Perros en Navidad: consejos para que tu perro pase las fiestas sano y salvo

Perros en Navidad

Una bola de Navidad que se parte en trocitos, un espumillón suelto, un árbol que se vuelca, un menú demasiado pesado… Las navidades traen consigo algunos riesgos, no solo para nosotros los humanos, sino también para nuestros peludos. En este artículo te contamos dónde se esconden estos peligros, cómo puedes evitarlos y cuál es la mejor manera de ayudar a tu perro, en caso necesario.

El olor a galletas en el horno, la decoración navideña que adorna toda la casa, las velas encendidas y el árbol iluminado… La Navidad es una época muy especial, aunque puede entrañar algunos peligros para nuestro mejor amigo. Los humanos caminan nerviosos de un lado a otro preparando los últimos detalles del menú o envolviendo regalos; los niños abren alterados la ventanita de su calendario de Adviento y, mientras, nadie repara en las amenazas que acechan al can que, además, atraviesa momentos de mayor estrés en esta época del año tan ajetreada.

5 cosas que pueden suponer un peligro para tu perro en Navidad

1. Velas encendidas

¿Qué sería de la Navidad sin velas? Su luz crea un ambiente acogedor en estos días tan fríos. Aunque es cierto que con las velas la mayoría de los animales mantiene la debida distancia de seguridad, estas nunca deben colocarse a su alcance. El riesgo —y las consecuencias— de que un perro golpee una vela mientras juega o de que, sin darse cuenta, la tire con la cola y de que, a su vez, esta pueda prender fuego a una cortina o a una alfombra es, simplemente, demasiado alto.

Cómo reducir el peligro: si no se quiere renunciar a decorar la casa con velas, entonces, deben colocarse en lugares inaccesibles para el perro; nada de velas en la mesita del sofá, bajo el árbol o en alféizares bajos. Tampoco han de dejarse encendidas si el can va a estar en la misma habitación sin vigilancia. En caso de que estas precauciones no sean suficientes para tu hogar, siempre puedes utilizar velas LED que, como emiten luz artificial, no derraman cera caliente, no provocan quemaduras ni desencadenan incendios.

Si llega a pasar algo: si, a pesar de las medidas de seguridad tomadas, tu perro se quemase con una vela, refresca la zona con agua tibia, ¡pero no con fría! Tampoco apliques pomadas para quemaduras ni polvos. Es frecuente que no se aprecie la envergadura de la herida hasta mucho tiempo después, por ejemplo, si una parte del tejido cutáneo se necrosa debido a la quemadura. Por eso, acude al veterinario, incluso si la quemadura es pequeña, y procura tener siempre a mano el teléfono de una clínica de urgencias veterinarias para que no pierdas tiempo buscando si os veis en una emergencia.

2. Peligros bajo el árbol de Navidad

¡Qué bonito queda el árbol con sus colores y sus luces! Pero para un perro puede esconder ciertas amenazas que no podemos menospreciar, sobre todo para los cachorros, que están deseando investigar ese nuevo y curioso objeto que ha aparecido en el salón. Los descubrimientos con las bolas, el espumillón o las luces muchas veces acaban resultando dolorosos. Cuando un can se acerca al árbol con curiosidad moviendo la cola, lo más peligroso son las bolas de cristal, que pueden caerse y romperse. Los cortes en las patas o en la boca no solo duelen mucho, sino que también pueden causar infecciones problemáticas. Si tu árbol es natural, las agujas de pino representan un gran peligro, recógelas cada vez que veas una en el suelo.

Las luces del árbol tampoco se quedan atrás: ya sea por curiosidad o por aburrimiento, el perro puede metérselas en la boca y recibir una descarga eléctrica, lo cual puede ser letal para algunos. También hay que tener un cuidado especial con la base del árbol para que esté estable y seguro; el árbol no debe caerse con un simple golpecito de cola o un olfateo. El espumillón es otro de los elementos decorativos que exige nuestra atención; si se traga, puede acarrear importantes obstrucciones intestinales.

¿Debería prescindir del árbol de Navidad?

