Viajar con gatos en avión

Viajar con gatos en avión

Quien quiera viajar con gatos en avión debe tener varias cosas en cuenta.

Si quieres viajas con tu gato en avión, ten en cuenta que para él es aún menos agradable que viajar en coche. Los olores extraños, el ruido y el cambio de presión hacen que el vuelo sea incómodo incluso para gatos tranquilos. Si viajar con gatos en avión es inevitable, hay que hacer que sea lo más cómodo posible para ellos.

Aspectos legales

Quien quiera viajar con gatos en avión debe informarse antes en la aerolínea sobre las normas vigentes.

Mientras que algunas compañías no transportan animales, otras solo lo hacen en la bodega. En cambio, otras admiten gatos en la cabina, aunque suele haber restricciones de peso.

Debes asegurarte de que el gato y el transportín juntos no superen el peso total admitido.

Además, las normas relativas al peso y el tamaño del transportín varían de una aerolínea a otra. En la mayoría de casos se prefiere un transportín impermeable admitido específicamente para el transporte aéreo. Por regla general, hay que registrar a los gatos en el momento de la reserva y pagar un recargo.

Condiciones de entrada en el país de destino

Si viajas al extranjero, también debes conocer las condiciones de entrada del país de destino. En el sitio web de la embajada de cada país encontrarás información al respecto.

En función de las condiciones de entrada, el gato necesitará un certificado médico o ciertas vacunas. Además, dentro de la Unión Europea es obligatorio obtener un pasaporte europeo para animales de compañía. No te olvides de llevar toda la documentación encima durante el viaje.

Viajar con gatos en avión
Acostumbra a tu gato al transportín con tiempo.

El equipamiento correcto para el transportín

Para que viajar con gatos en avión sea lo más cómodo posible para ellos, es indispensable preparar el transportín correctamente. Toma nota de lo siguiente:

  • El transportín debe ser suficientemente grande como para que tu gato pueda erguirse y girarse cómodamente.
  • Sobre todo en los vuelos largos, es perfectamente posible que el gato tenga que hacer pipí. Por eso, debes cubrir el transportín con paños absorbentes.
  • Pon una etiqueta en el transportín que indique «Animal vivo». También conviene que señalices cuál es la cara superior del transportín y cuál la inferior.
  • Guarda copias de todos los documentos importantes del gato (datos de contacto, cartilla de vacunación y certificado médico) en una funda transparente junto al transportín.
  • Si es posible, también debes meter un comedero y un bebedero en el receptáculo.
  • Por el bienestar de tu gato en el avión, no deben faltar mantas que huelan a ti y algún juguete.

No compres el transportín justo antes del vuelo y practica las entradas y salidas con tu gato. Si el gato relaciona el transportín con algo positivo, estará menos nervioso en una situación tan estresante.

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¿Medicamentos para el avión?

Aunque quieras hacerle un favor a tu gato, en los vuelos es mejor no utilizar calmantes. Hay incluso aerolíneas que los prohíben expresamente.

El motivo es que el efecto de los medicamentos se multiplica en el aire. Por lo tanto, es difícil prever cómo afectarán al animal. Por eso, cada vez más aerolíneas están dejando de transportar animales sedados, tanto en la bodega como en la cabina.

Otro problema es que, si el gato tiene que viajar en la bodega, nadie puede intervenir si pasa algo.

Si quieres calmar a tu gato de una manera menos agresiva, los espráis de feromonas como el Feliway son una buena alternativa. El veterinario podrá asesorarte al respecto.

Viajar con gatos en avión
Así de libremente no suele poderse mover un gato en un avión. Lo normal al viajar con gatos en avión es que sea obligatorio llevarlos en un transportín.

Durante el vuelo en la cabina

Los preparativos para el vuelo ya son una situación excepcional. La estancia en el avión y la presión que se genera en la cabina al ganar altura son muy desagradables para el gato.

Al volar en avión con gatos, las reacciones de los mininos pueden ser muy diferentes. Mientras que unos están tranquilos, otros maúllan a voz en grito. Hay otros a los que les entra el pánico o respiran agitadamente.

Pase lo que pase, los gatos deben permanecer en el transportín durante todo el vuelo. Este debe estar bien cerrado y colocado en su sitio. Las normas de las aerolíneas tienen su fundamento. Después de todo, nadie quiere que su gato se escape en el avión.

Agua en el avión

En función de la duración del vuelo, deberías darle un poco de agua al gato o tranquilizarlo entremedias. Un traguito de agua o un poco de pasta para gatos lo animarán a tragar y lo ayudarán a compensar la presión.

Sin embargo, no todos los gatos quieren beber agua durante el viaje. Aunque tienen sed, rechazan la ingesta de líquidos. No se lo tengas en cuenta si recula o incluso bufa. Recuerda que la estancia en el avión es una situación excepcional.

Además, la temperatura en el avión suele ser baja. Para proteger al gato de las corrientes de aire, puedes cubrir el transportín con un paño. No obstante, no a todos los gatos les gusta viajar a oscuras. Muchas bolsas de transporte tienen varias ventanas con cierre de velcro que se pueden abrir cuando sea necesario.

La llegada

Ya en casa, en el apartamento o en el nuevo hogar, el gato probablemente se tambaleará un poco. Déjalo tranquilo para que descanse y se adapte. Aquí también te pueden ayudar las feromonas.

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