Caracat

Caracat

A mucha gente le admira la belleza y elegancia de los gatos salvajes. Esto despierta el anhelo de tener un ejemplar exótico en pequeño formato en casa. Este deseo de tener algo especial constituye la base de muchas razas híbridas, como el caracat. Sin embargo, la cría de este gato es problemática.

Historia de la cría del caracat

Dado que actualmente no existe la cría específica del caracat, echemos un vistazo a la historia de esta raza híbrida.

La fiebre de los híbridos de gato salvaje

Las motas en el pelaje son uno de sus rasgos distintivos. El bengala y el savannah son dos de las razas híbridas de gatos salvajes más famosas. El bengala surgió de aparear gatos domésticos con gatos de Bengala salvajes en la década de 1970. En cambio, el savannah tiene los genes del serval.

Ambas razas llaman la atención por su cuerpo alargado y su pelaje exótico. El savannah, en particular, es actualmente una de las razas de gato más caras. En función de la generación, los amantes de la raza pagan elevados importes de cuatro cifras por un ejemplar. Puede que los criadores del caracat tuvieran en mente un éxito similar cuando sacaron a sus animales a la luz.

Caracat: gato doméstico y caracal

Su nombre ya revela la herencia salvaje del gato caracat, un cruce de gatos domésticos con el caracal. El caracal es un felino de hasta 18 kg originario del oeste asiático, Oriente Medio y África. Su nombre procede del término turco karakulak, que significa oreja negra.

Aunque no está emparentado con el lince, al caracal también se lo llama lince africano. En algunas regiones hay gente que usa al caracal para la caza o en competiciones de caza de aves. Estos hábiles animales pueden saltar a tres metros de altura estando de pie. El caracal no se puede domesticar, ni siquiera en cautividad. Después de todo, es muy diferente de un minino doméstico.

¿Cómo evolucionó la cría del caracat?

La idea del caracat surgió en el país de las posibilidades infinitas: EE. UU. Aquí se realizaron cruces deliberados de gatos abisinios con el caracal. Sin embargo, los animales y sus descendientes desaparecieron al poco tiempo.

Hace unos diez años se llevó a cabo un proyecto de cría llamativo en Europa: una agrupación de amigos de los gatos alemanes y austriacos planeaba cruzar gatos maine coon con el caracal. El objetivo era aunar el aspecto impresionante del caracal con el carácter manso del gran maine coon.

La idea provocó gran controversia e incluso peticiones de acabar con los planes de creación de la raza híbrida. Poco después hubo desacuerdos dentro de la comunidad de criadores. En 2011, el sitio de la International Foundation for Wild and Hybrid Cats, que se había fundado con el proyecto, dejó de funcionar. Actualmente ya no se practica la cría intensiva del caracat.

Aspecto

Si se consigue cruzar un caracal con un gato doméstico, el aspecto de la descendencia no es uniforme. Se necesitan varias generaciones para lograr un arquetipo unificado. Con el gato caracat, esto no se ha conseguido.

Los gatos de la generación F-1, es decir, los descendientes directos de un caracal y un gato doméstico, suelen ser bastante grandes. Tienen el dibujo exótico del caracal y los codiciados penachos de pelo del lince. Como actualmente no existe ninguna cría sistemática del caracat, tampoco hay ningún estándar que describa su aspecto.

Caracat
El gato caracat presenta los codiciados penachos de pelo del lince.

Carácter y tenencia

La cría híbrida va acompañada de otro riesgo: nadie sabe qué características dejan los padres en herencia. A menudo, los gatitos no solo heredan el aspecto, sino también el carácter salvaje de los padres. Las agresiones y el intenso marcaje son factores que dificultan la vida con las crías bajo la tutela de personas. Para los criadores e interesados, también es importante saber que en muchos países existen condiciones de tenencia estrictas de gatos híbridos hasta la cuarta generación.

Algunas personas prefieren tener directamente un caracal. Pero estos animales tienen en la naturaleza grandes territorios a su disposición. Por eso, es muy difícil tenerlos en casa de forma acorde a la especie. A pesar de dejarlos salir fuera, enseguida surgen problemas de conducta y conflictos que desbordan a los cuidadores. Al final, las víctimas son los animales exóticos que, con suerte, encuentran un buen hogar en santuarios de animales salvajes.

Alimentación y cuidados

En la naturaleza, el caracal se alimenta de pájaros, liebres, ratones y presas más grandes, como antílopes. Como con cualquier otro gato, el menú incluye principalmente carne y otros productos animales, como los huesos de la presa. Por eso, el componente principal de la alimentación del caracat también debe ser la carne. En cambio, la comida con cereales no es adecuada. Si te decides por el método BARF/ACBA, la alimentación a base de carne cruda, debes informarte bien de antemano.

El pelo del caracat no requiere cuidados especiales. No obstante, hay que tener en cuenta que la naturaleza del pelaje depende de las razas cruzadas. Combinado con el pelo de un maine coon, el caracat puede presentar más exigencias de cuidado y requerir cepillados regulares.

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Problemas de salud: ¿por qué es difícil la cría del caracat?

Probablemente no solo fueran las distintas reacciones públicas lo que puso fin a la cría del caracat. Y es que la cría de gatos híbridos tiene algunas complicaciones. El apareamiento de gatos salvajes con gatos domésticos inferiores puede provocar heridas.

Si el apareamiento funciona, el periodo de gestación también supone un problema. Nuestras gatas domésticas gestan a los gatitos unos 63 días hasta que dan a luz. En cambio, la gata caracal tiene un periodo de gestación de entre cinco y 15 días más.

Si una gata doméstica da a luz antes de tiempo, puede que los gatitos aún no estén bien formados. Por otro lado, si los gatitos son demasiado grandes, pueden perjudicar la salud de la gata. Si es la gata salvaje la gestante, existe el riesgo de que rechace a los gatitos por ser demasiado pequeños. Además, las diferencias en el patrón cromosómico a menudo provocan que los descendientes sean estériles. Con este trasfondo, es comprensible que la cría del caracat se haya extinguido.

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