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Clamidiosis felina

La clamidiosis felina está causada por la bacteria Chlamydophila felis. Este patógeno suele causar conjuntivitis crónica en gatos con secreción ocular de clara a mucosa. En combinación con otros patógenos virales y bacterianos, la clamidia también causa rinotraqueítis, que es perceptible por la conjuntivitis y por la tos, la fiebre y los estornudos. Como la bacteria tiene potencial zoonótico, quienes tienen animales domésticos también pueden contraer clamidia.

¿Qué es la clamidiosis felina?

La Chlamydophila felis es una bacteria intracelular obligada. Esto quiere decir que la bacteria depende de las células huésped del gato. Fuera de estas células huésped solo puede sobrevivir por poco tiempo. En general, las células huésped son células epiteliales, es decir, tejido que cubre la conjuntiva del párpado. Una característica especial de la Chlamydophila felis es su ciclo de desarrollo en dos partes, que se caracteriza por estas dos formas morfológicas:

  • Cuerpo elemental: esta forma se encuentra fuera de las células epiteliales, no tiene un metabolismo activo y representa la etapa infecciosa. Durante la fagocitosis, las células epiteliales absorben los cuerpos elementales que luego se desarrollan en los cuerpos reticulares.
  • Cuerpos reticulares: esta forma tiene un metabolismo activo y puede multiplicarse dentro de las células epiteliales. Una vez que se han desarrollado por completo, se vuelven a convertir en cuerpos elementales y son liberados de las células epiteliales por exocitosis o lisis.

¿Cómo se transmite la clamidiosis felina?

La infección por Chlamydophila felis se produce por el contacto directo con secreciones oculares contaminadas o por contacto indirecto con secreciones de las vías respiratorias. Por ejemplo, los gatos pueden infectarse entre sí mediante la infección por gotitas. Sin embargo, también se conocen casos en los que se ha observado una infección de humanos a gatos y viceversa. Los gatos infectados pueden llegar a excretar las etapas infecciosas (cuerpos elementales) durante 60 días. No obstante, como no pueden sobrevivir mucho tiempo fuera de las células epiteliales, los cuerpos elementales del entorno mueren en poco tiempo. Asimismo, en lugares con muchos gatos los casos recurrentes de clamidia se producen con frecuencia, como por ejemplo en las protectoras de animales o en los criaderos de gatos.

En algunos gatos incluso se ha podido comprobar la persistencia de los patógenos. Esto significa que la bacteria puede esconderse dentro del minino durante mucho tiempo. En esta persistencia no se presentan síntomas. Sin embargo, si el sistema inmunitario está debilitado por el estrés, otras infecciones (por ejemplo, inmunodeficiencia felina, leucemia felina) o enfermedades subyacentes, las bacterias pueden reactivarse y provocar síntomas clínicos.

Síntomas

Un síntoma típico de una infección por clamidia es la conjuntivitis unilateral o bilateral crónica. Se caracteriza por el enrojecimiento y la posible hinchazón de la conjuntiva y la secreción ocular. Esta última puede ser de clara a mucosa e incluso purulenta (en caso de infecciones bacterianas secundarias). Las infecciones graves y no tratadas pueden además provocar graves daños en los ojos como ceguera.

La Chlamydophila felis participa además en la gripe felina, también causada por patógenos virales como el herpesvirus felino 1 (FHV-1), los calicivirus, reovirus y virus de la parainfluenza felina, así como otros patógenos bacterianos como la micoplasma o la Bordetella. El complejo de la rinitis felina se puede reconocer por los siguientes síntomas:

  • Tos y estornudos
  • Condición general debilitada y posible fiebre
  • Inflamación de las membranas mucosas de la boca y el dolor asociado
  • Disminución de la ingesta de alimentos y reducción de peso
  • Debilitamiento del sistema inmunitario que causa un mayor riesgo de infecciones adicionales (por ejemplo, VLFe, VIF)

Diagnosticar la clamidiosis felina

No es extraño que los gatos tengan conjuntivitis. Aparte de la clamidia, también pueden ser causadas por corrientes de aire, humo o pequeñas heridas. Sin embargo, si esta conjuntivitis no se cura o si se produce de forma repetida, es aconsejable hacer una visita al veterinario para proteger los ojos. Antes de cada examen, el veterinario pedirá detalles importantes en una entrevista con el cuidador (anamnesis). Por ejemplo, el estado de vacunación del gato o la tenencia y la alimentación. En caso de que el bigotudo no esté protegido por las vacunas se realizan las siguientes medidas de diagnóstico:

La clamidia se puede detectar en un laboratorio con un frotis de la conjuntiva. Esto se hace mediante una tinción especial (Giemsa) o usando métodos de biología molecular (por ejemplo, la reacción en cadena de la polimerasa, PCR). Además, el nivel de anticuerpos en la sangre (título de anticuerpos) también se puede medir con un análisis de sangre. Sin embargo, esto solo funciona si el gato no ha sido vacunado contra la clamidia con anterioridad. Para estar seguro del resultado de la prueba, también se recomienda comprobar el título de anticuerpos varias veces.

Si además se sospecha que puede haber una infección por otros patógenos de la rinotraqueítis, estos se pueden detectar también en el laboratorio mediante diversos procedimientos de cultivo y métodos de biología molecular. Dado que muchos consultorios veterinarios no están especializados en estos procedimientos de diagnóstico de laboratorio, la mayoría de los diagnósticos finales tardan de 1-3 días.

Tratamiento

Aunque la clamidiosis felina es muy similar a los virus debido a su modo de vida intracelular puede ser tratada con agentes antibacterianos. Por ejemplo, se pueden administrar pomadas antibióticas para los ojos (como la tetraciclina) o, en casos graves, antibióticos sistémicos en forma de comprimidos. Las cremas oculares que contienen cortisona también contrarrestan la conjuntivitis, pero están contraindicadas en el caso de una úlcera corneal (que suele ser frecuente en las infecciones por herpesvirus felino 1).

Pronóstico

En general, una infección por clamidiosis felina es fácil de tratar con medicamentos. Sin embargo, es importante consultar a un veterinario con antelación para evitar posibles daños en los ojos y nuevas infecciones en otros gatos. Asimismo, hay que considerar que la bacteria tiene un potencial zoonótico y también puede infectar a los seres humanos. Sobre todo, las personas inmunocomprometidas, las mujeres embarazadas y los niños deben tener cuidadosos al tratar con gatos con clamidia.

Prevenir la clamidiosis felina

En España es posible vacunar a los felinos contra la clamidiosis felina. Sin embargo, estas vacunas solo previenen el cuadro clínico, no la infección en sí. Por eso es muy importante tratar la infección por clamidia en el gato y mantener las medidas de higiene.

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