivo también puedes usarlo para fijar la venda interior. Lo importante es que haga presión sin cortar la circulación de la sangre del can. ¡Tu dedo aún debe caber al final del vendaje!

En general, todas las lesiones deben ser examinadas también por un veterinario. Hay accidentes que son casi imperceptibles desde fuera, pero que dejan lesiones internas y requieren ser tratadas con urgencia.

  1. Rotura de huesos

Cuando tu peludo ha tenido un accidente, ha sufrido un atropello o se ha caído y a continuación camina de forma extraña, puede que se haya roto un hueso. Este caso debe ser tratado por un veterinario lo antes posible. De lo contrario, algún movimiento erróneo o una sobrecarga pueden ocasionar complicaciones en el proceso de recuperación. Por eso, si sospechas que se ha roto un hueso debes hacer que tu perro esté quieto.

  • Inmovilizar la fractura: para estabilizar el miembro afectado, puedes ponerle una férula provisional hasta que lleguéis al veterinario. Para ello debes acolchar el área alrededor de la zona de rotura y envolverla con una venda. Para inmovilizar puedes usar un palo de madera o una revista rígida y fijarla con otra venda alrededor de la extremidad lesionada.
  • Fractura de hueso compuesta: las fracturas abiertas, en las que el hueso ha atravesado la piel, no pueden ponerse férulas. En estos casos debes tratar la herida por la que ha salido el hueso con cuidado y, si es necesario, parar la hemorragia. Mantén al can quieto y procura que el veterinario lo atienda lo antes posible.
  1. Picaduras de insectos (por ejemplo, de avispas)

Durante las exploraciones por el jardín o por el campo puede pasar que una avispa pique a tu can. A pesar de no haberlo visto, en cuanto tu perro aúlla o se mueve de forma inquieta, te darás cuenta de que debe haber pasado algo. Examina a tu peludo en busca de posibles picaduras de insectos, sobre todo las patas, la nariz y las extremidades. Una picadura de avispa suele inflamarse y enrojecer. Para aliviar a tu perro debes enfriar la zona, por ejemplo, con un paño frío y mojado, algún objeto del congelador, con agua de la manguera del jardín o con un gel frío de la farmacia. Después de unos diez minutos la hinchazón y el dolor se reducen.

  • ¿Cuándo hay que acudir al veterinario? En general, las rojeces, las hinchazones y los dolores de una picadura de insectos desaparecen con rapidez. Sin embargo, si observas cambios considerables en tu perro, como pústulas en el cuerpo, párpados y labios hinchados, una salivación excesiva, una reducción de la energía o una respiración forzada, debes llevarle al veterinario de inmediato. Es urgente, porque una reacción alérgica al veneno de la avispa puede tener consecuencias fatales.
  1. Mordeduras de garrapatas

Los perros son las presas favoritas de las garrapatas, por lo que las mordeduras después de un paseo por la naturaleza son bastante frecuentes. Cuanto antes encuentres la garrapata y te deshagas de ella, menos problemática será la invasión. Cuando no se descubre la picadura o el perro muerde o rasca la garrapata mientras está succionando, pueden desarrollarse inflamaciones. Lo más peligroso es que las garrapatas pueden transmitir enfermedades muy graves como la borreliosis o la babesiosis canina.

