Dogo de Burdeos

Dogo de Burdeos

El dogo de Burdeos, de origen francés, es una de las razas más antiguas que hay. En contra de lo que pueda sugerir su aspecto fornido y su cabeza arrugada, es apacible, sereno y mimoso. Por eso, este antiguo perro cazador, guardián y protector puede ser un excelente perro de compañía con la tenencia adecuada.

Carácter

Este perro no se altera tan fácilmente. El dogo de Burdeos, también conocido como mastín de Burdeos o francés, es, literalmente, un gigante manso. Es sereno, bondadoso y apegado. Disfruta a tope de la compañía de su familia y es un acompañante obediente y pacífico. Cuenta con un umbral de tolerancia y excitación alto y no se suele alterar con el griterío de los niños. Quiere a todos los miembros de la familia, pequeños y grandes, y es feliz cuando están todos reunidos.

Cabezón apacible

Aunque el poderoso dogo de Burdeos, con su enorme cabeza, pueda parecer otra cosa a primera vista, es un perro de compañía cariñoso y mimoso gracias a su carácter tranquilo y apacible. Se lleva bien con los niños y permanece siempre fiel a su familia. Si bien su gran cabeza es verdaderamente obstinada y a menudo solo obedece las órdenes después de sopesar detenidamente su sentido y utilidad, en el fondo es un perro fácil de tratar que da pocos problemas a sus humanos, siempre que reciba un adiestramiento afectuoso y consecuente.

¿El dogo de Burdeos es adecuado para principiantes?

Quien quiera tener un perro dogo de Burdeos debe saber algo de adiestramiento canino y mostrar aplomo. Al fin y al cabo, aparte de sus muchos rasgos positivos, esta raza también tiene un instinto protector y guardián innato que hay que saber encauzar con el adiestramiento correcto.  Con confianza mutua, coherencia y mucho refuerzo positivo, la educación y la convivencia suelen ser fáciles y armoniosas. Como es lógico, conservará la necesidad de vigilar su propiedad y proteger a su familia.

Perro guardián valiente, pero controlado

El dogo de Burdeos reacciona con cierta desconfianza ante los desconocidos. Mantiene la distancia y él mismo decide si se puede acercar y cuándo. No hay que temer un nerviosismo causado por el miedo ni un ímpetu de atacar incontrolado. El dogo de Burdeos actúa con calma y autocontrol. Sí que defendería a su familia con valentía llegado el momento, pero no perdería el control. Este perro solo se descontrola en sus cinco minutos salvajes, que casi cualquiera que tenga un dogo de Burdeos conoce: el perro gira y salta de repente de alegría, se revuelca en el suelo y corre como un loco hasta que, agotado, vuelve a su humano para que lo acaricie.

Aspecto

Su carácter mimoso y sereno parece contradecir su aspecto poderoso e imponente. La ancha cabeza con profundas arrugas y su inconfundible expresión facial pegan con su cuerpo fornido y musculoso. Se mueve con confianza y pose atlética, aunque su peso imponente impida un rendimiento deportivo máximo.

Castaño rojizo con máscara

El pelo, fácil de cuidar, lo tiene corto, liso y muy suave. Presenta una tonalidad castaña rojiza uniforme, que puede ir desde caoba hasta isabella. Solo se admiten manchas en forma de punto blanco pequeño en el pecho o en los extremos de las patas. El dogo de Burdeos presenta una máscara marrón o negra que no debe llegar a la zona del cráneo. Los ejemplares con máscara negra pueden revelar pelitos negros que sombrean levemente el cráneo, las orejas, el cuello y la parte superior de cuerpo.

Historia

El dogo de Burdeos es una de las razas más antiguas de Francia. Sus antepasados son los perros alanos, especialmente los llamados de vautre, de los que se hablaba en El libro de la caza, del siglo XIV. Estos perros pertenecen al grupo de los molosos, que son perros macizos y musculosos y que en la cinología se describen como tipo dogo.

Dogo de Burdeos

Uso en el pasado

Hasta mediados del siglo XIX, su área de distribución se limitaba a la Aquitania francesa y al norte de España. Estos perros eran muy populares aquí como perros de caza, guardianes y de defensa. Se utilizaban para la caza de grandes presas (especialmente jabalíes) y servían como protectores eficaces del terreno y el suelo. Los carniceros y transportistas de carne recurrían a estos imponentes animales para defender sus valiosas mercancías de los animales salvajes (lobos, p. ej.) en los peligrosos trayectos entre ciudades. En aquella época también se abusaba de ellos en brutales peleas de perros contra osos u otros perros.

