Un verdadero parque de juegos para mi loro.
Mi loro gris africano pasa horas mordisqueando los bloques de madera y trepando por las diferentes partes: nunca se aburre. El coco y el lufa son súper resistentes, y la cuerda de algodón permite ajustar la altura fácilmente. En resumen, un juguete natural, robusto, que lo estimula y le hace bien.