Burmilla

Burmilla

Esta raza juguetona, aún bastante reciente y procedente de Gran Bretaña, es el resultado de un cruce espontáneo entre un gato persa chinchilla con un burmés. Existen varios mitos sobre la creación de esta raza, cada cual más lindo y bonito que el anterior. Esta belleza de reluciente pelaje plateado es adecuada para la tenencia en un hogar pequeño, con espacios reducidos. Pero el gato burmilla también disfruta al aire libre. Es un felino que adora ser parte de una familia.

Origen

El término burmilla proviene del nombre de las razas responsables de la creación de esta: la raza burmés y el gato persa chinchilla. La aparición de esta raza en el año 1981 es una especie de historia de amor o, mejor dicho, un romance o un cuento gatuno. Érase una vez un gato persa chinchilla llamado Sanquist y una gata burmesa lila, llamada Faberge. Por equivocación, o quizás por la compasión de una empleada, por que el animal estaba encerrado en la oficina de la baronesa Miranda von Kirchberg (existen diferentes versiones), Sanquist llegó hasta Faberge. Según una fuente, la baronesa tenía ambas razas. Otros dicen que a Miranda von Kirchberg se le escapó una de las gatas burmesas para aparearse con un gato persa chinchilla a un terreno vecino.

Es muy probable que nunca sepamos qué pasó en realidad. Lo que está claro es que al poco tiempo nacieron los primeros gatitos burmilla, Estas crías de una raza creada por casualidad eran criaturas muy fuertes e impresionantes con un pelaje brillante y plateado. Más tarde, esto se convirtió en una de las características de esta belleza distintiva. A comienzos de 1984 se fundó el Burmilla Cat Club, lo que dio comienzo al ascenso de la raza. Después de la creación casual del gato burmilla, solo una asociación de criadores se hizo cargo de la cría. El reconocimiento de la FiFe (Fédération Internationale Féline) se dio en 1996.

Burmilla

Aspecto

La complexión del burmilla es muy parecida a la de sus antecesores los gatos burmeses. Su estatura es más bien pequeña a mediana. La constitución es fuerte y musculosa a la vez que elegante y llega a pesar entre 3 y 6 kilos. El pecho es bastante amplio, las piernas son delgadas y las patas son delicadas. Las patas traseras son un poco más largas que las delanteras. Las características marcas externas del gato burmilla son el brillante y plateado pelaje y el inconfundible maquillaje que borda y acentúa los expresivos ojos, los labios y la nariz. Parece como si alguien le hubiera aplicado una generosa raya negra con un lápiz de ojos.

Un pelaje distintivo

El color base del pelaje es un blanco plateado puro con un toque de color shaded o shell. Se reconocen de forma oficial los colores de pelaje negro, azul, chocolate, lila, canela, fawn (dilución del color rojo, en este caso con plateado), plateado cream y plateado fawn tortie. El tamaño del pelaje puede ser medio largo o largo. En el GCCF (Governing Council of the Cat Fancy), una de las organizaciones centrales de asociaciones de gatos europeas, a los burmilla de pelo largo se les llama tiffanie. La textura del pelaje del burmilla es suave y muy agradable al tacto. El gen recesivo responsable del pelo largo procede del gato persa chinchilla. Tiene el pelo semilargo, que sigue las líneas del cuerpo y es suave y sedoso. La cola es larga y plumosa.

El gen responsable de la versión de pelo más corto es dominante, por lo que, si existe un gen para el pelo corto y otro para el largo, es el primero el que prevalece. Por lo que siempre se desarrolla un burmilla de pelo corto.

El burmilla tiene una cabeza redondeada y una mandíbula fuerte. La forma de la cabeza es un poco redondeada en la punta y, a la altura de los ojos y la mandíbula, es ancha y se estrecha en forma de una cuña corta, la nariz y la punta de la barbilla están alineadas. Los ojos de esta raza de gatos pueden tener cualquier tonalidad de verde. En su adolescencia, los gatos de esta raza suelen tener los ojos de color verde dorado a amarillento, y el verde va disminuyendo a medida que el gato envejece. El aspecto general es comparable al del burmés, pero con una expresión más linda, un poco infantil.

