Saluki

Saluki

En Oriente Próximo se venera al elegante saluki, que lleva milenios acompañando a la gente como cazador y amigo fiel. Allí lo consideran un regalo de Alá. En Europa, este lebrel oriental también está ganando cada vez más adeptos gracias a su simpatía y belleza.

Carácter

¿Sabrá el saluki que, a ojos de muchos musulmanes, es un regalo de Alá? Seguramente no se le habrá escapado el gran valor que llevan milenios concediéndole, sobre todo en su patria, Oriente Próximo. Este perro irradia orgullo y garbo por todas las fibras de su cuerpo como casi ninguna otra raza. Aunque entabla un vínculo estrecho con sus cuidadores, sigue conservando cierta independencia. Así pues, el saluki a veces parece más bien un gato. Si bien disfruta de las caricias, se retira con aire distinguido cuando necesita paz.

¿Independiente y testarudo?

Un saluki nunca se somete a su cuidador con servilismo, lo que lo distingue de muchas otras razas complacientes. Esta independencia se equipara a menudo con cierta cabezonería en el adiestramiento. Sin embargo, si lo tratas desde el principio con respeto y un poco de paciencia, verás los éxitos enseguida. Gracias a su inteligencia y su facultad de comprensión, el galgo persa aprende muy rápido. Incluso su instinto de caza innato se puede controlar con conocimientos y perseverancia. No obstante, se aburre enseguida, por lo que es perfectamente posible que se encabezone con repeticiones constantes o ejercicios monótonos.

La fuerza reside en la calma

En casa, el saluki es un compañero de piso notablemente tranquilo. Los ladridos y los gruñidos brillan por su ausencia en este peludo tan sereno y cariñoso. Si bien observa a los extraños con cierta reserva al principio, una vez que se rompe el hielo se muestra muy abierto y sociable. Sin embargo, rechaza las caricias no solicitadas de los desconocidos. Además, hay ejemplares que se muestran algo escépticos con los niños. No obstante, los salukis que llegan a una familia siendo cachorros suelen adaptarse bien. En este caso, pueden convivir tanto con niños como con otros animales domésticos.

En cualquier caso, el requisito de una convivencia tranquila y pacífica es que pueda hacer el ejercicio que necesita. Nunca subestimes su necesidad de correr.

Saluki © DragoNika / stock.adobe.com

Aspecto

No solo su pasión por correr, sino también su exterior delata al saluki como el típico lebrel. Sus larguísimas patas, su cabeza delgada y alargada, y su figura aerodinámica a la par que musculosa son muy características. Con una altura de cruz de entre 58 y 71 cm, es una de las razas grandes. En cambio, su peso de 30 kg como máximo es bastante bajo en relación con su constitución. La enorme extensión de su región de distribución en Oriente Próximo ha contribuido a una gran diversidad de tipos. Estos se diferencian entre ellos principalmente en la constitución. En función de la región de origen, encontramos ejemplares más delgados o más robustos.

Dos variedades y muchos colores

En la cría del saluki solo se distingue entre dos variedades: la de pelo ondulado y la de pelo corto. Dentro de la FCI, el saluki cuenta con el número de estándar 269. Aunque pertenece a los lebreles de pelo largo u ondulado, en principio tiene el pelo corto y liso, incluso en la variante de pelo ondulado. Este pelo ondulado aparece como máximo en las patas, las orejas y la cola. Además, la raza presenta una gran variedad de colores:

  • Crema
  • Blanco (normalmente con manchas oscuras)
  • Negro
  • Chocolate (marrón)
  • Rojo (con o sin flecos negros en las orejas)
  • Black & tan (negro con fuego)
  • Black & silver (negro con plata/plateado y sal y pimienta)
  • Fawn (leonado/arena)
  • Con manchas
  • Tricolor
  • Grizzle (negro, blanco y marrón rojizo)

Historia

En Oriente Próximo conocen al saluki desde hace milenios. Ya por aquel entonces, su región de distribución se extendía desde el Sáhara hasta el mar Caspio. Abarcaba la región de los actuales Egipto, Arabia Saudí, Irak, Irán y Turquía. Se pueden ver perros del tipo actual en objetos de arcilla, sepulcros y pinturas rupestres de la región del Nilo, que se remontan hasta el 3600 a. C. Los antepasados del saluki probablemente eran perros egipcios, como el tesem.

Perro de caza de los beduinos

La población de Oriente Próximo valoraba a este perro rápido y garboso de carácter manso particularmente para la caza. Acompañaba a los nómadas por el desierto y a cazar gacelas, liebres y otras presas. Gracias a su velocidad y a su instinto de caza, se convirtió en un ayudante de valor incalculable. Los beduinos ya criaban al saluki mucho antes de que se empezaran a criar caballos árabes. Lo veían como un regalo de Alá, lo dejaban dormir en sus tiendas y lo cuidaban con cariño. Pertenecía a la familia y sus orgullosos cuidadores ni se planteaban venderlo.

Regalo de honor hacia Europa

Al principio, el saluki encontró su camino a Europa de forma aislada. En 1840 apareció por primera vez en el Reino Unido como galgo persa. No fue hasta 55 años después, en 1895, que dio comienzo la primera cría en suelo europeo de la mano de la baronesa Florence Amherst of Hackney.  Esta conoció a estos elegantes perros en su viaje a la región del Nilo. Se llevó a casa una pareja de la cría del príncipe Abdullah de Transjordania. A principios de la década de 1920 recibió la ayuda del general inglés Frederick Lance. Este, junto con su mujer Gladys, trabajó intensamente por el reconocimiento de esta raza árabe. La primera camada oficial del saluki se registró en Inglaterra en 1922.

