Puli

Puli

Greñudo simpático

El look rastafari fuera de serie y las raíces de perro pastor húngaro son los rasgos comunes de este peludo con el komondor, bastante más grande. Actualmente, ambas razas tienen muchos admiradores, incluso fuera de Hungría. Si te interesa adoptar un puli, debes recordar que necesita mucho ejercicio y entretenimiento, haga el tiempo que haga.

Pelaje llamativo

A primera vista, el puli recuerda por sus mechones al komondor, también un perro pastor húngaro. Sin embargo, este último es mucho más grande y pesa más o menos el triple. El puli es un perro entre pequeño y mediano con una altura de cruz de hasta 44 cm. Puede pesar 15 kg como máximo. Las largas rastas, negras, blancas o leonadas, envuelven un cuerpo esbelto a la par que musculoso y cuadrado. En la cabeza y las patas son relativamente cortas, de hasta 12 cm. Las más largas están en la parte trasera del muslo y miden hasta 30 cm.

Húngaro con raíces asiáticas

La similitud con el komondor no engaña. Al igual que los antepasados de su hermano mayor, los del puli probablemente llegaron a Hungría hace más de 1000 años con los magiares, un pueblo nómada asiático. Se sospecha que sus raíces son tibetanas, de lo que también se infiere cierta similitud con el terrier tibetano. Además, está estrechamente emparentado con el pumi. Estos perros se establecieron en Hungría enseguida como arreadores, pastores y guardianes del ganado. Su tarea principal era vigilar animales pequeños, ovejas o gallinas. La primera mención escrita de la raza data de 1751. La cría en Hungría de estos perros de trabajo se concentraba en la robustez y la eficacia de pastoreo. En 1935, la FCI reconoció la raza oficialmente, definiendo así el estándar para todos los países. Actualmente, el puli se encuentra de vez en cuando fuera de su país como perro de compañía fuera de serie.

Puli © grafikplusfoto / stock.adobe.com

Carácter: protector valiente

El puli es fiel y apegado a sus personas de referencia. Es el típico perro pastor leal a su manada y desconfiado ante los desconocidos, pero no agresivo. Es vivaracho, temperamental e inteligente. Esto, combinado con su marcada asertividad, hace que tome las tiendas si no hay nadie más apto para la tarea. Sin embargo, un puli bien educado siempre hace caso y obedece las órdenes de buena gana y con esmero. Esta raza se lleva muy bien con los niños y protege a su manada con valentía y asertividad.

Adiestramiento con perseverancia y muchos elogios

Un adiestramiento perseverante con muchos elogios es la clave para que la convivencia con el perro puli sea agradable. Debes ser consecuente desde la llegada del cachorro. Esto significa que, si de adulto no podrá subirse al sofá, no dejes que lo haga de pequeño. De lo contrario, interpretará las reglas como mejor le convenga porque ya las habrá incumplido alguna vez con tu consentimiento.

Como estos perros son tan atentos y aprenden rápido, el adiestramiento no presenta complicaciones. Elógialo mucho cuando haga lo que se le ordena, ya que valora que se lo reconozcan. Recuerda que, para que un puli muestre la mejor faceta de su carácter, necesita entretenimiento y suficiente ejercicio. Los problemas de conducta debidos al aburrimiento no se pueden corregir ni siquiera con la mejor educación. Si tienes una escuela para cachorros en tu zona, aprovéchala para que conozca perros de otras razas y tamaños. Así, reforzarás sus cualidades sociales. Visitar una escuela canina después también puede enriquecer enormemente la convivencia entre vosotros. Sin embargo, asegúrate de que la escuela canina tenga en cuenta el carácter de perro pastor de tu peludo.

Salud y alimentación

Por suerte, esta raza tan robusta parece haberse librado de predisposiciones genéticas a ciertas enfermedades. Con una buena salud, este perro puede vivir hasta los dieciséis años. El mejor requisito para una vida larga y sana es una alimentación acorde a la especie. Esto significa que la comida debe contener mucha carne. Por eso, asegúrate de que la carne sea el primer ingrediente de la lista, ya sea pienso o comida húmeda. No compres alimentos que contengan cereales de mala calidad. La talla del puli no se ve bajo el frondoso manto de pelo. Por eso, conviene que lo peses periódicamente para poder combatir las fluctuaciones de peso a tiempo. Además, recuerda que las golosinas suelen tener muchas calorías. Los artículos secos para masticar, como orejas o carne de vacuno cruda, son buenos snacks dentales. Como es lógico, tu peludo debe tener agua fresca a su disposición en todo momento.

Cuidados a modo de caricias

Aunque no tendrás que cepillar ni peinar el pelo del puli húngaro, sí que deberás atusárselo. De hecho, la particularidad de su pelo es que los pelos sueltos y los sujetos están unidos y forman mechones de tipo fieltro. Para el cuidado, esto significa que solo hay que separar las puntas para mantener los característicos cordones o mechones. Lo más fácil es introducir el cuidado del pelo en las caricias diarias: cuando acaricies al perro, separa siempre unos cuantos mechones. Procura llegar a todas las partes del cuerpo regularmente. Practica este ritual diario desde que el puli sea cachorro, puesto que ya entonces el pelaje tiende a formar mechones.

