28 Agosto 2018

¿Sabías que los gatos son buenos para la salud?

Los gatos son buenos para la salud

Es difícil encontrar un sonido más relajante que el ronroneo de un gato. Además, los dueños de gatos afirman que convivir con los mininos les hace bien. De hecho, esta declaración se puede confirmar de manera científica. Sigue leyendo para descubrir por qué los gatos son buenos para nuestra salud.

1. Los gatos reducen el nivel de estrés

Unos estudios realizados por investigadores estadounidenses han comprobado que los gatos disminuyen el nivel de estrés de sus dueños. Acariciar a los mininos libera una gran cantidad de hormonas de la felicidad, mientras que, a la par, se reduce la producción de hormonas del estrés. El ronroneo de los gatos refuerza el efecto de relajación.

Para llevar a cabo la investigación, el equipo de expertos buscó a un grupo profesional que estuviera sometido a un alto nivel de estrés a diario y se decantaron por agentes de bolsa solteros. Y, efectivamente, los expertos fueron capaces de comprobar que la presencia de gatos tuvo un efecto positivo en las personas con las que se realizó el estudio. Se observaron los síntomas típicos del estrés, como el aumento de la presión sanguínea y de la frecuencia cardiaca y la transpiración. Los corredores de bolsa que tenían gato reaccionaron de forma significativamente más serena en situaciones de estrés.

2. Los gatos son buenos para el corazón

Nuestra presión arterial aumenta si estamos estresados. Las personas que tienen una presión sanguínea elevada de forma permanente presentan un alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Puesto que los gatos tienen un efecto positivo sobre el nivel de estrés, por ende también se reduce el riesgo de sufrir estas enfermedades. El resultado de los estudios es que en las casas en las que hay gatos se dan un 30 % menos de infartos de corazón.

3. Los gatos sanan los huesos

Como ya hemos mencionado, el ronroneo de los mininos tiene un efecto relajante, aunque puede ir mucho más allá de eso. Los estudios demuestran que el ronroneo constante de los gatos tiene un efecto curativo en los huesos. De ahí que las fracturas óseas de estos pequeños felinos se curen bastante antes que las de otros mamíferos. Los investigadores determinaron que esto se debe a un ronroneo de una frecuencia aproximada de 25 hercios. En realidad, el ronroneo también funciona con las personas. Los expertos emplearon aparatos vibratorios para imitar esta frecuencia y probar el efecto curativo en los huesos de los humanos.

4. Los gatos disminuyen el riesgo de alergia en los niños

A menudo los padres primerizos tienen miedo de que el gato perjudique la salud de su recién nacido. No obstante, el caso es exactamente el contrario. Según las investigaciones, los niños que se crían junto a un gato tienen un bajo riesgo de sufrir alergias. Sin embargo, esto solo es válido si no existe un precedente en la familia.

¿Sabías que…?

Crecer con la compañía de un gato presenta aún más ventajas para los niños, conforme demuestran varios estudios. Por ejemplo, los mininos benefician el desarrollo de la personalidad de los niños. Estos aprenden a ser responsables desde pequeños y adquieren una mayor competencia social.

5. Los gatos son sensibles

Estos felinos parecen tener un sentido muy agudo para detectar nuestro estado de salud. Por ello, notan con claridad cuándo no estamos bien o cuándo estamos enfermos. Existen historias que nos dan una idea acerca de lo realmente sensibles que son los gatos. Tomemos como ejemplo al gato Oscar que vive en una unidad hospitalaria estadounidense. Allí pasea cada día por los pasillos y visita a los ingresados. Lo curioso es que parece ser capaz de notar cuándo se acerca el momento de que fallezca un paciente. Su predicción es tan precisa que el personal de cuidado avisa a los familiares cuando Oscar pasa más tiempo con un determinado enfermo.

6. Los gatos pueden ser terapeutas

A través de su efecto positivo en las personas, con el tiempo los gatos también se han introducido en las terapias asistidas por animales. Los gatos de terapia pueden ayudar, por ejemplo, a las personas mayores con demencia o a los niños con trastorno por déficit de atención (TDA). Estos mininos transmiten a los enfermos una sensación agradable y contrarrestan la sensación de soledad. Además, pueden acercar a los terapeutas a los pacientes. Por lo tanto, las aplicaciones de los gatos de terapia son polifacéticas.

 

¿Sabías que…?

Los gatos de terapia no tienen una formación especial. No obstante, tiene sentido que estos gatos estén relacionados con los humanos y sean abiertos con los desconocidos, así que básicamente cualquier gato es adecuado para ello. Existen algunos proyectos muy interesantes con gatos. Uno de ellos es llevar a los niños que tienen dificultades para leer a las protectoras para que mejoren sus capacidades. Los gatos son buenos oyentes y no critican, lo que infunde seguridad a los niños y los ayuda a mejorar la lectura. Por otra parte, los gatos de las protectoras disfrutan también de las caricias y mimos de sus pequeños visitantes.

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