Gatos híbridos

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¿Un leopardo en el sofá? La demanda de animales domésticos exóticos está en aumento. También los gatos híbridos, que son una mezcla de gatos salvajes con domésticos, son cada vez más populares. Pero la cría y la tenencia de los felinos salvajes son problemáticas. Aquí aprenderás por qué y todo lo demás que necesitas saber sobre los gatos híbridos.

¿Qué es un gato híbrido?

Los gatos híbridos son todos aquellos animales descendientes del cruce entre un gato doméstico y uno salvaje. En general, el cruce suele ser entre un macho silvestre y una hembra doméstica. El resultado son felinos con patrones del pelaje extraordinarios, orejas grandes, pómulos pronunciados y una complexión fornida. Dentro de las razas, los animales se diferencian por generaciones. Los gatos resultantes de un cruce directo con un gato salvaje pertenecen a la primera generación (conocida también como generación filial). Cuanto más alta sea la generación, más baja es la cantidad de genes de gato salvaje que tiene el animal. La cría y la tenencia de gatos híbridos está sujeta a estrictas leyes de protección de la biodiversidad. En muchos países, para tener un gato híbrido de la primera a la cuarta generación se deben cumplir con unos requisitos especiales para garantizar el bienestar de estos complejos animales. Solo a partir de la quinta generación, cuando la proporción de gato silvestre solo es de un 1,6 %, se consideran domesticados y pueden tenerse como bigotudos domésticos normales.

Origen de los gatos híbridos

El deseo de tener animales salvajes en el salón no es tan novedoso como parece indicar la gran demanda de gatos híbridos de los últimos años. En los años 60 y 70, en Estados Unidos se cruzaron pequeños gatos silvestres africanos y asiáticos con gatos domésticos. Al principio, los americanos buscaban hallazgos científicos y no una cría comercial. Sin embargo, esto cambió una vez que los descendientes de los gatos bengala silvestres de Asia y de los gatos domésticos americanos, quienes nacieron como resultado de un experimento científico para estudiar una vacuna contra la leucemia felina, fueron entregados a particulares. La mezcla entre el aspecto exótico de un felino salvaje y el dócil carácter de un minino doméstico fascinaba a los amantes de los gatos. Esto provocó el aumento de la demanda de gatos híbridos y de nuevos intentos de cruces.

Razas de gatos híbridos

Hoy en día hay multitud te gatos híbridos reconocidos. Te presentamos un breve resumen del gato bengala, la raza más popular, y de otros tres híbridos:

El bengala es un cruce entre un gato salvaje asiático (gato leopardo) y uno doméstico. Hoy en día es uno de los gatos híbridos más comunes. El aspecto salvaje y la gran variedad de colores y patrones del pelaje hace que estos animales, que parecen leopardos pequeños, sean muy populares.

El chausie es un cruce entre un gato chaus (de la jungla) egipcio y uno doméstico. Es muy popular, sobre todo en su país de cría, Estados Unidos. Aunque el pelaje no tiene un patrón llamativo, los mechones de pelo en las orejas se parecen a los de los linces. Los pronunciados pómulos y el cuerpo atlético también le aportan un aspecto muy exótico.

  • Savannah

El savannah es una mezcla entre un gato serval africano y uno doméstico. No solo es la raza de gatos híbridos más grande, sino también la raza más grande de gatos domésticos reconocida. Los gatos con patrones similares a las de los guepardos alcanzan una altura al hombro de medio metro y miden hasta 1,20 metros desde la punta de la nariz a la punta de la cola.

  • Caracat

El primer cruce entre una hembra caracal con un gato asilvestrado sucedió en 1998 en un zoológico en Moscú. Unos diez años después, unos criadores en Estados Unidos realizaron un emparejamiento similar al cruzar un macho caracal con una hembra de la raza abisinio. En Alemania se considera la cría de caracales con gatos de la raza maine coon.

Otras crías de híbridos de los últimos años son el gato kanaani (gato salvaje africano con gato doméstico), el safari (gato montés sudamericano con gato doméstico), el bristol (tigrillo con gato doméstico), el viverral (gato pescador con gato doméstico) y el tilarán (leopardo tigre con gato doméstico).

Riesgos de la cría de gatos híbridos

El cruce entre gatos domésticos y salvajes se vuelve problemático cuando el tamaño, el tiempo de gestación y el comportamiento sexual de los animales se diferencian mucho. Mientras que el embarazo de un gato doméstico dura entre 63 y 65 días, el de los servales y el de los caracales es de 76 a 78. Esto puede llevar a complicaciones en el nacimiento, sobre todo, en las primeras generaciones. Sin embargo, los gatos bengala se parecen a los domésticos en tamaño y gestación, lo que favorece que las complicaciones en las primeras generaciones sean poco frecuentes.

Los servales tienen un comportamiento sexual diferente al de los felinos domésticos. Por eso puede ocurrir que el macho serval no reconozca cuando una gata está en celo, lo que hace que la cría sea más difícil. Además, la diferencia de tamaño entre algunos gatos salvajes y los domésticos pueden ocasionar dificultades en el apareamiento. La gata puede resultar herida durante el acto de la monta con un gato macho salvaje por mordeduras en el cuello, que son bastante fuertes en los felinos más grandes como el caracal o el serval.