Compra del perro más caro del mundo

Hoy día, el saluki sigue siendo uno de los perros más caros del mundo. Se ha convertido en un símbolo de estatus de los árabes ricos, la nobleza inglesa y los multimillonarios estadounidenses. Los perros que provienen de líneas árabes puras cuestan entre 10 000 y 12 000 euros. En Europa, donde ya no hay salukis puros, se pagan entre 1500 y 2000 euros. No obstante, el precio de un cachorro sigue siendo más alto que el de otras razas.

Saluki © David / stock.adobe.com

Tenencia: ¿para quién es apto?

Ya solo por el elevado precio de los cachorros, el saluki no es un perro para cualquiera. Como con cualquier otro perro, al precio de compra se añaden los gastos de comida, veterinario y una tenencia acorde a la especie. Esta última supone una inversión económica importante. Ya solo las ganas de correr de los lebreles requieren mucho espacio y un jardín grande. Una vida en un piso pequeño de ciudad es impensable para el saluki.

Tiempo y dinero

Además de dinero, para cuidar de un saluki hay que tener tiempo. La gente muy estresada por el trabajo que se pasa el día fuera no son cuidadores aptos para esta raza. Aunque a veces dé la impresión de que el saluki no necesita a sus cuidadores, quiere estar con ellos. Los paseos cortos alrededor de la manzana no bastan para satisfacer la necesidad de correr de estos lebreles. El saluki quiere correr y esto, debido a su instinto de caza, solo es posible con las condiciones apropiadas. Antes de comprarlo, infórmate bien en asociaciones de lebreles sobre si hay ofertas de carreras o coursing en tu zona.

Salud y cuidados

La mayoría de salukis provienen de crías cuidadosas cuyo objetivo es preservar su carácter, belleza y salud. De hecho, no se conoce ninguna enfermedad típica de la raza. No obstante, se observan casos aislados de epilepsia, malformaciones dentales y muerte cardíaca súbita. A veces también se notifican casos de enfermedades psicosomáticas como consecuencia de un exceso de estrés. Si detectas cambios en la piel o el aparato digestivo del perro, habla con el veterinario para hallar la causa.

Animal aseado

Aunque su aspecto sugiera lo contrario, el cuidado de esta raza es muy fácil gracias al pelo corto y liso. Basta con cepillárselo una o dos veces por semana para mantener el brillo y la estructura. En los ejemplares de pelo ondulado hay que peinar los flecos de la cola, las patas y las orejas para evitar nudos. Además, el saluki es muy aseado en casa. Apenas pelecha y no desprende el típico olor a perro.

Saluki © vadiml / stock.adobe.com

Alimentación

La importancia de la alimentación para la salud del perro se conoce hoy en día ampliamente. Pero ¿qué comida es la mejor para esta raza? Para empezar, el saluki proviene del lobo, como todos los perros domésticos, por lo que es carnívoro por naturaleza. La carne de buena calidad, es decir, la del músculo, debe constituir el ingrediente principal de su dieta. Sin embargo, la carne no basta como alimento completo exclusivo. Para aportarle todos los nutrientes y minerales, no deben faltarle huevos, requesón, verduras, arroz hervido, pasta y grasas animales.

¿Puedo elaborar la dieta personalmente?

Si eliges elaborar la dieta de tu peludo personalmente, debes informarte ampliamente sobre las cantidades necesarias. En este sentido, hay que tener en cuenta factores individuales como el tamaño, la edad, el peso y la actividad. En caso de duda, habla con el criador o el veterinario para elaborar la mejor dieta para tu galgo persa. A veces es necesario complementar la comida con minerales y vitaminas, por ejemplo, con suplementos alimentarios. La mejor manera de averiguar si tu perro está bien nutrido es controlarle el peso periódicamente. Si detectas grandes fluctuaciones hacia arriba o hacia abajo, habla con el veterinario sobre las causas y un posible cambio de alimentación. Además, una disminución de la vitalidad o un cambio en la estructura del pelo pueden ser síntomas graves de malnutrición.

¿Comida casera, barf o alimentos preparados?

Independientemente del método que elijas, lo importante es que este cubra la demanda energética y nutricional del saluki. Todos los métodos tienen sus pros y sus contras. Los perros son individuos como nosotros, por lo que no existe un alimento que les vaya bien a todos. Si estudias un poco los componentes, podrás alimentar a tu perro de forma saludable con pienso o comida húmeda. Eso sí, debes fijarte bien en que la comida no contenga una cantidad excesiva de cereales. El azúcar, los conservantes químicos y los potenciadores del sabor artificiales tampoco son deseables.

Otros consejos para una alimentación sana

No solo es importante el contenido del alimento, sino también la manera de distribuir las comidas. A diferencia del agua, que debe estar disponible todo el tiempo, la comida se debe dar a horas fijas, p. ej., una o dos veces al día. Después de comer, hay que retirar y limpiar el comedero. También es importante evitar grandes esfuerzos después de comer. Deja que el saluki repose una o dos horas después de comer antes de llevarlo a correr. De este modo, también evitarás la peligrosa torsión gástrica, que tantos cuidadores de lebreles grandes temen.

Lee también nuestro artículo sobre la llegada de un cachorro: equipamiento básico y consejos.

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