Enfermedad hepática en perros

Enfermedad hepática en perros

Los problemas hepáticos en perros los debe tratar el veterinario.

El hígado es un órgano muy importante que desempeña un papel primordial en el metabolismo del perro. Por desgracia, ni los perros jóvenes ni los mayores se libran de las enfermedades hepáticas. Pero ¿cuáles existen y qué se puede hacer para combatirlas? Sigue leyendo para averiguar lo más importante sobre la enfermedad hepática en perros.

¿Para qué necesitan el hígado los perros?

Para entender mejor una enfermedad hepática en perros, examinemos la anatomía y las funciones más importantes del hígado.

Anatomía del hígado

El hígado del perro se encuentra en la zona abdominal anterior y está parcialmente protegido por las costillas. Está dividido en siete segmentos que, a su vez, se componen de muchas subunidades. Los segmentos hepáticos tienen forma hexagonal y constan de células hepáticas (hepatocitos). Entre estas células discurren numerosos vasos sanguíneos (sinusoides). Estos transportan la sangre de la vena porta y las arterias hepáticas a la vena central a través del hígado. Durante el flujo sanguíneo, los hepatocitos recogen sustancias nocivas y nutrientes de la sangre, y los metabolizan mediante transformación, almacenamiento o descomposición.

Además de vasos sanguíneos, en el hígado canino también hay conductillos biliares. Estos se encargan de producir la bilis. A continuación, esta llega al duodeno a través de conductos biliares y el conducto colédoco (Ductus choledochus), contribuyendo a la digestión de grasa. La bilis excedente se almacena en la vesícula biliar.

Funciones del hígado

El hígado es un órgano metabólico importante en el cuerpo del perro. No solo tiene una, sino varias funciones esenciales:

  • Metabolismo lipídico: el hígado extrae las grasas de la sangre y las almacena en los hepatocitos. Si el cuerpo necesita energía, transforma este depósito de grasa en energía.
  • Metabolismo de la glucosa: las moléculas de glucosa se almacenan en el hígado en forma de glucógeno. Si el cuerpo consume más energía, las reservas de glucógeno se vuelven a convertir en glucosa. Para ello, el hígado necesita la ayuda del páncreas, ya que en él se produce la hormona insulina. La insulina se encarga de que las células hepáticas absorban la glucosa.
  • Metabolismo de proteínas: las proteínas se componen de aminoácidos. El hígado no puede almacenar los aminoácidos excedentes, por lo que los convierte en amoníaco (NH3). Sin embargo, el amoníaco es tóxico y, por eso, el hígado lo convierte en urea. El perro expulsa esta sustancia a través de la orina.
  • Factores de coagulación: la coagulación de la sangre depende de los factores de coagulación (proteínas de coagulación), que se producen dentro del hígado. Si no hay suficientes factores (p. ej., fibrinógenos), se habla de un trastorno de coagulación (coagulopatía).

Desgraciadamente, tan variadas como las tareas que tiene el hígado son las probabilidades de sufrir una enfermedad hepática en perros.

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¿Qué enfermedades hepáticas existen en perros?

Existen muchos problemas hepáticos en perros que aparecen por numerosas alteraciones funcionales o daños en los hepatocitos. Estas son las enfermedades más comunes:

Déficit de factores de coagulación

Si el hígado no produce suficientes factores o el cuerpo los consume más, el perro puede sufrir un trastorno de coagulación (coagulopatía). Si se producen hemorragias, estas no se detienen y, en el peor de los casos, el perro se desangra. Un ejemplo típico es la intoxicación por cumarínicos causada por la ingesta de raticida.

Ictericia

Otra enfermedad del hígado en perros es la ictericia. No se trata de una enfermedad independiente, sino más bien de un síntoma. La causa es el aumento de los pigmentos biliares en la sangre. Este se manifiesta con depósitos naranjas amarillentos en las mucosas y en la esclerótica del ojo. Los veterinarios clasifican las causas en función de si existe una enfermedad delante, detrás o en el hígado.

Shunt portosistémico (PSS)

Un shunt portosistémico es una anomalía vascular del hígado en perros, habitualmente congénita. En lugar de fluir por el hígado, la sangre llega directamente a la vena principal a través de un vaso (shunt). Por un lado, al hígado le faltan nutrientes importantes. Por otro lado, ya no se descomponen las sustancias tóxicas, como el amoníaco.

