La mejor alimentación para gatos adultos

Alimentación para los gatos adultos

“Eres lo que comes”. Esta afirmación también afecta a nuestros mininos. Entonces, ¿cuál es la mejor alimentación para gatos adultos? ¿Qué ingredientes necesitan? ¿Existe la comida perfecta para ellos?

Encontrar la mejor alimentación para gatos adultos no resulta una tarea fácil, o al menos esto es lo que parece cuando uno se mete en foros de internet sobre gatos o lee literatura especializada sobre estos temas.

¿Comida cruda, cocinada por nosotros mismos, pienso o comida húmeda? ¿Es mejor hacer caso a tu gato y darle aquello que te pide u optar por los alimentos con las vitaminas y minerales que le ayuden a tener una vida saludable? ¿Cuál es la comida que se adecúa a la naturaleza de mi gato? Seguro que estas dudas te resultan familiares, aunque tengas un gato desde hace poco tiempo o si ya hace años que compartes casa con él. Pero, ¡no hay de qué preocuparse! Alimentar adecuadamente a tu gato no es tan complicado.

La mejor alimentación para gatos adultos: proteínas, carbohidratos y otros

Para que el cuerpo de un gato joven se desarrolle correctamente y después se mantenga sano, necesita una serie de nutrientes esenciales. La escasez de ciertos nutrientes destinados a la construcción del esqueleto, la regeneración de los músculos o la formación de nuevas fibras nerviosas podría provocar una inestabilidad en el organismo. Además, como consecuencia de este déficit de nutrientes, aparecerían enfermedades y otros problemas de salud. Entonces, ¿qué puede comer un gato realmente? El típico ratón que cazan los gatos que viven en el exterior, el cual constituye un 85 % de carne, incluida la carne magra, el tejido conectivo y los órganos. El 15 % restante lo forman los restos vegetales que hay en el tracto gastrointestinal, además de los huesos y el pelo del ratón. En general, los ratones suelen tener entre un 50 % y un 60 % de proteínas; entre un 20 % y un 30 % de grasas y entre un 3 % y un 8 % de carbohidratos procedentes del tracto gastrointestinal del animal. Esta composición nutricional se debería tener en cuenta como referencia para la alimentación del gato doméstico. Tras algunos estudios científicos, se ha demostrado que los gatos prefieren aquellos alimentos que poseen la proporción nutricional similar a la de un ratón. En conclusión, los gatos domésticos saben muy bien qué alimentos les benefician más.

Los gatos como animales carnívoros requieren una ingesta elevada de proteínas, puesto que estas son los proveedores más importantes de energía. Las proteínas que mejor se digieren son las de origen animal, además, la carne magra contiene un mayor contenido proteico que el tejido conectivo. En cambio, la ingesta de carbohidratos debe ser limitada, ¡pero son imprescindibles!: los hidratos de carbono forman parte de la fibra dietética y la fibra cruda, las cuales no son digeribles y ayudan a regular el tránsito intestinal. Por esta razón, los gatos deben consumir carbohidratos en cantidades moderadas porque, de lo contrario, se sobrecargan los órganos que se encargan de eliminar las sustancias de desecho, como el hígado o los riñones. Los gatos que viven fuera de casa obtienen los carbohidratos directamente del estómago de sus presas, donde no hay más de un 3 a 5 %, compuestos sobre todo de cereales y otros ingredientes vegetales.

Durante las últimas décadas, los humanos hemos basado nuestra alimentación en una dieta baja en grasas. Sin embargo, para los gatos las grasas resultan indispensables para su supervivencia. Ácidos grasos insaturados de origen animal, tales como el omega-3, se consideran más aptos para los carnívoros que las grasas vegetales. Por tanto, los gatos necesitan los ácidos grasos de procedencia animal.

Vitaminas y minerales

Evidentemente el cuerpo de una presa no se encuentra compuesto solo por estos elementos principales y agua, sino también contiene numerosas vitaminas y minerales esenciales en los diversos procesos del organismo del gato. Sin embargo, no todas las vitaminas son iguales y el gato necesita unas en concreto. También es muy importante diferenciar entre las vitaminas solubles en agua y las vitaminas solubles en grasa. Estas últimas se almacenan en el tejido adiposo del cuerpo del gato y, una cantidad excesiva de ellas, puede resultar peligroso para la salud del minino. Sin embargo, las vitaminas hidrosolubles se pueden expulsar a través de la orina en el momento en que haya un exceso. Dado que las vitaminas interactúan estrechamente en la mayoría de procesos metabólicos, se recomienda precaución con ellas, por ejemplo, con el calor. Debido a su sensibilidad al calor, las vitaminas pueden destruirse durante el proceso de cocción de los alimentos.