  • Medidas preventivas: si vives en un área de alto riesgo es recomendable la inmunización contra la borreliosis y la babesiosis canina. Pide consejo a tu veterinario y evalúa los beneficios y los efectos secundarios de las vacunas. También puedes reducir el riesgo de una mordedura con sprays o soluciones específicas, así como collares antigarrapatas.
  • Revisar el perro contra garrapatas: después de un paseo por la naturaleza, sobre todo por el bosque o una pradera, es importante revisar bien al can. Si pasáis el día fuera, es conveniente que observes con precisión a tu perro cada hora. Las garrapatas no muerden de inmediato, sino que avanzan despacio hacia una zona conveniente. Durante este tiempo aún son fáciles de encontrar sobre la superficie del pelaje y pueden eliminarse con un paño. Las garrapatas que ya sen han fijado suelen estar en la cabeza, las orejas, el cuello, entre los dedos, en la barriga o en la cara interna de los muslos.
  • Extraer una garrapata: si has descubierto una garrapata en tu perro debes extraerla lo antes posible. ¡Pero nunca intentes extraerla con las manos! La garrapata debe eliminarse por completo de la piel. Para ello lo mejor son unas pinzas o ganchos quitagarrapatas. Agarra la garrapata lo más cerca posible de la piel con el medio empleado, sin girarla o apretarla y extráela en su totalidad.
  • Reconocer los síntomas de una infección: cuando se ha formado un enrojecimiento en forma de aro alrededor de la mordedura de la garrapata, puede ser un indicio de una infección, por ejemplo, por los agentes patógenos de la borreliosis. La fiebre, el aletargamiento, el rechazo del alimento o una inflamación de los ganglios linfáticos pueden ser síntomas de la borreliosis y, a veces, aparecen semanas o meses después de la mordedura en sí. Contacta de inmediato con tu veterinario en caso de observar alguno de estos indicios.
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  1. Insolaciones / golpes de calor

La temperatura dentro de un coche bajo el sol abrasador se eleva con rapidez a unos 60-70 grados. Por ejemplo, dejar al perro un momentito en el coche mientras vas al supermercado puede tener consecuencias nefastas. Solo unos pocos minutos dentro de un coche caliente pueden ser fatales para el cuadrúpedo. Por lo tanto, ¡nunca dejes a tu can solo en el coche! No importa que aparques a la sombra o dejes las ventanas abiertas.

  • Diferencia entre un golpe de calor y una insolación: mientras que con un golpe de calor todo el cuerpo del can se calienta debido a una temperatura del entorno demasiado elevada, una insolación sucede por la radiación solar directa en la cabeza del peludo. El sobrecalentamiento de la cabeza y la zona de la nuca puede ocasionar trastornos del riego sanguíneo en el cerebro (edemas y retención de líquidos) e incluso derrames cerebrales con consecuencias fatales. En una insolación puede que la temperatura sea agradable, pero el sol le da directamente en la cabeza del cuadrúpedo. Para que esto suceda ni siquiera tiene porqué estar fuera. También un viaje en coche con el aire acondicionado encendido, cuando el perro está echado en el asiento trasero durante un largo tiempo y expuesto al sol, puede provocar una insolación peligrosa.
  • Síntomas de un sobrecalentamiento: a diferencia que las personas, los perros no sudan. Para enfriarse jadean. Los jadeos fuertes, una respiración rápida y superficial o andar de forma descoordinada son indicios alarmantes de una posible insolación o de un golpe de calor. Si observas un aumento del pulso, problemas de equilibrio o convulsiones, es importante reaccionar con rapidez. No te dejes influenciar por la temperatura corporal de tu peludo. En caso de insolación, la temperatura suele ser normal, mientras que el cerebro está bastante sobrecalentado.
  • Medidas de primeros auxilios: tanto las insolaciones como los golpes de calor pueden provocar la dolorosa muerte del cuadrúpedo. Si tienes una pequeña sospecha debes ir al veterinario para que revisen a tu perrito. Asegúrate de ponerte en contacto con él lo antes posible y sigue las siguientes medidas de primeros auxilios:
  • lleva a tu perro a un lugar fresco, a la sombra y donde corra aire (si es necesario abanícalo)
  • ofrécele agua para beber
  • enfríale las patas y el pelaje con toallas húmedas y cámbialas con frecuencia. Es importante que no pongas la parte fría cerca del corazón y que no le eches un cubo de agua fría, pues esto puede causar una conmoción fatal.
  1. Convulsiones

Cuando, de repente, el perro tiene convulsiones, puede ser un indicio de una enfermedad seria. Si tu can sufre una crisis epiléptica debes acudir al veterinario de inmediato, para descubrir la causa de esto. Lamentablemente hay poco que puedas hacer. Tienes que esperar a que las convulsiones terminen (en general esto sucede después de unos minutos) y llevar a tu peludo al veterinario. Lo que sí puedes hacer es asegurarte que tu perro esté en un lugar seguro para que no se golpee y se haga daño con la mesa, los armarios o con los bordes duros y afilados. Pero esto debes hacerlo con mucha cautela: un perro con convulsiones suele reaccionar de manera diferente y es posible que te muerda.

