¡El pollito que vuelve loco a mi gato!
En cuanto saqué este juguete, mi gata saltó sobre él como si fuera una presa de verdad. Las plumas naturales y la hierba gatera la volvieron completamente adicta. Lo muerde, lo araña, lo sacude por todos lados y nunca se cansa. La textura es agradable, resistente sin ser demasiado rígida. Y sinceramente, verla divertirse tanto, da gusto.