Viajar con gatos en tren

Viajar con gatos en tren

Para viajar con gatos en tren, el transportín es el único método viable.

Casi a ningún gato le gusta abandonar su entorno habitual. Sin embargo, una mudanza o un viaje largo pueden hacer que sea necesario viajar con el gato. La gente que no tiene coche debe recurrir al transporte público. Pero ¿es eso posible? ¡Pues claro! Con unos pocos trucos, viajar con gatos en tren se convertirá en una experiencia libre de estrés.

Antes de viajar

Hay una cosa particularmente importante: la seguridad es lo primero, tanto para ti como para tu gato y el resto de pasajeros. Para viajar con gatos en tren, solo se deben utilizar transportines o bolsas de tejido robusto aprobados para gatos.

Cuanto más familiarizado esté el gato con el transportín, más relajado estará durante el viaje. Por eso, debes acostumbrarlo a él de antemano. Lo ideal sería haberlo practicado ya durante la educación del gatito.

¿Cómo acostumbro a mi gato al transportín?

En lugar de sacar el transportín solo para trayectos desagradables, déjalo durante varios días o semanas en el salón. Haz que le resulte atractivo al gato. La valeriana, la menta gatera y los espráis de feromonas relajan a los gatos nerviosos y los invitan a explorar el transportín.

Intégralo en las sesiones de juego diarias. Por ejemplo, puedes lanzar su juguete preferido dentro para que lo cace. También puedes ofrecerle la comida o una golosina dentro del transportín.

Importante: Al principio, cierra la puerta solo brevemente y recompensa al gato si permanece tranquilo con la puerta cerrada.

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Viajar con gatos en tren: empezar con trayectos cortos

Para evitar sorpresas desagradables, primero haz viajes muy cortos en transporte público. Imagínate que decides atravesar el país con el gato en tren y al pobre le da un ataque de pánico.

Con trayectos cortos en autobús o tren, el gato tiene la oportunidad de conocer el medio de transporte desconocido y luego vuelve a estar en su entorno enseguida. Si practicas esto varias veces con tu gato, ya puedes probar con un viaje en tren más largo.

Viajar con gatos en tren
Acostumbra a tu gatito al transportín desde pequeño.

Durante el trayecto

Cuando llegue el gran día, lo ideal sería que tu gato ya estuviera acostumbrado al transportín. El embarque debería ser relativamente fácil y distendido. Cuando subáis al tren o autobús,

habrá muchos ruidos y olores, e incluso puede que haga mucho frío o calor. Tu gato tiene todo el derecho del mundo a estar nervioso.

Viajar con gatos en tren: no lo sueltes

Resiste la tentación de abrir la puerta del transportín y ponerte al gato en el regazo. Durante los próximos minutos u horas, limítate a acariciarlo a través de la rejilla y tranquilizarlo con una voz serena.

Además, recuerda que no a todo el mundo le gustan los gatos y hay quienes incluso son alérgicos. Asimismo, los gatos son muy ágiles y podrían escaparse, convirtiéndose en un peligro para sí mismos y los pasajeros.

Otros consejos para viajar con gatos en tren

En función de la duración del trayecto, podrías darle un poco de agua y un snack al gato entremedias. Sin embargo, no todos los gatos quieren beber agua mientras viajan en autobús o en tren. Así pues, no te lo tomes a mal si rechaza el ofrecimiento.

Además, en función del tiempo que haga, puede hacer frío en el transporte público. Para proteger al gato de las corrientes de aire, puedes cubrir el transportín con un paño. No obstante, no a todos los gatos les gusta estar totalmente a oscuras. Si lo notas inquieto por el paño, es mejor que lo quites.

Después del viaje

Después del viaje, el gato probablemente necesitará reposar. Conviene que los dos os toméis un tiempo de calma, especialmente si habéis llegado a un entorno extraño para él.

Tranquilízalo y deja el transportín a la vista durante unos días. Así, el gato tendrá la oportunidad de volver a relacionarlo con experiencias positivas antes del próximo viaje.

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