Agresividad en gatos castrados

Agresividad en gatos castrados

Algunos gatos quieren que se los deje en paz después de la castración.

Los gatos y gatas castrados suelen ser más confiados y menos agresivos. Pero ¿qué pasa cuando un gato se vuelve agresivo después de castrarlo? Te explicamos los motivos de la agresividad en gatos castrados y cómo podemos ayudarlos.

Las ventajas de la castración prevalecen

La castración de los gatos es actualmente una práctica común y rutinaria para los veterinarios. Después de todo, tiene muchas ventajas para la vida del gato. Pero ¿qué pasa cuando, después de castrarlo, estas ventajas brillan por su ausencia? ¿O, peor aún, cuando el gato se vuelve más agresivo tras la operación?

El riesgo de que el gato se vuelva agresivo después del procedimiento es muy bajo. Son muy pocos los casos en que los mininos se vuelven más nerviosos, agresivos o miedosos después de la intervención. No obstante, en los foros de internet siempre hay gente desesperada a la que le ha pasado esto.

Posibles causas de la agresividad en gatos castrados

Para entender los posibles desencadenantes de la agresividad en gatos castrados, analicemos los distintos aspectos.

No deja de ser una operación

La castración es una intervención quirúrgica

La castración es un procedimiento estándar en casi todos los centros veterinarios y la mayoría de expertos la recomiendan. No obstante, no deja de ser una intervención quirúrgica. En la gata se extirpan los ovarios y en el gato, los testículos.

Como con cualquier operación, el gato puede sufrir dolor en la herida y estrés posoperatorio. Las hembras, en particular, pueden tener problemas con la herida suturada y las cicatrices. Y es que, a diferencia de los machos, en las hembras se tiene que abrir la cavidad abdominal. No obstante, los machos también pueden tener dolor en la herida.

Lo normal es que el dolor desaparezca a los pocos días. Sin embargo, un gato recién operado no entiende el dolor y puede reaccionar con agresividad. Algunos mininos echan la culpa de su malestar a sus cuidadores o a otros animales de la casa: bufan, arañan y sacan las uñas cuando alguien se acerca a ellos.

Caos hormonal

Cambios metabólicos y hormonales

Después de la castración, el gato tiene que procesar la anestesia y el dolor, además de los extensos cambios hormonales. Para algunos gatos pueden pasar días o semanas antes de que el equilibrio hormonal vuelva a la normalidad.

Con la extirpación de los testículos o los ovarios desaparece la producción de hormonas sexuales. Estas influían en gran medida en el comportamiento antes del procedimiento. A la larga, esto suele implicar que los gatos se calman porque ya no se alteran por los ciclos sexuales. Sin embargo, puede pasar algún tiempo antes de que el comportamiento agresivo después de la castración desaparezca.

Olores extraños

Los otros gatos tienen un olor diferente

No es raro que se produzca agresividad en gatos castrados hacia otros gatos. Algunos gatos castrados se vuelven muy cariñosos con las personas, pero les sacan las uñas a otros gatos. Los expertos explican que esto se debe al cambio de olor en el animal operado.

Por un lado, la operación hace que el propio gato huela diferente que antes. Por ejemplo, los agentes esterilizadores y la clínica veterinaria dejan restos olfativos en el animal. Además, el olor corporal del gato se altera debido a los cambios hormonales tras la castración.

Los gatos particularmente sensibles reaccionan con gran susceptibilidad a estos cambios olfativos. Sencillamente, no pueden soportar el olor del otro gato. Esto causa intranquilidad y estrés a los mininos.

El collarín molesta

El collarín es un engorro

Para que el gato no se lama la herida después de la operación, muchos veterinarios recomiendan usar un collarín. Mientras que algunos gatos llevan este artilugio de plástico estoicamente, a otros les molesta mucho. A los gatos sensibles les inquieta particularmente la restricción del campo visual.

Con frecuencia, el comportamiento agresivo de los gatos es consecuencia de la inseguridad y el miedo. Los animales asustados no saben qué más hacer aparte de sacar las uñas y defenderse atacando. Si la agresividad se debe al collar, una buena alternativa es un bodi posoperatorio.

Agresividad en gatos castrados © Pavlo / stock.adobe.com
El dolor puede ser la causa de la agresividad en gatos castrados.

Qué hacer para que el gato vuelva a ser el de siempre

Hay algunas cosas que puedes hacer para controlar la agresividad de tu gato después de la castración.

