Viajar con perro: ¿en coche o en avión?

Viajar con perro en coche o en avión

A los amantes de los perros nos encanta ir con nuestro mejor amigo de cuatro patas a todas partes. Mientras sea posible, nos acompañará allá a donde vayamos, pero ¿qué pasa con las vacaciones? ¿Qué opciones tenemos si queremos recorrer grandes distancias? ¿Se puede llevar un perro en avión?, ¿o es mejor desplazarse en coche?

Los aspectos legales

Subir al coche y arrancar; por supuesto, cuando se trata de un viaje en avión, no es así de simple. Volar con perros es algo que debe prepararse muy bien. Cada compañía aérea y cada país de destino pueden exigir requisitos distintos. Por lo general, en el momento de reservar el vuelo, se debe informar de que nos acompañará una mascota y, la mayoría de las veces, es necesario abonar una tasa. Algunas aerolíneas no permiten que ningún animal viaje dentro de la cabina con los pasajeros; otras los transportan en la bodega a partir de un peso determinado. Para los perros de raza grande, ir en la bodega puede resultar bastante incómodo e, incluso, aterrador.

Está claro que moverse en coche no es tan complicado, aunque, en este caso, también es preciso informarse sobre las condiciones que impone el país de destino. Estos datos normalmente se pueden encontrar en la página web de la embajada de cada país. En función de los requerimientos de entrada, tu perro puede necesitar un certificado sanitario o ciertas vacunas; también hace falta que disponga de un pasaporte de la Unión Europea para animales de compañía. No te olvides de llevar todos los documentos siempre contigo durante el viaje y de tenerlos a mano hasta que lleguéis a vuestro destino.

La seguridad

El avión se considera el medio de transporte de personas más seguro; sin embargo, quien lleva a su compañero en la bodega, no puede verlo durante el vuelo y no puede identificar posibles problemas ni actuar a tiempo, lo cual hace que el viaje sea menos seguro para los pasajeros de cuatro patas.

Es importante saber que los tranquilizantes y las medicinas están desaconsejados en los vuelos, muchas compañías aéreas incluso los prohíben expresamente. La altitud incrementa el efecto de los medicamentos, de modo que el resultado puede ser imprevisible. Por eso, hay cada vez más aerolíneas que deniegan el embarque a animales sedados y no permiten que viajen ni en la cabina ni en la bodega.

Cuando uno se mueve en su vehículo propio, tiene a su perro siempre cerca y puede atenderlo y calmarlo si siente miedo o se marea. El simple hecho de estar junto a sus dueños ya tranquiliza al animal. En este sentido, el moverse sobre ruedas es mucho más seguro, siempre que lleves los accesorios adecuados, como rejas para el coche, transportines o cinturones de seguridad para perros. Los accesorios de calidad para el automóvil hacen el viaje más cómodo y pueden salvar la vida a tu peludo en caso de accidente.

La comodidad

Parar siempre que sea necesario y salir a pasear al ritmo que mande la vejiga de tu perro, solo es posible en los viajes en coche. Si no estáis encerrados durante horas en un avión, podéis estirar las piernas cuando queráis. Durante un vuelo, puede que tu perro no coma nada y que apenas beba; sin embargo, esto no supone ningún problema en los trayectos en coche.

Por esta razón, para los perros, viajar en automóvil resulta mucho más cómodo que hacerlo en avión. Siempre hay excepciones que confirman la regla y a algunos perros les encanta volar, aunque son una minoría.

Los gastos

No podemos pasar por alto otro argumento a favor del desplazamiento en carretera: los costes. Quien viaja en coche, ya cuenta con los gastos de la gasolina, del aceite y del desgaste del vehículo; que tu perro vaya o no contigo no supone, por lo general, una gran diferencia. En cambio, moverse en avión puede salir más caro. Las tasas varían según el tamaño y el peso del animal y también en función de la compañía aérea. Si viajas con varios perros, la cuenta se puede disparar rápidamente. Si este es tu caso, y te preocupa tu bolsillo, lo más recomendable suele ser que cojas el coche.

La facilidad para habituarse

A lo largo de toda su vida, un perro suele realizar bastantes trayectos en coche, es relativamente sencillo prepararle para un viaje largo en carretera, pero es diferente si se trata de un vuelo de larga distancia. Puedes habituarle a estar dentro del transportín, sí, pero no a todo lo que implica volar: el avión en sí y todos los controles suelen ser un shock para el perro.

La distancia

A pesar de que son muchas las ventajas de viajar sobre ruedas, existe un buen motivo para volar con perros: la distancia. En coche puedes llegar a Francia o incluso a Alemania o a Italia, pero si te diriges a América o a África, por ejemplo, no te queda otra alternativa que subir a un avión.

En definitiva, los vuelos son incómodos y estresantes para los animales. Si solo vas de vacaciones, una buena residencia es preferible al avión, pero si vas a pasar varios meses fuera o te mudas a otro país, la única solución es que tu perro te acompañe. Si te enfrentas a esta situación, prepárale bien para un viaje largo, deja que se acostumbre al transportín para avión y, ante la duda, recurre a algún tranquilizante natural para perros.

Los complementos alimenticios con triptófano estimulan la secreción de serotonina, la hormona de la felicidad, y consiguen que el perro se sienta más sosegado.

Ya sea por tierra o aire, ¡esperamos que tengáis muy buen viaje!

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