Carácter del burmilla

El gato burmilla es muy cercano a las personas y desarrolla un amor incondicional por su cuidador. Cuando convive con una familia construye un vínculo muy intenso con todos sus miembros. Esto se aplica también a su familia gatuna. Con una gran necesidad de comunicarse y un agradable apego, busca siempre la cercanía de sus compañeros humanos. Al mismo tiempo también tiene las otras características típicas de los gatos, pues además de ser muy apegado, es también independiente y exigente, características típicas del gato burmés.

El apego y la necesidad de comunicación del gato burmés se mezcla con la naturaleza serena y relajada del gato persa. El burmilla es un gato doméstico ideal: sociable, juguetón y cariñoso. Además, tiene un notable instinto hacia las personas que le rodean, es decir, que siente cuando su humano no se encuentra tan bien. A pesar de toda esta sensibilidad sismográfica y su naturaleza tranquila y apacible, a los gatos de esta raza les encanta hacer bromas. Su jovialidad se mantiene incluso cuando son mayores. Se lleva bien con otros gatos y también con los niños.

Un gato muy sociable

Tener un burmilla con otros gatos es lo que mejor le viene a este gato de naturaleza sociable, sobre todo cuando el cuidador se pasa todo el día fuera. De hecho, a este gato no le gusta estar solo. Si te planteas tener uno de estos seres especiales en tu casa debes saber que tienes que dedicarles tiempo. También será relajante y divertido para ti. La naturaleza de esta raza es inteligente y curiosa, lo que permite que se le puedan enseñar trucos. No requiere mucho espacio para retozar y desfogarse. Debería tener acceso a una pared para escalar (que podrías fabricar tú mismo), un rascador con opciones para trepar, o mejor varios, para afilar las garras y estirar los músculos. Esto es necesario para una tenencia adecuada, además hará que tu minino se sienta a gusto contigo.

Alimentación para gatos burmilla

Para mantener el característico brillo plateado del pelaje debes alimentar a tu minino con comida para gatos de buena calidad. Si por el contrario la comida es de mala calidad y de difícil digestión, puede provocar deficiencia de vitaminas y minerales, lo que causa una pérdida de brillo y un aspecto descuidado del pelaje.

Dado que los gatos son carnívoros por naturaleza, lo mejor es ofrecerle comida con un alto contenido de carne. La edad y el estado de salud son otros factores que influyen en la cantidad y la elección del alimento. Los felinos de avanzada edad, por ejemplo, necesitan comida especial para gatos mayores. Si tu minino tiene sobrepeso, necesita alimento para gatos con sobrepeso y obesidad. Sin importar si le alimentas con pienso o comida húmeda, lo decisivo es la calidad. Otros tipos de alimentación que puedes emplear es la dieta BARF (o biológicamente apropiada para gatos) o cocinar tú mismo la comida, eso sí, infórmate bien antes sobre el método que elijas. De esta manera puedes evitar cualquier deficiencia. También puedes acudir al veterinario o consultar con el criador sobre cualquier duda relacionada con la alimentación de tu gatito.

Burmilla

Salud y cuidados

El cuidado del pelaje del gato burmilla es fácil. Disfruta mucho cuando su humano le cuida cepillándolo. Además, así evitas que el pelaje se enmarañe, porque así la grasa se reparte por todo el pelo. Una vez a la semana deberías tomarte tiempo para los cuidados del pelaje de tu minino, que no solo es agradable a la vista y al tacto, sino que también tiene importantes funciones: transmite al felino informaciones sensoriales y le protege del frío y del calor, el viento y la lluvia. Además, a través del pelaje se produce la vitamina D.

El sobrepeso también puede provocar que, debido a la abundancia corporal, los cuidados del pelo no alcancen todas las partes del cuerpo, y que por eso esté menos cuidado y brillante. Lo mismo sucede cuando el bigotudo se hace mayor y ya no alcanza a limpiarse todas las partes de su cuerpo, porque, o bien tiene artritis o la flexibilidad física está cada vez más limitada. Bañar al gato con demasiada frecuencia también puede dañar el pelaje. Además, el pelo apagado y duro puede ser un síntoma de enfermedades serias como diabetes, parásitos, alergias, enfermedades autoinmunes, etc.

