10 trucos para gatos inteligentes: cómo enseñar trucos a gatos

En colaboración con Felix
trucos para gatos

Entrenamiento para gatos con snacks.

Nuestros tigrecillos son exploradores curiosos y disfrutan haciendo cosas con su humano. Para que no se conviertan en leones de sofá, es importante ofrecerles variedad y actividades que ejerciten su inteligente cabecita. Los trucos para gatos también gustan mucho a los bigotudos que entran y salen de la casa.

Preparados, listos, ¡trucos!

El entrenamiento con tu peludo se tiene que preparar bien. Para empezar, la rutina es muy importante. Esto significa que hay que practicar siempre en el mismo sitio y en un entorno totalmente tranquilo. Sin música ni ruidos de fondo, el gato se concentrará mejor en su misión. Ten preparada una deliciosa recompensa con la que puedas reforzar positivamente sus progresos. Puede ser pienso, para que así tu minino ingiera una parte de su ración diaria.

Aunque se puede practicar con gatos de todas las edades, los muy jóvenes no siempre se concentran en los trucos. Normalmente, es más fácil a partir de un año de vida. La base de nuestros ejercicios la constituye el condicionamiento clásico: el gato aprende un comportamiento determinado mediante el refuerzo positivo. La mayoría de gatos ya muestran procesos condicionados en el día a día. Abres el armario en el que guardas las deliciosas latas de Felix. El inteligente bigotudo oye la puerta e ipso facto aparece para esperar el ansiado piscolabis. Este principio básico lo aprovecharemos también en los trucos para gatos.

Trucos para gatos: órdenes

Antes de empezar, cabe mencionar un par de cosas sobre las órdenes. Solo podrás darle órdenes al gato cuando ya domine el truco en cuestión. Si durante el entrenamiento estás seguro de que el gato mostrará el comportamiento deseado, dale la orden. Esta puede ser verbal (usando siempre el mismo tono de voz) o haciendo siempre el mismo gesto con la mano. Practica hasta que el gato muestre el comportamiento deseado al oír la orden. Pero recuerda que la diversión siempre tiene que estar en primer plano. Importante: Si el gato ha aprendido una orden con éxito, recompénsalo solo cuando haga el truco al oír la orden. No lo recompenses cuando lo haga por sí solo.

  • Que el gato vaya abriendo boca

A primera vista, este truco es el menos espectacular, pero constituye la base de nuestro entrenamiento. Con él asociarás una deliciosa recompensa con un ruido, nuestro refuerzo positivo. Por ejemplo, puede ser un clicker o un sonido breve que hagas con los labios. Procura que el ruido siempre sea igual para que el gato lo reconozca.

¿Cómo condicionamos a nuestro aterciopelado amigo? Siéntate enfrente y tira una chuchería que le guste, como uno de los snacks para gatos FELIX, delante de él. Probablemente dejará todo lo que está haciendo para ir a buscarla. Mientras el tigrecillo disfruta del manjar, tú emites la señal acústica. Repite esto varias veces hasta que el gato aprenda que este sonido significa que se ha ganado un premio. Este condicionamiento es siempre el primero y es importante que el gato lo interiorice. Repite el ejercicio varios días consecutivos hasta que quede claro que el gato ha aprendido el principio. Si solo emites la señal acústica durante el entrenamiento y el gato, expectante, te regala toda su atención, sabrás que el condicionamiento ha sido un éxito. ¡Ya puedes continuar!

snacks felix
  • «¡Ven!»

Los que tienen gatos saben que nuestros queridos mininos vienen cuando los llamas. Sin embargo, solo lo hacen si tienen ganas o sospechan que van a recibir una deliciosa comida en el comedero. Con un poco de práctica puedes aumentar el índice de éxito drásticamente, al menos cuando el gato esté de humor. Si está tirado al lado de la estufa, con la panza llena y medio dormido, las probabilidades de éxito disminuyen. Así se enseña a un gato el truco «¡ven!». Ponte frente a él en el suelo y muéstrale las chucherías que tienes en la mano, como Party Mix de Felix.

