Perros y palos... una combinación indestructible
Al principio era un poco escéptico con este palo, no es algo que a los humanos nos parezca divertido ni llama la atención para nada, pero lo compré porque mi perro se obsesionó con masticar palos en la playa. El bambú se astilla, y me sentía mal por detenerlo cuando claramente tenía un instinto.
Así que investigué un poco y me recomendaron este. Cuando llegó, simplemente lo puse cerca de él: lo olió, lo ignoró, pero una hora después ya estaba mordiéndolo con ganas. Ahora cada noche se pone a roer este palo y entra en un estado de concentración total.