Una alfombra que lo hace pensar
Mi perro suele estar solo durante el día, y esta alfombra olfativa lo mantiene entretenido. Escondo algunas golosinas entre los pliegues y pasa un buen rato buscándolas. El fieltro es resistente, no lo ha dañado, y las múltiples capas permiten variar los escondites. Cuando termina, la sacudo y queda limpia. Es una buena manera de estimularlo sin mucho esfuerzo por mi parte.