El camino a un estándar de raza común

Hasta la introducción del estándar de la raza en 1896 no había un aspecto unitario. Coexistían numerosos tipos diferentes que se criaban en función del uso previsto y se cruzaban con otras razas. Para crear el dogo de Burdeos, tal como hoy lo conocemos, contribuyeron los tipos Toulouse, Paris y Bordeaux, entre otros. En 1863, en el Jardin d’Acclimatation de París, se celebró la primera exhibición de perros francesa, donde se presentó por primera vez al dogo de Burdeos con su denominación actual. En 1896, Pierre Megnin redactó el primer estándar de la raza en su obra El carácter de los verdaderos dogos.

Primeros éxitos y consagración como estrella del cine

Las dos guerras mundiales hicieron que la raza prácticamente desapareciera en el siglo XX. En la década de 1950 se intentó volver a criar al dogo de Burdeos con los animales que quedaban. Y fue un éxito, ya que, en 1954, la FCI reconoció la raza oficialmente. Desde entonces, está clasificado con el número de estándar 116 en el grupo 2 de la FCI (perros tipo pinscher y schnauzer – Molosoides – Perros tipo montaña y boyeros suizos). En la década de 1960, la raza experimentó por fin su auge también fuera de Francia. Este poderoso dogo, con su característica cara arrugada, alcanzó su máxima popularidad en 1989, cuando compartió protagonismo con Tom Hanks en la película Socios y sabuesos. No obstante, no fue hasta 2008 que la raza obtuvo el reconocimiento pleno en el American Kennel Club.

Cría y compra de un dogo de Burdeos

Los criadores que se dedican a esta característica raza se encuentran hoy en día en todo el mundo. Además, en internet se ven un montón de fotos de preciosos cachorros en venta. Aunque quieras tener enseguida a este peludito arrugado en casa, no te lances a una compra precipitada por internet. No es infrecuente que estas sean ofertas de criadores privados poco serios que buscan más el dinero rápido que la salud y la conservación del carácter de los perros. El precio de un criador profesional, de 1800 euros o más, es bastante más caro que las gangas de algunos anuncios de internet. Sin embargo, será dinero bien invertido, ya que, después de todo, la calidad tiene un precio. Además, lo que te ahorres comprando cachorros baratos, que no suelen someterse a pruebas de enfermedades hereditarias graves, te lo acabarás gastando en el veterinario.

Por qué es mejor comprar cachorros de criadores serios

La mayor ventaja de comprar un cachorro de cría profesional es, sin duda, la salud del animal. Lógicamente, ningún criador del mundo puede garantizar al 100 % que el perro vaya a vivir una vida larga y sana. Sin embargo, el riesgo de que el perro contraiga una enfermedad hereditaria típica de la raza, como la displasia de cadera o de codo, disminuye bastante con animales de crías serias. Los criadores afiliados a una asociación registrada reconocida oficialmente por la FCI están sujetos a condiciones de cría estrictas. Se someten a comprobaciones regulares de inspectores de cría independientes y tienen que demostrar con un montón de pruebas médicas que solo utilizan animales sanos y con un carácter consolidado conforme al estándar de la raza.

Otras ventajas de los criadores

Otra ventaja es que un criador con experiencia te puede dar muchos consejos sobre la tenencia de sus perros. Esto puede ser muy práctico especialmente para los que compran una raza especial por primera vez. Este intercambio de información, con suerte, se mantiene también después de la compra. Además, los criadores serios se aseguran de que los cachorros se integren en la vida familiar y se socialicen como es debido los cruciales primeros días. Por otro lado, un dogo de Burdeos de un criador registrado ya cuenta con todas las vacunas necesarias y, normalmente, el chip.

Salud y enfermedades típicas de la raza

Pese a los esfuerzos de los criadores, esta raza no se libra de las enfermedades hereditarias y otros problemas de salud. Estas son las dolencias más frecuentes:

  • Problemas articulares, como la displasia de cadera o codo
  • Problemas cardíacos
  • Ectropión
  • Intolerancias y alergias
  • Riesgo mayor con los anestésicos a causa de la nariz corta
  • Torsión gástrica

Cuanto más te informes sobre las posibles enfermedades, mejor podrás proteger al perro de ellas. Un cachorro sano de cría seria, como la describíamos antes, es un buen comienzo. También puedes contribuir a que disfrute de bienestar durante toda la vida con la alimentación, los cuidados y una tenencia correctos.

