Cómo cuidar a un cachorro: aprende a evitar peligros

Cómo cuidar a un cachorro

Tu pequeño cachorro descubre el mundo cada día con mucha curiosidad. Pero mientras se va de aventuras con sus descoordinadas patas, en el entorno le acechan multitud de peligros. Los siguientes consejos sobre cómo cuidar a un cachorro ayudan a evitar peligros para que tu perrito esté más seguro durante su etapa más atrevida.

Un entorno a prueba de cachorros

Para los cachorros, incluso sus propias cuatro paredes son un gran parque de descubrimiento. Pon especial atención a que no haya nada tirado en el suelo que tu cuadrúpedo pueda tragarse. Incluye también todas las superficies a las que el pequeño can pudiera llegar, como la mesita del salón, los asientos, las mesitas de noche, etc. Ni los ceniceros con restos tóxicos de tabaco o los trabajos de costura llenos de alfileres, agujas y tijeras están a salvo de estos curiosos perritos. Los hilos de lana, si se los tragan, pueden causar enredos en el sistema digestivo muy peligrosos.

Asimismo, los objetos puntiagudos como los tornillos son muy peligrosos. Una copa de cava puede romperse con un simple roce y tanto el alcohol como los cristales son una amenaza para el cachorro. Seguro que también hay cosas que quieres proteger de tu can, por ejemplo, es mejor que guardes los caros zapatos de cuero en el armario hasta estar seguro de que tu educado cuadrúpedo no los vaya a mordisquear. Hablando de armarios, los inteligentes cachorros aprenden a abrirlos con rapidez. Si tu peludo es uno de estos ingeniosos canes, es mejor que coloques todos los objetos en alto o cierres los armarios con llave, si no quieres que juegue con ellos.

¡Cuidado con los cables!

A la hora de saber cómo cuidar un cachorro es importante el tema de los cables eléctricos, porque también han de estar fuera de su alcance, para que al cachorro no se le ocurra mordisquearlos. Si tomas medicamentos ten especial cuidado cuando te los estés tomando y tu can esté cerca, pues puede tragarse una pastilla que se haya caído al suelo con más rapidez que una aspiradora. Muchos hogares tienen un lavavajillas, que provoca una mezcla de olores a comida muy interesante. Procura que tu pequeño can no tenga acceso al lavavajillas, pues una vez se haya subido se pondrá a lamer los cuchillos y otros peligrosos enseres. Esto no solo es antihigiénico, sino que también existe el riesgo de que el cachorro se corte.

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A algunas crías de perro les encanta mordisquear la madera, sobre todo mientras les están saliendo los dientes. Esta la pueden encontrar tanto fuera como dentro de la casa, por eso es mejor que escondas todo aquello que el perrito pueda mordisquear, pues las maderas del exterior suelen estar cubiertas con conservantes tóxicos. En cuanto a los juguetes para morder procura que sean de buena calidad y resistentes, y no te vayas muy lejos cuando el perrito esté jugando con ellos.

Evita que use en exceso las escaleras

Si tu hogar es de varios pisos asegúrate de que tu cuadrúpedo no se pase el rato subiendo y bajando las escaleras. Muchos expertos recomiendan que los perros no usen escaleras durante el primer año, por lo que es mejor llevarlos en brazos hasta que el sistema musculoesquelético se haya desarrollado. En cualquier caso, hay que evitar por completo las escaleras resbaladizas y abiertas, por las que el perrito pudiera deslizarse o caerse. Dependiendo de la distribución del piso, se podrían poner barreras de seguridad en las escaleras, por ejemplo, como las rejas que se usan para los niños pequeños. Si tienes muchas habitaciones es suficiente con darle acceso al pequeño can a solo unas pocas. Pero si prefieres dejar todas las puertas abiertas lo mejor es usar tacos para puertas para evitar que la corriente las cierre de golpe y le haga daño al cachorro.

Cómo cuidar a un cachorro: Dejar al cachorro jugar fuera

Si dejas que tu pequeño peludo salga al jardín es imprescindible que revises que no haya ningún hueco por donde pueda escabullirse. Escanea la verja con los ojos de un cachorro y piensa bien por dónde podría meterse tu pequeña y curiosa bola de pelo. Aprovecha esta oportunidad para asegurarte de que no haya otros peligros como alambres, cables sueltos o madera apilada que se pudiera caer.

Infórmate también sobre qué plantas de tu jardín o tu casa son tóxicas para perros y deshazte de ellas o ponlas fuera del alcance del can. Las plantas tóxicas para perros, entre otras, son las siguientes:

  • el ciclamen
  • las azaleas
  • las begonias
  • las coronas de cristo,
  • la diefembaquia
  • la hiedra común y los potos
  • los tejos
  • el espatifilo
  • los anturios
  • la calanchoe
  • los geranios
  • el árbol del caucho
  • la clivia
  • las cerezas de jerusalén
  • las campanillas de primavera
  • las tulipas
  • los narcisos y los lirios
  • las adelfas
  • las flores de Navidad

Estas solo son una selección, lo mejor es que te asegures de que todas las plantas a las que el can tiene acceso no sean peligrosas. Si no quieres deshacerte de las plantas tóxicas de tu jardín o tu casa, y estás preocupado por cómo cuidar a un cachorro juguetón, entonces no dejes a tu perro solo para intervenir en caso de que sea necesario.