Igual de importantes son los nutrientes. A diferencia de las vitaminas, los minerales son inorgánicos y la mayoría de las veces se encuentran en forma de iones o en forma de compuestos inorgánicos. Por tanto, estos en general no son sensibles al calor y, por consiguiente, no se destruyen con la cocción. Cabe destacar la diferencia entre los macrominerales y los oligoelementos: los macro minerales, tales como el calcio, fósforo, magnesio, sodio, potasio y cloro, se necesitan en una dosis más elevada que la de los oligoelementos, como el hierro, cobre, zinc, manganeso, yodo y selenio.

Atencióndebido a las altas temperaturas que se alcanzan durante la fabricación de la comida para los gatos, una gran parte de los nutrientes se pierde. De manera que, para compensar esta pérdida, se enriquecen con suplementos vitamínicos y otros minerales.

Alimentación práctica para gatos

Con estos datos ya tienes un mejor conocimiento sobre qué necesita tu gato para mantenerse sano. Pero, ¿cómo puede uno poner toda esta información en práctica? ¿Cuál es la comida para gatos que contiene específicamente los nutrientes que tu minino necesita?

En primer lugar, no existe una alimentación para gatos “perfecta”. No importa si optas por la comida ya preparada, la cocinada por uno mismo o la comida cruda, ya que todas las formas de alimentarle pueden ser buenas o malas dependiendo de cómo se lleven a cabo.

Comida preparada

Da igual que se trate de comida húmeda o croquetas de pienso: la comida preparada para gatos se conserva en latas o tarrinas muy prácticas. Probablemente esta sea la manera más común, práctica y fácil de alimentar a los gatos. Los dueños pueden optar entre la comida húmeda o el pienso. Elegir el mejor tipo de comida para tu gato a veces parece que sea una cuestión de fe, pero es mejor que te guíes por los ojos.

Mientras que la comida húmeda es la que mejor se adecúa a la alimentación natural de los gatos, esta humedad no se encuentra en el pienso.  Esto produce una mayor concentración de la orina del gato, lo que puede conducir a la formación de cálculos renales y vesicales. Durante el proceso de elaboración del pienso, se le añaden productos vegetales, como las patatas, guisantes o alfalfa. Además, el pienso sin cereales contiene hasta un 50 % de carbohidratos, de los cuales el gato solo necesita una pequeña parte. Esto sobrecarga sus órganos urinarios. Sin embargo, la comida húmeda es la que mejor se adecúa a los gatos por naturaleza. Por este motivo existen diferentes variedades de comida para gatos natural, ecológica o la que venden en supermercados ya preparada a precios asequibles para todos los bolsillos. Pero, por desgracia, hay enormes diferencias con lo que respecta a la calidad de las diversas marcas de estos productos. Aunque, con el tiempo, se ha podido observar que los productos de gran calidad están ganando terreno en los estantes de las tiendas y ya se pueden encontrar en cualquier establecimiento de artículos para mascotas.

Por desgracia, el mercado que produce alimentación de menor calidad para gatos también crece. A los amantes de los gatos muchas veces no les queda otra que estudiar detenidamente la parte de detrás de las latas y bolsas donde aparece su composición. La indicación más simple para la compra de las latas es comprobar si es un alimento completo o complementario. Si es completo, según la ley alimentaria, debe contener todo aquello que el gato necesita para mantenerse sano. Por otra parte, si se trata de un alimento complementario debe emplearse como un snack entre horas, puesto que carece de vitaminas y minerales esenciales. La composición del alimento debe estar indicada en la etiqueta del mismo en orden descendente según la cantidad, es decir, el primer ingrediente mencionado será del que mayor cantidad contenga el producto. En una comida de gran calidad, el primer alimento mencionado no puede ser otra cosa que la carne. Pero, incluso cuando esto sucede, se requiere cierta precaución: si se ofrece el contenido de carne como producto fresco, podemos encontrarnos antes un engaño. Mientras que se escucha que la carne fresca es más sana y natural, tras la eliminación del agua y su transformación en pienso, solo queda una mínima parte, por esta razón este alimento que se encuentra el primero de la lista pasaría al final.

Entre los ingredientes más comunes que se pueden leer en las etiquetas, se encuentran los subproductos animales. La presa de los gatos no se compone de carne magra solamente, por lo que una alimentación a base de solo carne puede conllevar a que el gato desarrolle una carencia nutricional. Por otro lado, no todos los productos elaborados con despojos y menudillos, como los cuernos o la piel, pueden ser asimilados correctamente por el gato. Pero la industria alimentaria animal los emplea por una buena razón: estas sustancias incrementan de manera considerable el porcentaje de las proteínas que contiene la comida, al mismo tiempo que reducen el coste de producción. Lo mismo sucede con los “subproductos vegetales”, que, por lo general, los gatos no los aprovechan correctamente.

Entonces, ¿cómo llevar esto a la práctica? Estos son los criterios que te pueden ayudar para guiarte en la búsqueda de la mejor alimentación para tu gato:

-La carne debe encontrarse en el primer lugar de la lista de ingredientes, a ser posible con su porcentaje y variedad específica de tipo de carne. Atención: los subproductos de origen animal tienen que estar claramente definidos.

