Moquillo en perros This article is verified by a vet

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Escrito por Franziska Gütgemann, veterinaria
moquillo canino

El moquillo en perros está causado por el virus del moquillo canino. También se conoce como enfermedad de Carré o distemper canino. Afecta, sobre todo, a los perros con un sistema inmunitario debilitado y que no están vacunados, así como a los animales enfermos, estresados y mayores. Sin embargo, los cachorros de tres a seis meses de edad son a los que más les afecta esta enfermedad.

¿Qué es el moquillo en perros?

El virus del moquillo canino pertenece a la familia de los paramyxovirus y tiene la característica de expandirse con rapidez. Se transmite por contacto con diversas secreciones y excrementos como la saliva, la orina y las heces de los animales enfermos por inhalación, ingestión oral o por el contacto del feto con los virus a través de la madre. En este último caso, la enfermedad solo se manifiesta cuando después del destete el cachorro no dispone de proteínas protectoras maternas (anticuerpos). El virus del moquillo canino se produce en todo el mundo y puede infectar a perros, gatos, osos, martas, focas y hienas.

Si, por ejemplo, se inspira el virus por el aire, el primer punto de contacto del virus es la superficie del tracto respiratorio (epitelio respiratorio). Allí los virus atacan ciertas células del sistema inmunitario innato, los llamados macrófagos. Normalmente, tienen la tarea de detectar, absorber y luego eliminar los patógenos como las bacterias y los virus. Sin embargo, los virus del moquillo pueden sobrevivir en los macrófagos e incluso multiplicarse bastante en ellos para no ser destruidos. Así, después de tan solo unas pocas horas, llegan a los ganglios y otros órganos linfáticos como el bazo y el hígado a través de la linfa. En un tiempo muy corto los virus llegan a todo el organismo a través del torrente sanguíneo. Los principales objetivos son las vías urinarias, genitales y respiratorias y el tejido nervioso.

Síntomas del distemper canino

Dependiendo del sistema de órganos que se vea afectado, se producen diferentes cuadros clínicos.

Dado que no todos los virus del moquillo canino tienen la misma infecciosidad (virulencia), los signos clínicos también dependen de la cepa específica del virus.

En la mayoría de los casos, el moquillo en perros procede sin ningún síntoma. Sin embargo, si el sistema inmunitario ya está gravemente debilitado, pueden producirse progresiones graves con los siguientes síntomas después de unas dos semanas:

  • Fiebre alta y malestar general
  • Problemas gastrointestinales: vómitos, diarrea, deshidratación, falta de apetito y adelgazamiento
  • Síntomas respiratorios: estornudos y tos, secreción ocular, secreción nasal, amigdalitis y neumonía con dificultades para respirar
  • Alteraciones nerviosas centrales: tortícolis, calambres, ceguera y temblor muscular regular (tic del moquillo), encefalitis senil (inflamación del cerebro)
  • Problemas oculares: inflamación de los ojos y conjuntivitis
  • Síntomas de la piel: formación excesiva de piel en la nariz y las almohadillas (hiperqueratosis) e inflamación de la piel
  • Problemas dentales: si un cachorro se infecta antes del cambio de dientes, puede provocar alteraciones del esmalte dental
  • Se pueden dar casos letales

Diagnóstico

En la mayoría de los casos, el diagnóstico de la enfermedad del moquillo en perros es difícil.

Sin embargo, en caso de sospecha se debe consultar a un veterinario lo antes posible. Este puede evaluar la situación con mayor precisión mediante una conversación detallada con el cuidador (anamnesis) y un examen general. A continuación, se realiza un examen especial que permite hacer un diagnóstico detallado. Se puede hacer un análisis de sangre para determinar ciertos parámetros como el número de glóbulos blancos (leucocitos) y glóbulos rojos (eritrocitos). Si ya se han producido síntomas en el sistema nervioso central, el contenido de proteínas y células del líquido cefalorraquídeo puede medirse mediante una punción lumbar (o espinal). El aumento del contenido de ambos parámetros es un signo de cambios inflamatorios.

Para poder detectar directamente los virus, el veterinario puede realizar diversas pruebas en laboratorios especiales con muestras de sangre, de orina, de líquido cefalorraquídeo y frotis de conjuntiva. Ejemplos de la llamada detección de antígenos son la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), la inmunofluorescencia y la microscopia electrónica. También se puede realizar un lavado broncoalveolar, en el que se enjuagan los pulmones del animal enfermo con un líquido que luego se recoge. A continuación, se examina este líquido en busca de cuerpos de inclusión específicos que se encuentran en las células desprendidas.

Además de los métodos de detección directa, también son posibles los métodos de detección indirecta. Estos incluyen la determinación de las proteínas protectoras (anticuerpos) en la sangre o en el líquido cefalorraquídeo.

Tratamiento para el moquillo en perros

Un tratamiento exitoso consiste en varias medidas terapéuticas:

  1. Terapia sintomática

Para mejorar el estado general del perro enfermo se recomiendan las siguientes medidas:

  • Infusiones
  • Medicamentos antitusígenos y expectorantes
  • Medicamentos para las náuseas, los vómitos y la diarrea
  • Preparados vitamínicos (sobre todo, vitamina E, B1, B12)
  • Si es necesario, alimentación artificial
  1. Antibióticos

Debido al debilitado sistema inmunitario, el riesgo de ser infectado por otros patógenos como las bacterias es muy alto. Las consecuencias de las infecciones secundarias pueden ser de gran alcance y empeorar mucho el curso de la enfermedad. Para evitar este peligro, se debe hacer un uso selectivo de antibióticos de amplio espectro.

  1. Anticuerpos concentrados

Los anticuerpos (inmunoglobulinas) son proteínas protectoras formadas por ciertos glóbulos blancos (leucocitos). Su tarea es encontrar patógenos y unirse a ellos. De esta manera marcan los patógenos para otras células del sistema inmunitario, que los intrusos pueden destruir.

Pronóstico

El pronóstico de la enfermedad de moquillo en perros siempre debe considerarse con mucho cuidado. Cuanto más leve sea el curso de la enfermedad, mayor será la probabilidad de un tratamiento exitoso. Sin embargo, si ya hay signos neurológicos de moquillo, el pronóstico empeora.

Prevenir el distemper canino

Las siguientes medidas profilácticas pueden prevenir la infección:

  • Dado que el virus del moquillo canino no puede sobrevivir mucho tiempo en un entorno normal, las zonas y los objetos deben desinfectarse y limpiarse con regularidad, sobre todo, en las zonas endémicas
  • Vacunas obligatorias: la inmunización básica debe hacerse a partir de la octava semana de vida y otra cuatro semanas después. A la edad de 12 meses, se recomienda repetir la vacunación, que puede realizarse cada dos o tres años.

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