Epilepsia en perros This article is verified by a vet

epilepisa en perros

La epilepsia en perros es un trastorno neurológico que se origina por perturbaciones en la formación y transmisión de estímulos por los grupos de células nerviosas en determinadas partes del cerebro. Se afirma que un perro tiene epilepsia cuando, por ejemplo, se producen al menos dos ataques epilépticos con más de 24 horas de diferencia. En cambio, una crisis epiléptica se refiere a la aparición de la enfermedad en un momento determinado. Dado que el mecanismo exacto aún no se ha investigado a fondo, los científicos suponen que existe un desequilibrio entre la excitación y la inhibición neuronal. Un efecto excitatorio es causado por el glutamato de sal o el aminoácido aspartato. En cambio, el neurotransmisor ácido gamma-aminobutírico (GABA) tiene un efecto inhibidor en las células nerviosas.

Causas

Hay muchas causas posibles para la epilepsia en los perros, por lo que la enfermedad, a menudo aterradora, se divide en dos formas diferentes. La región del trastorno es el factor decisivo. Cuando el trastorno es intracraneal, la epilepsia es provocada por causas que ocurren dentro del cerebro. Estas, a su vez, se subdividen en sintomáticas e idiopáticas:

  • La forma sintomática está causada, por ejemplo, por un traumatismo, infecciones (bacterianas, virales, etc.) o tumores del cerebro o de las meninges. Se observa con mayor frecuencia en animales adultos y mayores.
  • Sin embargo, en la forma idiopática no se pueden detectar cambios. Esta forma se da con especial frecuencia en los schnauzer, los cocker spaniel y los caniches de 1-5 años.

Además de los trastornos dentro del cerebro, la epilepsia en perros también puede estar causada por daños fuera del cerebro (extracerebrales). Entre ellos se encuentran los trastornos metabólicos, la administración de ciertos medicamentos (por ejemplo, insulina para la diabetes mellitus), la carencia de vitaminas importantes (por ejemplo, tiamina = vitamina B1) y la intoxicación.

Síntomas de la epilepsia en perros

En general, la epilepsia en perros se produce en cuatro fases diferentes:

  1. Fase prodrómica = los animales afectados se muestran inquietos varias horas o días antes de la crisis
  2. Aura = la mayoría de los perros buscan la cercanía de su cuidador y pueden tener otros cambios de comportamiento
  3. Ictus = el perro muestra los síntomas principales mencionados con anterioridad
  4. Fase postictal = fase de recuperación

Durante estas fases pueden aparecer los siguientes síntomas de enfermedad:

  • Caídas repentinas
  • Calambres tónicos (contracción de los músculos) y clónicos (convulsión de los músculos)
  • Orinar y defecar de forma involuntaria
  • Desmayos
  • Movimientos de masticación
  • Alucinaciones (por ejemplo, atrapar moscas, frenesí, morder la cola o ladrar)
  • Salivación excesiva
  • Cambios de comportamiento

Convulsiones epilépticas

Las convulsiones epilépticas pueden ser de distinta gravedad y se dividen en diferentes formas según la duración y la aparición de los síntomas. Una forma particularmente severa es la convulsión del tipo gran mal. Se trata de un ataque epiléptico que va acompañado de convulsiones tónico-clónicas severas y desmayos. Es típico que el curso de la enfermedad sea prolongado. Comienza con fuertes espasmos tónico-clónicos y la contracción de los músculos, lo que puede llevar a un paro respiratorio. Los perros no responden y estiran todas sus extremidades mientras la boca está cerrada con firmeza. En la mayoría de los casos esta fase solo dura unos pocos segundos. A esto le siguen espasmos clónicos con contracciones musculares. A menudo, esto conduce a la micción o la defecación involuntaria. Esta fase puede durar de 3 a 5 minutos. Después de esto, los síntomas cesan y los perros se recuperan de la dolencia.

Un estado de epilepsia es cuando se producen varias crisis a intervalos cortos una tras otra y el perro pierde el conocimiento durante más de 5 minutos. Esta condición que pone en peligro la vida se caracteriza a menudo por síntomas muy pronunciados.

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Diagnóstico

Para diagnosticar la epilepsia en perros se realiza un diagnóstico de exclusión. Lo primero que hace el veterinario es recopilar información importante sobre el curso de la enfermedad mediante una entrevista con el cuidador (anamnesis). Detalles como la administración previa de medicamentos, la ingesta de sustancias tóxicas o la predisposición genética pueden acelerar el diagnóstico. Las grabaciones de vídeo de la crisis también pueden resultar de gran utilidad.

Después de un examen clínico general, se realiza un examen especial. Esto se puede llevar a cabo utilizando varios métodos. Por ejemplo, un análisis de sangre puede excluir infecciones y diversas enfermedades metabólicas. Para detectar una epilepsia cerebral, se puede realizar un análisis del líquido cefalorraquídeo. Otras indicaciones importantes son la cantidad de líquido cefalorraquídeo, así como los cambios en los valores de proteína o de células. Además, los cambios morfológicos como los tumores o las consecuencias de los traumatismos suelen detectarse con facilidad mediante técnicas de imagen como radiografías, tomografías computarizadas (TC) o resonancias magnéticas.

Tratamiento para la epilepsia en perros

Durante una convulsión epiléptica se recomienda que el veterinario emplee las siguientes medidas de emergencia:

  • Comprobar de inmediato de los valores sanguíneos
  • Administrar benzodiacepinas (diazepam): tienen efectos relajantes para los músculos, sedantes y antiepilépticos
  • Infusiones de dextrosa
  • Si no se produce una mejora en pocos minutos, se pueden administrar barbitúricos (fenobarbital). Mientras tanto, el perro necesitará respiración asistida ya que el medicamento tiene efectos antiespasmódicos, narcóticos e inductores del sueño.

Un tratamiento eficaz a largo plazo depende del tipo de enfermedad en cuestión:

  • Forma idiopática: uso de barbitúricos (fenobarbital) o anticonvulsivos (primidona) de por vida
  • Forma sintomática y extracerebral: el tratamiento no puede ser generalizado. Mientras que una infección bacteriana se puede tratar con antibióticos, los traumatismos o los cambios tumorales se pueden tratar con medidas quirúrgicas.

Pronóstico

Aunque la forma idiopática de la epilepsia en perros no se puede curar, en la mayoría de los casos el cuidador y el veterinario pueden controlarla bien si se administra la medicación correcta. En cambio, el pronóstico de la epilepsia sintomática y extracerebral depende en gran medida de la enfermedad subyacente. Para que el tratamiento tenga éxito es importante contar con un método adecuado, la cooperación del cuidador del perro y del veterinario, el reconocimiento a tiempo de los primeros síntomas y la introducción correcta de la medicación.

Prevenir la epilepsia en perros

Lamentablemente, la epilepsia en perros no se puede prevenir. Sin embargo, una cooperación buena con el veterinario puede reducir la magnitud de futuras crisis epilépticas.

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