El parto de una perra y la lactancia de los cachorros

El parto de una perra

Si es la primera vez que tu perra está preñada, los días previos a la fecha estimada de parto estarás en estado de alerta. Al fin y al cabo, quieres que tu cuadrúpeda esté lo más cómoda posible y que no se produzcan complicaciones durante el parto. Incluso cuando has adquirido un cachorro de una camada que está a punto de nacer, el momento del parto será muy emocionante para ti. ¿Saldrá todo bien? ¿Todos los cachorros estarán sanos? ¿Podrán mamar? Lo que está claro es que cuanto mejor te informes sobre el tema del nacimiento, más relajado estarás durante ese maravilloso evento.

Preparación al parto

El embarazo de una perra dura una media de 63 días. Las gestaciones de 57-72 días son completamente normales y no son un motivo para preocuparse, siempre y cuando el estado general del animal sea bueno. Si este es el caso, no se debe interferir con el proceso natural del embarazo y del nacimiento. Al fin y al cabo, los perros son mucho más instintivos que los humanos. La perra siente exactamente cuando la cosa comienza a ponerse seria y sabe muy bien qué hacer. Esto se puede observar muy bien durante la etapa preparatoria anterior al parto. Durante este periodo, el can comienza a ponerse nervioso, jadea más y se dedica a anidar.

Establecer una caja de parto

Para apoyar a la perra en el proceso de anidación debes ofrecerle una caja para el parto antes de la fecha del alumbramiento (al menos dos semanas). Colócala en un lugar tranquilo y cálido que no sea demasiado luminoso. La temperatura óptima es de unos 24 grados. Además, se recomienda colocar un calefactor por radiación infrarroja como fuente de calor adicional para que los cachorros puedan acurrucarse a 35 grados. Como base son ideales unas sábanas viejas, toallas, mantas lavables o, en caso de emergencia, papel de periódico. Procura que la base se mantenga limpia y seca. Incluso durante el parto es importante cambiar los paños y las mantas manchadas por toallas limpias cada vez que sea necesario (posiblemente después de cada cachorro.

La alimentación correcta antes del parto

La alimentación correcta de la perra influye de forma decisiva en la salud de los cachorros que están por nacer. Hasta la quinta semana aún puede comer el pienso habitual. Por supuesto que, al igual que para todos los perros, este debe ser equilibrado y de buena calidad. La composición de los nutrientes debe estar adaptada a las necesidades individuales de la perra, que pueden variar según la raza, el tamaño, la edad, el peso y el grado de actividad. Para el correcto desarrollo de los cachorros es crucial una gran cantidad de proteínas de alta calidad (sobre todo la carne), suficientes vitaminas y minerales procedentes de frutas y verduras, así como abundante agua fresca. A partir de la sexta semana aumenta la necesidad de energía de la perra. Por eso, cada semana hasta el parto se debe aumentar la ingesta energética en un 15 %. Procura un mayor contenido de proteínas y una proporción de calcio y fósforo de alrededor de 1,4: 1.

No intentes de ninguna manera equilibrar el aumento de energía con un aumento de las porciones. La adiposis tiene consecuencias negativas para la salud de la madre y de las crías. Pero, la mayoría de las perras ya no pueden ingerir cantidades tan grandes de comida, pues el volumen de su estómago está muy influenciado por el crecimiento de los cachorros. Elije un alimento que tenga una densidad energética muy alta en relación con la cantidad (por ejemplo, el pienso para cachorros) y que sea fácil de digerir. Reparte las raciones diarias en tres o cuatro porciones, pues de esta manera son más fáciles de digerir que una gran comida.