Alergias en la raza burmilla

Los gatos de la raza burmilla son más susceptibles a desarrollar alergias que otras razas. Los desencadenantes pueden ser varios. Las picaduras de pulgas y los alérgenos ambientales como el polen, los ácaros y las esporas del moho son las más frecuentes. La alergia al polen solo se manifiesta en épocas de polinización. También pueden tener reacciones a determinados ingredientes o alimentos, por ejemplo, a piensos con cereales, carne de vacuno o pescado. Los aditivos como los conservantes y los colorantes también pueden provocar alergias en los felinos y se recomienda evitarlos. Incluso los colorantes y las sustancias aromáticas de los productos de limpieza pueden causar síntomas de alergia en tu minino.

Para averiguar qué sustancias provocan estas reacciones en tu bigotudo es posible hacer una prueba de alérgenos en el veterinario. Cuando es una alergia alimentaria, para averiguar qué ingredientes la ocasionan, es necesario proporcionarle comida sin los ingredientes sospechosos. En cuanto al tratamiento de una posible alergia, tu veterinario de confianza sabrá cuál es el mejor procedimiento para seguir. Como posible comprador de un gatito de esta raza, asegúrate que los antecesores no hayan sufrido de problemas de riñón. Pues este hecho aumenta la posibilidad de que le suceda también a tu posible amigo felino.

Cómo encontrar al criador adecuado

Aún hay pocos criadores de gatos burmilla. Para elegir un criador adecuado de esta raza aplican los mismos principios que para otras razas de gato. Si un presunto criador te ofrece gatitos sin pedigrí, aléjate de la idea de comprarle una cría. Visita el criadero y observa qué impresión te da. ¿Cómo te parece que están los gatitos? ¿Están equilibrados y abiertos o parecen estar asustados? ¿Qué aspecto tienen? ¿Tienen anomalías físicas como ojos hinchados y pegados? Esto último no puede suceder en ninguna circunstancia. Un criador de buena reputación también se caracteriza por ser miembro de una federación o club afiliado a la FiFe. Además, puede mostrarte el pedigrí de la cría y no tiene ningún problema en darte una copia.

Para determinar anomalías genéticas existen pruebas bastante fidedignas. Puede que en un futuro estas sean obligatorias. A pesar de la meticulosidad y el cuidado de los criadores, es posible que no todas las crías de una camada estén sanas. Si el criador es de confianza, se interesará por el bienestar de sus gatitos incluso después de haberlos entregado. Asimismo, estará disponible para responder cualquiera de tus preguntas, incluso cuando los felinos ya están contigo.

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Gato siamés

El gato siamés es, junto al persa, una de las razas de gatos más antiguas y conocidas. Su origen se encuentra en el sudeste asiático, concretamente en Siam, que hoy en día pertenece a Tailandia. Allí, el siamés era venerado como gato de templo. Hacia finales del siglo XIX, los primeros ejemplares llegaron a Inglaterra, donde se comenzó la cría de esta raza. En 1892 ya se estableció el primer estándar para los gatos siameses, pero la raza solo fue reconocida en 1949 por la Federación Internacional Felina (FIFe).

Azul ruso

A primera vista este gato de color azul grisáceo se puede confundir con un cartujo o un británico de pelo corto. Pero si te fijas más detenidamente, te darás cuenta de que estas razas son muy distintas entre sí.

Gato esfinge

El origen de los gatos esfinge o sphynx no está muy claro. Su existencia se remonta al periodo de los aztecas, quienes habrían tenido gatos sin pelo hace muchos siglos. Los primeros registros de esta raza se encontraron a principios del siglo XX en Nuevo México. Allí nacieron dos gatitos sin pelo que no se emparejaron porque eran hermanos. Estos mininos recibieron el nombre de «nuevos gatos mexicanos sin pelo». Sin embargo, estos pequeños felinos no están relacionados con los esfinges actuales. El sphynx es de origen canadiense. En 1966 una gata doméstica parió un gatito negro sin pelo y, con él, comenzó la cría de una nueva raza. Una señora adquirió ese peculiar gatito, llamado Prune, y a su madre, Elisabeth, a los que cruzó pasado un año para obtener más descendientes. De esa camada nacieron 7 gatitos, incluidos 2 machos y 2 hembras sin pelo. Estos mininos tuvieron graves problemas de salud: su sistema inmunitario no era capaz de desarrollarse adecuadamente. Por esta razón, la cría de esta raza llegó casi a su fin. No obstante, a mediados de los años 70 se encontraron otros ejemplares de estos «gatos desnudos» y la cría siguió adelante. Tan pronto como en 1971, el esfinge ya fue reconocido como raza.