¡Una alfombra de pizza que calmó el apetito y los nervios de mi perro!
He escondido croquetas en los pliegues de esta alfombra pizza, y mi perro se lo ha pasado genial buscándolas con el hocico. El material es suave, no le daña los labios, y los cojines desmontables permiten variar la dificultad. La base antideslizante se mantiene bien en su sitio, incluso cuando excava con entusiasmo. Además de ralentizar su forma de comer, lo relaja y lo estimula mentalmente. Un auténtico juego de pistas que es diferente al comedero tradicional.