El cuidado de los cascos de los caballos

El cuidado de los cascos de los caballos

El dicho «sin cascos no hay caballo» tiene razón. No importa si está en el establo, en el prado, en un paseo o en el campo de equitación: los cascos cargan todo el tiempo el peso del caballo y, en ocasiones, también el del jinete. La desalineación más pequeña puede tener efectos devastadores en todo el esqueleto del caballo. Sin embargo, el cuidado de los cascos de los caballos no requiere de tanto tiempo como parece. Lo que es muy importante es la continuidad.

Consejos para el cuidado adecuado de los cascos de los caballos

  • Raspado
    No importa si un caballo es montado o no, los cascos deben estar sanos. La base para esto es el raspado diario, en el cual se eliminan las piedritas más pequeñas que, de lo contrario, presionarían sobre la suela de los cascos. Así se pueden reconocer a tiempo las posibles heridas y se puede limpiar la ranilla y, de ser necesario, secarla.
  • Control del herrador o del veterinario
    Dado que los cascos de los caballos crecen de 6-8 milímetros, es imprescindible que el herrador o el especialista en cascos los revise con regularidad. El momento depende de si está calzado o no. Los caballos con herraduras deben ser calzados de nuevo cada seis semanas. Los animales descalzos deben recibir los cuidados del especialista cada 2-4 meses, dependiendo de otros factores, como la calidad del casco.
  • Grasa y aceites
    El engrasado y aceitado regular ayuda a los cascos que se han Pero si los cascos están sanos es mejor evitarlo: la grasa y los aceites cierran los poros en el cuerno y bloquean así el intercambio de humedad. Puede ser de gran ayuda para los caballos que están todo el día de pie en heno empapado de amoníaco o en barro fangoso, pero para otros, el aceitado y engrasado regular puede provocar que los cascos se sequen.
  • Limpieza del establo
    El establo y el paddock deben estar lo más limpios posible, pues el amoniaco que resulta de la orina y las heces ataca a los cascos. Las fisuras más pequeñas ofrecen un caldo de cultivo ideal para las bacterias y pueden provocar candidiasis. Hay productos de cuidados especiales para la ranilla, que hacen que esta se seque y se vuelva resistente de nuevo con rapidez.

Las enfermedades de los cascos más comunes

  • Candidiasis
    La candidiasis es una enfermedad bacteriana de los cascos en la que la ranilla se descompone. La enfermedad se reconoce mediante el típico olor a descomposición. Además, se crean cavidades en la ranilla, rellenas con una masa negra. Las bacterias se multiplican en un ambiente húmedo bajo exclusión del aire. Por eso es por lo que la limpieza del establo y el cuidado regular de los cascos son tan importantes.
  • Laminitis
    La laminitis es una inflamación del corion. El corion se encuentra detrás del cuerno y sirve como unión entre este y la primera falange. En el peor de los casos puede desprenderse toda la cápsula de los cascos. La laminitis puede estar causada por varias cosas como la alimentación incorrecta, la sobrecarga, el envenenamiento, la ingesta irregular de alimentos o el hambre. La enfermedad se puede reconocer por el andar cojo y restringido del caballo debido al gran dolor que soporta al correr. Si se sospecha de una laminitis, los cascos deben enfriarse de inmediato y es imprescindible consultar a un veterinario.
  • Úlcera / abscesos
    Se trata de una inflamación interna del casco del caballo. Esta presiona el casco, lo que resulta muy doloroso para el caballo. Al igual que en la laminitis, el síntoma principal es la cojera. Para aliviar el dolor los animales evitan sobrecargar la pierna afectada levantándola. Aquí también es imprescindible llamar de inmediato al veterinario.
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