Spitz japonés

Spitz japonés

Pequeño, pero ojo: con su frondoso pelaje blanco puro y su expresión orgullosa y despierta, el pequeño spitz japonés llama mucho la atención. El nihon supittsu, como lo llaman en Japón, no es nada ladrador. A diferencia de sus parientes, los spitz alemanes, solo ladra en caso de emergencia.

De todo, menos ladrador

En el estándar de la FCI del spitz japonés se indica claramente que un auténtico ejemplar no debe hacer ruido. Aunque es un guardián atento, como cualquier spitz, no anuncia a cada persona o perro que pasen por su territorio. Solo si ve que su familia, a la que quiere por encima de todo, corre peligro, deja de reprimirse y la defiende a plena voz y con gran valentía. Por suerte, esto pasa raras veces, por lo que este spitz es muy agradable y tranquilo. Ante los desconocidos muestra cierta reserva saludable, pero sin una desconfianza exagerada.

Carácter sereno con dinamismo marcado

Mientras que en casa rezuma paz, fuera se vuelve loco. Le encanta retozar en la naturaleza, dar largos paseos por el bosque y jugar a tope con su cuidador/a. También le encantan los deportes caninos rápidos, como el agility. Además, si combinas los paseos, juegos y deportes con ejercicios mentales, lo entusiasmarás sobremanera.

Perro familiar sencillo y apegado

El spitz japonés ama una cosa aún más que hacer ejercicio al aire libre: a su familia. Le encanta acompañarla a todas partes y disfruta a tope de la cercanía de las personas de su entorno. En cambio, no tolera la soledad y la compañía de otros perros o animales domésticos no le basta. Su apego, combinado con una enorme rapidez de compresión y disposición a aprender, hace que su adiestramiento sea facilísimo. Ni siquiera las personas sin experiencia con perros se encontrarán con muchas dificultades.

Además, puede convivir con niños pequeños y otros animales domésticos.

¿Para quién es apto?

Gracias a su simpatía y a su naturaleza temperamental, pero tranquila, el spitz japonés es un perro de compañía ideal para todo aquel que tenga tiempo y ganas de hacer cosas activamente con su perro. Da igual si vives solo/a o en familia, en el campo o en la ciudad. Lo importante es que tu situación vital te permita tener al perro cerca la mayor parte del tiempo. Esto significa que pueda acompañarte a hacer deporte, visitar amigos, ir a comprar o a la oficina. Su apego y obediencia lo convierten en un compañero muy sencillo. Incluso los intentos de imponer su voluntad, que le confieren un encanto especial, pueden frenarse rápido con algo de perseverancia.

Aspecto

En general, es difícil estar mucho tiempo enfadado/a con este precioso perro. A esta bolita de pelo blanca con mirada despierta desde ojos almendrados oscuros y carita adorable en punta se le perdona casi todo, aunque esto rara vez sea necesario por su carácter positivo.

Spitz japonés © Joonas / stock.adobe.com

Elegante y grácil, pero también fuerte y atlético

El aspecto armonioso y grácil del spitz japonés se corresponde con su carácter sereno y majestuoso. Con una altura de cruz de 30-38 cm en los machos (las hembras son algo más pequeñas) y un peso de 5-10 kg, este perro está muy proporcionado. Pese a sus patas cortas, es muy atlético y presenta una constitución fuerte con una proporción física de 10:11. Esta es la relación entre la altura de hombro y la longitud de la cola. Esto lo diferencia del spitz alemán mediano, cuya constitución, con una relación de 1:1, es completamente cuadrada. Otra diferencia reside en el pelaje, que, a diferencia del de su pariente alemán, es exclusivamente blanco puro.