Si el gato viene hacia ti, di «¡ven!», por ejemplo. En los trucos para gatos, es importante que la instrucción sea siempre la misma. Cuando llegue a ti, dale una chuchería. Siéntate en otro sitio y repítelo hasta diez veces. Fin de la sesión de entrenamiento. Consejo: Si tu peludo te sigue para llegar más rápido al manjar, lanza una chuchería a dos metros y vuelve a alejarte.

En una de las próximas sesiones puedes decir solo «¡ven!» y esconder la golosina. Si el gato viene, dale la ansiada recompensa. Si no hace nada, da un paso atrás en el adiestramiento. Consejo: En este ejercicio no es necesario usar ninguna señal acústica, como un clicker, pero la puedes incluir si quieres. Si lo haces, recompensa al gato con cada paso en la dirección correcta con el sonido de refuerzo.

  • Ponerse sobre las patas traseras

Sostén una golosina un poco por encima de la cabeza del gato. Muchos se ponen automáticamente sobre las patas traseras para llegar a la pequeña presa. Reafirma al gato con un clicker o la señal acústica que conozca si se mueve en la dirección correcta (arriba). Importante: No lo recompenses si utiliza las zarpas, sino solo si muestra las patas. De lo contrario, te llevarás algún que otro arañazo con este truco. En función del objetivo que quieras conseguir, ahora puedes afinar el ejercicio. Por ejemplo, haz que permanezca brevemente sobre las patas traseras y recompénsalo con una chuchería adicional cuando mantenga la posición más tiempo. Finalmente, puedes asociar una orden con el comportamiento deseado, como «de pie» o «arriba».

  • «¡Siéntate!»

No solo los perros pueden aprender las órdenes «¡siéntate!» y «¡túmbate!». Para enseñarle al gato «¡siéntate!», sostén una chuchería o un juguete sobre su cabeza cuando esté de pie y muévelos un poco hacia atrás cuando se ponga alerta. La mayoría de gatos se sientan automáticamente para tener la presa a la vista. Recompénsalo inmediatamente con algo rico y un refuerzo acústico. Otra opción sería recompensarlo siempre que se ponga en la posición sentada por casualidad con una golosina y una señal acústica. Esto solo tiene sentido si lo recompensas directamente después de sentarse, pero no si vas a la cocina a buscar la chuchería.

trucos para gatos

Ten siempre la recompensa a mano o aprovecha determinadas situaciones en las que sepas que el gato está a punto de sentarse. Este método se llama capturing y consiste en reforzar positivamente la conducta rutinaria deseada. «¡Siéntate!» es una buena posición de partida para otros trucos para gatos.

  • Dar la patita

Uno de los trucos con gatos más populares es, sin duda, el de «dar la patita». Pero ¿cómo hacer que a nuestro gato le resulte apetecible? Lo mejor es darle la orden «siéntate» para que esté en la posición ideal. Si está sentado delante de ti, coloca una mano plana en el suelo. Recompénsalo si muestra cualquier tipo de interés en ella con una señal acústica y una chuchería.A continuación, hay que reforzar el olfateo de la mano. Si la olfatea en varias sesiones de entrenamiento, pasamos al paso siguiente. Ahora, el gato tiene que interactuar contigo con la patita antes de recibir un premio. Para ello, coloca la mano plana delante de él, como antes.

Si no recibe la chuchería de rigor tras olfateártela, experimentará y, tarde o temprano, te la tocará con la pata. Este es el momento de darle el refuerzo positivo. Ahora, aumenta la duración recompensándolo después de unos segundos dándote la patita y, finalmente, empieza a elevar la mano poco a poco. Si tu inteligente amiguito domina esto, puedes introducir una orden.

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Un gato dando la patita.
  • Choca esos cinco

Para el famoso «¡choca esos cinco!», tu gato ya debe dominar las órdenes «siéntate» y «dame la patita». Si es así, ya queda poco para el ansiado high five. Durante el «dar la patita», ve subiendo la mano cada vez más y girándola hasta la posición de «choca esos cinco». Recompensa a tu amiguito con una señal acústica y una chuchería a medida que vaya avanzando. Si ves que está desconcertado, vuelve al clásico de «dar la patita» antes de volver a avanzar lentamente. Cuando el gato domine el truco, puedes introducir una orden o, simplemente, utilizar la mano extendida.