Visitas veterinarias previas al parto

Para preparar el parto de la mejor manera, además de una alimentación adaptada y de los preparativos en casa, es necesario realizar visitas frecuentes al veterinario. Además de las vacunas obligatorias contra las enfermedades caninas más importantes, se recomienda una vacuna contra el herpesvirus canino, que es el responsable de la muerte de muchos cachorros. Además, la hembra encinta debe ser desparasitado entre el día 40 y el 55 de la gestación. A partir del día 50 se recomienda hacer una radiografía para averiguar el número de cachorros. Al fin y al cabo, los partos múltiples de 15 o más cachorros no son nada raros en perros. El número exacto de crías lo sabrás con exactitud el día del parto. Una radiografía también es útil para que puedas prepararte mejor para las posibles dificultades en el parto que pueden ser provocadas por cachorros muy grandes.

Señales de que se acerca el parto

El final de la gestación se identifica por cambios físicos y de comportamiento. Las siguientes señales indican que se acerca el parto:

  • construcción del nido, inquietud, jadeos, temblores
  • rechazo del alimento (aprox. 24 horas antes del parto)
  • los pezones aumentan, incluso pueden comenzar a segregar leche
  • hinchazón de la vulva
  • flujo vaginal ligeramente mucoso
  • la temperatura corporal desciende por debajo de los 37 °C
  • diarrea o vómitos ocasionales
  • presión baja

La forma más segura de determinar el nacimiento inminente es comprobar la temperatura con frecuencia. Una semana antes de la fecha de parto estimada deberías medir la temperatura rectal de la perra 2-4 veces diarias (lo mejor es siempre en el mismo momento del día). En una bajada de 38 a 37 grados o más el comienzo del parto es inminente. Puedes contar con el nacimiento del primer cachorro en las próximas 12-24 horas.

Las tres fases del parto

  1. La dilatación

Los síntomas mencionados como la inquietud, la anidación, los jadeos, los temblores, el rechazo del alimento, la diarrea y los vómitos ocasionales aparecen en intervalos de 6-24 horas anteriores al parto y su intensidad va en aumento. Estas horas, en las que la perra se prepara de forma intensiva al alumbramiento, se denomina dilatación. Además de los signos externos, durante esta fase también se producen algunos cambios necesarios en el interior de la madre para un proceso de expulsión sin problemas. El cuello del útero se dilata (dilatación cervical), la mucosa cervical se disuelve (ligera secreción vaginal) y se producen las primeras contracciones. El primer cachorro debería nacer unas tres o cuatro horas después de romper aguas o del comienzo de las primeras contracciones.

  1. La expulsión

Cuando el primer cachorro se desliza por el canal cervical, la perra inicia automáticamente la presión abdominal. Durante esta fase de expulsión, la madre suele acostarse de lado o ponerse de cuclillas. Después de dos a cuatro contracciones abdominales, el cachorro suele ser expulsado con relativa facilidad. El hecho de que los cachorros nazcan con la cabeza primero o de nalgas no tiene importancia en los perros. Por lo general, los cachorros nacen en intervalos de 10-60 minutos, pero también son posibles intervalos más largos de hasta dos horas (sobre todo para las madres primerizas). Tan pronto nace el primer cachorro, la madre muerde la membrana amniótica circundante y corta el cordón umbilical con sus dientes.  

  1. La fase de la placenta

Unos cinco minutos después del cachorro sale la placenta que, al igual que la membrana amniótica, es ingerida por la madre. Esto no solo sirve para mantener el lugar del nacimiento limpio, sino que también promueve la lactancia de la perra. También puede pasar que nazcan dos o tres cachorros seguidos y que las respectivas placentas salgan al final. Para estimular la respiración de las crías, la madre los lame. El parto finaliza cuando han nacido todos los cachorros y han sido expulsadas el mismo número de placentas. En general, esto se hace en menos de 12 horas.

Cómo ayudar en el parto de una perra

A diferencia de los partos de los humanos, en los que el apoyo de una matrona o de un médico contribuyen en gran medida a facilitar el nacimiento, los perros no necesitan ayuda. Por eso es mejor dejar a la madre sola durante la fase de expulsión y solo intervenir en caso de emergencia. El apoyo es necesario cuando los cachorros salen muy seguidos y la perra aún está ocupada en ingerir la membrana amniótica y la placenta del primogénito. En este caso, el criador debería liberar de la membrana amniótica circundante a los que están naciendo con un papel absorbente y cortar el cordón umbilical. Esto evita que el cachorro inhale líquido amniótico. Durante el proceso de expulsión puedes secar a los cachorros que ya han nacido y ponerlos en una cesta separada con una bolsa de agua caliente o colocarlos directamente en la glándula mamaria de la madre.

