Mastín tibetano

Mastín tibetano

Aspecto

Aristóteles ya quedó fascinado por este gran perro de las lejanas montañas del Himalaya y lo describió como un perro con «huesos colosales, musculoso, pesado, cabezón y con un hocico ancho [...]». Tampoco Marco Polo, que viajó por Asia en el siglo XIII, pudo ignorar a este poderoso perro montañés y lo retrató en su diario de viaje como «grande como un asno, con una voz tan poderosa como la de un león».

¿Grande como un asno y poderoso como un león?

Efectivamente, el mastín tibetano, también llamado dogo del Tíbet, pertenece a las razas grandes, con una altura de hombro de al menos 66 cm en los machos, pero no llega a la estatura de un asno. Las perras miden al menos 61 cm, con lo que son algo más pequeñas. En función del sexo, la estatura y la constitución física, el peso de esta impresionante raza puede ser de 36-72 kg. No solo su profundo ladrido recuerda al león, sino también su denso pelaje doble alrededor de los hombros, a modo de melena.

Abrigo de invierno perfecto en climas rigurosos

La cola y la parte superior de las patas traseras del mastín tibetano son tan peludas como el cuello. Pero también el resto del cuerpo tiene mucho pelaje que le proporciona una protección eficaz frente al frío, el viento y los temporales con un pelo tupido compuesto por un subpelo fuerte en invierno y una capa externa de pelo grueso y recto. El pelo del perro se adaptaba perfectamente al clima riguroso de su patria. En primavera, cuando en los valles del Himalaya vuelve a hacer calor, pierde su espesa capa interna y adquiere un aspecto muy diferente, más esbelto.

Pelo grueso de muchos colores

El dogo del Tíbet cuenta con un pelo tupido en el sentido más amplio del término. Es robusto y totalmente inmune al clima, y nunca lo tiene sedoso, rizado ni ondulado. Existen las variantes cromáticas siguientes:

  • Negro intenso
  • Negro con marcas de fuego
  • Azul/gris pizarra
  • Azul/gris pizarra con marcas de fuego
  • Dorado en todos los matices, desde amarillo dorado hasta oro rojo oscuro

Se admite una marca blanca en forma de estrella en el pecho o en las patas en todas las variantes.

Atlético y siempre alerta

A pesar de su aspecto poderoso y pesado, el mastín tibetano puede ser muy atlético y ágil. Las orejas, pequeñas o medianas en comparación con la robusta y ancha cabeza, señalan hacia delante cuando está alerta. La cola, intensamente poblada, la lleva enroscada sobre el lomo. Este perro guardián innato siempre está atento y nada le pasa inadvertido, ni siquiera cuando cierra los ojos de cansancio.

Mastín tibetano

Carácter

El mastín tibetano lleva la vigilancia de su territorio en la sangre. Desconfía de los desconocidos, es fiel a su cuidador y tiene una presencia segura de sí misma e impávida. Por naturaleza, cuenta con todas las características que definen a un perro guardián. Su comportamiento territorial está muy marcado y no necesita ningún refuerzo adicional.

La importancia del adiestramiento y la socialización

Como perro familiar, debe poder cumplir su cometido natural. Sin embargo, hay que enseñarle los límites de su instinto protector desde cachorro. Solo con un adiestramiento consecuente y una socialización exhaustiva se puede conseguir que acepte a los desconocidos en su territorio. De lo contrario, es muy difícil llegar a dominar al poderoso dogo del Tíbet en situaciones cruciales. La protección de su familia y su territorio está por encima de todo, por lo que no desiste con un simple «fuera». Y es que, cuando está en modo protección, ya no atiende a las órdenes.

El mastín tibetano aprende rápido, pero solo cuando quiere

A pesar de su instinto primitivo, su rechazo hacia todo lo desconocido y su obstinación, el mastín tibetano se puede adiestrar y convertirse en un perro de compañía simpático y de confianza. Al fin y al cabo, no solo es obstinado, sino también absolutamente fiel y leal a su familia. Desarrolla una relación extremadamente profunda con sus humanos y los sigue de buena gana, siempre que sus órdenes tengan sentido. No se le puede pedir una obediencia ciega, ya que es demasiado inteligente y mentalmente independiente. Pero si se lo trata con la combinación necesaria de cariño y determinación, uno se sorprende se lo rápido que puede aprender... cuando quiere.

