18 Septiembre 2019

Pancreatitis en perros 

Escrito por Amelie Krause, Veterinaria
Pancreatitis en perros

La pancreatitis en perros es una enfermedad inflamatoria del páncreas que puede ser aguda o crónica. Ambos tipos pueden ser leves o graves. La forma leve de la pancreatitis canina, en general, solo viene acompañada de ligeros trastornos localizados, mientras que la grave puede ocasionar grandes cambios en el páncreas y otros órganos. Una inflamación aguda del páncreas suele ser grave, en cambio, la pancreatitis canina crónica suele ser leve y tiene un pronóstico mejor.

El páncreas es un órgano que produce, almacena y libera enzimas digestivas. Sin embargo, conlleva el peligro de que el órgano se digiera a sí mismo, lo que provocaría una inflamación severa, es decir, una pancreatitis.

Causas de la pancreatitis en perros

Muy a menudo, la causa de una inflamación del páncreas no se puede clarificar, lo que se conoce como pancreatitis idiopática. Se considera que los desencadenantes pueden ser alimentos ricos en grasa, accidentes y lesiones, trastornos circulatorios del páncreas durante una anestesia o en estado de shock y diferentes medicamentos. En pocas ocasiones puede estar causada por una infección por babesiosis o leishmaniasis. Estos factores estimulan que el páncreas se digiera a sí mismo, lo que provoca una inflamación grave, la pancreatitis. Para prevenir la autodigestión, el páncreas tiene varios mecanismos de defensa. La enfermedad surge cuando esta protección se rompe. En las afecciones leves no hay indicios de autodigestión y las causas de la inflamación son desconocidas.

Síntomas de la pancreatitis en perros

Una inflamación del páncreas tiene síntomas muy variados: los síntomas de la forma leve son los siguientes:

  • Falta de apetito
  • Un comportamiento más calmado.

En los casos graves se observan:

  • Vómitos
  • Debilidad
  • Dolores de barriga
  • Deshidratación
  • Diarrea
  • Fiebre

Es común ver a los perros con dolores abdominales echados con la parte delantera del cuerpo sobre el suelo y las patas traseras levantadas. Parece que el can se está estirando, pero se queda en el lugar. De esta manera los perros consiguen calmar el dolor. También pueden verse afectados otros órganos como el corazón o los riñones.

¿Mi perro tiene pancreatitis?

Para diagnosticar una pancreatitis se han de hacer varios análisis. Los exámenes clínicos como las pruebas de sangre proporcionan importantes indicios. Si el valor de la lipasa pancreática canina (cPL) es elevado, es muy probable que se trate de una pancreatitis. Una ecografía también es de gran ayuda para el diagnóstico. Además, se pueden excluir otras enfermedades a través de una radiografía. El diagnóstico definitivo puede realizarse mediante un examen histológico del tejido pancreático. Sin embargo, en caso de sospechar una pancreatitis canina severa, se debe evitar a toda costa una anestesia general para obtener una muestra de tejido. Los resultados de las otras pruebas son suficientes para una sospecha aceptable. Así se puede comenzar con un tratamiento.

Tratamiento para la pancreatitis

El tratamiento de una inflamación del páncreas consta de varios puntos. Primero debe suspenderse el suministro de un posible fármaco que podría ser el desencadenante. A continuación, se tratan los síntomas del perro. Además, se deben evitar posibles enfermedades asociadas y complicaciones. El tratamiento sintomático incluye una terapia con líquidos en el que cualquier desequilibrio de electrolitos se compensa. Los vómitos y los dolores también se tratan. Después de parar los vómitos, se le debe ofrecer de nuevo agua y comida al perro. Al contrario de lo que se creía con anterioridad, está demostrado que la privación de agua y comida no es efectiva. La enfermedad es extenuante, por lo que es necesario aportarle energía al perro a través de la alimentación. Se recomienda una dieta rica en carbohidratos, baja en grasas y en proteínas, administrada en porciones pequeñas. Los valores sanguíneos deben controlarse con regularidad. Un control ecográfico puede ser de gran ayuda, sobre todo en la pancreatitis grave, en la que se deben considerar y tratar posibles enfermedades de otros órganos.

Pronóstico en caso de pancreatitis

El pronóstico de una pancreatitis canina depende de la gravedad de la enfermedad. Las formas leves tienen un buen pronóstico, sin embargo, es necesario hacer un control rutinario con regularidad, pues incluso las formas leves pueden convertirse en enfermedades graves. La pancreatitis grave puede ser muy peligrosa, sobre todo cuando hay otros órganos afectados es fácil que se desarrollen complicaciones, y estas tienen un mal pronóstico.

Prevenir la pancreatitis canina

Los desencadenantes de una pancreatitis son muy complejos de averiguar, por lo que las medidas preventivas son bastante difíciles. Al parecer, las comidas con un alto contenido de grasa, determinados medicamentos y los problemas de circulación son factores de riesgo, por lo que es mejor evitarlos. En cuanto a la elección del alimento se debe prestar atención a que sea bajo en grasas, los medicamentos desencadenantes solo deben de usarse en casos de emergencia y al anestesiar se debe prestar atención a una buena circulación de la sangre a los órganos con ayuda de infusiones.

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