El peligroso negocio de los cruces ilegales de gatos híbridos

En muchos países, el comercio de cruces ilegales de gatos salvajes está en auge, en parte con consecuencias nefastas. Muchos cuidadores están completamente abrumados con los gatos salvajes, de los que no se sabe de qué generación son. Sobre todo, los animales de la primera y segunda generación tienen pronunciadas características salvajes que resultan muy problemáticas a la hora de la convivencia. Son asustadizos, no se dejan tocar por desconocidos, son nocturnos y les gusta sacar sus garras. Esto no solo lo sienten sus cuidadores u otros animales domésticos, sino también los muebles, las paredes y los suelos de madera, que quedan marcados. Aparte del comportamiento agresivo, los gatos híbridos tienen una gran tendencia a marcar el territorio, lo que es un desafío para muchos y provoca que cada vez sean más los animales que acaban en protectoras de animales.

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Precio de un gato híbrido

Los criadores de gatos híbridos serios son conscientes de este problema y lo explican muy detalladamente a las personas interesadas antes de vender uno de estos animales. Durante las conversaciones personales intentan averiguar si los nuevos cuidadores tienen claro cuáles son las características y las demandas de estos gatos y si estarán en buenas manos. Los amantes de los gatos deben mantenerse alejados de criadores que ofrecen gatos híbridos en anuncios por internet o en periódicos. La documentación y el pedigrí, en los que queda claro qué porcentaje de animal salvaje tiene tu gato hibrido, son imprescindibles en la compra de un gato chausie, bengala y compañía. Los precios varían según la raza y la generación. Un bengala de la quinta generación y de un criador responsable, por ejemplo, puede llegar a costar entre 900 y 1400 euros. Un savannah de la misma generación cuesta alrededor de 1500 euros.

Tener un gato híbrido

En cierto modo, la generación de un gato híbrido dice mucho acerca de lo desarrolladas que están sus características selváticas. Los mininos de generaciones más tardías (F5, F6, etc.) suelen ser tan amables, tiernos y cariñosos como los gatos domésticos. Pero los bigotudos de generaciones posteriores también tienen una necesidad de libertad bastante desarrollada y son muy activos. Tener a un minino híbrido como gato de interior solo es posible si tiene suficientes opciones para entretenerse. La tenencia adecuada incluye un segundo gato de carácter similar. Los dóciles descendientes de los gatos híbridos son buenos escaladores, saltadores talentosos y corredores veloces y como tal quieren moverse.

Quien quiera tener un gato híbrido en un entorno urbano, donde dejar salir al gato es demasiado peligroso debido a la cantidad de personas, coches y a las concurridas carreteras, puede prepararle un balcón o un jardín seguro con zonas para escalar y para bañarse. Como ya se ha mencionado, es posible tener gatos de generaciones anteriores, pero por un lado hay que cumplir unas condiciones estrictas y por otro lado estos son muy exigentes. Los animales de las primeras generaciones no son gatos para mimar. Por eso es mejor que te busques un híbrido a partir de la quinta generación.

Alimentación para gatos híbridos

La tenencia adecuada de un gato híbrido incluye una alimentación correcta. Esta es un poco más exigente que la de los bigotudos comunes, pues los híbridos son descendientes directos de los felinos salvajes. Muchos de los que tienen híbridos cuentan que su minino no tolera bien el pienso para gatos industrial y por eso cambian a una alimentación cruda (BARF). No obstante, este tipo de alimentación requiere de buenos conocimientos para cubrir todas las necesidades nutritivas del animal de forma óptima. Si te resulta demasiado complicado puedes conseguir una comida para gatos de alta calidad con gran contenido en proteínas, fruta y verdura frescas y aceites naturales. Debido a posibles intolerancias, la proporción de cereal debe ser muy reducida o inexistente. Muchas razas híbridas, que pueden cazar en el exterior, complementan su alimentación con ratones y pájaros. Para decidir las cantidades correctas, los cuidadores deben tener en cuenta estos factores.

¿Puedo tener un gato híbrido?

Sin duda alguna, los gatos híbridos son verdaderas bellezas, pero no deberían tenerse solo por su aspecto. Por eso debes informarte bien sobre la cría y las necesidades de estos exóticos bigotudos antes de adquirirlos. Asegúrate de que puedes satisfacer estas demandas. ¿El bigotudo puede moverse con suficiente libertad en su nuevo hogar sin llegar a aburrirse? ¿Tienes tiempo para entretener a tu minino y ayudarle a acostumbrarse a la convivencia con su nueva familia? ¿Tienes suficiente conocimiento sobre los cuidados y la alimentación de los exigentes híbridos?

Además, debes ser consciente de que los gatos de las primeras generaciones (desde la primera a la cuarta) tienen unas necesidades especiales y características distintivas de animales salvajes, lo que los hace inadecuados como gatos domésticos. Solo a partir de la quinta generación son considerados como gatos mansos y pueden tenerse como tal. Por eso, los amantes de las razas híbridas que quieran tenerlos como animales domésticos solo deben adquirir mininos de generaciones posteriores.

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