Incluso en el césped pueden acechar peligros, como las malas hierbas y los pesticidas o fertilizantes. Lee siempre las instrucciones del envoltorio antes de utilizar cualquier producto en el jardín y no dejes a tu cuadrúpedo a solas con los envases. En general los químicos dejan de ser una amenaza grande una vez aplicados ya que no están concentrados y no podrán ser ingeridos en medidas peligrosas para la salud del perrito.

Riesgo de envenenamiento en cachorros

¿Quién puede resistirse a la suplicante mirada de un cachorro? ¡Tú puedes! Ni se te ocurra empezar a darle pequeños bocados de tu plato, pues de todas formas están demasiado sazonados para los cuadrúpedos y a la larga no es para nada sano. Algunas cosas que a los humanos nos gusta cómo saben les pueden sentar mal al estómago, o incluso peor, al sistema nervioso o al metabolismo.

Para estar seguro recoge todos los alimentos de inmediato. Un cachorro sin supervisión se come cualquier cosa que le resulte apetitosa y pueda alcanzar sin pensárselo dos veces. Esto puede tener consecuencias negativas, sobre todo con el chocolate que está sobre la mesita del salón, que tiene consecuencias nefastas. Además del chocolate y el cacao, que contienen teobromina, una sustancia tóxica para perros y gatos, otros alimentos peligrosos para perros son los aguacates, las frutas con hueso como las ciruelas, en las que lo peligroso es el hueso, las grandes cantidades de cebolla, de uvas y de pasas. El alcohol, el café y el té verde o negro también pueden causar grandes daños al sistema nervioso del cuadrúpedo.

Cuidado con los productos de limpieza

Hay que pensar también, a la hora de saber como cuidar un cachorro, que los químicos, como los productos de limpieza, son tóxicos, eso lo sabe cualquiera que tenga perro. Sin embargo, a menudo ocurren envenenamientos de estos curiosos cachorros que alcanzan recipientes que no se han cerrado bien. Los anticongelantes son muy problemáticos, pues no solo son muy tóxicos, además saben muy bien.

Solo unas pocas gotas que pueda ingerir del suelo del garaje son muy peligrosas para la vida del can. Los síntomas de un envenenamiento aparecen a los 30 minutos, el perro está nervioso, inquieto y se vuelve muy apático. En caso de cualquier contacto de tu peludo con alguna sustancia tóxica debes mantener la calma y observar la situación. En los anticongelantes la actuación rápida es muy importante incluso cuando son pequeñas cantidades. No pierdas tiempo, pues cuanto antes vayas al veterinario, mayores son las posibilidades de supervivencia. Si tu cuadrúpedo se ha hecho con un trozo de chocolate es conveniente que contactes una clínica veterinaria y les indiques la supuesta cantidad ingerida y el peso del cachorro. El chocolate blanco, aunque tampoco es sano, no supone un gran peligro pues no es tóxico.

Cómo cuidar a un cachorro: Reducir los peligros para cachorros

No te fíes de que otros perros protejan a tu cachorro cuando os crucéis por la calle o mientras vayáis de paseo. Cuando os crucéis con otro can lo mejor es que, desde una distancia segura, le preguntes al cuidador de este si su peludo se lleva bien con cachorros. En caso de que hubiera alguna duda es mejor que te alejes con tu cuadrúpedo para no correr ningún riesgo. Desde cachorro debes enseñarle que no puede comerse nada del suelo, pues esto no solo reduce el riesgo de que ingiera alimentos peligrosos, sino también de que se intoxique con cebos con veneno para ratas.

El verano y tu cachorro

Durante los días de mucho calor ten en cuenta que los perros, a diferencia de los humanos, no sudan por la cabeza. Un golpe de sol puede ocurrir incluso con temperaturas que a los humanos nos resultan agradables, por ejemplo, puede suceder en el coche, con el aire acondicionado puesto si el sol le da directamente en la cabeza al cachorro. Como cuidador responsable debes asegurarte de que tu peludo esté protegido, no lo lleves a largas excursiones y paseos bajo el sol. Una insolación puede causar daños cerebrales graves y letales. Los golpes de calor por altas temperaturas son igual de peligrosos. Ten en cuenta también que la temperatura dentro de un coche aparcado sube con mucha rapidez.

Los peligros del invierno

El invierno también oculta unos cuantos peligros, pero con el conocimiento y sabiendo cómo cuidar a tu cachorro para evitarlos te ayudará a superarlo sin problemas. En zonas de nieve, se suele usar sal para el deshielo de las calles y los pasos peatonales, esto puede ser muy doloroso para las delicadas patitas de tu cachorro y quitaros a ambos las ganas de pasear. Evita las zonas en las que se haya esparcido sal y protege las patas de tu peludito con crema para cuidar las almohadillas o botas para perros. Como en invierno se oscurece muy pronto, lo mejor es usar collares, correas y colgantes luminosos. Esto hace que tu cachorro no solo esté siempre visible, sino que también avisa a los ciclistas y conductores de coches desde lejos que vienes acompañado de un cuadrúpedo.

La mayoría de las medidas de protección ya las puedes implantar antes de la llegada de tu cachorro, para que no tengas tanto estrés cuando llegue el nuevo miembro de la familia y así la alegría sea mayor. ¡Disfruta con tu cachorro!

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