  • «¡Túmbate!»

Hay varias maneras de enseñar el truco «¡túmbate!». Por ejemplo, puedes ponerte una chuchería en la mano, llevarla lentamente al suelo y sujetarla con la mano. Probablemente, el gato se acabará tumbando al lado. Para empezar, dale la golosina ya cuando muestre los primeros signos de tumbarse y sigue atrayéndolo a la posición acostada. Refuerza el comportamiento deseado con la señal acústica de siempre. Si tu gato ha entendido lo que se espera de él, puedes introducir una orden. Una que funciona muy bien es dirigir la mano hacia abajo. También puedes aplicar el capturing (consulta el apartado «¡Siéntate!») para el truco «¡Túmbate!». Por ejemplo, cuando sepas que se va a unir a ti en una velada de sofá tranquila.

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  • Hacer la croqueta

La posición de partida para este truco es «¡túmbate!». Si el gato está tumbado delante de ti, mueve una mano lentamente por encima de él. Así, tendrá que girar de lado sobre la espalda para poder seguirla con la mirada. En la mano no tiene que haber ninguna chuchería. Recompénsalo por cada movimiento en la dirección correcta con un rico bocado y una señal acústica hasta que haga una croqueta entera. Practica la croqueta siempre por el mismo lado. Si quieres practicar el truco por los dos lados, debes hacerlo por separado, aunque esto podría confundir al gato. Si el peludo ha interiorizado el truco, puedes introducir una orden o seguir usando la mano.

  • Saltar

Cuando el gato esté delante de ti, sujeta un aro cerca del suelo frente a él y atráelo con una golosina a través del agujero. Ten paciencia si se muestra escéptico al principio. Si atraviesa el agujero fácilmente, sube un poco el aro y aumenta la dificultad paulatinamente hasta que tenga que saltar para atravesarlo. Si pasa por debajo, da un paso atrás en el ejercicio. Importante: Sostén el aro a una altura a la que pueda saltar sin esfuerzo y asegúrate de que el suelo no resbale. Consejo: como variante, puedes hacer que el gato salte sobre tu brazo extendido. Si los trucos funcionan, puedes seguir haciéndolos con el gesto (aro o brazo) o introducir una orden, como «¡salta!».

  • Slalom

Para hacer eslalon hace falta, además de un vínculo estrecho entre persona y gato, un poco de coordinación de ambos. El objetivo es que el gato camine entre las piernas abiertas de su humano. Como con el salto de aro, puedes ir atrayendo poco a poco al gato con una chuchería apetitosa en la dirección correcta y a través de tus piernas separadas en diagonal. Para ello, el gato siempre tiene que empezar por el lado de la pierna de atrás. El slalom queda muy elegante cuando los dos se mueven con fluidez. Practica los movimientos lentamente y ten mucha paciencia. Avanza con mucha precaución para no pisarle las patas al gato sin querer.

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Para acabar, unos consejos:

La diversión debe ser siempre lo más importante cuando se practiquen trucos para gatos. Lo mejor es practicar con tu amiguito unos minutos al día o cada dos días. Puedes prepararte una cantidad fija de golosinas por sesión de entrenamiento, como, p. ej., diez snacks Felix. Recuerda que el timing es esencial y recompensa el comportamiento perseguido de inmediato. Termina los ejercicios siempre con una experiencia satisfactoria para el gato, aunque esto signifique dar un paso atrás. Si el gato se acicala durante un ejercicio, también deberás dar un paso atrás. Esta y otras conductas son actos de omisión y muestran que no sabe lo que se espera de él. Repite los trucos que el gato conozca regularmente para que no los olvide.

Los trucos con gatos bien aprendidos se pueden integrar en el día a día. ¿Tu gato espera hambriento su deliciosa comida? En ese caso, haz que haga un pequeño truco antes de llenarle el comedero.

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