  1. Envenenamiento o ingesta de un objeto

El ingerir un objeto afilado o incluso veneno es una pesadilla para las personas con niños y con perros. Sobre todo, en casa, pero también en el exterior hay muchos peligros de envenenamiento. Estos pueden ser medicamentos, productos de limpieza, cigarrillos, plantas o alimentos tóxicos para el perro como el chocolate, las uvas, las pasas, el ajo y las cebollas. Por eso debes guardar los objetos peligrosos y los medicamentos en un lugar seguro e inalcanzable para el perro. No dejes ninguna pastilla ni cosas afiladas por ahí. Si, a pesar de todas las precauciones, tu perro ingiere un objeto extraño o algo venenoso, debes informar de inmediato al veterinario. Cuanto antes reacciones, mayor es la posibilidad de que tu can se recupere de la intoxicación o de los posibles daños causados por un objeto afilado.

  • Síntomas de un envenenamiento: puede ser que tu perro se haya tragado algo peligroso cuando no lo estabas observando. En este caso puedes reconocer una posible intoxicación por los siguientes síntomas: vómitos, diarrea, salivación abundante, apatía, inquietud, problemas respiratorios o convulsiones.
  • Errores en los primeros auxilios: al contrario que en los primeros cuidados en heridas o fracturas de hueso, no le pongas un bozal a tu perro si sospechas que se ha intoxicado, pues corre el riesgo de asfixiarse en caso de tener que vomitar. Además, no debes provocarle el vómito a tu peludo. Solo el veterinario puede hacer esto. Lo mismo sucede con la extracción de un objeto extraño que tu perro se pudo haber tragado.
  • Primeros auxilios: en caso de que tu peludo pierda el conocimiento debes colocarlo en una posición estable de lado y sacar con cuidado su lengua de la boca abierta. Esto permite que el vómito pueda ser expulsado. ¡Llévalo de inmediato al veterinario o llama a la ambulancia para animales! Para los envenenamientos también puedes darle pastillas de carbón como primera medida. El carbón activo, que debes tener a mano en tu botiquín de primeros auxilios para perros, retiene el veneno y evita que llegue a la sangre. Además, puede ser bueno llevar una muestra del veneno ingerido o del vómito al veterinario.
  1. Sangrado de nariz

A los perros también les sangra la nariz y la causa, al igual que en los humanos, suele ser inofensiva. Sin embargo, cuando el sangrado es frecuente o muy fuerte, puede ser un indicio de una enfermedad grave. En este caso debes contactar con un veterinario para encontrar la razón de la hemorragia y si es necesario tratarla.

  • Medidas de emergencia: en caso de que tu perro esté muy inquieto, tranquilízalo y evita cualquier conmoción. Esto hará que la presión sanguínea de tu can aumente y que la hemorragia se intensifique. Lava la nariz de tu peludo con agua limpia y sécala con un paño. Si el sangrado se debe a una herida externa, intenta tratarla para pararlo. Para ello presiona un paño o una compresa sobre la herida y enfríale la nariz (con un paño húmedo, hielo o gel frío).
  1. Torsión de estómago

Casi ninguna otra emergencia es tan insidiosa como la temida torsión de estómago. Un perro completamente saludable puede estar jugueteando de forma animada después de comer y, de repente, tener indicios de una torsión gástrica. Las razas con mayor riesgo a sufrir esto son aquellas que tienen una caja torácica muy amplia. Entre ellas está el gran danés, el pastor alemán, el bóxer, el chow chow, el dóberman o los molosos. También los perros mayores tienen mayores posibilidades de sufrir una torsión gástrica.