Claro que puedes poner tu árbol en casa, pero ten en cuenta las siguientes recomendaciones para que esto no suponga un riesgo:

  • Busca un lugar lo más seguro posible para el árbol; no lo coloques en una zona de paso en donde tu perro lo pueda golpear cada vez que se acerque a su comedero o a su cama.
  • Asegúrate de que el árbol está estable y bien sujeto para que ni las mascotas ni los niños lo puedan volcar. Una opción es fijarlo con una cuerda a la pared.
  • A ser posible, cuelga las bolas de cristal, el espumillón y las luces en la parte superior del árbol, donde el perro no llegue. En la parte inferior puedes colocar los adornos de papel, de plástico duro o de madera, ya que no resultan peligrosos. En función del tamaño de tu salón y de tu árbol, también puedes ponerlo sobre una mesita, pero eso sí, que tenga una buena estabilidad.
  • Trata de que la decoración navideña de tu casa sea «apta para animales»; existen alternativas a las bolas de cristal y al espumillón muy bonitas.
  • Enciende velas solo si vas a estar en la habitación y si estás seguro de que tu peludo te obedecerá si le dices que se aparte de ellas. Si quieres estar del todo tranquilo, compra velas LED, hay modelos inalámbricos con los que puedes reducir significativamente el riesgo de descargas eléctricas.

Si tu perro se hace un corte: es normal que el sonido de una bola de cristal que se rompe o del árbol entero que se cae nos asuste. Lo importante es que mantengas la calma y lleves a tu perro a un lugar seguro antes de encargarte de limpiar las piezas rotas del suelo y de enderezar el árbol. Si se ha clavado un cristal, lo primero es que lo tranquilices. Si fuese necesario, ponle el bozal o sujétalo con la correa para evitar reacciones descontroladas; después, coge tu botiquín y cúrale la herida. En primer lugar, detén el sangrado (con una venda si hace falta), limpia la herida con agua y, si lo consideras necesario, recorta el pelo de la zona con unas tijeras para perros. Aplica sobre la herida un spray desinfectante. Si el cristal todavía está clavado en la pata, sácalo con unas pinzas. Hasta que la herida haya cicatrizado, puedes prevenir las infecciones durante los paseos con unas botas para perros.

¿En qué momento debo visitar al veterinario? Venda a tu perro la herida y ve a la clínica tan pronto como puedas. Aunque sea un corte pequeño, las patas se infectan con gran facilidad, por eso, es tan importante que las examine un profesional. Si se trata de una herida abierta que sangra abundantemente o si el cuerpo extraño todavía está incrustado, date prisa en acudir al veterinario. Otros accidentes navideños, como la ingesta de espumillón o las descargas eléctricas con las luces, requieren un examen veterinario. Como podría darse el caso de que tu clínica habitual esté cerrada durante las fiestas, ten siempre a mano el número de una clínica veterinaria 24 horas.

3. Las patas alejadas del chocolate

Los humanos no somos los únicos a los que nos cuesta resistir la tentación de los platos y de los postres navideños. Sin embargo, algo que a nosotros como mucho nos produce alguna caries o nos hace ganar un par de kilos, resulta muy tóxico para un perro: el chocolate. La teobromina, que se encuentra en el chocolate negro y en el chocolate con leche, es venenosa para los animales y puede desencadenar graves consecuencias en el organismo canino como espasmos, hipertensión o problemas cardiacos. Los síntomas de una intoxicación por chocolate pueden ir —dependiendo de la cantidad y del porcentaje de cacao ingeridos— desde diarreas y vómitos hasta dolorosas convulsiones, temblores o incluso pérdida del conocimiento o la muerte.

Cómo reducir el riesgo de envenenamiento: nunca dejes chocolate al alcance de tu can. Guarda a buen recaudo los polvorones y las chocolatinas y no dejes platos con dulces sobre la mesa del salón. Cuando quieras obsequiar a tus invitados —o a ti mismo— con un plato rebosante de chocolatinas y bizcochos, ten muy presente que tu perro no debe comer nada de nada, por mucho que te mire con esos ojitos suplicantes. Nunca lo dejes solo en un cuarto en el que hay chocolates abiertos, recógelo todo antes de salir. Tampoco dejes ningún calendario de Adviento a su alcance: te sorprendería la destreza que llega a desarrollar un perro hambriento. En este sentido, el chocolate blanco, debido a su escaso contenido de teobromina, no resulta tóxico, aunque su gran porcentaje de grasa y de azúcar puede también derivar en dolorosas convulsiones.