Dogo de Burdeos

La alimentación correcta del dogo de Burdeos

Antes de elegir la comida para tu perro dogo de Burdeos debes tener en cuenta algunas particularidades de esta raza. Este perro, que suele comer muy bien, tiende relativamente rápido al sobrepeso. Además, a menudo padece problemas articulares debidos a un crecimiento demasiado rápido cuando son jóvenes. Esto pasa con frecuencia a causa de una comida para cachorros inadecuada. Otro problema temido relacionado con el comportamiento alimentario del dogo de Burdeos es la torsión gástrica. Como consecuencia, hay ciertas condiciones para la comida y la alimentación de esta raza:

  • La comida de cachorro tiene que ser más bien baja en proteína para evitar un crecimiento prematuro.
  • Para prevenir los problemas articulares, la cantidad de calcio y fósforo de la comida debe estar bien proporcionada.
  • Evita los ingredientes de relleno que engordan, como los aditivos endulzantes con azúcar, y un exceso de cereales.
  • Para reducir el riesgo de sobrepeso, asegúrate de que la calidad del pienso sea buena. Si alimentas a tu perro de forma acorde a la especie y equilibrada, lo harás feliz incluso con cantidades pequeñas. Con frecuencia, menos es más.
  • También se puede contrarrestar una torsión gástrica mortal con cantidades de comida más pequeñas. Los expertos recomiendan dos comidas al día.

La cantidad puede variar en función del tamaño, el peso, la edad y el nivel de actividad del perro. También influye en la ración diaria el método de alimentación, es decir, piensocomida húmedaalimentación cruda o cocida.

Necesidades específicas

Lo más importante es que la comida esté adaptada a las necesidades específicas de tu dogo de Burdeos y que le proporcione todos los nutrientes y vitaminas importantes según su edad, actividad, salud y requisitos físicos. Si te decides por la dieta BARF/ACBA, familiarízate antes con cada uno de los alimentos, los componentes y la demanda nutricional concreta de tu perro. Cuando compres comida preparada para perros en las tiendas también debes fijarte bien en los componentes. El elemento principal de la comida siempre debe ser carne de buena calidad, complementada con verduras o fruta y un poco de arroz o pasta. Los cereales solo deben estar presentes en cantidades mínimas. Además, se sospecha que muchos tipos de cereales provocan alergias, a las que el dogo de Burdeos suele ser propenso.

¿Cuántos cuidados requiere el dogo de Burdeos?

A pesar del imponente tamaño de este perro, que puede llegar a medir 70 cm, no requiere muchos cuidados. Su pelaje corto y liso hace que su higiene sea muy fácil. Sin embargo, se recomienda cepillarlo brevemente una vez al día. Así, además, reducirás la cantidad de pelos muertos que caen en la alfombra o el sofá. De todos modos, el cuidador de un dogo de Burdeos no puede ser muy tiquismiquis, ya que este perro babea mucho y suele dejar babas en la ropa, muebles, alfombras y mantas.

Una vez a la semana hay que lavarle los dientes. También hay que examinarle los ojos, las orejas, las patas y las uñas regularmente y, si es necesario, limpiárselos. Así, no solo aumentarás su bienestar, sino que podrás detectar posibles enfermedades e inflamaciones para poder tratarlas a tiempo. Un buen cuidado también incluye un control del peso regular. Una báscula o el consabido agarre de cintura te indicarán cuánto ha engordado o si hay que combatir un posible sobrepeso.

Tenencia acorde a la especie

El dogo de Burdeos es un perro extremadamente tranquilo que se contenta con un poco de ejercicio. Por eso, si buscas desafíos físicos que quieras superar junto a tu perro, es mejor que busques una raza más deportista.  Debido a su volumen, el perro dogo de Burdeos no es apto para acompañarte a correr o ir en bicicleta. Los deportes de resistencia le sobrecargarían las articulaciones. Sin embargo, los paseos dilatados por la naturaleza con perros adultos no solo están permitidos, sino que son recomendables. Hay que evitar que se vuelva demasiado perezoso.

El dogo de Burdeos no necesita entretenimiento ni ejercitación constantes. Con estar cerca de su familia, es feliz. No obstante, eso no significa que sea un perro para un piso pequeño de ciudad. Ya solo por su imponente tamaño, los espacios reducidos no son convenientes para él. Este antiguo perro guardián debería vivir en una casa con jardín, donde pueda moverse libremente y en la que pueda satisfacer sus instintos de cuidar a su familia. Los vecinos tendrán pocas quejas con el pacífico dogo de Burdeos, que solo ladra muy de vez en cuando. A pesar de esto, un adiestramiento consecuente y afectuoso es indispensable para lograr una convivencia armoniosa con él. Además, antes de traer a un dogo de Burdeos a casa, infórmate de si en tu municipio se requiere algún permiso especial. Esta raza está clasificada como potencialmente peligrosa en algunos países y regiones.

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