  • Síntomas de una torsión de estómago:
  • el abdomen está hinchado
  • inquietud (el perro corre de un lado al otro, alterna entre estar echado, estar parado y caminar y no sabe qué hacer consigo mismo)
  • la espalda está arqueada
  • salivación excesiva
  • el perro intenta vomitar, pero no lo consigue
  • apatía
  • fallo cardiovascular
  • Al veterinario de inmediato: si observas alguno de los síntomas mencionados en tu perro debes acudir al veterinario ipso facto. Cuanto antes tu cuadrúpedo reciba tratamiento, mayor será la posibilidad de supervivencia. Lamentablemente no hay primeros auxilios para la torsión gástrica.
  • Prevención: las siguientes reglas pueden reducir el riesgo a padecer la peligrosa torsión del estómago: 1. Controla el tamaño de las porciones de comida de tu perro y no le des más en ninguna circunstancia. Si tu peludo necesita mucha cantidad de comida es conveniente que repartas la ración diaria en dos o tres pequeñas comidas. 2. Permite que tu perro descanse después de comer y evita que se mueva demasiado durante la hora después de la ingesta.
  1. Parada cardíaca o respiratoria

Por suerte, las paradas respiratorias o cardíacas son raras, pero cuando suceden, la vida del perro corre un grave peligro. Por eso es aún más importante estar preparado para esta emergencia, para poder realizar los primeros auxilios para perros con rapidez.

  • Causas: las causas de las dificultades respiratorias y de los paros circulatorios son múltiples. Por ejemplo, una reacción alérgica a una picadura de insecto, una intoxicación por gases de combustión o también los accidentes con lesiones cerebrales, del cráneo o de la caja torácica pueden provocar una parada respiratoria. Una parada cardiaca puede darse por un accidente eléctrico, una torsión gástrica o un shock con una carencia aguda de oxígeno.
  • Comprobar los valores estándar en el perro sano con anterioridad: si de repente tu perro muestra indicios de una parada cardíaca o respiratoria, lo primero es comprobar la respiración, el corazón y el pulso. Para poder valorar si el sistema circulatorio o la respiración están alterados es importante que conozcas los valores estándares de tu peludo. Por ello se recomienda comprobar y apuntar el pulso, la respiración y el estado de las mucosas del cuadrúpedo sano para tener un valor comparativo en caso de emergencia y saber qué es normal y qué no.
  • Pulso: el pulso normal de tu perro debe ser fuerte y poder sentirse con claridad (en la parte interna del muslo). La frecuencia media del pulso está entre 80 y 120 pulsaciones por minuto. Según la edad, la raza o el grado de actividad, el pulso puede fluctuar de forma significativa. Por eso debes comprobar el pulso tanto cuando está descansando como después de un esfuerzo. Apunta estos valores para casos de emergencia.
  • Respiración: similar al pulso, la frecuencia respiratoria varía bastante en los perros. Según el tamaño del perro, se consideran normal unas 10-40 respiraciones por minuto. Para la valorización observa la caja torácica, el arco costal y la pared abdominal de tu peludo y presta atención a ruidos al respirar o tos. Por cierto, los jadeos no son parte de la respiración, por lo que no cuentan como frecuencia respiratoria.
  • Membrana mucosa: un signo claro de problemas respiratorios o circulatorios es el cambio en el color de la membrana mucosa. Para valorar si se ha producido un cambio debes conocer la mucosa de tu peludo cuando está bien. En general, es rosa pálido, húmeda, lisa y brillante en las zonas sin pigmentación (encías). Una tonalidad azulada o lila indica falta de oxígeno, trastornos circulatorios o enfermedades del corazón. En casos de pérdida de sangre o estados de shock son pálidas, blancas. Las mucosas son de rojo a rojo oscuro en casos de enfermedades infecciosas, golpes de calor u otras dolencias.
  • Síntomas de trastornos respiratorios o circulatorios agudos:
  • movimientos torácicos y abdominales fuertes
  • ruidos extraños al respirar
  • respiraciones forzadas con la boca abierta
  • frecuencia respiratoria y del pulso alteradas (desviación de los valores estándar)
  • cambios en el color de la mucosa
  • pérdida de consciencia (sin reacciones del oído, el ojo o la cola, sin reflejos en las pupilas o los párpados)
  • falta de pulso
  • Primeros auxilios para perros con disnea o parada respiratoria: cuando observas o sientes unos movimientos respiratorios muy débiles o inexistentes debes contactar de inmediato con el veterinario. Cuanto antes reciba ayuda médica, mayor serán sus posibilidades de sobrevivir.