-Deben especificarse aquellos ingredientes vegetales, como los cereales o las verduras. Asegúrate también de que no haya ingredientes de relleno innecesarios.

-No debe contener subproductos vegetales y, en el caso de que los tuviese, deben estar enumerados por separado.

-No debe haber productos no definidos, como las grasas o subproductos de panadería.

Aquella comida para gatos que cumpla estos criterios aportará todos los nutrientes necesarios para que tu minino se mantenga sano. ¡Se trata de la solución más fácil y práctica para quien tenga un gato! Sin embargo, puede que creas haber encontrado ya la comida adecuada para tu gato, pero lo más seguro es que este no esté tan convencido de ello y prefiera la opción menos nutritiva a la que ya estaba acostumbrado antes. A la hora de realizar un cambio en la dieta es importante hacerlo poco a poco. Para que el gato se acostumbre a la nueva comida se puede mezclar las primeras veces con un poco de su comida habitual. Los gatos son verdaderos expertos en seleccionar la comida, por lo que los alimentos húmedos resultan más fáciles de mezclar con los que el gato está acostumbrado. Si tu gato se niega rotundamente a comer la nueva comida consulta con tu veterinario.

Alimentación cruda

Este tipo de alimentación aparece muchas veces con el término BARF (acrónimo de Biologically Appropiate Raw Food) y es la práctica de alimentar a tu mascota con una dieta principalmente compuesta de alimentos crudos. Este tipo de alimentación sobre todo es apropiada por el siguiente motivo: los gatos son carnívoros por naturaleza. A partir de una dieta cruda los gatos obtienen gran cantidad de carne fresca. En lugar de cocinar nosotros mismos la carne, la dieta BARF propone que se le dé cruda al gato. De esta manera no se pierden los nutrientes durante el proceso de cocción.  Para que el gato obtenga todos los beneficios de la carne cruda para mantenerse sano, esta debe estar elaborada cuidadosamente. Los gatos necesitan vísceras aparte de la carne del músculo, como el corazón, el hígado o los pulmones, así como una parte de los huesos y piel para proporcionarles calcio y fibra. Aquellos que quieran empezar a alimentar a sus gatos con la dieta BARF necesitan informarse con antelación y conocer las necesidades nutricionales de su gato para adaptar las comidas. Dependiendo de la historia médica, edad, sexo y raza, la dieta BARF varía. Además, esta dieta es totalmente ajustable, puesto que uno conoce exactamente qué contiene la comida.

Quien desee alimentar a su gato con comida cruda, tiene debe emplear tiempo en informarse sobre el tema. Tienes que conocer cuáles son las materias de primera calidad para tu gato, así como saber prepararlas cuidadosamente. Si uno decide llevar a cabo este método de alimentación con responsabilidad, ¡la dieta cruda será apropiada para casi cualquier gato!

Cocinado en casa

Al igual que con la dieta BARF, es necesario preparar cuidadosamente cada plato cuando se cocina en casa. Además, al contrario que la comida cruda, la que se cocina se calienta antes de dársela al animal. Por este motivo resulta mucho más fácil de digerir para los gatos son sensibilidad, mayores o aquellos que nunca han probado la alimentación cruda.

Cocinar la comida de tu gato en casa es la mejor opción para aquellos que deseen conocer con seguridad de qué está compuesta la comida y para aquellos casos en los que no es adecuada la carne cruda por el motivo que sea. Sin embargo, el dueño del gato que elija este tipo de alimentación debe tener en cuenta que durante el calentamiento de la comida muchos de los nutrientes se destruyen, por lo que se pierde la principal ventaja de la dieta BARF. Al igual que con la comida cruda, los dueños deben adaptar cuidadosamente las porciones de comida que su gato necesita. Además, se debe buscar información sobre este método alimenticio antes de ponerlo en práctica.

¿Cuál es el mejor método de alimentación para mi gato?

Después de leer este artículo ya tienes una visión general sobre las diversas formas para alimentar a tu gato. Aunque elegir una de ellas no es solo una cuestión de gusto personal, sino de las necesidades que exige tu gato. Puede que ya tengas uno favorito o que tal vez aún te encuentres en pleno proceso de leer etiquetas buscando la comida perfecta.

Acuérdate de esto: el mejor método para alimentar a tu gato es aquel que se adapte a su estilo de vida, así como que sea compatible con cualquier problema de salud que presente. Hay que tener en cuenta las posibles intolerancias de tu gato y analizar cómo se ha alimentado hasta el momento. Muchos gatos domésticos desperdician un trozo de carne jugando con él sin saber que este es el alimento básico de su dieta. En cambio, los callejeros detestan la comida preparada….

¡Le deseamos a tu gato buen provecho!

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