Qué hay que tener en cuenta en su educación

Repetir o enseñarle ciertos ejercicios constantemente lo aburrirán enseguida. Por tanto, es mejor presentarle los objetivos de adiestramiento con actividades variadas, creativas y, sobre todo, positivas. Especialmente en las primeras 16 semanas de vida es importante que no le exijas demasiado. No te obceques si al principio está nervioso, tiene miedo o se muestra reservado. Dale el tiempo que necesita para aprender. Pueden pasar tranquilamente cuatro años hasta que el mastín tibetano consolide su carácter y alcance la madurez intelectual. No dejes que esto te haga dudar y te desvíe de tu objetivo. No evites los encuentros con otras personas y animales; es mejor que lo acerques a cosas nuevas con precaución. Al final, tu paciencia y perseverancia valdrán la pena. Todo lo que aprenda el mastín tibetano en su juventud lo aceptará sin problemas a lo largo de su vida.

Historia

La vigilancia y protección instintivas de su territorio están íntimamente relacionadas con la historia milenaria de esta raza. Hace unos 3000 años, el mastín tibetano servía a los pastores trashumantes del Himalaya para proteger el ganado y como perro guardián de los monjes tibetanos en sus monasterios. En las inhóspitas vastedades de las regiones altas del Himalaya, el increíblemente robusto, independiente y modesto perro se convirtió en un compañero íntimo de la población autóctona. La representación de este tipo de perro pastor en la rueda de la vida en thangkas y pinturas antiguos demuestra el gran valor que conferían los tibetanos a sus perros.

¿Antepasado de todos los perros de tipo dogo?

En Europa se supo por primera vez de este perro majestuoso, con su aspecto impresionante y su fuerza natural, por los famosos escritos de Marco Polo (1271). Fascinados por estas historias, destacados cinólogos europeos se consagraron a esta raza y la describieron en parte como el origen de todas las razas de perros de lucha y pastoreo, y de todos perros de tipo dogo. El supuesto parentesco con el dogo y el mastín, denotado también por los nombres dogo del Tíbet y mastín tibetano, se tuvo que revisar después debido a los estudios de ADN. Los resultados muestran que el mastín tibetano es un perro considerablemente original que apenas recibió influencias en su genética de otros perros en los siglos pasados.

Intentos de importación a Europa y América

Debido a la inaccesibilidad de su patria, la raza del Himalaya permaneció aislada durante milenios. El primer ejemplar documentado que se importó a Europa fue un regalo del virrey de la India, Lord Hardinge, a la reina Victoria del Reino Unido en 1847. Unos 30 años después, el rey Eduardo VII, en aquel entonces príncipe de Gales, trajo dos ejemplares más al Reino Unido. En 1931 se fundó el primer club del mastín tibetano. No obstante, la Segunda Guerra Mundial puso fin a los primeros tímidos intentos de cría de los europeos poco después. No fue hasta la década de 1970 que los criadores de Europa y América empezaron a importar perros de Nepal para establecer criaderos propios en tierra europea y americana.

Cría y salud en la actualidad

Hasta hoy, el mastín tibetano está considerado una raza rara, lo que demuestra ser ventajoso, especialmente en cuanto a la salud. A diferencia de lo que sucede en China, donde el perro se ha convertido en un símbolo de estatus de los ricos en los últimos años, aquí apenas se gana dinero con la cría y la venta de esta raza. A los pocos criadores oficiales del mastín tibetano les interesa más la conservación de este perro tan especial, su constitución saludable, su carácter único y su aspecto impresionante. Gracias a esta cría prudente y a las pruebas de cría exhaustivas y numerosos test de salud que los criadores han impuesto, a veces a sí mismos, la raza sigue presentando pocos problemas de salud. Aparte de la displasia de cadera, que afecta a perros grandes, es muy resistente a enfermedades típicas de la raza.