Acuesta a tu perro sobre el lado derecho y estira su cabeza levemente hacia atrás para que la nariz y la espalda formen una línea. Saca su lengua con cuidado y revisa la boca y la garganta para ver si las vías respiratorias están despejadas (elimina cualquier resto de vómito). Con frecuencia, sacar la lengua y presionar de manera corta y fuerte el pecho suelen ser suficientes para provocar una reacción respiratoria.

Si esto no sucede y, a pesar de que las vías respiratorias están libres, tu peludo no respira por sí solo, tienes que darle respiración asistida. Coloca su lengua dentro de su boca, cierra su hocico y, si es posible, ponle un paño en la nariz. Sopla de cinco a diez veces dentro de su nariz (la caja torácica debe elevarse al hacerlo) y espera a que vuelva a respirar de forma espontánea. En caso de que esto no pase, repite el proceso y aumenta la respiración a 20 respiraciones por minuto. Deja de darle respiración asistida en intervalos solo cuando tu perro vuelva a respirar, cuando el veterinario puede encargarse o cuando, después de diez minutos, siga sin respirar solo.

  • Primeros auxilios para perros con paro cardíaco: cuando tu perro no respira y su corazón no late necesita ser reanimado. Una reanimación, igual que en los humanos, consiste en alternar entre la respiración asistida y el masaje cardíaco.

Acuesta a tu perro sobre el lado derecho, estira la pierna delantera izquierda hacia delante y presiona diez veces con la mano plana sobre la caja torácica, justo detrás del codo izquierdo. La fuerza de la presión debe adecuarse al tamaño y a la estatura del animal. Respira dentro de la nariz de tu peludo dos veces y espera a que vuelva a respirar y a que el corazón vuelva a latir. Si no, continúa con la respiración, esta vez con quince masajes cardíacos y dos respiraciones.

Finaliza la reanimación cuando encuentres el pulso o el veterinario se encargue. Si después de quince minutos no ha llegado el veterinario y la reanimación no ha activado el pulso ni la respiración, lamentablemente no hay nada más que puedas hacer para evitar el fallecimiento del can.

Los primeros auxilios para perros salvan vidas

Los primeros auxilios pueden ser decisivos y salvar la vida de tu perro, sobre todo en aquellos casos de grave peligro a causa de un paro respiratorio o cardíaco. Pero también tienen una gran influencia en la recuperación del can de las pequeñas heridas, roturas de hueso, mordeduras de garrapatas o golpes de calor. Claro que hay accidentes en los que los primeros auxilios son en vano y en los que el veterinario solo puede determinar la muerte del animal. En estos desafortunados casos no te culpes.

El conocimiento de los primeros auxilios para perros y su práctica no solo te ayudan a asistir a tu cuadrúpedo de la mejor manera posible, sino que, en casos fatales, te dejan con la sensación de haber hecho todo lo que podías. Asistir a un curso de primeros auxilios para perros y poner en práctica las medidas descritas aquí en tu can sano (como aplicar una venda, medir la fiebre o acostarlo de lado de forma estable), es recomendable para todos los que tienen perro.

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