Gorguera tupida y cola ondeante

El pelo blanco del spitz japonés es recto y sobresaliente. Esto hace que parezca muy voluminoso, especialmente después de cepillarlo. Además, gana densidad por el subpelo corto y muy suave, que lo protege eficazmente del viento y la lluvia. Casi toda la capa de pelo externa es larga y crea una preciosa gorguera en los hombros y el antepecho. La cola, que lleva sobre el lomo, también es muy tupida y tiene una hermosa forma de pluma. En la cara, las orejas, la parte anterior de los antebrazos y bajo los corvejones, el pelaje es corto, aunque muy denso.

Historia

El gran parecido con el spitz alemán mediano hace sospechar que el spitz japonés proviene de esta raza. En cambio, otros cinólogos piensan que su origen se encuentra en los spitz nórdicos. Una cosa es segura: el origen del spitz japonés no está en Japón, sino en Europa. Desde ahí, llegó a Japón con viajeros a principios del siglo XX.

De Europa a su nueva patria, Japón

Este bonito perro blanco con un carácter encantador ganó popularidad rápidamente entre la población nipona. En la década de 1920 se estableció una cría propia en Japón con otros spitz de China, Canadá y EE. UU. Mientras en Europa se intentaba aumentar el tamaño de los spitz, lo que hizo surgir al spitz alemán grande, los japoneses preferían la versión compacta original. En 1948, el Kennel Club japonés redactó el primer estándar de la raza, donde Japón figuraba como país de origen. La FCI reconoció oficialmente al spitz japonés en 1964. Actualmente, lleva el número de estándar 162 del grupo 5 (perros tipo spitz y tipo primitivo), sección 5 (spitz asiáticos y razas semejantes).

Cría y distribución

En su patria, Japón, el spitz japonés fue muy popular durante mucho tiempo, sobre todo en la década de 1950. Aunque allí es mucho más frecuente que en Europa, la demanda se está trasladando cada vez más. Mientras en Japón está decreciendo el número de cachorros registrados, en Norteamérica y Europa está aumentando.

Spitz japonés © akvals / stock.adobe.com

Compra

Pese a la creciente popularidad y demanda en el continente europeo y americano, esta sigue siendo una raza rara. Por eso, la espera para una nueva camada de un criador puede ser larga. Si no te importa que tu perro no sea de pura raza y estás pensando en adoptar un spitz adulto, echa un vistazo en las protectoras. Aquí siempre hay spitz o mestizos que buscan familia. Sin embargo, si vas a comprar un cachorro, hazlo solo a un criador serio y certificado.

¿Cómo se reconoce a un criador serio?

Hay varios factores importantes a la hora de elegir a un criador adecuado. Por un lado, debe cumplir las formalidades prescritas, es decir, la documentación, la tabla genealógica y el contrato de compra. Por otro lado, los motivos personales también influyen en la decisión final.

Para empezar, el criador debe caerte bien, y esto no lo puedes averiguar con un e-mail o una llamada telefónica. Hace falta uno o varios encuentros en persona para hacerse una imagen clara del criador y sus perros. ¿Te invita a su casa? ¿Te muestra su criadero de buena gana y los animales conviven estrechamente con la familia? Las primeras semanas son decisivas para la socialización de los cachorros. Por lo tanto, el entorno debe corresponderse con la naturaleza apegada del spitz japonés. Asimismo, un criador serio te explicará muchas cosas sobre la raza y sus particularidades. También te preguntará a ti por tu situación vital para asegurarse de que el cachorro estará en buenas manos.

Descubre también nuestro artículo sobre la llegada de un cachorro: equipamiento básico y consejos.

Salud y cuidados

Otro indicio de una cría seria y responsable es que el criador te muestre los resultados de los test genéticos. Los animales utilizados deben contar con un patrimonio genético impecable para descartar enfermedades hereditarias de antemano. Los perros afectados por estas enfermedades deben descartarse de la cría por el bien de la salud de la raza. Esto incluye la propensión a la luxación de rótula, que puede ser hereditaria en muchos perros, especialmente en los pequeños. Además, el spitz japonés también puede tener problemas oculares, como distiquiasis o lagrimales estrechos, y problemas dentales. No se conocen otras enfermedades típicas de la raza.