Para comprobar que todos los cachorros han nacido deberías contar todas las crías y todas las placentas. Es importante que el número de cachorros y de placentas sea idéntico, porque cualquier placenta que quede en el útero puede provocar una intoxicación de la sangre de la perra.

El parto de una perra

Amamantar por primera vez

Con la expulsión de los cachorros las glándulas mamarias de la perra se llenan de leche de forma automática. La producción de leche se adapta al número y al apetito de los cachorros. Por naturaleza, todas las crías están provistas con suficiente alimento. El consumo del calostro (la primera leche) es especialmente importante para el desarrollo de los perros jóvenes. Este contiene anticuerpos importantes de la madre y protege a los cachorros de los patógenos.

Aunque las crías se queden siempre en la cesta y sean aún indefensas después de nacer, lo normal es que sean capaces de encontrar los pezones de la madre. A pesar de no haber desarrollado aún el sentido del oído y de la vista, y su sentido del olfato también es insuficiente, pueden utilizar el tacto y los movimientos pendulares instintivos de su cabeza para localizar la fuente de leche materna.

El contacto con la madre es vital

El contacto directo con la madre durante las primeras horas y días es vital para la supervivencia de los cachorros. No solo por la sustancial leche materna, sino también para activar otras funciones corporales. El calor corporal de la madre se encarga de que los pequeños no se enfríen, pues las crías aún no pueden regular la temperatura corporal por sí solas. Cuando un cachorro se aleja demasiado de la madre, ella lo vuelve a coger y lo coloca en el medio de su camada. La eliminación de las heces y de la orina tampoco funciona por sí sola. Solo a través de lamer la zona del perineo la madre desencadena el reflejo de orinar y defecar de sus crías. A continuación, para mantener limpio el entorno, la perra lame los excrementos.

La lactancia y la subida de peso durante las primeras semanas

El entretenimiento principal de los cachorros durante los primeros días y semanas de vida se basa en dormir y beber, ambas suelen estar sincronizadas. Gracias a la nutritiva leche materna, que suministra a los cachorros todos los nutrientes importantes, las crías aumentan de peso con rapidez. Para calmar su hambre y su necesidad de amamantar, las crías beben en la primera semana unas 12-20 veces diarias. Después de una semana, la distancia entre las tomas se va alargando. Sin embargo, hasta la cuarta semana los cachorros aún buscan las mamas de su madre unas 8 veces diarias. Solo a partir de la quinta o la sexta semana la necesidad de lactancia de los cachorros disminuye y les basta con cinco raciones diarias. Lo normal es que la leche de la madre sea suficiente hasta entonces. Para asegurarte de que los perros jóvenes estén ganando suficiente peso deberías pesarlos una vez al día. La mayoría de los cachorros habrán duplicado su peso después de 10 días. Cuando llegan a la sexta semana de vida ya pesan de 6 a 10 veces más que el día de su nacimiento.

Cuándo comenzar con la alimentación sólida

El momento en que se debe comenzar a alimentar a los cachorros depende de la cantidad de leche que produzca la madre y del aumento de peso de las crías. En general, los criadores comienzan a alimentar a los animales entre la 3ª y 6ª semana de vida. Si no estás seguro, lo mejor es que, después de unas cuatro semanas, consultes a tu veterinario si es conveniente comenzar con la introducción de comida sólida. Además de la leche materna, como primer alimento puedes ofrecerles leche para cachorros o un puré casero de agua y pienso para cachorros, que se unta primero en la boca o en una pata. Desde la octava a la décima semana de vida, ya puedes introducir a los cachorros a la comida convencional para cachorros, que debe tener un contenido muy alto de carne.

