11 Enero 2019

Viajar con gatos en avión

Viajar con gatos en avión

El viaje en avión

A los gatos les gusta aún menos viajar en avión que en coche. Los olores desconocidos, los ruidos fuertes y la compensación de presión hacen que el vuelo resulte incómodo incluso para los felinos calmados. Sin embargo, a veces es inevitable tener que realizar este tipo de desplazamientos. No importa si se trata de una mudanza o de una estancia larga en el extranjero: con un poco de preparación conseguirás que el vuelo sea lo más agradable posible para tu minino.

Aspectos legales

Si quieres viajar en avión con tu bigotudo, debes consultar con antelación la normativa vigente de la compañía aérea. Mientras que algunas aerolíneas admiten que los animales vuelen en cabina, otras lo prohíben y solo permiten que viajen en la bodega del avión. No obstante, las normas relativas al peso y al tamaño del transportín varían. En la mayoría de los casos son preferibles los bolsos y mochilas para gatos explícitamente autorizados para volar. Por lo general, se debe registrar a las mascotas al hacer la reserva del vuelo, ya que muchas veces lo más seguro es que también sea necesario abonar una tasa adicional.

Asimismo, si se viaja al extranjero se deben tener en cuenta las respectivas disposiciones de entrada al país de destino. Los datos para ello se pueden encontrar en la página web de la embajada pertinente. En función de estos requisitos de entrada, el gato necesitará un certificado de salud o unas vacunas específicas. El pasaporte para animales de compañía de la Unión Europea también es imprescindible. ¡No te olvides de toda la documentación cuando viajes!

katze im flugzeug

Gatos a bordo: medicamentos

Aunque solo quieras ayudar a tu felino, no se recomienda recurrir a los tranquilizantes para los viajes en avión. Muchas aerolíneas incluso los prohíben expresamente: sus efectos pueden ser mucho más potentes en el aire que en la tierra, por lo que resulta complicado predecir su impacto. Por ello, cada vez más compañías aéreas no aceptan animales sedados ni en cabina ni en bodega.

Si deseas calmar a tu bigotudo, en su lugar puedes recurrir a los tranquilizantes naturales. Los complementos alimenticios con el aminoácido triptófano también deberían estimular la producción de serotonina, la «hormona de la felicidad», en el cerebro y, de este modo, favorecer la serenidad.

Los controles de seguridad

En los controles de seguridad se debe sacar del transportín a los animales que vayan a viajar en cabina. En este caso, pregunta por un espacio separado y advierte que la huida del minino no sería conveniente para nadie y supondría un importante retraso aéreo. A veces vale la pena ser un poco obstinado.

Durante el vuelo

La preparación para un vuelo es una situación extraordinaria: permanecer en el avión con la presión de la cabina que va aumentando conforme se va elevando la aeronave es de todo menos agradable para los felinos. Sus reacciones son diversas: unos mantienen la compostura y otros se quejan de forma ruidosa. Algunos otros entran en pánico o empiezan a hiperventilar. En cualquier caso, los mininos deben permanecer durante todo el vuelo dentro de su transportín. Este debe estar cerrado de forma apropiada y colocado en su sitio. Estas disposiciones de la compañía aérea tienen sus razones, ya que nadie quiere que su gato se escape por el avión. Se deben evitar las posibles alergias o fobias de los demás pasajeros y una larga búsqueda del minino.

A pesar de todo, dependiendo de la duración del vuelo, puede que quieras ofrecer a tu felino un poco de agua o tranquilizarlo de vez en cuando. Un pequeño sorbo o un poco de pasta para gatos pueden ayudarle a tragar y favorecer la compensación de presión. No a todos los felinos les gusta beber durante los viajes y, a pesar de tener sed, muchos rechazan ingerir líquidos. En los vuelos de larga duración puedes emplear una jeringuilla sin aguja para darles agua directamente en la boca. Para ello, las mochilas de transporte disponen de cremalleras que se pueden abrir ligeramente y alcanzar el felino con la mano. No te sientas mal si tu gato retrocede o incluso bufa. ¡Viajar en avión es una situación excepcional!

El ambiente en el avión suele ser fresco a causa del aire acondicionado. Una manta que cubra el transportín puede proteger al felino de las corrientes de aire. Sin embargo, no a todos los gatos les gusta viajar a oscuras. Muchos bolsos de viaje poseen varias ventanas que se pueden abrir y cerrar con velcro según se necesite.

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La llegada

¡Por fin hemos aterrizado! Sin embargo, la mayoría de las veces llegar al aeropuerto no significa que el viaje haya concluido. Dependiendo de si has viajado al extranjero, debes pasar por el control aduanero. Las mascotas no siempre están obligadas a ello, pero, en cualquier caso, se debe tener a mano su certificado sanitario y pasaporte. Sin ellos el acceso no es posible y, a menudo, tampoco el regreso. Para más información visita la página principal de la correspondiente embajada.

Después del vuelo

Tanto si has llegado a casa, al alojamiento de vacaciones o a un nuevo hogar, tu gato puede que esté un poco mareado. Proporciónale mucha tranquilidad y deja que se recupere. Los tranquilizantes naturales mencionados anteriormente pueden resultar útiles también en esta fase.

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