Torsión gástrica en perros

Torsión gástrica en perros

En los círculos médicos se conoce como Torsio ventriculi a la torsión gástrica en perros, habitualmente aguda. Las razas grandes, como el gran danés, el pastor alemán o el dóberman, presentan un mayor riesgo de contraer este desplazamiento mortal. Además, hay otros factores de riesgo que influyen en la aparición de la enfermedad, como la alimentación, el sexo o el estrés. La enfermedad constituye una urgencia médica, por lo que una detección precoz y la intervención médica inmediata pueden salvar vidas.

Causas de la torsión gástrica en perros

La torsión gástrica en perros aparece cuando concurren varios factores de riesgo:

  • Raza: afecta a menudo a las razas de perro grandes, como el pastor alemán, el dóberman, el san bernardo y el gran danés.
  • Genética: se ha observado que los descendientes de perros enfermos presentan un mayor riesgo de desarrollar una torsión gástrica.
  • Edad: los perros adultos la padecen con mayor frecuencia.
  • Sexo: los machos son más propensos que las hembras.
  • Estrés: una excitación intensa puede favorecer la torsión gástrica en perros.
  • Alimentación: las comidas copiosas después de muchas horas sin comer aumentan el riesgo de torsión del estómago. La aerofagia también provoca un gran número de casos.
  • Época del año: se ha observado un aumento de casos en los meses de invierno, entre noviembre y enero.

¿Cómo se produce una torsión gástrica en perros?

Los elementos más importantes de este desplazamiento son el aparato de sujeción y el nivel de llenado del estómago. La longitud del ligamento hepatogástrico se estira en los perros afectados, lo que hace que el estómago gane movilidad. Al girarse sobre el eje longitudinal (torsión) y transversal (vólvulo), se obstruyen tanto la salida como la entrada del estómago, por lo que el contenido no se puede seguir transportando. En el transcurso de la enfermedad, el estómago se llena hasta que el contenido provoca una formación de gases creciente. En función de la gravedad, esto puede llevar a una fuerte dilatación del estómago. Dado que el bazo está pegado al estómago, a menudo también se retuerce y se desplaza.

En cuanto el sistema vascular circundante se ve afectado, la torsión gástrica aguda puede provocar un estado de shock mortal. Debido a la obstrucción de las venas, la sangre sin oxígeno ya no se puede transportar al corazón.

¿Cuáles son los síntomas?

Una torsión gástrica en perros aguda suele ser muy dolorosa y los animales presentan signos de cólico pronunciados. Los síntomas de la torsión gástrica en perros son:

  • El estado general empeora gradualmente en el transcurso de la enfermedad.
  • Frecuencia de respiración y jadeos incrementados.
  • Vómitos, rechazo de la comida, arcadas y mayor salivación.
  • Vientre dilatado y pared abdominal muy tensa.
  • Shock: debido a la torsión de los vasos sanguíneos, la sangre ya no puede circular con normalidad. La consecuencia es una bajada de la tensión arterial y una aceleración de los latidos del corazón. Los primeros signos son apatía, pocas ganas de moverse, temblores intensos, mucosas pálidas y extremidades frías.

Torsión gástrica en perros: medidas diagnósticas

Debido a que se trata de una urgencia aguda, cualquier sospecha se debe investigar de inmediato y tratar a tiempo. Durante la anamnesis (información proporcionada por la persona), se responden las preguntas más importantes sobre el historial de salud del perro. Mientras tanto, se suelen examinar las constantes vitales para poder estabilizar la circulación en caso de anomalías. Estos son los parámetros importantes:

  • Estado general (p. ej., si está atento o no reacciona).
  • Frecuencia respiratoria y cardíaca, y pulso.
  • Mucosas: color y tiempo de relleno capilar (retorno de la sangre después de presionar la mucosa bucal).
  • Temperatura corporal.

Para poder diagnosticar una torsión de estómago en perros se utilizan métodos de imagen, como radiografías o ecografías. Una imagen típica de este desplazamiento mortal es la de un gorro con borla en la radiografía, que representa el estómago desplazado. Si se detecta este signo, el siguiente paso es preparar la anestesia y la operación.

Tratamiento para la torsión gástrica en perros

Una torsión de estómago en perros constituye una urgencia médica que requiere una intervención quirúrgica lo antes posible. Para poder anestesiar al perro es importante que la circulación sea estable. Para ello, se adoptan estas medidas:

  • Terapia con fluidos en forma de goteo intravenoso.
  • Descarga del estómago mediante punción o sonda gástrica.

Si la circulación se ha estabilizado un poco, ya se puede iniciar la operación. Para ello, se procede del modo siguiente:

  • Apertura de la cavidad abdominal y examen de la situación: ¿el estómago ya está desgarrado? ¿El bazo también está afectado? ¿Se han producido otros cambios, como una fuerte inflamación o posibles cuerpos extraños?
  • Reparación de los desplazamientos (estómago y bazo).
  • Fijación del estómago a la pared gástrica (gastropexia) para prevenir otra torsión gástrica.

Para reducir los riesgos posoperatorios, como una peritonitis, es necesario supervisar las constantes vitales y administrar los medicamentos siguientes:

  • Terapia con fluidos
  • Analgésicos
  • Antiinflamatorios
  • Antibióticos
  • Principios activos protectores del estómago

¿Cuál es el pronóstico?

En la mayoría de casos, la torsión gástrica en perros se presenta en forma aguda y, por desgracia, se trata demasiado tarde. La mortalidad es elevada debido a las numerosas complicaciones, como el estado de shock y las necrosis de la pared gástrica. Por eso, un tratamiento rápido puede salvarle la vida al animal. Además, cabe mencionar que incluso las torsiones gástricas detectadas a tiempo pueden ser mortales tras una intervención correcta, p. ej., por una peritonitis. Por eso, es muy importante llevar una buena gestión posoperatoria.

¿Cómo se puede prevenir la torsión gástrica en perros?

Dado que hay muchos factores involucrados en la enfermedad, la torsión gástrica se puede prevenir reduciendo los factores de riesgo. Especialmente con las razas de riesgo, como el gran danés, se deben tomar las medidas profilácticas siguientes:

  • Alimentar al perro con varias raciones pequeñas de comida al día para no sobrecargar el estómago.
  • Marcar descansos después de las comidas.
  • Fomentar un entorno libre de estrés.
  • Si el perro ya ha sufrido una torsión gástrica, el veterinario puede practicar una gastropexia profiláctica para fijar el estómago a la pared gástrica interna.
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