Los cuidados correctos

Pese a la predisposición genética a numerosas enfermedades, muchas de estas dolencias pueden evitarse con unos cuidados suficientes. Los problemas dentales, en particular, se pueden prevenir con una higiene dental regular. Esto significa lavarle los dientes semanalmente o, aún mejor, a diario. Las enfermedades o inflamaciones de los ojos, nariz, oídos y uñas pueden detectarse y tratarse a tiempo con unos buenos cuidados y controles periódicos. Otro aspecto importante son los cuidados del pelaje del spitz japonés. Pese al impresionante manto de pelo tupido, no es difícil de cuidar. Así pues, basta con peinárselo o cepillárselo a fondo dos veces por semana. Solo durante el periodo de muda (dos veces al año) tendrás que peinarlo a diario.

Alimentación

Los cuidados no son lo único que contribuye a la salud de nuestros peludos, sino también la alimentación. Igual que una alimentación sana y equilibrada puede aumentar su vitalidad, una incorrecta puede provocar numerosas enfermedades. Un problema extendido del spitz es el sobrepeso, al que el spitz japonés es propenso por su reducido tamaño. Si este no se combate a tiempo, los kilos de más pueden ocasionarle problemas cardiovasculares, diabetes y enfermedades articulares. Por tanto, le harás un favor tanto a él como a tu bolsillo si te atienes a las cantidades diarias recomendadas y prescindes de los snacks entre horas.

Cantidad y composición de la comida

Un alimento para perros saludable se caracteriza principalmente por una alta proporción de carne de buena calidad. Esta debe estar complementada con verduras y, posiblemente, arroz. Por el contrario, una proporción excesiva de cereales es signo de mala calidad. Esto, a la larga, puede acabar provocando problemas de digestión o sobrepeso. Asimismo, los endulzantes o potenciadores del sabor artificiales no deben figurar en la lista de ingredientes.

Hoy día existe una amplia variedad de pienso y comida húmeda que cumple estos requisitos y proporciona al perro todos los nutrientes que necesita. Sin embargo, cada vez más gente opta por cocinarle la comida al perro en casa o por el método barf. Este último consiste en darle carne y verduras crudas. Si no quieres recurrir a los productos convencionales, con este método puedes alimentar a tu perro de manera muy personalizada y adaptada a sus necesidades. Sin embargo, tanto cocinar en casa como el barf requieren conocimientos profundos sobre los alimentos utilizados. Además, hay que conocer muy bien la demanda nutricional concreta del perro.

Spitz japonés © Joonas / stock.adobe.com

¿Encaja contigo?

Esta adorable bolita de pelo con su linda carita y pelaje impresionante es cada vez más popular en muchos países. Su simpatía, su amor por los niños y su tendencia nula a ladrar y cazar aumentan su popularidad entre los amantes de los perros. Sin embargo, antes de comprarte un spitz japonés, debes estar seguro/a de que encaja en tu vida.

Las personas que trabajan muchas horas y se pasan el día fuera no deberían adoptar a este perro tan apegado. Los spitz necesitan pasar mucho tiempo con su familia y se sienten abandonados si no reciben suficientes atenciones. Por tanto, debes tener mucho tiempo libre y la posibilidad de que el perro te acompañe a muchos sitios. Si puedes llevártelo a la oficina, a buen seguro no te dará ningún problema.

No es perro para gente casera

Lo importante es que tengas en cuenta la gran necesidad de cercanía y de corretear de este peludo. Los paseos regulares como mínimo de una hora diaria y las excursiones largas son imprescindibles, haga el tiempo que haga. Los deportes caninos también son una buena manera de ejercitarlo física y mentalmente. Las personas activas con ganas de tener un perro sencillo, cariñoso y con un adiestramiento factible disfrutarán mucho con él. En cambio, no es una buena elección para gente que prefiere estar tumbada en el sofá en su tiempo libre.

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