Una cesta que le queda como anillo al dedo.
Mi gato se instaló allí desde el primer segundo: el ratán es resistente, el cojín de algodón es bien grueso y la pelotita colgante además lo entretiene. El tamaño es perfecto para su cuerpo, y el diseño artesanal encaja muy bien en mi salón. Un nido cómodo y duradero, que ha encontrado su lugar tanto para él como para mí.