Pumi

Pumi

A más de uno/a le habrán preguntado por la raza de su perro y, al responder «pumi», le habrán dicho: «Ah, sí, la nueva mezcla de caniche». ¡Error! Sigue leyendo para conocer a esta raza húngara de más de 300 años de antigüedad.

Marca registrada: orejas erguidas

Admitámoslo: a primera vista, un poco sí que se parece el pumi al caniche por el pelo rizado. Sin embargo, la marca registrada de esta raza son las orejas erguidas que le confieren este aspecto tan especial. Este perrito pesa entre 10 y 15 kg, y presenta una altura de cruz de 47 cm como máximo. La capa externa de pelo hirsuto con subpelo suave puede ser gris, negra, blanca o leonada. Los más comunes son los grises, que nacen negros y se aclaran con el tiempo.

Antepasados

El pumi probablemente sea un cruce de puli, el más pequeño de las dos razas de pastores húngaros con rastas, con pastores franceses y terriers alemanes. Los inicios de la raza se encuentran en los siglos XVII y XVIII. Al principio, el pumi se consideraba una variante del puli, pero se reconoció como raza independiente en 1920. El puli cada vez evolucionó más hacia un perro de compañía bonito. Por su parte, el pumi siguió siendo un perro de servicio sencillo y versátil para las granjas húngaras. Aquí se utilizaba principalmente para arrear y pastorear el ganado, y a veces para la caza. Aunque también se tiene como perro de compañía, la raza es muy difícil de encontrar fuera de Hungría. Esto explica por qué en el registro de inscripciones de la Real Sociedad Canina de España figura el puli, pero no el pumi.

Pastor enérgico

El perro pumi es temperamental y muy listo, y necesita tareas para desfogarse. Como perro de arreo que es, está acostumbrado a trabajar de forma autónoma. Es muy fiel a su manada y le gusta vigilar su territorio. Por lo tanto, se muestra distante con los desconocidos. No dejes que los extraños lo acaricien de golpe y porrazo. Es mejor que le ofrezcas la posibilidad de expresar su reserva innata. Sencillamente, necesita tiempo para romper el hielo. Su vínculo contigo y tu familia es muy fuerte y valora mucho vuestras caricias. En situaciones extremas, el pumi está dispuesto a defender, por lo que tiene cierta agresividad. Por eso, debe estar con un cuidador/a responsable. Además, si se tiene en cuenta su afán por trabajar, no es precisamente apto para principiantes. También tiene una tendencia innata a ladrar, pero esto no debería suponer un problema si puede desfogarse con tareas útiles.

Adiestramiento: socialización y perseverancia

Como con muchos otros perros de trabajo primigenios, solo un pumi desfogado puede mostrar su cara educada. Si se aburre, se buscará el entretenimiento por su cuenta, casi siempre para tu desgracia. Por lo demás, le gusta mucho aprender y se puede adiestrar bien con muchos elogios y perseverancia si se tiene en cuenta su independencia. Si le dices que no, pero lo dejas volver a saltar al sofá, que no te extrañe cuando quiera asumir el mando de la manada. Una socialización exhaustiva puede ser muy positiva para esta raza. Por eso, aparte de buscar a un criador que socialice a sus cachorros, deberás llevarlo una escuela para cachorros. Aquí podrá entrar en contacto con perros de muchas razas y tamaños, lo que aumentará sus habilidades sociales. Lógicamente, asistir a una escuela canina cuando sea adulto también puede facilitar su adiestramiento.

Salud y alimentación

Aparte de los problemas de piel y pelo, que pueden afectar al pumi más que a la media, esta raza no presenta predisposición a enfermedades comunes. Este peludo puede vivir unos dieciséis años. Las mejores bases para una vida larga y sana son un buen cuidador y una alimentación adecuada. El perro es un animal omnívoro carnívoro. Esto significa que no solo come carne muscular, sino toda la presa, incluido el pelo, los huesos y el contenido del estómago. Además, los lobos comen hierba, bayas, raíces y las heces de herbívoros regularmente y no solo en épocas de escasez. Cuando busques un alimento adecuado para tu peludo, asegúrate de que la carne sea el ingrediente principal. Esta debe estar complementada con ingredientes de buena calidad. Prescinde de cereales de mala calidad, que solo sirven de ingrediente de relleno barato.

A un cachorro puedes darle cuatro o cinco raciones al día, mientras que un perro adulto tiene bastante con dos. A continuación, deja que haga una siesta para hacer la digestión. Los datos del fabricante sobre las cantidades son solo orientativos y dependen de la actividad y la constitución del peludo. Lo mejor es que peses al pumi de vez en cuando para poder actuar a tiempo si gana o pierde peso. Ocasionalmente puedes complementar la comida con requesón, quark desnatado, patatas hervidas, arroz y algunos tipos de frutas y verduras. No le des uvas ni ninguna planta bulbosa, incluido el ajo.

Pumi

Cuidados

Los cuidados del pelaje rizado del pumi son sencillos. Péinalo una vez por semana con un peine de púas gruesas para evitar que se enrede. Lo mejor es que empieces con esta rutina desde el momento de la llegada del cachorro. Para ello, utiliza un cepillo suave y elógialo generosamente al acabar. Después de los cuidados, échales un vistazo a los oídos y uñas del peludo. Si tienes que limpiarle los oídos, utiliza un producto especial para perros. Normalmente, el pumi se desgasta las uñas, pero es posible que tengas que ayudarlo cuando sea mayor. En este caso, córtaselas con un cortaúñas especial y, si tienes dudas, pide ayuda al veterinario.