La paciencia, la madre de la ciencia

Ten paciencia

Es normal que quieras que tu gato vuelva a ser el minino confiado y mimoso de siempre, pero ten paciencia. El problema es que, al enfadarnos por el comportamiento del gato y tratar por todos los medios que vuelva a ser como era, a menudo reforzamos aún más su inseguridad. Transmitimos nuestra inseguridad al gato sensible, lo que, a su vez, puede aumentar su agresividad.

Lo más importante en esta situación es tener paciencia. Tu gato necesita tiempo para procesarlo todo. Así pues, sé comprensivo, háblale bien y demuéstrale que no hay nada de qué preocuparse. Cuanto más normal te comportes tú, antes volverá tu gato a ser el que era.

La curación requiere tranquilidad

Los animales también necesitan reposo para recuperarse después de una operación. El revuelo y la actividad excesiva deben evitarse a toda costa. Aunque puedas llevarte a tu minino a casa poco después de la intervención, no subestimes las secuelas del procedimiento. Algunos gatos prefieren estar solos, mientras que otros quieren más mimos.

No presiones a tu gato y deja que sea él quien tome la iniciativa. Si se esconde debajo de la cama, detrás del sofá o dentro del armario, no intentes sacarlo. Respeta su deseo de estar tranquilo y espera hasta que decida salir y activarse por decisión propia.

Ignorar la agresividad

Presta atención a tu gato, pero ignora su agresividad

Entiende que tu gato necesita reposo y tranquilidad, pero esto no quiere decir que lo ignores. Ponle agua y comida, prepárale una cama cómoda y hazle caricias cuando te las pida. Las distracciones en forma de juegos también pueden contribuir a reducir la agresividad. No obstante, no te decepciones si no tiene ganas o reacciona de forma agresiva a tus intentos de acercamiento.

Si tu minino te ataca, debes evitar el contacto visual y protegerte con una manta o una almohada. En este caso, es aconsejable ignorar al animal en la medida de lo posible. Si te entra el pánico, te enfadas o gritas, solo conseguirás aumentar su inseguridad y, por lo tanto, su agresividad.

Cómo evitar la agresividad en gatos castrados

Antes de la operación, puedes hacer algunos preparativos para que el posoperatorio sea lo menos estresante posible. Pon una toalla o una manta cómoda en el transportín. Si el gato aún no está familiarizado con el transportín, puedes dejarlo abierto en la habitación unos días antes. Así, podrá olerlo de vez en cuando y acostumbrarse a él. Cuanto más normal sea para el gato, más cómodo se sentirá dentro y más relajado llegará al día del procedimiento. Si está tranquilo y relajado, las condiciones para la anestesia serán mejores y se reducirán las posibles complicaciones.

Después del procedimiento, deja al gato tranquilo para que repose. Si le gusta el transportín, deja que duerma dentro. Colócalo en un lugar cálido y oscuro cerca de ti y evita los ruidos. Transmítele la sensación de que todo va bien, aunque parezca desorientado y le cueste mantener el equilibrio al despertar.

Es importante que te tomes un tiempo para la castración. Pide unos días libres o programa la operación antes de un fin de semana (largo). La operación y la anestesia general son agotadoras y desconcertantes para todos los animales. Por eso, el gato necesita mucho reposo y protección en este periodo inseguro.

Agresividad en gatos castrados © chendongshan / stock.adobe.com
Deja que sea tu gato quien decida dónde quiere recuperarse de la castración.

Pide consejo al veterinario o a un psicólogo felino

Cuando se observa agresividad en gatos castrados, conviene ponerse en contacto con el veterinario. Solo así se puede descartar que la agresividad se deba al dolor posoperatorio.

Además, el veterinario puede determinar si vale la pena usar calmantes naturales y, en tal caso, cómo hacerlo. Si las medidas anteriores no conducen a ninguna mejora, puede ser útil consultar a un psicólogo felino.

Conclusión: la agresividad en gatos castrados es muy rara

Es cierto que hay gatos que reaccionan con agresividad después de la castración. No obstante, la mayoría procesan la operación bastante rápido y se muestran más calmados y cariñosos que antes. No es aconsejable evitar castrar a un gato por miedo a que se vuelva agresivo. Lo mejor es que hables con el veterinario y tomes medidas para facilitarle la castración a tu gato. Si tu gato resulta ser de los pocos que se vuelven agresivos después de la intervención, ten paciencia. En general, los problemas desaparecen a los pocos días y el gato vuelve a ser el de antes enseguida.

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