Alimentación para la madre lactante

La alimentación de la madre durante las primeras semanas después del parto tiene una influencia decisiva en la calidad de la leche materna y, con ello, en la salud de los cachorros. Para la producción de leche necesita una gran cantidad de proteína y calcio. Su necesidad energética aumenta un 325 % en comparación al nivel normal. Por eso administrar preparados minerales adicionales puede ser conveniente. No obstante, los nutrientes deben tener un equilibrio adecuado, el exceso o la escasez de un determinado mineral o nutriente puede hacer que el cuerpo no procese otras sustancias de manera adecuada y que aparezcan síntomas de carencia. Observa muy bien a tu perra durante esta intensa etapa. Si pierde peso, su actividad disminuye bastante o su pelaje se vuelve áspero lo mejor es concertar una cita con tu veterinario.

Posibles complicaciones durante el parto

A pesar de que la madre naturaleza haya creado las mejores condiciones para un buen comienzo, el nacimiento y la fase de lactancia no siempre están libres de problemas. Por lo tanto, como espectador del nacimiento, el ser humano tiene la tarea de reconocer cuándo el proceso natural está alterado y cuándo es necesaria su intervención o la de un veterinario.

Los indicios que señalan problemas en el parto y que requieren la asistencia de un veterinario son los siguientes:

  • tiempos de gestación prolongados asociados con fiebre o al mal estado general de la perra
  • fiebre, agotamiento o deterioro del estado general de la perra durante el parto
  • no dar a luz al primer cachorro o más de dos horas después del nacimiento del último cachorro a pesar de las fuertes contracciones
  • secreción vaginal verde oscura antes del nacimiento del primer cachorro (posibilidad de intoxicación por líquido amniótico)

¿Cuándo es necesario realizar una cesárea?

Las posibles causas de estas complicaciones son, por ejemplo, la ausencia de contracciones, las perturbaciones del canal (estrechez vaginal o cachorros demasiado grandes), la apertura inadecuada del canal de parto o las deformaciones del cachorro (por ejemplo, la hidrocefalia o los cachorros muertos). En todos estos casos debes llamar a un veterinario que utilizará ultrasonidos o rayos X para tomar la decisión de realizar una cesárea. En estas situaciones, la cesárea puede salvar la vida de la madre y de los cachorros. Sin embargo, no es aconsejable inducir el parto con la ayuda de medicamentos como la oxitocina.

La falta de instinto maternal

Es posible que después del parto el instinto maternal se vea afectado, por ejemplo, por la anestesia tras una cesárea, por el miedo o también por la insatisfacción de la perra durante el proceso de anidación. Se requiere asistencia humana cuando la mordedura de la membrana amniótica, el corte umbilical y la lamida de la zona anal no se llevan a cabo. Puedes retirar la membrana amniótica con un papel absorbente y colocar a los cachorros en los pezones de la madre. También debes intervenir si tienes la sensación de que algunos cachorros están siendo apartados y que no están recibiendo suficiente cantidad de la primera leche tan importante.

¿Qué problemas pueden ocurrir durante la lactancia?

La falta de producción de leche, los síntomas de carencia nutricional de la madre o la inflamación de las glándulas mamarias (mastitis) son los trastornos más comunes que pueden ocurrir durante la fase de lactancia de las primeras semanas. Los primeros síntomas son fiebre, falta de voluntad para amamantar, rechazo a la alimentación o apatía. En cuanto reconozcas estas señales, el peso de los cachorros se estanque o disminuya o el estado general de la perra empeore, debes consultar a tu veterinario.

Confía en tu competencia y naturaleza

A pesar del gran número de posibles problemas, la mayoría de los partos se desarrollan sin contratiempos. Por eso, lo mejor es que mantengas la calma y confíes en la naturaleza y en el instinto de la madre. Con el conocimiento de las fases del nacimiento y de las posibles dificultades sabrás cuándo es mejor dejar a la perra tranquila, cuándo ayudarle un poco y cuándo llamar a tu veterinario.

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