Cepillarlo sería contraproducente, incluso cuando sea joven. No te olvides de las zonas que se enredan fácilmente, detrás de las orejas y bajo las axilas. Báñalo solo si es absolutamente necesario, ya que el pelaje del puli tarda mucho en secarse. Por lo tanto, en invierno podría resfriarse fácilmente. Es mejor limpiar la suciedad de la zona concreta de forma aislada. Para que no se queden pegadas las heces y la orina en el pelaje, va muy bien cortarle mucho el pelo alrededor del ano y en la parte interior de los muslos. También conviene cortarle los pelos de encima de los ojos para que pueda ver bien. Examínale los oídos a diario y límpiaselos con un producto especial para perros cuando sea necesario. Además, deberás observarle las uñas y cortárselas con un cortaúñas especial si están demasiado largas.

Una ventaja del extraordinario pelaje del puli es que apenas pelecha porque los pelos están unidos a los mechones. De vez en cuando pierde un mechón entero, pero este se puede recoger fácilmente. Aun así, el puli no es el mejor perro para los fanáticos de la limpieza, ya que trae mucha suciedad a casa en sus rastas.

Puli © SasaStock / stock.adobe.com

Torbellino deportista

A los que no conocen al puli puede sorprenderles lo atlético que es este perro bajo sus largos mechones. Muchos ejemplares adultos resultan ser deportistas de élite y disfrutan a tope con el agility u otros deportes caninos. Procura iniciarlo en el deporte gradualmente para no sobrecargar su cuerpo. Los cachorros, en particular, no deben correr ni saltar mucho. Además, estos perros tan inteligentes son ideales para trabajar como perros de terapia, búsqueda y rastreo. También les encanta dar paseos largos o hacer rutas de senderismo. En general, a este perro le encanta estar fuera, por lo que apreciará un jardín vallado que pueda vigilar. Aquí podrá campar a sus anchas en plena naturaleza. No obstante, necesita un vínculo estrecho con su familia y nunca debe tenerse en una perrera.

¿Encaja conmigo?

Si vives en la ciudad, no adoptes un perro puli. Aunque alguno se contentaría con vivir en la ciudad si no hay más remedio, este es un perro de campo. Lo mejor es que tenga un terreno extenso para vigilar donde pueda ladrar sin molestar a los vecinos.

Al puli húngaro le encantan los niños, pero estos deben haber aprendido a tratar a los animales con respeto. Como los perros pastores protegen a su manada, no debes quitarle el ojo de encima cuando vengan niños pequeños de visita y se peleen con tus hijos. Un puli socializado con gatos desde joven también puede llevarse bien e incluso entablar amistad con ellos.

Antes de comprarlo, piensa también en quién se ocupará de él cuando estés enfermo/a o de vacaciones. Por un lado, al puli le gusta estar en su territorio. Por otro lado, se apega mucho a sus personas de referencia y es buen acompañante para unas vacaciones de senderismo. Actualmente, muchos hoteles admiten perros bien educados.

Además, antes de adoptarlo deberás calcular los gastos recurrentes que implica vivir con un perro. Aparte del coste de un alimento de calidad, cuenta con las visitas al veterinario y el seguro de responsabilidad civil. Por otra parte, conviene que tengas un colchón financiero por si el perro se pone enfermo. Los gastos de adoptar un perro no solo incluyen el precio de compra, sino también el equipamiento básico: comederos, correas, arneses, collares, mantas, camas y transportines.

¿Dónde puedo encontrarlo?

Los criadores del puli siguen siendo relativamente raros. Así pues, puede que debas ampliar el radio de búsqueda y entrar en una lista de espera si no vives en Hungría. Aun así, comprar a un criador serio vale la pena por varios motivos. No solo te ofrecerá un ejemplar de pura raza, sino que se asegurará de que no tenga problemas de salud. Un buen criador elige a los animales según el tipo teniendo en cuenta la salud y el carácter cariñoso de estos perros. En general, te invitará a visitar a los cachorros y a los padres en su casa. Además, podrás hablar con él para averiguar si puedes ofrecerle al puli un buen hogar.

Que no te extrañe que el criador también te haga preguntas importantes a ti. Al fin y al cabo, quiere ofrecerles un hogar de por vida a sus pequeños. El cachorro se irá contigo con ocho semanas de vida como muy pronto. Para entonces, llevará el chip, estará varias veces desparasitado y contará con el certificado de procedencia. Además, te entregarán la cartilla de vacunación. Por cierto, no te olvides de pedir cita para las vacunas de recuerdo.

No compres a vendedores que no estén afiliados a una asociación, ni siquiera por pena. Todos los animales que venden estos comerciantes dudosos representan el lamentable éxito de un modelo de negocio triste. Aquí se trata de ganar el máximo dinero vendiendo cachorros sin los conocimientos necesarios ni amor por los animales.

Como la raza es relativamente rara, si quieres adoptar un puli mayor deberás acudir a una protectora de animales y cruzar los dedos. Echa un vistazo en internet y busca concretamente en asociaciones de perros pastores húngaros. Puede que ellas puedan ayudarte a buscar. También es posible que en la protectora encuentres un mestizo que, aunque no tenga documentación y sea una cajita de sorpresas, te engatuse con sus encantos.

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