10 Octubre 2018 - Actualizado 22 Febrero 2019

Mi perro tira de la correa

Perro tira de la correa

Con correa desde cachorros

«Mi perro tira de la correa», esta afirmación suele ser bastante común; lo que debería ser un paseo relajado puede convertirse en una verdadera prueba de paciencia. Las salidas todavía se vuelven más problemáticas si el perro pertenece a una raza grande y pesada que resulta físicamente difícil de controlar cuando se resiste a seguir tus direcciones. Estos conflictos en el paseo se originan ya desde cachorros. A pesar de ello, con una serie de conocimientos prácticos y un poco de paciencia puedes sentar unas buenas bases para enseñar a tu can a pasear con correa de manera calmada.

Dos reglas sencillas para aprender a pasear con correa

El principio básico del adiestramiento es muy simple, ya que solo se basa en dos reglas:

  1. Detente si la correa se tensa.
  2. Cuando esté distendida, avanza junto a tu cachorro. Entonces, este también podrá sugerir direcciones. Sin embargo, si la correa vuelve a tensarse, el cachorro tendrá que acatar tus indicaciones.

No obstante, ambas normas siempre se deben cumplir de manera consecuente. Si un perro tira en los paseos, la causa de este mal comportamiento siempre se encuentra al otro extremo de la correa. Por lo general, se trata sencillamente de una falta de rigor de la persona en el cumplimiento de estas reglas básicas. Con ello, el cachorro aprende que debe tirar si quiere llegar a un determinado lugar. Por lo tanto, da igual si se trata de un arbusto llamativo u otro perro: muchas personas ceden enseguida a las direcciones que eligen sus perros, por lo que afianzan unos malos hábitos que requieren mucha paciencia a la hora de quitarlos.

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Adiestramiento para pasear con correa

Ya desde el principio tu cachorro debería sentirse a gusto siguiéndote en cada paso. Comienza el entrenamiento sin correa atrayéndole para que avance un recorrido de pocos metros. Tu cachorro puede empezar a practicar este ejercicio desde la octava semana de vida, con el que, al mismo tiempo, se reforzará vuestra relación. Si el entorno es muy estimulante y distrae al cachorro, puedes emplear un snack o un juguete para llamar su atención. Si, tras unos días, realiza con éxito este entrenamiento, puedes empezar a practicarlo con correa. ¡No olvides que la correa nunca debe estar en tensión! Una vez también realice correctamente este ejercicio, ve aumentando la distancia que recorréis de forma gradual en los paseos juntos.

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Reduce también la cantidad de golosinas que empleas para captar su atención y ofrécele solo alguna de manera esporádica cuando camine con la correa distendida. Una vez se desarrolle este ejercicio sin problemas, se habrán sentado las bases para pasear correctamente con correa. Ahora deberías enfrentarte a desafíos mayores junto a tu cachorro. Por ejemplo, puedes acercarte junto a él hacia un lugar que sabes que le atrae muchísimo, ya sea un perro que conozca o un sabroso hueso. Es probable que, cegado por la emoción, tu amigo de cuatro patas no recuerde que no debería tirar de la correa. En cuanto la correa se ponga tensa, detente y espera. Hasta que la correa no vuelva a estar suelta porque el can haya girado la cabeza para mirarte, no reanudes el paso. No es necesaria otra recompensa, ya que el perro habrá aprendido que, si se atiene a la regla de «correa suelta», podrá alcanzar su meta. Este ejercicio puede conllevar mucho tiempo en algunos perros jóvenes, ¡pero merece la pena! Practícalo en un entorno tranquilo donde puedas quedarte durante un tiempo prolongado o desplazarte en distancias cortas sin sentirte incómodo. Cuando el cachorro haya realizado de forma adecuada este entrenamiento en varias ocasiones, puedes elevar el nivel de dificultad todavía un poco más: no te dirijas directamente hacia al objeto deseado, sino desvíate un poco. Cuando tu perro muestre cada vez más seguridad con la correa floja, intenta convertirlo en un juego.

Es mejor prevenir que curar

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Evita las «excepciones» imprudentes que pueden provocar que tu can no siga la norma y favorecer la aparición de comportamientos no deseados. Es mejor que regreses a casa si no tienes tiempo suficiente para esperar a que la correa se vuelva a destensar. Si el perro todavía es pequeño, puedes cogerlo en brazos en lugar de detenerte. A veces, también puede resultar útil retroceder. Por lo general, esto no es necesario en los cachorros, pero puede ser práctico para algunos canes.

Un consejo: si sabes que no vas a ser 100 % constante, entrena a tu can con el collar y el arnés dándoles diferentes usos. Por ejemplo, en los paseos con collar sigue siempre las dos reglas mencionadas y, para el paseo con arnés, puedes ser más permisivo. Es preferible este compromiso a que accedas a las excepciones de forma incontrolada, ya que así al menos el perro aprenderá cómo pasear con correa cuando lleva collar.

Para terminar, es necesario señalar una cuestión que muchas veces, por desgracia, las personas con perro suelen olvidar: la correa en sí no es un instrumento para dirigir al perro donde uno quiera, sino solo una manera de tener controlado al perro en situaciones de emergencia o en algunos lugares donde se exige su uso. ¡Está claro que la mejor «conexión» entre tu perro y tú es invisible! Echa un vistazo a nuestra sección de collares y arneses antitirones para perros y elige el que mejor se adapte a sus necesidades.

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