Mastín tibetano

¿Cuánto cuesta un cachorro de mastín tibetano?

Los exámenes de salud exhaustivos, las vacunas y las pruebas, sin olvidar los elevados costes de cría de este perro grande y exigente justifican que el precio de los cachorros sea igualmente alto, a partir de 1500 euros. Además, las perras solo están en celo una vez al año, lo que alarga la espera para la descendencia. El elevado precio de los cachorros y la larga espera también previenen compras precipitadas de este perro. Si realmente te interesa esta raza, tómate este tiempo para conocer al criador y la raza en profundidad. Reúnete con el criador o con otras personas que tengan un mastín tibetano para experimentar las características de la raza en directo y prepararte de la mejor manera posible para la vida con el perro.

Alimentación

Prepararse bien también incluye reflexionar sobre la alimentación de tu mastín tibetano. Hablando con el criador y otras personas que tengan este perro obtendrás muchos consejos para darle una alimentación idónea. La mayoría de criadores entregan a los compradores un plan nutricional preciso para las primeras semanas en el nuevo hogar. Pasado aproximadamente medio año, hay que empezar a cambiar paulatinamente de la comida de cachorro a la alimentación de adulto. Esto es importante para reducir la densidad calórica poco a poco y prevenir un crecimiento demasiado rápido del perro.

Comida para el mastín tibetano: menos es más

A la hora de elegir la comida adecuada para tu perro adulto, recuerda que lo importante no es la cantidad, sino la calidad, como con cualquier alimentación saludable. A pesar de su tamaño, el mastín tibetano se las arregla con raciones sorprendentemente pequeñas, siempre que disponga de una cantidad suficiente de todos los nutrientes importantes. Las raciones pequeñas no solo reducen el riesgo de sufrir problemas gastrointestinales, sino también la temida torsión gástrica.

Cuidados

En el cuidado del pelo, a veces también menos es más. Los baños frecuentes o el uso de champú no solo son innecesarios en perros, sino también perjudiciales. Con el peludo mastín tibetano basta con cepillarlo un poco unas cuantas veces por semana. Esto es diferente en la época de muda del pelo. Especialmente en primavera, cuando suben los termómetros y se expulsa el tupido subpelo, tendrás que cepillarlo a diario. Ten en cuenta que durante esta época habrá más pelos en casa. Aparte del cuidado del pelo, deberás controlarle y limpiarle los oídos y los dientes. Las uñas hay que cortárselas una dos veces al mes, en función de lo rápido que crezcan.

Tenencia

Aunque su semblante de aparente aburrimiento pueda insinuar otra cosa, al mastín tibetano le encanta estar en sociedad. Una convivencia estrecha en familia debe ser una de las condiciones prioritarias en su hogar. Necesita estar cerca de sus humanos, al igual que un ejercicio suficiente, obviamente. Sin embargo, sus ansias de moverse son moderadas y le basta con dar paseos cortos. Eso sí, como perro guardián y pastor que era en sus orígenes, debe pasar suficiente tiempo al aire libre. Por eso, no le puede faltar un jardín grande al que pueda salir cuando le apetezca.

Un poco de calma, por favor

Mientras que en el exterior se muestra vivaracho e incluso juguetón, en casa es un compañero muy tranquilo y bonachón. No ladra si no es necesario y se lleva bien con los niños. Sin embargo, ya solo por su tamaño y su fuerza, nunca hay que dejarlo solo con niños pequeños. También hay que ir con cuidado con las visitas si los niños se ponen a jugar como locos y el mastín tibetano cree que tiene que intervenir para proteger a sus hijos. Para controlar su instinto protector, es indispensable una socialización intensiva desde el principio. Cuantas más personas, animales, ruidos y olores conozca desde pequeño, menos cosas lo alterarán cuando sea adulto.

No apto para principiantes

Salta a la vista que el mastín tibetano no es apto para principiantes. Su carácter testarudo y su necesidad de proteger requieren pericia y un tacto muy fino por parte del cuidador. Los que tengan experiencia y ganas de consagrarse a la personalidad tan especial de este perro del Himalaya quedarán impresionados por su lealtad y fidelidad.

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