Inflamación del tejido hepático

La hepatitis es una enfermedad hepática en perros que puede tener un curso agudo o crónico. Las causas más comunes son virus y bacterias, pero también organismos unicelulares (protozoos) y toxinas. Un ejemplo conocido es el adenovirus canino 1 (CAV-1), el patógeno de la hepatitis infecciosa canina (HIC).

Cabe mencionar la hepatitis crónica por una acumulación de cobre excesiva en el hígado. Se trata de un defecto congénito en el metabolismo del cobre. La acumulación incrementada de cobre en los hepatocitos provoca una inflamación crónica del hígado. Las razas más afectadas, entre otras, son el bedlington terrier, el labrador retriever, el skye terrier, el west highland white terrier y el dálmata.

Alteraciones degenerativas del hígado

La cirrosis hepática es el estadio final de una enfermedad del hígado en perros de curso crónico. A causa de los daños permanentes, se forma tejido cicatricial que atraviesa el hígado nodularmente. La consecuencia son trastornos circulatorios y otros daños funcionales. Por desgracia, esta situación es irreversible.

Enfermedad hepática en perros
Las enfermedades hepáticas en perros a menudo presentan síntomas no específicos.

Síntomas de una enfermedad hepática en perros

Como el hígado tiene tantas funciones en el metabolismo, en una enfermedad hepática en perros se manifiestan muchos síntomas diferentes. Los signos de enfermedad más frecuentes son estos:

  • Síntomas generales: cansancio, poco apetito, trastornos conductuales y fiebre
  • Desórdenes gastrointestinales: vómitosdiarrea, pérdida de peso y aumento del contorno abdominal
  • Ictericia
  • Mayor tendencia a las hemorragias

No todos los perros con una enfermedad hepática presentan estos síntomas. A veces, un síntoma más leve que otros puede esconder una enfermedad grave.

¿Cómo se diagnostica una enfermedad del hígado en perros?

Si el veterinario sospecha de una enfermedad hepática después de formularte preguntas (anamnesis) y realizar un examen general, lo más probable es que pida un análisis de sangre. Este permitirá medir los parámetros sanguíneos y hepáticos. Aquí son particularmente importantes las células inflamatorias, la bilirrubina, la urea y la glucosa. También hay que examinar la alanina aminotransferasa (ALT) o el glutamato deshidrogenasa (GLDH). Además, el laboratorio determinará el contenido de ácidos biliares, amoníaco y factores de coagulación con test de función hepática.

Si el veterinario cree que puede tratarse de un tumor u otras alteraciones del tejido, recurrirá a métodos de imagen. Puede realizar radiografías, ecografías, tomografías computarizadas o tomografías por resonancia magnética.

Asimismo, con una biopsia puede llevar a cabo una exploración citológica. Bajo el microscopio puede detectar, por ejemplo, cambios estructurales o daños en los hepatocitos.

Terapia de una enfermedad hepática en perros

La terapia de los problemas hepáticos en perros depende en gran medida de la causa. Los siguientes son los tratamientos más frecuentes:

  • Terapia sintomática (p. ej., con fluidos)
  • Terapia específica: antibióticos en caso de infección, ácido ursodesoxicólico para colestasis, intervenciones quirúrgicas para tratar tumores o PSS y antiinflamatorios
  • Dieta: comida baja en proteínas y lactulosa
  • Protectores del hígado (p. ej., S-adenosilmetionina)

En función de la causa, el veterinario decidirá qué combinación de tratamientos es la mejor para la enfermedad del perro.

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¿Hay remedios caseros contra las enfermedades hepáticas en perros?

Una enfermedad hepática en perros siempre debe tratarla un veterinario. El veterinario te aconsejará sobre cuál es el mejor para tu perro.

¿Cuál es el pronóstico?

El hígado tiene un potencial de regeneración altísimo, de alrededor del 80 por ciento. Por eso, muchas enfermedades hepáticas caninas tienen un buen pronóstico. No obstante, si el perro ya ha desarrollado una cirrosis o tumores irreversibles, las probabilidades de curación empeoran.

Profilaxis: ¿se pueden prevenir las enfermedades hepáticas en perros?

Muchas enfermedades hepáticas, como las hereditarias o los tumores hepáticos, no se pueden prevenir. Sin embargo, para no sobrecargar aún más el hígado dañado, dale a tu perro comida baja en proteínas. Además, con una vacuna podrás protegerlo contra la peligrosa hepatitis infecciosa canina.

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