Hay gente que le hace el trimming a su perro adulto, lo que significa que le arrancan los pelos sueltos con un utensilio especial. Sin embargo, esto solo es necesario en perros con un pelaje muy suave. Para el pelo doble tipo alambre en una proporción equilibrada con el subpelo suave que se desea en el estándar, no suele hacer falta. Por motivos higiénicos, puede ser necesario cortar los pelos alrededor del ano y el de delante de los ojos para mejorar la visión.

Hay quienes acostumbran a su perro desde pequeño a la higiene dental con pasta y cepillo especiales para perros. Hacer esto regularmente es un buen método de prevención para unos dientes sanos hasta edades avanzadas. Otra opción, o como complemento, son los snacks dentales y los artículos masticables secos para perros. También puedes darle algún trozo de carne de vacuno cruda de vez en cuando para mejorar la higiene dental.

Todo menos aburrimiento

Repetimos: un perro pumi solo se portará bien si está desfogado. Si no está suficientemente estimulado, se convierte enseguida en un animal hiperactivo con mala conducta. Es responsabilidad del cuidador/a prepararse para los altos requisitos del pumi y preguntarse honestamente si es capaz de satisfacerlos. Si tienes dudas, esta raza no es para ti.

Con un pumi no te aburrirás. Este torbellino siempre está dispuesto a vivir aventuras contigo y disfruta de cualquier actividad al aire libre. Es un vigilante excelente y puede practicar numerosos deportes caninos, como agility, dog dancing, flyball o mantrailing. Prueba a ver con cuál os lo pasáis mejor. A esta raza le gustan las actividades en las que tenga que poner a prueba su mente despierta. No obstante, el entrenamiento deportivo no debe dar comienzo hasta que el pumi sea adulto. A partir de aquí, ve aumentando la intensidad gradualmente. En este momento, tu peludo te acompañará encantado cuando salgas a correr. Además, este pastor tan temperamental disfrutará un montón en un jardín vallado.

¿Encaja conmigo?

Cada vez más gente quiere adoptar este perro. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta su viveza y su belleza. Pero ¿qué requisitos hay que cumplir para tenerlo? Como amante de la naturaleza que es, el pumi no debe vivir en la ciudad, aunque esto no sería imposible. No obstante, una vida acorde a la especie incluye mucha naturaleza y, si es posible, un jardín vallado donde pueda retozar y que pueda vigilar. La gente casera no debería adoptarlo porque necesita mucho ejercicio al aire libre, haga el tiempo que haga. Para principiantes, el pumi solo es adecuado hasta cierto punto. De hecho, conviene que pidan ayuda a expertos en adiestramiento. De lo contrario, corren peligro de que el perro decida asumir el mando.

A esta raza le gustan los niños, pero estos deben haber aprendido a tratar a los animales con respeto. Sin embargo, no dejes niños pequeños solos con el pumi sin supervisión. Este podría malinterpretar una pelea lúdica entre ellos e intentar proteger al miembro de su manada de un supuesto ataque. También puede hacerse amigo de los gatos si ya tuvo contacto con alguno de cachorro. De lo contrario, el terrier que lleva dentro podría complicar la convivencia con mininos.

Recuerda que adoptar un pumi conlleva una responsabilidad para el resto de su vida. Además de la inversión de tiempo, esto va asociado a costes nada desdeñables. Estos son, por un lado, los gastos iniciales: precio de compra de un perro sano de pura raza del criador, posibles gastos de desplazamiento y el equipamiento básico. Este incluye comederos, correa con arnés o collar, mantas, camas, transportín y utensilios de cuidado, desde peines hasta pinzas quitagarrapatas. Por otro lado, ten en cuenta los gastos corrientes: comida de calidad, seguro de responsabilidad civil y visitas al veterinario. En caso de enfermedad, estas últimas pueden encarecerse rápidamente. Así pues, debes estar preparado/a para esto antes de comprar el perro.

¿Dónde puedo encontrarlo?

¿Te has enamorado del carácter de esta raza tan simpática y puedes ofrecerle todo lo que necesita? En ese caso, ya puedes ponerte a buscar un perro pumi. No obstante, esto puede ser difícil según dónde vivas. Fuera de Hungría solo hay un puñado de criadores de esta raza tan poco común. Por ejemplo, puedes acudir a asociaciones de perros pastores húngaros para que te ayuden a buscar.

Cuando encuentres un criador, conviene que te desplaces para conocerlo a él y los animales, aunque estén lejos. Charlando con el criador averiguarás si el cachorro encaja contigo y te harás una idea de cómo son los padres. Un criador responsable te hablará claramente sobre sus objetivos de cría en cuanto a salud y carácter. Además, te hará preguntas para saber si puedes ofrecerle un buen hogar.

Cuando te lo entreguen, el cachorro tendrá entre ocho y diez semanas. Para entonces, tendrá el pedigrí y lo habrán vacunado y desparasitado varias veces. No te olvides de pedir cita para las dosis de recuerdo. Como el pumi es muy raro fuera de Hungría, probablemente no encontrarás ninguno de pura raza en la protectora si quieres adoptar un perro adulto. No obstante, hay numerosas organizaciones de protección de los animales que dan perros húngaros en adopción. Como muchas granjas húngaras utilizan pumis sin pedigrí como perros de trabajo, puede que encuentres un pumi o un mestizo. Sin embargo, algunos no han tenido buenas experiencias con las personas y requieren muchos conocimientos. Habla con la entidad en cuestión sobre tus expectativas y tu situación vital antes de adoptar uno de estos perros.

En cualquier caso, no compres cachorros supuestamente de pura raza sin pedigrí de fuentes dudosas. Con ello, fomentarías un negocio orientado al beneficio económico y no al carácter ni la salud de la raza. En caso de duda, un mestizo de la protectora de animales siempre será una mejor opción.

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