Qué hacer si tu perro ha comido chocolate: el peligro depende de la cantidad ingerida y de la proporción de cacao. Una regla general para saberlo es que cuanto más oscuro sea el chocolate, más tóxico resulta, y que cuanto más pequeño sea el perro, peores pueden ser las consecuencias. Si descubres que tu peludo ha comido una gran cantidad de chocolate, llévalo inmediatamente al veterinario, él es el único que puede tomar las medidas necesarias para evitar la intoxicación, como provocar el vómito, hacer un lavado gástrico o valerse de la ayuda del carbón activo. A pesar de la tensión que crea una situación como esta, si sucede, no dejes que el pánico se apodere de ti, mantén la calma por el bien de tu mejor amigo. No obstante, es bueno saber que un pequeño bombón o una galletita de chocolate, si bien resulta insano para una raza mediana o grande, no es, por lo general, muy problemático. Lo perjudicial sería una tableta entera o varios papá noel de chocolate.

4. Plantas tóxicas y aromas peligrosos

Una flor de Pascua sobre la mesa, una rama de muérdago colgada o una corona navideña con eléboro… para muchos, estas son algunas de las plantas que no deben faltar en una casa en Navidad. Debemos tener mucho cuidado con la decoración porque estas plantas tan navideñas, por desgracia, son tóxicas para los perros. Si tu peludo ingiere una hoja de muérdago o de flor de Pascua puede sufrir síntomas de intoxicación como diarrea o fuertes convulsiones. Incluso el simple contacto con una hoja de flor de Pascua puede causar irritaciones en la piel canina. Los aceites aromáticos que se colocan para perfumar la casa también pueden producir importantes molestias gastrointestinales. Si un cachorro ingiere aceite aromático puede sufrir diarreas, vómitos, irritación de las mucosas o incluso intoxicación.

¿Debería evitar las plantas navideñas? Quien no quiera renunciar a decorar la casa con flores de Pascua, acebo, muérdago y demás debe mantener estas plantas siempre fuera del alcance del perro. Lo mismo ocurre con los aceites: hay que situarlos en zonas elevadas a las que el can no tenga acceso. Tampoco podemos olvidar el resto de los adornos, por ejemplo, la nieve en spray que espolvoreamos en los cristales de las ventanas, incluso en pequeñas cantidades, puede dificultar la respiración de tu perro. Por suerte, existen alternativas para alegrar nuestra casa sin poner a nuestro mejor amigo en peligro como las pegatinas navideñas para las ventanas o las plantas artificiales que parecen de verdad, pero no son comestibles.

Qué hacer si tu perro se ha comido una planta navideña: si descubres que ha ingerido una planta tóxica, puedes darle pastillas de carbón activo para perros; en este sentido, es importante saber que cuanto antes se administren, más efectivas serán en la eliminación de la sustancia tóxica. Si ya ha pasado cierto tiempo desde que se ha comido la planta y ya se observan los primeros síntomas de envenenamiento como convulsiones, problemas circulatorios o dificultad respiratoria llévalo al veterinario de inmediato.

5. Los asados de Navidad no son para los perros

Disfrutar de un buen banquete es tan navideño como lo son el árbol o los regalos. Mientras los humanos están sentados a la mesa saboreando múltiples manjares, el perro debe quedarse sentado en el suelo, por mucho que lance miradas lastimosas. Es cierto que es difícil mantenerse firme y puede que, por compasión mal entendida o por el ambiente festivo que reina, nos entren ganas de dejar caer algún pedacito de carne. Con esto no estás haciendo ningún favor ni a ti ni a tu mejor amigo, pues no son pocas las veces que este «si solo es una vez» termina en la clínica veterinaria. La mayoría de nuestros alimentos, especialmente los platos navideños, tienen demasiada grasa y especias para una mascota y pueden ocasionar graves problemas gastrointestinales. Lo mismo sucede con los huesos de ave que sobran de los guisos, son peligrosos para los perros, ya que cabe la posibilidad de que se astillen, sobre todo si están cocidos, y dañen la boca o el esófago.

Si quieres que tu peludo también disfrute de estas fiestas, en zooplus tienes muchas opciones: huesos para perros, galletas, comida navideña y regalos de Navidad.

Para unas navidades tranquilas y relajadas con tu perro

El Adviento y la Navidad pueden representar un auténtico reto para quien tiene perro, más aún cuando este es muy joven o curioso y le gusta llevarse a la boca todo adorno navideño que encuentra. Pero no te preocupes porque si tienes en cuenta todas las precauciones y consejos que te hemos contado, las fiestas no tienen por qué torcerse, al contrario, se convertirán en una época especial en la que pasarlo en grande con tu mejor amigo.

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